¿Cuáles serían las consecuencias de que España abandonase el euro?

Es éste un tema que aparece cada vez con mayor frecuencia en los medios de comunicación, pero del que raramente se examinan todas las implicaciones. Pese a las dificultades legales, dado que la UME no contempla ni la salida ni la expulsión de ninguno de sus miembros, sería imposible detener a un país soberano que desease abandonar el euro. Véase, para un análisis a fondo de las cuestiones legales, el trabajo de Athanassiou “Withdrawal and expulsion from the EU and EMU”, publicado en Legal Working Paper Series nº 10, Banco Central Europeo (http://www.ecb.int/pub/pdf/scplps/ecblwp10.pdf).

Aunque fuera posible salir, es probable que el período de gran inestabilidad que seguiría inmediatamente a una reintroducción de la peseta nos hiciese pronto añorar el euro, pese a todas sus dificultades. Habría dificultades para volver a readaptar los cajeros, la contabilidad, emitir las nuevas monedas y billetes, esta vez sin el plazo de tres años de que dispusimos en el cambio de pesetas a euros. Pero este sería casi el menor de los problemas. Cualquier señal del abandono podría desencadenar una crisis bancaria, ante las retiradas de fondos y salidas de capitales para evitar la conversión a una nueva moneda que, no lo olvidemos, pronto se devaluaría fuertemente. Evitar esa hemorragia requeriría limitaciones de las retiradas bancarias y otros controles de capital, en un escenario que recordaría al de Argentina en 2002. Estas medidas dificultarían el consumo y la inversión, con los consiguientes efectos contractivos. Interferirían también con el funcionamiento del Mercado Único, poniendo en cuestión la pertenencia de España a la propia Unión Europea. Más

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