La nueva política comercial de los EE.UU. y el futuro de los Acuerdos de Libre Comercio

El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empezado a poner en marcha una nueva política comercial basada en el proteccionismo y la no participación de su país en los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) en vigor o en fase de negociación. Veamos la situación actual de estos ALC.

a) TPP: Trans-Pacific Partnership; ATCE: Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

En el TPP participan 12 países de la cuenca del Pacífico incluyendo a EE.UU. pero excluyendo a China (véase mapa adjunto). El TPP ya ha sido firmado, pero está pendiente de ratificación de los países miembros. El Presidente Trump firmó la orden ejecutiva el pasado 23 de enero para iniciar el proceso legal de salida de este ALC.

Fuente del mapa: Reuters

b) FTAAP: Free Trade Area of the Asia-Pacific; ALCAP: Área de Libre Comercio de Asia y el Pacífico

El FTAAP es un ALC promovido por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) creado en 1989 para promover el libre comercio en esta región. En las negociaciones del FTAAP participan 21 países, incluido EE.UU. (véase mapa adjunto).  Las negociaciones van muy retrasadas. El Presidente Trump ya ha anunciado que los EE.UU. no participará en el FTAAP.

Fuente del mapa: Reuters

c) NAFTA: North American Free Trade Agreement; TLCAN: Tratado de Libre Comercio de America del Norte

El NAFTA es un ALC vigente desde 1984 en el que participa los EE.UU. junto a Canadá y México. El pasado 23 de enero el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva para renegociar el NAFTA. Canadá da por muerto a este ALC, mientras que México ha anunciado que tratará de minimizar los costes para su economía en las renegociaciones con EE.UU.

d) TTIP: Transatlantic Trade and Investment Partnership; ATCI: Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión

El TTIP es un ALC entre EE.UU. y la Unión Europea (UE) que ya ha sido negociado pero está pendiente de ratificar. Los EE.UU. y la UE suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios y forman un mercado de 800 millones de consumidores.

En 2014, la UE mantuvo su posición como mayor socio comercial de los EE. UU. en materia de comercio de mercancías, por delante de Canadá y de China. Los EE. UU. fueron el principal destino de las exportaciones de la UE en 2014, absorbiendo el 18,3 % de las exportaciones totales de bienes de la UE (en comparación con el 9,7 % correspondiente a China). Los EE. UU. ocuparon el segundo puesto entre los socios de importación de la UE, y aun así suministraron el 12,2 % de los bienes importados por la UE. En este aspecto, los EE. UU. se quedaron por detrás de China, que suministró el 17,9 %, pero superaron a Rusia, que suministró el 10,8 % de las importaciones totales de la UE. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de mercancías de 104.900 millones de euros con los EE. UU.

Las exportaciones de servicios de la UE a los EE. UU aumentaron entre 2012 y 2014, al igual que las importaciones a la UE de servicios de los EE. UU. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de servicios de 11.600 millones de euros con los EE. UU.

El TTIP hubiera llevado a la mayor zona de libre comercio del mundo pero el Presidente Trump ha anunciado que los EE.UU. no ratificará este TLC en su actual redacción.

e) RCEP: Regional Comprehensive Economic Partnership; AEIR: Asociación Económica Integral Regional

El RCEP es una ALC que se está negociando entre 16 países de Asia y el Pacífico (no está EE.UU.) y que está liderado por China (véase mapa adjunto). El RCEP toma un nuevo impulso para la promoción del libre comercio en la región, una vez que EE.UU. ha decidido no participar en el TPP y en el FTAAP.

Fuente del mapa: Reuters

En conclusión, es muy probable que los acuerdos comerciales bilaterales se van a imponer a los multilaterales con la nueva Presidencia de Donald Trump. Malos tiempos para el libre comercio mundial. Y una paradoja, China toma el relevo de EE.UU. en la defensa del libre comercio.

¿Ha perjudicado el libre comercio a la industria manufacturera de EE.UU.?: el caso de la industria del automóvil, 2000-2016

Uno de los lemas preferidos de Donald Trump en la campaña de la Presidencia de los EE.UU. fue: Yes, We Can “Make America Great Again”. Pero los instrumentos que propone para lograr recuperar los puestos de trabajo perdidos en la industria manufacturera americana en las últimas décadas no parecen los más adecuados.

El ya electo Presidente propone una combinación de mayor proteccionismo comercial, mediante la imposición de aranceles y otras barreras no arancelarias al comercio, junto a la derogación de Tratados Comerciales de Libre Comercio en vigor y la paralización de las conversaciones de los nuevos Tratados Comerciales en curso.

Un ejemplo que debería tener en cuenta Trump – que va en la línea contraría de sus propuestas – es el de la industria automovilística americana. El anterior Presidente Obama logro salvar de la bancarrota a esta industria en 2009 con cuantiosas ayudas públicas. En concreto, GM y Chrysler, recibieron las ayudas y sólo Ford quedo fuera del rescate.

En el gráfico adjunto se muestra la evolución de la producción y del empleo de la industria del automóvil de los EE.UU. desde enero de 2000 a septiembre de 2016.

Las cifras muestran la caída de más del 50% en la producción y en el empleo entre el año 2000 y el 2008, aunque la caída de la producción se concentró en los años 2007 y 2008, coincidiendo con el inicio de la crisis financiera internacional. El aumento de los precios del petróleo y de los combustibles, la caída del crédito al consumo, el aumento acumulado de los costes laborales unitarios y la especialización en coches con un alto consumo de combustible, fueron las principales causas de la crisis reciente de la industria del automóvil americano.

A partir de la intervención del Gobierno Federal (y el de Canadá) el panorama cambia por completo. Las cifras de la producción se disparan e incluso el empleo se esta recuperando desde 2009. Los factores que han propiciado esta recuperación son la introducción de nuevas tecnologías para el ahorro de combustible, la inversión en I+D+i, la reducción de costes y el aumento de la eficiencia productiva de las plantas.

Este es el camino que deberían seguir el resto de sectores manufactureros (muebles, textil, producción de acero, entre otros). El otro camino – la utilización del proteccionismo comercial- , que propugna Donald Trump es el equivocado a largo plazo.

Y para terminar, es interesante destacar como un defensor a ultranza del proteccionismo comercial (sobre todo con China)  lleva en su campaña corbatas de seda que no son fabricadas en EE.UU.:

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