Video sobre la pasión, muerte y resurrección del euro

Aprovechando que comenzamos las vacaciones de Semana Santa y que tendréis tiempo para la reflexión, os animo a visualizar el siguiente video. Se trata de un “lunch seminar” ofrecido por Hans Werner-Sinn. Me lo enviaron ayer los colegas del CESifo, seguramente el principal think-tank europeo en la actualidad, con el que vengo colaborando desde hace ya unos cuantos años tanto en investigación, como en la elaboración de las encuestas de coyuntura. Se trata de un seminario muy sugerente y, fiel al estilo germánico, muy amplio y enciclopédico. Trata de los orígenes de la crisis a escala global, critica la hipótesis de “saving glut” de Bernanke para centrarse en la crisis a escala europea y, más en concreto en la crisis de deuda y los mecanismos para su resolución. En mi opinión, resulta muy interesante (y a veces hasta conmovedora) la contraposición de la hipótesis francesa del “tango del euro” frente a la visión alemana. ¿ha sido verdaderamente Alemania el país más beneficiado con la creación del euro? ¿es Alemania un país egoista? ¿quién tiene la culpa de la crisis actual? ¿cómo podemos resolverla? Os invito a seguir esta exposición en inglés de uno de los economistas europeos más influyentes en la actualidad. Por cierto, como dura algo más de una hora (aunque es muy amena) os recomiendo que la veáis hasta el final, pues el interés va “in crescendo” hasta la eclosión última. De obligado visionado para mis alumnos de Integración Monetaria.

Las economías de España y Portugal

Las evoluciones recientes de las economías de España y Portugal son muy diferentes. Con escaso crecimiento del PIB durante la última década (0,93% anual, frente al 2,3 de España), Portugal ha mantenido un déficit exterior medio del 9% del PIB, sin ajuste alguno en los últimos años (mientras que España alcanzaba el 10% en el final de la etapa expansiva, 2007, para reducirlo al 4% en 2010). El gráfico 1 (haciendo clic sobre él se ve ampliado) muestra los ratios entre España y Portugal en volumen de exportaciones y en déficit en el comercio de bienes, utilizando datos trimestrales de la OMC. Puede observarse la estabilidad del ratio de exportaciones (cinco veces superior en España, en correspondencia con la diferencia en PIB) y la reducción relativa del déficit español en los tres últimos años, hasta algo más del doble que el portugués.El país vecino tiene pues pendiente una notable elevación en sus exportaciones de bienes. El cambio en la estructura productiva que ha tenido lugar en los últimos años a favor de actividades más intensivas en tecnología (las TIC y las de intensidad tecnológica medio-baja: metales, caucho y plásticos, otros productos de minerales no metálicos y otro material de transporte) ha ido acompañado de algunos problemas de competitividad en el grueso de la base industrial, de índole tradicional (intensidad tecnológica baja: alimentos, textiles  y madera, papel y artes gráficas), cuyas exportaciones no han conseguido aumentar al ritmo de la demanda mundial, como ilustra el gráfico 2. Siendo pues adecuada la apuesta por las actividades de nivel tecnológico medio, el segmento de mayor expansión en los mercados internacionales, su desarrollo debe de  acompañarse de una reestructuración de la industria tradicional, que se encuentra sometida a una fuerte competencia de las economías emergentes, sobre todo en el importante sector de textil, cuero y calzado.De hecho, como consecuencia de las dificultades mencionadas, Portugal parece haber reducido su nivel de especialización en actividades industriales dentro de la UE y ha sido de los países con una disminución más acentuada del peso de la industria en su PIB entre 1995 y 2006, como muestra un reciente informe de la Comisión Europea (EU Industrial Structure, 2009. Performance and Competitiveness)(http://ec.europa.eu/enterprise/newsroom/cf/itemshortdetail.cfm?item_id=3934).

Portugal se enfrenta pues a problemas importantes de estructura productiva y de competitividad que limitan su crecimiento, aumentan su deuda exterior, reducen la solvencia y la liquidez de sus bancos e incrementan la deuda del sector público.

La situación española es muy diferente, con una estructura productiva bastante más sólida y competitiva, más ajustada a la demanda mundial, y con los problemas centrados en el excesivo endeudamiento de familias, empresas e instituciones financieras. El proceso de desapalancamiento pendiente es de gran envergadura y limita el crédito a las empresas, haciendo muy lenta la recuperación, así como muy dependiente del crédito exterior. Pero España ha avanzado notablemente en reformas fundamentales para hacer frente a estos problemas, aunque haya faltado consenso entre los diferentes grupos políticos y agentes sociales a la hora de abordarlas y capacidad para convencer a la población de su necesidad y urgencia, y haya aún reformas importantes que deben ser abordadas.

La actividad exportadora de las empresas españolas (I): exportaciones y crecimiento económico

El pasado viernes 1 abril se aprobó el inicio de la reforma del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), que pasará a convertirse en entidad pública empresarial. La finalidad explícita de la reforma es que esta institución pase a centrar su actividad en la prestación de servicios de alto valor añadido y financiación de proyectos, y reduzca su actividad subvencionadora. Al mismo tiempo, debe apoyar el proceso – ya en curso – de diversificación geográfica de las exportaciones españolas, con el objeto de aumentar el peso relativo de los mercados no-UE. Esto sin duda constituye una buena noticia, máxime cuando no está claro cuál puede ser el impacto de la reforma adoptada el pasado mes de diciembre (Real Decreto 13/2010) sobre la financiación de las Cámaras de Comercio, cuyo papel sobre la internacionalización de muchas pymes españolas ha sido muy importante. Más

Recuperación económica y equilibrio exterior

La recuperación de la economía española avanza con mucha lentitud, lastrada sobre todo por las restricciones crediticias  y por los ajustes financieros de familias, empresas y administraciones públicas, más que por graves problemas de competitividad, que no han impedido un notable aumento de las exportaciones en 2010 (un 15% las de mercancías), facilitando que el saldo neto exterior contribuyera en casi 1 punto porcentual al crecimiento del PIB, hasta compensar casi por completo la aportación negativa de la demanda nacional. Pero en este contexto de restricción financiera, el endeudamiento exterior sigue aumentando por el  todavía elevado déficit de la balanza por cuenta corriente, dificultando un ajuste ya de por si duro.

Con  frecuencia se afirma que sin un mayor ritmo de crecimiento España no podrá hacer frente a su endeudamiento exterior, cuando lo más probable es que la recuperación de la actividad económica conduzca a un mayor déficit y a un superior endeudamiento, en consonancia con lo ocurrido en el pasado.

En efecto, como muestra el Gráfico 1 (haciendo doble clic sobre el mismo se ve ampliado), el déficit del comercio de bienes y servicios ha  aumentado con el diferencial de crecimiento de España con la UE y el resto de países desarrollados, principales destinatarios de nuestros productos, y con la elevación del tipo de cambio real, que supone una pérdida de competitividad en precios. Aparentemente, el efecto de estas dos variables habría sido mayor en la última etapa, pero se trata sólo de una apariencia, derivada de que el saldo exterior se mide aquí en valores corrientes: el profundo deterioro que sufrió durante la segunda mitad de los años ochenta en términos reales se vio amortiguado a precios corrientes por el abaratamiento de la factura del petróleo y otros inputs de importación.

Aún así, no cabría descartar una reducción de la elasticidad-renta de nuestras exportaciones y un aumento de la de importaciones en los últimos años. A ello apuntan los resultados obtenidos por un equipo de investigadores, en su mayoría pertenecientes al Banco de España, formado por Coral García, Esther Gordo, Patrocinio Tello y Jaime Martínez-Martín (“Una actualización de las funciones de exportación e importación de la economía española”, BDE, Documentos Ocasionales, nº 0905, 2009). Estos cuatro autores (en adelante, citados con la abreviatura GGTM) destacan el primero de estos resultados, que atribuyen a la emergencia de los nuevos países industriales en la escena internacional, que ha recortado la cuota de las exportaciones mundiales correspondiente a los países desarrollados. Se trataría pues de un fenómeno que afecta de forma general a las economías avanzadas y que se capta sobre todo cuando se utiliza como indicador de la renta mundial el volumen de comercio. El aumento en la elasticidad-renta de las importaciones es menos claro, a la vista de la pluralidad de estimaciones anteriores, pero podría haberse producido también, como consecuencia del incremento de la renta per cápita, que orienta el consumo hacia bienes de superior calidad, un aspecto quizá reforzado por la euforia que acompañó a la entrada en la UEM y la adopción del euro.

En todo caso, ambas alteraciones no serían de una magnitud muy apreciable, de forma que un supuesto simplificador de elasticidades-renta a largo plazo de importaciones y exportaciones situadas en el entorno de 2, cuando se miden con respecto al PIB exterior e interior, y de elasticidades-precio de -1, para las exportaciones, y de 0,7, para las importaciones, permite reproducir bastante bien la trayectoria de los intercambios comerciales y del saldo entre ellos, como muestra el Gráfico 2, en el que también se incluye otra estimación basada en los valores de las elasticidades a largo plazo obtenidos por GGTM. En esta última, se obvia la dinámica de ajuste, que tiende a retrasar el impacto de las variaciones de la renta y los precios sobre las ventas y compras exteriores. En el citado gráfico, se recogen también las previsiones para 2011 y 2010.

Del examen de este segundo gráfico, se desprende que durante 2008 y 2009 el ajuste del saldo exterior fue superior al esperado, y que, en cambio, se ha ralentizado con respecto a éste en 2010, aparentemente debido a una escasa reacción de las importaciones al aumento de los precios exteriores. Para 2011, puede preverse que alcanzará un valor del -2,1% del PIB, que se reduciría al -1,1% ya en 2012. Pero cuando la economía española crezca al mismo ritmo que la media de la OCDE, el déficit exterior tenderá a aumentar de nuevo, si ninguna otra variable se altera.

Puede pues esperarse que el crecimiento de la economía vaya acompañado en los próximos años, como en el pasado, de un déficit de la balanza de bienes y servicios. Por ello, se hace necesario a corto y medio plazo asegurar un bajo nivel de éste, mediante el fomento de las exportaciones, así como conseguir mayores facilidades de financiación exterior. Como hemos aprendido bien en el año 2010, ambas cosas requieren contener el crecimiento de salarios y precios, objetivo hoy de nuevo amenazado con las últimas negociaciones de convenios, sanear el sistema crediticio y hacer fluir el crédito, e incrementar la credibilidad de las instituciones españolas, un aspecto clave que ha recibido un apuntalamiento con el reciente acuerdo social sobre pensiones.

A más largo plazo, la única garantía de sostenibilidad del déficit será un crecimiento económico apreciable y sostenido, es decir equilibrado desde el punto de vista de la estructura sectorial y de sus determinantes básicos, progreso técnico y capital físico y humano. La corrección del déficit exigirá además una sólida apuesta por los mercados exteriores, mayor flexibilidad de precios y salarios y la reducción de la dependencia de algunas importaciones de gran relieve, como las energéticas.

El crecimiento económico de Alemania y el aumento de las exportaciones a los mercados de los países emergentes asiáticos

La economía alemana ha salido fortalecida de la crisis económica internacional, ya que después de registrar en 2009  un retroceso de su PIB real en un 4.7% ha cerrado 2010 con un impresionante crecimiento real del 3.6%, el mayor desde hace 20 años . Y las previsiones del Bundesbank indican que seguirá creciendo – aunque a menor ritmo- en 2011 y 2012; en concreto, un 2.0% y un 1.5%, respectivamente (véase cifras en el cuadro adjunto y hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). De hecho, las estimaciones recientes del Bundesbank indican que el output gap (diferencia entre el crecimiento real y potencial) será ya nulo a finales de 2011.

El crecimiento económico alemán se ha basado en tres ejes: a) la recuperación del consumo privado por el  mantenimiento del empleo, gracias  a los acuerdos alcanzados entre los trabajadores y los empresarios (apoyados económicamente por el Gobierno Federal) para ajustar las horas trabajadas a la coyuntura económica adversa; b) la aportación al crecimiento del consumo público, y ello a pesar del ajuste presupuestario de 80.000 millones de euros aprobado por el Gobierno Federal para el periodo 2009-2014; c) y la recuperación de las exportaciones, que han pasado de una caída del 14.3% en 2009 a un aumento espectacular del 14.7% a finales de 2010.

Centrándonos en este último factor de crecimiento, el crecimiento real de las exportaciones alemanas del 14.7% ha sido muy superior al crecimiento real del comercio mundial de casi el 12%. ¿Qué factores explican esta rápida recuperación del sector exportador alemán?  Básicamente por la conjunción de tres características específicas de este periodo de dinamismo del comercio mundial.

Por un lado, las empresas alemanas se han beneficiado del hecho de que la recuperación del comercio mundial se ha basado sobre todo en la demanda de bienes de consumo duradero y de bienes de capital de alto valor añadido, productos en los que Alemania está especializada.

Por otro lado, las empresas alemanas ha visto como crecían sus exportaciones, pero básicamente en los mercados de los países emergentes asiáticos (incluida China e India). Como se puede observar en el gráfico adjunto, las exportaciones de bienes hacia estos mercados han crecido en los tres primeros trimestres de 2010 casi un 45% en comparación con los niveles pre-crisis económica (los tres primeros trimestres de 2007). Está cifra contrasta con la caída de más del 5% en el conjunto de las exportaciones alemanas a otros regiones del mundo.

Por último, el “boom” de las empresas exportadoras ha arrastrado a la demanda de bienes de equipo producidos en la propia economía alemana (aumento de la formación bruta en capital fijo en términos reales del 6.6% en 2010), cerrando un circulo virtuoso. A ello se ha añadido que el mantenimiento del empleo ha propiciado el aumento del consumo interno de bienes duraderos, especialmente de los automóviles, nuevamente en su mayoría fabricados en la propia Alemania.

Parece que la economía alemana ha sabido encontrar su sitio en la división internacional del trabajo, fundamentalmente en el aprovechamiento de las economías de escala de la industria de alto valor añadido de bienes de consumo duradero y de bienes de equipo.

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