20 AÑOS DEL EURO

En enero de 2019 el euro cumple 20 años. Es un periodo suficiente para hacer balance o, al menos, destacar cuales habrían de ser las apoyaturas mínimas necesarias para sortear riesgos similares a los que ha enfrentado en su segunda década de existencia. Porque es un hecho que ha sido en los diez últimos años cuando la eurozona y el BCE, nacido seis meses antes que la moneda única, han enfrentado su mas severa crisis existencial. Todavía hoy no dispone del apoyo entre políticos y ciudadanos que presidió su nacimiento y los placidos diez primeros años de su andadura.

El principal indicador, aunque no el único, que debería servir de referencia para evaluar el desempeño de la unión monetaria es la generación de ganancias de bienestar, de aumentos en el PIB por habitante, para los países que sustituyeron su moneda por el euro. El análisis de su evolución y contraste con los que no adoptaron la moneda única es tributario, en primer lugar, de la particular severidad con que se manifestó la crisis financiera de 2008 en la eurozona. Pero también es la consecuencia de las políticas económicas adoptadas para neutralizar esa crisis: de la orientación errónea de las basadas en la austeridad presupuestaria a ultranza y de la demora en la aplicación de las correctas decisiones de política monetaria que finalmente adoptó el BCE. El hecho, es que una amplia mayoría de ciudadanos de la eurozona sufrió más perdidas de bienestar que los de EE. UU., donde se localizó el epicentro de la convulsión financiera.

Las secuelas que esa crisis ha dejado son importantes, especialmente en las economías periféricas. Desde luego un desempleo todavía elevado, una inhibición de la inversión pública y privada, un deterioro de la educación, una productividad erosionada y, en definitiva, un menor crecimiento potencial del conjunto del área. Las posibilidades para reducir la regresiva distribución de la renta que la crisis acentuó se verán limitadas por ese menor crecimiento. Y, con ello, el distanciamiento de los ciudadanos de ese empeño racional, pero hoy seriamente cuestionado, por mantener una moneda común entre economías que comparten intercambios y aspiraciones integradoras.

Con la información hoy disponible, las probabilidades de rápida restauración de esos daños no son precisamente muy favorables. Los datos mas recientes de la totalidad de las economías del área, incluidos los de expectativas empresariales, apuntan a una desaceleración algo mas intensa que la del conjunto de la UE y de las economías avanzadas en el próximo año. La retirada ya anunciada de los estímulos monetarios excepcionales que salvaron al área de males peores tampoco facilitará la consecución de ritmos de crecimiento suficientes que favorezcan la estabilidad social y la renovación de apoyos al proyecto integrador.

Pero la insuficiencia de resultados favorables también tiene que ver con las dificultades políticas para completar la estructura institucional de la unión monetaria. Ha sido la crisis la que ha permitido apuntalar solo parcialmente una arquitectura apenas insinuada cuando se introdujo el euro. El propio BCE se ha visto obligado a llevar a cabo actuaciones no previstas en su constitución que han llegado a cuestionar la impecable independencia con la que nació, su marcado distanciamiento de la política fiscal, como en aquellos ochenta dictaban los cánones del monetarismo en vigor, centrados en la estabilidad de precios como único objetivo. El BCE no solo tuvo que adoptar medidas de emergencia similares a las que llevaron a cabo mucho antes sus colegas la Reserva Federal estadounidense y el Banco de Inglaterra, sino que asumió un papel central en la Unión Bancaria, creada deprisa y corriendo en julio de 2012.

Con la urgencia con que las situaciones límites suelen marcar la agenda europea, en pleno bucle diabólico (recesión, crisis bancaria, crisis de la deuda pública) que afectaba a las economías periféricas, se definieron los cuatro pilares de la Unión Bancaria. Pero todavía sigue pendiente la disposición de un sistema común de garantía de depósitos. Ha sido solo hace unos días cuando el Consejo Europeo ha impulsado la creación de un soporte financiero para el fondo destinado a la resolución de crisis bancarias. También han quedado aplazadas las reformas del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en la dirección de que vaya asumiendo las funciones propias de un tesoro europeo.

La aceptación de un presupuesto específico para la zona euro, lo que podría considerarse un primer paso en la necesaria integración fiscal, forma parte igualmente de ese gradualismo integrador ahora acordado, aunque con funciones menos amplias que las inicialmente previstas, especialmente en su función estabilizadora en situaciones recesivas. La resistencia a una mayor integración de los países agrupados en la denominada Nueva Liga Hanseática (Holanda, las economías nórdicas, las bálticas y la propia Alemania) es expresiva de la división existente en el seno del área monetaria y del escaso respaldo a la misma de los que están fuera.

La ralentización para completar esa arquitectura institucional afecta igualmente a la Unión de los Mercados de Capitales, hoy tanto más necesaria cuanto más cercano está el desenlace del divorcio con Reino Unido. Las intenciones del plan de acción que debería concretar ese proyecto destinado a diversificar las fuentes de financiación de las pequeñas y medianas empresas, a reducir el grado de bancarización de la unión, son tan razonables como incomprensibles las demoras en su materialización.

Otro de los indicadores que podría integrar ese balance de la moneda única es el escaso avance del euro como moneda vehicular y de reserva en la escena global. Su distancia respecto al dólar estadounidense apenas se ha reducido en estos años. Hará bien la Comisión en concretar rápidamente esos planes recientes destinados a dotar de una mayor proyección internacional al euro, tal como anunció solemnemente el presidente Juncker el pasado 12 de septiembre.

Ese balance, propio de una unión monetaria incompleta, generador también de desafección en algunos ciudadanos europeos, no invalida la necesidad de un proyecto tal. Sin necesidad de asumir a pie juntillas aquella presunción que hiciera en 1950 Jacques Rueff, “Europa se hará por la moneda o no se hará”, fortalecer la unión monetaria es una condición necesaria para hacerlo con el papel de Europa en un entorno global hoy mucho más adverso y más necesitado de integración regional que el existente a finales del siglo pasado.

La particularización de ese balance en nuestra economía tampoco deja lugar a dudas, en mi opinión. España ha sido uno de los países beneficiados por el proyecto. En estos veinte años se han registrado avances en el PIB por habitante y también en la convergencia real con las economías centrales del área monetaria. Que la crisis haya supuesto un serio tropiezo en esa senda de acercamiento a las economías más avanzadas no invalida la conveniencia para las empresas y familias españolas de la integración monetaria de Europa. Tampoco para las administraciones públicas, educadas a partir de la preparación del examen de acceso de mayo de 1998, para respetar las exigencias de convergencia nominal como precondiciones del necesario progreso y de su justa distribución entre los ciudadanos. Para que, como señalaba Draghi hace unos días, todos puedan participar de los beneficios de la moneda común. Su virtualidad precisa hoy de mas acción política que la que llevó a su lanzamiento hace veinte años.

@ontiverosemilio

(Publicado en el diario El País el 23/12/2018)

 

Fuentes Quintana en 1977, contando la crisis de 2007-2013

Acaba de salir hoy un artículo en el Confidencial de JA Zarzalejos recordando la clarividencia del profesor Fuentes Quintana al explicar a los tres días de tomar posesión de su cargo como Vicepresidente Económico del Gobierno de Suárez en 1977 las bases de su programa económico. Dada la especial relación que siempre hemos mantenido los miembros de ALdE con el profesor Fuentes creo que puede resultar de interés recordar el video de su alocución. Como nos dice Zarzalejos: “No podemos ni debemos suponer que el futuro está escrito en el ayer, pero el pasado puede alumbrar algunos episodios del presente. Fuentes Quintana con esos magistrales, sinceros, sencillos y claros 16 minutos de exposición se ganó a la opinión pública en 1977 y fue el prólogo de intenciones para conseguir cuatro meses después los históricos Pactos de la Moncloa. En un cuarto de hora, se salvó sicológicamente la crisis. En la situación de entonces y de ahora hay un cierto paralelismo. No en las personas y menos en las actitudes y los discursos. Aún en las peores coyunturas un dirigente político -sea de la orientación ideológica que sea- ha de tener el patriotismo bien entendido de decir la verdad, hacerlo con humildad y empatía y aglutinar voluntades. En estos tiempos de desolación, el recuerdo de discurso de Fuentes Quintana en junio de 1977 se agiganta como referencia ineludible.” Que lo disfrutéis.

Vídeo

Fallecimiento de Kenen, uno de los padres de la teoría de las áreas monetarias óptimas

El pasado mes de diciembre falleció Peter Kenen, catedrático emérito de la Universidad de Princeton y uno de los impulsores de la teoría de las áreas monetarias óptimas. A continuación transcribo un artículo publicado recientemente en Vox Eu por Barry Eichengreen y Charles Wyplosz sobre su influencia en el diseño y comprensión de los problemas de la eurozona.
Más

PAUL DE GRAUWE: DOCTOR HONORIS CAUSA POR LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA (II)

DOCTOR2

Tal y como os prometí, incluyo en esta segunda entrega sobre el Doctorado Honoris Causa de Paul de De Grauwe en la Universidad de Valencia su lección magistral. Hay muchos compañeros que me la han solicitado como material de clase, por lo que también se puede descargar DiscursdeGrauwe en valenciano, castellano e inglés. La tesis principal es que es necesario llegar a un acuerdo político para que el ajuste dentro de la zona del euro sea simétrico y coordinado. Este posible acuerdo se verá imposibilitado mientras persistan consideraciones morales que distingan entre países virtuosos y culpables a la hora de generar los desequilibrios macroeconómicos y financieros. El texto original en inglés es el siguiente Más

Paul De Grauwe: Doctor Honoris Causa por la Universitat de València (I)

DOCTOR1

Como sabeis muchos de vosotros, he estado fuera de juego durante los últimos tiempos, pero prometo intentar volver a ser más activo en bAG. El pasado viernes 30 de noviembre, Paul De Grauwe fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Valencia. Tanto los padrinos (Vicent Soler y yo mismo) como una parte de los acompañantes  (Mariam Camarero y Rafa Myro ) son miembros de  ALdE. El acto coincidió con el último día del IX Inteco Worshop on Economic Integration organizado por el Grupo de Investigación en Integración Económica (INTECO). Por tanto, Paul estuvo acompañado de un buen número de colegas, tanto de la UV como de otras universidades. Tuve el honor de realizar la “laudatio” . Dado que un buen número de compañeros me la ha solicitado. Os la incluyo como texto de esta entrada para todos aquellos interesados en conocer mejor las aportaciones de Paul De Grauwe. Más

El Manifiesto “Jean Monnet” para la estabilización de la zona euro y la UE.

El pasado 24-25  de noviembre asistí a una de las reuniones periódicas a las que nos convoca la Comisión Europea a los profesores que participamos en la Acción Jean Monnet. En esta ocasión el tema era de especial relevancia, pues se trataba de discutir sobre la “Gobernanza Económica del Euro en un contexto internacional”. A lo largo de la misma surgió la idea de lanzar un manifiesto por parte de los profesores “Jean Monnet” en la línea del ya histórico Manifiesto del Día de Todos los Santos, que todos hemos estudiado en Integración Monetaria. Tras un proceso de discusión en la red, la redacción consensuada salió a la opinión pública en pasado día 7. Por su interés, transcribo el texto íntegro, con la lista inicial de firmantes. Esperamos vuestros comentarios. Más

No es eso, no es eso

Creo que nadie que haya leído algunas de mis entradas sobre la crisis española-europea en el Blog de la Aldea Global (ver aquí y aquí, por ejemplo) podrá decir que soy un defensor del papel que han jugado los líderes europeos ni las instituciones de la UE para facilitar la salida a la crisis. De hecho, hoy al leer el artículo de Krugman en EL PAIS me he sentido identificado cuando comenta la existencia de un doble sentimiento de terror y aburrimiento ante el devenir de los acontecimientos en la crisis del euro. Sin embargo, resulta indignante la manipulación interesada de la opinión pública que se está haciendo en algunos medios de comunicación. Para muestra, bien vale la entrevista que realizó hace unos días la BBC y en la que intervino el periodista Peter Oborne. Como me indicaba nuestro compañero Manuel Hernández, no pudo ser más arrogante, pedante ni maleducado. Os animo a verlo. Puede ser un material interesante para abrir debate con compañeros o con alumnos.

¿Está bien diseñada la reforma constitucional? (I): dos parámetros, dos

Nuestro amigo y compañero Manuel Hernández, antiguo alto funcionario de la Comisión Europea, me ha autorizado para compartir con toda la comunidad de la ALdEa Global su opinión sobre la reciente reforma constitucional. El tono del escrito debe entenderse en el entorno en el que fue inicialmente emitido: dentro de una comunidad cerrada de lista de correos formada por bastantes funcionarios de las instituciones europeas (Comisión, Consejo, BCE..) y un grupo de amigos entre los cuales me honro en estar incluido. Espero que lo disfrutéis y esperamos vuestros comentarios.

DOS PARAMETROS, DOS

Independientemente de su rapidez inusitada, que relega al ratón Speedy González a la categoría de caracol, la decisión de imponer por ley un límite al déficit me parece, al menos sur le plan des principes, de puro sentido común. Es evidente que nadie (individuo, empresa, poderes públicos,…) puede vivir eternamente a crédito – eso sí que es “insostenible” – sobre todo desde que, con el euro, los Bancos Centrales se sacudieron la sumisión al ministro de Hacienda y que todos debemos adaptar el gasto a nuestras posibilidades. La muy grave crisis actual de deudas soberanas no deja ningún resquicio a la duda sobre esta afirmación.

Said that, se está olvidando en el debate la célebre Golden Rule (GR) que tanto nos machacaron en la Fac: Más

El final del desfile, por Mariam Camarero

Nuestra compañera, Mariam Camarero, nos envía el siguiente artículo publicado como Tercera de ABC el pasado día 1 de julio. Los acontecimientos de estos últimos días ponen de manifiesto, aún más si cabe, la necesidad de encontrar un gobierno con la firme voluntad de llevar a cabo un ambicioso plan de reformas. Por su interés, reproducimos el artículo más abajo. Más

¿TIENE ESPAÑA UN “PROBLEMA DE PESO”?

El concepto económico “peso problem” se refiere a una situación en la que los agentes han formado sus expectativas acerca de un salto o variación discreta en los valores de alguna variable económica relevante. Las expectativas pueden ser simplemente el reflejo de la baja credibilidad de las autoridades económicas o pueden estar basadas, por ejemplo, en sucesos anticipados, como la incertidumbre sobre la convocatoria de elecciones parlamentarias futuras que puedan suponer cambios sustanciales en la orientación de la política económica general.

El caso del valor del peso mejicano, que es precisamente el que dio origen al concepto de “peso problem”, es el ejemplo estándar usado para explicar esta situación paradójica en la que los mercados parecen alejarse de los fundamentos. El tipo de cambio al contado del peso mejicano se fijó en 12.5 pesos por dólar americano desde abril de 1954 a agosto de 1976. Al mismo tiempo los tipos de interés de los depósitos en pesos estaban sistemáticamente por encima de los depósitos en dólares a lo largo de todo el periodo, lo que implicaba un tipo de cambio a plazo o “forward” por encima del tipo “spot”. Por tanto, la tasa de rendimiento “expost” de mantener saldos en pesos fue sistemáticamente positiva a lo largo de todo el periodo, es decir, se verificaba un exceso de rendimiento. Bajo el supuesto de neutralidad al riesgo este comportamiento es contradictorio con la hipótesis de expectativas racionales en la medida que implica que los errores de predicción del mercado estaban sesgados. Sin embargo, la existencia de un diferencial de tipos de interés se puede explicar por la persistencia en las expectativas del mercado sobre una devaluación futura del peso. De hecho, cuanto más aumenta el diferencial, mayores eran las expectativas de devaluación. Finalmente, en agosto de 1976, estas expectativas se vieron cumplidas y el peso pasó a flotar devaluándose cerca de un 40% frente al dólar.

En la medida en que los precios de los activos, como los tipos de cambio (o la deuda pública) están basados en las expectativas sobre la evolución futura que los agentes tienen sobre estas variables, existe la posibilidad de que variaciones discretas esperadas afecten directamente al comportamiento del precio de los activos. Más aún, pueden inducir variaciones en los precios de los activos que parecen contradecir la hipótesis de expectativas racionales, pues aunque la probabilidad de que un suceso determinado se verifique sea baja, si esta variación es de suficiente tamaño, puede implicar pérdidas considerables para los inversores (y ganancias para los “especuladores”).  El análisis sobre la implicaciones teóricas y empíricas del “peso problem” sobre la formación del precio de los activos en los mercados financieros ha dado lugar a una extensa literatura (ver por ej. Evans, 1995) que demuestra que variables nominales como los tipos de interés o los precios aumenten de forma casi inmediata. Sin embargo, el énfasis en la investigación formal ha ido basculando hacia los efectos “de segunda ronda” sobre la parte real de la economía en variables macroeconómicas tales como el “output gap”, los tipos de interés reales o el desempleo, concluyendo que la producción agregada bajo un “problema de peso” sea inferior a la potencial y que, asimismo,  su volatilidad sea superior. En buena medida, la evolución temporal de este “peso problem” dependerá del grado de credibilidad de la política económica y de cómo evolucione esta variable a lo largo del tiempo.

La Unión Monetaria Europea era precisamente una oportunidad para reducir los problemas de credibilidad en aquellos países europeos con peor reputación antiinflacionista y, por tanto, enfrentados a tipos de interés superiores. El “peso problem” se encuentra detrás de las primas de riesgo país de los activos financieros que dentro de una unión monetaria deben situarse en mercados de activos distintos al del tipo de cambio.  La credibilidad que se había tomado prestada del conjunto del sistema en el caso de las economías periféricas europeas parece haberse agotado por la mala gestión de la política económica llevada a cabo por muchos de sus gobiernos y, por qué no decirlo, por la propia práctica inapropiada de los mecanismos de coordinación a escala europea.  El caso de la economía española puede pasar a ser un ejemplo paradigmático de cómo en economías abiertas la credibilidad de las autoridades económicas resulta básica para la efectividad de las medidas de política económica. La reputación cuesta mucho esfuerzo y tiempo de ganar, pero se pierde rápidamente. Cuando las expectativas de los agentes están formadas, se entra en una círculo vicioso, como está demostrando la evolución del diferencial del bono español frente al alemán, que sólo es posible romper con medidas cualitativas de gran alcance.  España tiene un problema de peso y el gobierno debería estar a la altura de las circunstancias.

Evans, M. (1995): “Peso problems: their theoretical and  empirical implications”. LSE Financial Markets Group, Dicussion Paper n. 210.

Anteriores Entradas antiguas

Visita nuestra web para información sobre actividades

http://www.alde.es