Simulación de la sostenibilidad de la deuda pública de España bajo diferentes escenarios en un horizonte temporal de 20 años

En esta entrada del Blog presentamos una simulación de evolución temporal del stock de deuda sobre el PIB en un horizonte temporal de 20 años con el objetivo último de analizar y bajo que condiciones es posible alcanzar el límite impuesto en la zona euro al ratio deuda pública/PIB (60%). La simulación se presenta para 4 escenarios posibles.

En el siguiente gráfico se muestra la senda temporal de dos variables representativas del stock de deuda pública de las AA.PP. La primera es el stock de deuda pública total medido por el conjunto de los pasivos financieros totales de las AA.PP. En el segundo caso, la segunda variable representativa del stock de deuda pública (menor en niveles por las partidas que incluye) es construido según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) incluido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la zona del euro (esta es la cifra oficial que pública el Banco de España y el Banco Central Europeo sobre el total de la deuda pública española). En ambos casos, la reducción es espectacular desde el año 1996 hasta el año 2007, y nuevamente se produce un deterioro muy significativo y persistente desde el inicio de la crisis financiera internacional en el año 2008. Con más detalle, en el año 2018 el stock de deuda pública según la metodología del PDE sigue estabilizado alrededor del 100% como entre los años 2013 a 2017, pero sobrepasando ampliamente el límite impuesto por el Tratado de Maastricht (60% del PIB).

Con mas detalle el stock de deuda pública según el PDE se situó a finales de 2018 en 1.173.107 millones de euros (97,1% del PIB), mientras que el stock de deuda pública total (que incluye más pasivos de las AA.PP.) alcanzó la cifra de 1.654.850 millones de euros (137% del PIB).

La evolución temporal del stock de deuda pública en % del PIB de España se puede descomponer en 3 componentes:

 

(1)

donde ∆b es la variación del stock de deuda en del PIBdt el déficit (-) o superávit (+) público primario (en % del PIB, el déficit público total sin incluir intereses de la deuda), it los tipos de interés nominales de la deuda pública (tipos de interés implícitos de la deuda pública, medidos por los pagos de intereses actuales de la deuda pública como % del stock de deuda pública al final de t-1), gt la tasa de crecimiento nominal de la economía (crecimiento real + tasa de inflación) y adft el componente “ajuste déficit-deuda”. 

La expresión implica que si se quiere estabilizar el stock de deuda pública en relación al PIB se deben de dar tres condiciones no excluyentes que se reflejan en los tres términos de la derecho de la ecuación: (a) se tiene que generar superávit primarios (componente que recoge el “ajuste fiscal”), dt; 0; (b) o que la tasa de crecimiento nominal de la economía (cuidado con la deflación que hace aumentar la deuda) debe ser superior al tipo de interés nominal “implícito” de la deuda pública (efecto “bola de nieve” de los intereses de la deuda, gt>it; (c) o eliminar/reducir el efecto del ajuste déficit-deuda (adft = 0)

¿Cuál ha sido la evolución reciente de los tres términos?

El primer término: el superávit (+) o déficit público primario (-)

Cómo se puede observar en el siguiente gráfico, el superávit primario se resiste a aparecer e impide que se reduzca más el stock de deuda pública. De hecho, en el año 2018 se alcanzó por fin un equilibrio presupuestario primario después del periodo 2007-2017 en el que se registraron déficits público primarios (récord en 2008 con un -9,3%).

¿Cuáles son las razones de que a pesar del intenso ajuste fiscal registrado en el periodo 2010-2018 (94.919 millones de euros) no se han podido generar superávits públicos primario.

En primer lugar, la economía española tiene un problema de “paradoja fiscal”: tenemos tipos impositivos altos en relación a los países de la zona euro pero a la vez la recaudación fiscal es menor en todas las figuras impositivas. Las causas están en el mayor fraude fiscal y en el exceso de gastos fiscales o tributarios que generan una “insuficiencia recaudatoria”. [1]

Como se puede observar en el gráfico siguiente, nuestra recaudación de impuestos y de cuotas a la seguridad social en % del PIB (sin incluir transferencias de corrientes cobradas: tasas, multas, recaudación del juego, etc..) es del 35,4%, muy por debajo de la media de la UE (40,3%) y de la zona euro (41,7%). De hecho, recaudamos mucho menos que Francia e Italia, e incluso Grecia y Portugal. Alcanzar la media de la zona euro podrían suponer unos ingresos potenciales de 76.120 millones de euros.

Con mas detalle, los datos del siguiente cuadro nos indican que se podría recaudar más hasta alcanzar la media de la zona euro en casi todas las figuras impositivas.

En segundo lugar, los recientes déficits de la seguridad social no ayudan a generar superávits públicos primarios, tal como muestra el siguiente gráfico. La Seguridad Social ha entrado en un déficit presupuestario persistente y creciente desde el año 2010. El conjunto de la Administración de la Seguridad Social acabó en 2018 en términos de Contabilidad Nacional con un déficit de 18.286 millones de euros, lo que equivale al 1,52% del PIB. Las causas del deterioro de las cuentas son diversas: a) caída de cotizantes; b) aumento de pensionistas; c) aumento de la pensión media; d) los nuevos empleos salarios más bajos (cotizaciones más bajas); e) exceso de nuevos contratos con bonificaciones o tarifa plana de las cotizaciones sociales.

 

El segundo término: el “efecto bola de nieve”

Cómo se puede observar en el siguiente gráfico el “efecto bola de nieve” se ha cerrado y ya no genera un aumento de la deuda pública/PIB desde 2015. Atrás queda el nefasto periodo 2008-2014, en el que este término causaba una importante acumulación de deuda pública en % del PIB.

El tercer término: el “ajuste déficit-deuda”

El “ajuste déficit-deuda” recoge aquellas operaciones financieras que aumentan la deuda pero no tienen efecto en el déficit. Desde el punto de vista contable, registra la necesidad de financiar la adquisición neta de activos financieros de las AA.PP. El “ajuste déficit-deuda” provocó desde 2008 a 2014 un aumento sustancial del stock de la deuda en proporción al PIB (especialmente entre 2012 y 2014). Desde 2015 este término no ha generado apenas aumento del stock de la deuda publica en % del PIB.

Las operaciones de endeudamiento que no tenían origen en los presupuestos públicos han sido principalmente:

  • Fondo de Apoyo a la República Helénica (bilateral, Greek Loan Facility, GLF), primer rescate a Grecia: 2010 y 2012, 6.650 millones de euros.
  • FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera), préstamos al rescate de Irlanda, segundo rescate de Grecia y rescate a Portugal: 2011-2014, 23.916 millones de euros.
  • Participación en el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera), sustituye al FEEF para futuros rescates: 2012-2014, 9.528 millones de euros.
  • FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros): 2008 y 2009, 19.335 millones de euros.
  • FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria): 2009, 2010 y 2012, 22.930 millones de euros .
  • FADE (Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico): 2011-2013, 23.731 millones de euros.
  • Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores (FFPP): 2012-2014, 43.135 millones de euros.
  • Pero no el FLA (Fondo de Liquidez Autonómica, destinado para vencimientos de deuda o para financiar necesidades de financiación del ejercicio autorizadas): no aumenta deuda consolidada AA.PP. (activos del Estado = pasivos de las CC.AA.).

En el siguiente gráfico se muestra la contribución de los tres términos al cambio anual de la ratio stock deuda pública/PIB desde 2000 a 2018.

Durante el periodo del “boom” de la construcción (2000-2007), el stock de deuda publica/PIB se reduce anualmente y el único componte que hace aumentar ligeramente esta ratio es el término del “ajuste déficit-deuda” (caída de 22,2 puntos porcentuales del stock de deuda/PIB). Por el contrario, en el periodo 2008-2014 la ratio crece anualmente de manera significativa fundamentalmente por la aparición de déficits públicos significativos y por el efecto bola de nieve, y por el efecto “bola de nieve” de los años 2012 y 2013 Subida de 61 puntos porcentuales del stock deuda pública/PIB). Por último, en el periodo 2015-2018 el stock de deuda pública/PIB se estabiliza ligeramente por debajo del 100%, ya que los tres componentes se comportan de manera moderada y sus efectos sobre la variación de la ratio son muy bajos.

Veamos algunas simulaciones para el caso de la dinámica temporal de la deuda pública de España utilizando la expresión anterior (1).

Escenario 1: simulación con datos a finales de 2018 [2]


En el gráfico siguiente se presenta la evolución temporal futura del stock de deuda pública de España tomando los datos actuales: a) un stock de deuda pública sobre el PIB del 97%; b) una tasa de crecimiento real de la economía del +2,9% correspondiente a 2018 y también la tasa media anual acumulativa del periodo 1964-2018; c) una tasa de inflación  del 1%; d) un superávit público nulo; e) un tipo de interés implícito nominal de la deuda pública del 2,6%. Los resultados indican que en 20 años no se alcanzar el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB ya que tan sólo se reduce a un ritmo del 1% anual.

Escenario 2: simulación con subidas en la tasa de inflación hasta el objetivo del 2% del BCE y generación de un superávit público primario del 0,3%. Mantenimiento de los tipos de interés implícitos de la deuda en el 2,6% y de la tasa de crecimiento real de la economía en el 2,6%

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza ya en 20 años (2038). El ajuste fiscal asociado al superávit público primario del +0,3% de carácter permanente es de 3.625 millones de euros. La ratio stock deuda pública/PIB ya se reduce a un ritmo del 2,2% anual.

Escenario 3: simulación con subidas en la tasa de inflación hasta el 3%, aumento de la tasa de crecimiento real de la economía hasta el 3,7% (tasa media anual acumulativa del periodo del “boom” 1997-2007) y generación de un superávit público primario del 0,6%. Mantenimiento de de los tipos de interés implícitos de la deuda en el 2,6%

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza ya en 10 años (2028). El ajuste fiscal asociado al superávit público primario del +0,6% de carácter permanente es de 7.250 millones de euros. La ratio stock deuda pública/PIB ya se reduce a un ritmo del 4,4% anual.

Simulación poco realista: la tasa de crecimiento real de la economía resulta demasiado ambiciosa.

Escenario 4: simulación con supuestos de las variables similares al Escenario 3 más quita del 20% (se reduce el stock de deuda pública en % del PIB inicial del 97% al 77%)

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza en tan sólo 5 años (2023). La ratio stock deuda pública/PIB se reduce a un ritmo del 3,6% anual. 

Simulación poco realista: la tasa de crecimiento real de la economía resulta demasiado ambiciosa y la quita de la deuda aceptada por los acreedores y la zona euro es bastante improbable.

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[1] Recordemos que los llamados gastos fiscales o tributarios son el conjunto de deducciones, exenciones, desgravaciones, reducciones e incentivos de las distintas figuras tributarias (IVA, IRPF e impuesto de sociedades, fundamentalmente). Suponen un importante coste en términos de recaudación impositiva y que en la mayoría de los casos tienen además efectos perversos negativos sobre la equidad y la eficiencia impositiva.

[2] Se supone que el componente “ajuste déficit-deuda” es nulo.


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Como citar esta entrada del Blog:

Vicente Esteve, “Simulación de la sostenibilidad de la deuda pública de España bajo diferentes escenarios en un horizonte temporal de 20 años”, Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 13/1/2020, http://vicenteesteve.blogspot.com/2020/01/simulacion-de-la-sostenibilidad-de-la.html

Una bomba de relojería en la economía china: la deuda del sector privado

La mayoría de los analistas económicos y financieros piensan que el endeudamiento del sector privado de la economía de China no genera ya crecimiento económico “sostenible”, puesto que los nuevos préstamos se dedican a inversiones poco productivas o a pagar antiguos préstamos. Desde el punto de vista económico la economía China estaría entrando en el llamado “momento Minsky” del ciclo crediticio, tal y como trata de mostrar un reciente informe del banco de inversión estadounidense Morgan Stanley. En síntesis, la economía de China ha estado creciendo los últimos años sobre la base de un exceso de inversión productiva financiada con un exceso de acumulación de la deuda del sector privado, que ha desembocado en una reciente desaceleración del crecimiento económico que puede ir a más en un futuro cercano.

El economista postkeynesiano Hyman Minsky (1919-1996) estudió la evolución de los ciclos de prosperidad financiera, tratando de identificar los factores desencadenantes de los periodos expansivos y contractivos, e intentando averiguar las distintas fases por las que discurrían esos ciclos. Minsky desarrolló una teoría conocida como “hipótesis de la inestabilidad financiera”, similar a la de la escuela austríaca de pensamiento, sobre el impacto de los ciclos crediticios en la economía. En su trabajo títulado The Financial Instability Hypothesis, Minsky identificó las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía, en función del predominio de las finanzas de las empresas:

(1) finanzas cubiertas”: fase en el que los prestatarios tienen suficientes flujos de caja para cumplir con sus deudas contraídas, es decir, los pagos de intereses y la amortización de los préstamos.

(2) “especulación financiera”: fase en la que los flujos de caja permiten pagar los intereses de la deuda, pero no amortizar el principal de los préstamos. En esta fase las empresas necesitan refinanciar parte del stock de su deuda bancaria.

(3) “finanzas de tipo Ponzi“: fase en la que los flujos de caja no permiten ni siquiera pagar los intereses de la deuda. En esta fase las empresas necesitan refinanciar más parte del stock de su deuda bancaria o vender activos para pagar los intereses.

(4) “ataques especulativos” o “momento Minsky”: Es el punto en el que las empresas que se encuentran en la fase de “especulación financiera” o en la fase de “finanzas de tipo Ponzi” ya no son capaces de refinanciar sus deudas o de pedir prestado capital adicional para pagar los intereses. En esta fase, los inversores sobreendeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos, lo que provoca grandes pérdidas en todos los mercados y una ingente demanda de liquidez que obliga al banco central a realizar inyecciones masivas de dinero.

En relación a las fases del ciclo crediticio, Minsky defendió varias ideas:

  • Si la mayoría de las empresas de la economía están en la fase de “finanzas cubiertas”, el sistema financiero es robusto y la economía se situará en un ciclo de crédito estable, mientras que si la mayoría de las empresas han entrado en la fase de “especulación financiera” o de “finanzas tipo Ponzi”, el sistema financiero se vuelve frágil y la economía se situará en un ciclo de crédito inestable.
  • Cuando los tipos de interés son inferiores a la tasa de beneficio las empresas experimentan la tendencia de cambiar de un estado de “finanzas cubiertas” al estado de “finanzas tipo Ponzi”. Todo sistema financiero robusto, experimenta una tendencia natural a convertirse en un sistema financiero frágil, debido a los incentivos que supone el endeudamiento cuando los tipos de interés son bajos: mayor rentabilidad, posibilidad de inversión y revalorización de activos. La fase de euforia suele ir acompañada de sobrevaloración, apalancamiento y operaciones de compraventa rápidas.
  • Cuanto más largo sea un período de expansión económica y del crédito, mayor será la proporción de “especulación financiera” y de “tipo Ponzi”, y más inestable será el sistema financiero y la economía.

En el siguiente gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representan las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía.

 

 

Una mayoría de analistas económicos y financieros piensan que la economía de China ha permanecido los últimos años en la fase de “especulación financiera” y que ya se ha situado en una peligrosa fase de “finanzas tipo Ponzi”. De hecho, en el siguiente gráfico se puede observar como la deuda total del sector privado ha aumentado del 115% del PIB en 2007 al 193% del PIB a finales del tercer trimestre del 2013. [1]

 

 

El informe de Morgan Stanley presenta datos que indican que la deuda acumulada por el sector privado chino es no “sostenible” y poco productiva y que, en última instancia, la economía China se encamina hacia un “momento Minsky”.

En primer lugar, mientras que a mediados de la década del 2000 con 1 yuan chino de nueva deuda del sector privado se lograba generar 1 yuan chino de PIB (ratio 1/1) en 2012 ya se necesitaban 4 yuanes para generar 1 yuan de PIB (ratio 4/1).

En segundo lugar, ha medida que las autoridades económicas y monetarias chinas tratan de estabilizar el crecimiento del crédito bancario tradicional desde 2010, el endeudamiento del sector privado ha ido aumentado de manera creciente y paralelamente a través del “sector bancario en la sombra” (SBS), el cual ya representa un 20% del total del crédito concedido en China a finales de 2013 (un 12% del total en 2007). [2] El problema es que de los 1,8 billones de dólares de los préstamos concedidos por el SBS, casi 600.000 millones de dólares (3,6 billones de yuanes) van a vencer en 2014, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico.

 

 

En tercer lugar, se estima que hasta 1/3 de los nuevos préstamos del sector privado se están utilizando en la actualidad para refinanciar la deuda acumulada, y que los pagos por intereses de la deuda ya representan un 17% del PIB, tal y como muestra el siguiente gráfico.

 

 

En cuarto lugar, la política monetaria del Banco Central de China (The People’s Bank of China, PBOC) se está endureciendo considerablemente para tratar de frenar el crédito al sector privado y, en particular, los créditos concedidos a través del SBS. Como consecuencia de ello, los tipos de interés del mercado interbancario de Shanghai (Shangai Interbank Offered Rate, SHIBOR) han aumentando en 220 puntos básicos desde mayo de 2013, mientras que los tipos de interés de los bonos corporativos, de los productos de gestión de patrimonios (WMPs) y de los préstamos bancarios (Repo) han aumentado en los últimos meses cerca de 200 puntos básicos, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.

 

 

La combinación del endurecimiento de la política monetaria, el aumento de los tipos de interés, la desaceleración del crecimiento económico y la enorme cantidad de préstamos cuyo origen es el SBS y que están próximos a su vencimiento, hace pensar a los analistas de Morgan Stanley que el “momento Minsky” está próximo en la economía china.

Esta conjunción de factores puede conducir en una primera fase a la falta de liquidez y a un goteo de insolvencias de empresas, impagos y morosidad bancaria. Como resultado de ello, los bancos y otras entidades financieras podrían comenzar a aumentar sus provisiones para insolvencias y reducir la disponibilidad de crédito. En última instancia, la falta de crédito y el endurecimiento de las condiciones de los nuevos créditos podrían generar una desaceleración de la actividad económica, especialmente en los sectores más dependientes del crédito “fácil”, tales como el desarrollo de infraestructuras de las entidades locales y los sectores con exceso de capacidad (minería del carbón, cementeras, construcción de inmuebles, energía solar, construcción naval y acero, fundamentalmente).

Finalmente, las expectativas derivadas de este proceso indican que la economía china continuará la desaceleración de su crecimiento en términos reales desde el 7,4% en 2013 hasta el 5,4% en 2015, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.

 

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[1] Suma de la deuda bancaria, bonos corporativos y de la deuda del sector bancario en la sombra.

[2] El SBS de la economía China otorga créditos a los prestatarios que no pueden obtener créditos del sector bancario tradicional, tales como las agencias de financiación de las entidades locales (LGFV), las empresas en sectores con exceso de capacidad y con una rentabilidad baja o negativa, como la minería del carbón, el acero, el cemento, la construcción naval y la energía solar. Y el caso de los agencias LGFV – que captan fondos para financiar las infraestructuras de las entidades locales- ,  es grave ya que se estima que más de las mitad de las mismas ya no tienen flujos de caja para pagar los intereses o el principal de la deuda.

La insostenibilidad de las finanzas públicas españolas: un problema histórico que parecía olvidado

El Gobierno se muestra satisfecho con el ajuste fiscal, cuando ya ha acumulado a finales de 2013 un montante de 992.298 millones de euros de deuda pública (93% del PIB) y mantiene un elevado déficit público total (con ayudas a la banca) a finales de 2013 de 72.632 millones de euros  (-7,1% del PIB). Las finanzas públicas caminan en una senda temporal insostenible, pero este problema no es nuevo.

La economía española presenta diferentes episodios recurrentes en los que no ha sido posible mantener el equilibrio presupuestario y el nivel del stock de deuda pública sin diversas medidas extraordinarias: quiebras, impagos del servicio de la deuda, quitas, canjes y reestructuración de la deuda pública soberana, y utilización del impuesto inflacionario. La lista de estos episodios es interminable:

Felipe II: 1557, 1560, 1575, 1597 Felipe III: 1607 Felipe IV: 1627, 1647, 1652, 1662 Carlos II: 1666 Carlos IV: 1798 Cortes de Cádiz: 1812-1813 Fernando VI: 1814, 1817, 1823, 1825, 1828 Isabel II: 1835, 1841, 1844, 1851, 1867 Sexenio Democrático y I República: 1871 Alfonso XII: 1876, 1881 Alfonso XIII: 1900, 1915-1919, 1927-1928 II República: 1935, 1939

En el primer gráfico adjunto (hacer click sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la evolución temporal del stock de deuda pública sobre el PIB (en %) desde 1850 a 2013. La situación actual de la dinámica de la deuda pública se camina sin control hacia los peores episodios de nuestra historia económica reciente: la I Guerra de Cuba de 1868-1878 en el reinado de Alfonso II y la II Guerra de Cuba-Crisis de 1898 en el regencia-reinado de su hijo Alfonso XIII.

 

 

No menos importante por comparación histórica es la situación actual del nivel del déficit público total en relación al PIB: nunca se había viso tal cifra desde 1850, tal y como muestra el segundo gráfico.

 

Y estas cifras recientes de déficit público total no incluyen (si el stock de deuda pública) las innumerables emisiones de deuda necesarias para las necesidades de financiación de diversos “Fondos Especiales” a los que ha tenido que hacer frente el Tesoro español. Es el llamado “efecto ajuste déficit-deuda” (emisiones de deuda que no computan como déficit pero si como deuda; origen = necesidad de financiar la adquisición neta de activos financieros). La lista es la siguiente:

– FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera), préstamos al rescate de Irlanda, Grecia y Portugal.

– Participación en el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera), sustituye al FEEF para futuros rescates.

– Fondo de Apoyo a la República Helénica (bilateral).

– FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria).

– FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros).

– Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores (FFPP).

– FADE (Fondo de Adquisición del Déficit Eléctrico).

– ¿Rescate a las autopistas de peaje quebradas en 2014 (2400-5000 millones de euros?

Recordemos que las adquisiciones netas de activos financieros para financiar los Fondos mencionados ha provocado entre 2008 y 2013 un aumento de la deuda pública (no relacionada con las necesidades de financiación del déficit público) de 46.883 millones de euros (4,5% del PIB).

Por último, en las estadísticas de deuda pública quedan fuera la “deuda contingente” de las AA.PP., que constituyen la concesión de avales y otras garantías sobre las deudas contraídas por otros sectores institucionales. Estos avales y garantías no se registran como pasivos en las cuentas de las AA.PP., dado que la deuda garantizada es registrada entre los pasivos del agente que recibe la garantía.

No obstante, estas garantías suponen unos pasivos contingentes para las finanzas públicas, de modo que, si la garantía fuese ejecutada total o parcialmente, las AA.PP. asumirían la totalidad de la deuda, se registraría como contrapartida una transferencia de capital pagada al deudor original y, por lo tanto, se incrementaría el déficit y la deuda de las AA.PP.

A finales de 2013 el volumen de pasivos contingentes se situaba en algo más de 16 puntos del PIB (165.000 millones de euros), como resultado de los distintos avales concedidos al sistema bancario (avales a emisiones de deuda bancaria a medio plazo, 2008-2009), al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) y, más recientemente, a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) en el marco del proceso de reestructuración bancaria.

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