El aumento discriminatorio de las tasas universitarias aprobado por el Gobierno de España está más que justificado: un caso de estudio

El Ministro Wert incluyó en el Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo una medida que ha sido criticada sin fundamento. Se trata del aumento discriminatorio (positivo) de las tasas universitarias en función del número de veces que se ha matriculado el alumno en una misma asignatura.

El objetivo que busca está medida no es más que el aumento de la eficiencia de un servicio público mediante la fijación de umbrales en los precios públicos para aproximar gradualmente su cuantía a los costes de prestación del servicio, tomando asimismo en consideración el esfuerzo académico del alumno, de ahí la discriminación.

Si nos centramos en las enseñanzas de Licenciatura (y en las nuevas de Grado), donde verdaderamente está el problema, el Real Decreto establece que los precios públicos y derechos los fijará la Comunidad Autónoma, dentro de los límites que establezca la Conferencia General de Política Universitaria, que estarán relacionados con los costes de prestación del servicio, en los siguientes términos:

  • Los alumnos pagarán entre el 15 por 100 y el 25 por 100 de los costes en primera matrícula (de cada asignatura matriculado). [1]
  • entre el 30 por 100 y el 40 por 100 de los costes en segunda matrícula.
  • entre el 65 por 100 y el 75 por 100 de los costes en la tercera matrícula.
  • y entre el 90 por 100 y el 100 por 100 de los costes a partir de la cuarta matrícula.

Utilicemos un caso de estudio real y que cada uno juzgue la justificación de la medida.

En el primer cuadro adjunto se muestra la distribución de los alumnos por el número de veces que se ha matriculado de un grupo al azar de una asignatura obligatoria (“Economía Mundial”) de la Licenciatura de Administración y Dirección de Empresa (ADE) de la Universidad de Valencia (curso 2011-12). [2]

 

De los 83 alumnos matriculados a comienzo del curso, 2 estaban en séptima matrícula (7 años), 3 en quinta matrícula (5 años) y 5 en cuarta matrícula (4 años). Estos tres grupos, suponían nada menos que el 12,04% de los matriculados y deberían haber pagado el 100% del coste con la nueva normativa. Pero es que otros 14 alumnos estaban ya en tercera matrícula (tercer año) y representaban otro 16,87% de la clase (deberían haber pagado entre el 65 y el 75% del coste). En la actualidad -sin la aplicación del nuevo Decreto Ley- todos estos alumnos que menos se esfuerzan están pagando algo más del 15% del coste real, frente a los que aprueban en primera matrícula que están pagando el 15% del coste real.

En el segundo cuadro aparecen las notas obtenidas por los alumnos de este Grupo en la primera convocatoria, correspondiente a enero de 2012.

 
De los 83 alumnos matriculados, 31 no se presentaron (el precio público sólo cubre el 15%, les resulta “barato”) y 25 están suspendidos (supongo que a estos les resulta también “barato”). Si sumamos los no presentados y los suspensos, son nada menos que el 67% del Grupo. [3]

Pocas veces se tiene conciencia del coste real de los servicios públicos, en relación a lo que pagamos por disfrutar de ellos. La educación es un derecho, ¿pero hay derecho a infrautilizar ese servicio “no presentándose” y “suspendiendo”? Suspendiendo o no presentándose hasta 12 exámenes porque cada matrícula da derecho a 2 exámenes, y un alumno en séptima matrícula ha podido suspender hasta 12 veces.

La subida de tasas ayuda a racionalizar la utilización del recurso y evitar su despilfarro.

Un sistema de tasas más eficiente desde el punto de vista redistributivo sería aquel que transfiera el dinero “extra” recaudado con la nueva normativa a los alumnos que demuestren excelencia (sobresaliente y notables) a través de becas salario-renta más generosas que las actuales (mayor equidad del servicio público).

Juzguen si la nueva normativa de tasas universitarias está justificada.

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[1] Recordemos que la matrícula anual incluye dos convocatorias de examen.

[2] Entre todas las Licenciaturas y los nuevos Grados hay un total de 20 Grupos de esta asignatura en el curso 2011-2012. Hemos escogido un Grupo típico “medio” que es el más común, dejando los extremos, que los hay también.

[3] El coste por alumno y año de media en la Licenciatura ADE de la Universidad de Valencia es de 4000 euros y la matrícula actual de un curso completo sólo cubre 600 euros de media (el 15% de media, el 85% restante es una beca generosa y “encubierta”).

Ranking I-UGR de producción científica 2012 de las Universidades Españolas en las disciplinas de Economía y de Empresa

La división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters se ocupa de construir bases de datos de la actividad científica por áreas y países. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

Este recurso -disponible en ediciones separadas para la Ciencia en general y para las Ciencias Sociales (incluidas las áreas de Economía, Empresa y de Finanzas) en particular-, es una herramienta esencial para cualquiera que necesite conocer acerca del impacto y la influencia de las revistas en la comunidad investigadora global. Además, los indicadores disponibles de las revistas indexadas en la base JCR Web son utilizados a la hora de evaluar la actividad científica (“productividad investigadora”) de Facultades, Institutos de Investigación, Organismos de Investigación, Universidades, científicos y profesores individuales, tanto en España como a nivel internacional.

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En este contexto el Grupo de Investigación de evaluación de la ciencia y de la comunicación científica EC3 de la Universidad de Granada acaba de presentar el ranking de las universidades españolas (públicas y privadas) para el año 2012 (3ª edición), basado en la investigación publicada en las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports Web en los periodos 2002-2011 y 2007-2011. En el estudio se propone un método de ordenación de las universidades que sintetiza 6 indicadores bibliométricos de producción e impacto que miden los aspectos cualitativos y cualitativos de la producción científica de los investigadores de las universidades españolas.

En el cuadro adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en las 37 disciplinas científicas en el periodo 2007-2011. Centrémonos en nuestro caso en las columnas de la disciplina científica de “Economía” (que incluye las revistas de la categoría “Economics” de la base JCR Web) y de la disciplina científica “Empresa” (que incluye las revistas de la categoría “Business” de la base JCR Web). [1]

Por un lado, en el periodo 2007-2011, lideran el ranking de la disciplina científica de Economía, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la Universidad Carlos III y la Universidad de Valencia.

Por otro lado, en el periodo 2007-2011, lideran el ranking de la disciplina científica de Empresa, la Universidad Carlos III, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Granada y la Universidad Ramón LLul de Barcelona (ESADE Business School, privada). [2]

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora dependiente del Ministerio de Educación (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado” aprovechando la introducción del EEES en la Universidad española. Pero eso es otra historia.

El recién Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, no ha introducido una mayor diferencia salarial entre los profesores (mayores retribuciones por sexenio), pero al menos premia a aquellos con éxito “probado” en su producción científica. En concreto, se establece dos casos de reducción horaria de la actividad docente de dos grupos de profesores (un caso más exigente que el otro) respecto a aquellos profesores que no han dedicado parte de su tarea universitaria a la actividad investigadora (en este caso se les aumenta la carga docente).

Esta debe ser la primera medida pero no la última de una amplia lista. Las próximas podrían ser las siguientes: i) aumentar en gran medida la retribución asignada a los complementos de productividad de la actividad investigadora o sexenios (y con mayor cuantía para cada nuevo tramo acumulado y de manera creciente); ii) establecer el distrito único universitario nacional, para que los mejores alumnos vayan a las mejores universidades (con becas de movilidad generosas). Ello implicaría una competencia entre universidades para captar a los mejores alumnos; iii) establecer que solamente las universidades con carácter más investigador impartan estudios de postgrado (Máster y Doctorado). Para tal fin, bastaría con exigir determinado número de sexenios de investigación al conjunto (y también individualmente) de los profesores que vayan a impartir su docencia en postgrado; iv) reducir el número de años de los Grados (de los cuatro actuales a tres como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea) para liberar recursos con el objetivo último de establecer titulaciones de postgrado de mayor calidad. [3]

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[1] No  todas las universidades españolas figuran en ambos rankings.  El estudio establece un primer corte: solo figuran aquellas que cuentan con unos umbrales mínimos de producción científica. En el caso de las disciplinas o bien se incluyen aquellas situadas a partir del 2º Tercil o bien aquellas situadas a partir del 1er Tercil dependiendo de las características y fiabilidad de los diferentes indicadores en cada una de las disciplinas.

[2] En una entrada reciente de este Blog presentábamos el ranking de Facultades de Economía 2011 de España elaborado por Tilburg University. Los resultados son muy parecidos, aunque en este ranking de Tilburg University se utilizaba un número más selectivo de revistas de la base de datos JCR y las dos disciplinas de Economía y Empresa no estaban separadas.

[3]  Sólo España, Chipre, Turquía y Eslovenia están aplicando unos grados de cuatro años y un máster de uno (lo que se le conoce como 4+1), el resto de las universidades europeas han adaptado sus títulos a tres años de grado y dos de máster (3+2), dándole un mayor protagonismo a la especialización de lo que se le otorga en España. Sólo caben dos posibilidades: o Alemania, Francia, Reino Unido e Italia están equivocados o nosotros somos la vanguardia europea de la innovación docente universitaria.

Ranking 2011 de Facultades de Economía según la producción científica elaborado por Tilburg University

El Ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert, afirmó el pasado 13 de abril en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que no había ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo. Pero estaba equivocado, al menos en el área de Economía hay tres.

Una de las divisiones de la empresa Thomson Reuters, Thomson Scientific ISI, se ocupa de elaborar bases de datos de la producción científica a nivel mundial. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

El CentER for Research in Economics and Business de Tilburg University (Holanda) ha publicado su tradicional Ranking mundial de Facultades de Economía correspondiente a 2011. El ranking se elabora con los puntos acumulados por cada Facultad en relación al número de artículos publicados en las 68 principales revistas científicas del área de Economía indexadas en la base JCR Web.

En el primer cuadro (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) aparece el ranking de las 50 primeras Facultades de Economía a nivel mundial. El orden viene determinado por la puntuación acumulada por las publicaciones de sus profesores en las revistas científicas escogidas para el período 2004-2011.

El ranking lo encabeza la Universidad de Harvard, EE.UU., con 1231 puntos, mientras que la primera universidad europea es la London School of Economics, Reino Unido, que se sitúa con 606 puntos en el puesto número 9. La sorpresa es que si aparece una Facultad de Economía española en el Top 50 mundial: se trata de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que ocupa el puesto 46 con una puntuación acumulada de 231 puntos, y en tendencia ascendente.

Si ampliamos el ranking tenemos también bien situadas varias Facultades de Economía españolas:

  • En el Top 100 mundial aparecen la Universidad Carlos III de Madrid en el puesto 51 (con 213 puntos) y la Universidad Autónoma de Barcelona en el puesto 93 (con 143 puntos).
  • En el Top 200 mundial aparecen la Universidad de Alicante en el puesto 156 (con 82 puntos) y la Universidad de Barcelona en el puesto 181 (con 70 puntos).
  • Y en el Top 300 mundial aparecen tres Facultades de Economía: la Universidad de Valencia en el puesto 242 (con 51 puntos), la Universidad del País Vasco en el puesto 283 (con 40 puntos) y la Universidad de Vigo en el puesto 295 (con 38 puntos).

En el segundo gráfico aparece el ranking de  las 50 primeras Facultades de Economía de Europa. Aquí es donde debería el Ministro Wert y las Universidades españolas centrar sus esfuerzos para escalar más en el ranking europeo.

El ranking europeo lo encabeza la London School of Economics, Reino Unido, mientras que la primera universidad española es lógicamente la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que se sitúa en el puesto número 13.  Y en el Top 50 europeo también se colocan en puestos destacados la Universidad Carlos III (puesto 15) y la Universidad Autónoma de Barcelona (puesto 33).

Si ampliáramos el rango al Top 100 de Europa entrarían en el mismo la Universidad de Alicante (puesto 53), la Universidad de Barcelona (puesto 70) y la Universidad de Valencia (puesto 96).

En el último gráfico presentamos el ranking de la Facultades de Economía españolas. Las Universidades que no aparecen en el ranking es porque sus profesores no han publicado ni un sólo artículo en las 68 revistas internacionales de prestigio seleccionadas en el periodo 2004-2011.

En el Top 10 español hay dos grupos bien diferenciados: las Facultades de Economía que juegan la “UEFA Champions League” en Europa (Universidad Pompeu Fabra, Universidad Carlos III y Universidad Autonóma de Barcelona) y las que juegan la “UEFA Europa League” (Universidad de Alicante, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Valencia). La distancia entre los dos grupos de excelencia está aumentando con el tiempo, pero también es verdad que la distancia entre el segundo grupo y el resto de Facultades de Economía españolas aún se ha ampliado más.

El Ministro Wert incluyó en el Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo una medida que va en la buena línea de premiar la excelencia de los profesores que dedican parte de su tarea universitaria a la investigación, y que la misma es reflejada en la publicación en revistas revistas científicas del área de Economía indexadas en la base JCR Web y que es, en última instancia, ya recompensada económicamente con la obtención del complemento de productividad de la actividad investigadora (sexenio) otorgado por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora.

Esta medida “discriminatoria” premia a los profesores con éxito probado en su producción científica y se concreta ahora en la reducción horaria de la actividad docente respecto a los que no han dedicado parte de su tarea universitaria a la actividad investigadora. En concreto, en el Real Decreto-ley se establecen tres grupos:

  • La dedicación docente se establece como máxima en 16 créditos [1] para los Catedráticos de Universidad con cuatro o más sexenios de investigación (estando el último en vigor) y al resto de profesores universitarios funcionarios con tres o más sexenios de investigación (estando el último en vigor).
  • La dedicación docente aumentará como máximo a 32 créditos para cualquier profesor universitario funcionario que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora, que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período, o que hayan transcurrido más de seis años de la última evaluación positiva.
  • Finalmente, en el resto de casos la actividad docente queda fijada como hasta ahora, un máximo de 24 créditos.

Esta debe ser la primera medida pero no la última de una amplia lista. Las próximas podrían ser las siguientes:  i) aumentar en gran medida la retribución asignada a los complementos de productividad de la actividad investigadora o sexenios (y con mayor cuantía para cada tramo acumulado); ii) establecer el distrito único universitario nacional, para que los mejores alumnos vayan a las mejores universidades (con becas de movilidad generosas). Ello implicaría una competencia entre universidades para captar a los mejores alumnos; iii) establecer que solamente las universidades con carácter más investigador impartan estudios de postgrado (Máster y Doctorado). Para tal fin, bastaría con exigir determinado número de sexenios de investigación al conjunto (y también individualmente) de los profesores que vayan a impartir su docencia en postgrado; iv) reducir el número de años de los Grados (de los cuatro actuales a tres como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea) para liberar recursos con el objetivo último de establecer titulaciones de postgrado de mayor calidad.

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[1] Una asignatura en un Grado tiene normalmente 6 créditos.

Ranking de producción científica 2011 de las Universidades Españolas en el Area de Economía, Empresa y Negocios

La división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters se ocupa de construir bases de datos de la actividad científica por áreas y países. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

Este recurso -disponible en ediciones separadas para la Ciencia en general y para las Ciencias Sociales (incluidas las áreas de Economía, Empresa y de Finanzas) en particular-, es una herramienta esencial para cualquiera que necesite conocer acerca del impacto y la influencia de las revistas en la comunidad investigadora global. Además, los indicadores disponibles de las revistas indexadas en la base JCR Web son utilizados a la hora de evaluar la actividad científica (“productividad investigadora”) de Facultades, Institutos de Investigación, Organismos de Investigación, Universidades, científicos y profesores individuales, tanto en España como a nivel internacional. Más

Una nueva revolución científica en EE.UU.: de los restaurantes y el comercio al por menor a los puestos de investigadores en las universidades

La emigración asiática de emprendedores hacia  EE.UU. se aceleró en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado y la mayoría de los negocios comenzaron con restaurantes y derivaron en la década de los ochenta y noventa hacia tiendas de todo a 100, pequeños ultramarinos de proximidad, comercios de ropa, calzado y artículos de piel. Pero una revolución silenciosa comenzó desde mitad de la década de los noventa.

Un nuevo salto cualitativo se está gestando sin apenas ruido desde comienzos del siglo XXI. En la foto adjunta (haciendo clic en la misma se puede ver ampliada) aparecen los investigadores del Laboratorio de Investigación en Redes del Departamento de Ingeniería de Eléctrica e Informática de la Universidad de California-Davis, EE.UU. Como podéis observar la inmensa mayoría de investigadores son asiáticos (véase CV de los mismos para ver su procedencia y donde estudiaron su Grados). Y esto es solamente un ejemplo.

Sobran los comentarios.

P.D. En nuestro país parece que están invirtiendo en nuestros bares tradicionales de barrio. Las comparaciones (cualitativas) son odiosas.

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