Simulación de la sostenibilidad de la deuda pública de España bajo diferentes escenarios en un horizonte temporal de 20 años

En esta entrada del Blog presentamos una simulación de evolución temporal del stock de deuda sobre el PIB en un horizonte temporal de 20 años con el objetivo último de analizar y bajo que condiciones es posible alcanzar el límite impuesto en la zona euro al ratio deuda pública/PIB (60%). La simulación se presenta para 4 escenarios posibles.

En el siguiente gráfico se muestra la senda temporal de dos variables representativas del stock de deuda pública de las AA.PP. La primera es el stock de deuda pública total medido por el conjunto de los pasivos financieros totales de las AA.PP. En el segundo caso, la segunda variable representativa del stock de deuda pública (menor en niveles por las partidas que incluye) es construido según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) incluido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la zona del euro (esta es la cifra oficial que pública el Banco de España y el Banco Central Europeo sobre el total de la deuda pública española). En ambos casos, la reducción es espectacular desde el año 1996 hasta el año 2007, y nuevamente se produce un deterioro muy significativo y persistente desde el inicio de la crisis financiera internacional en el año 2008. Con más detalle, en el año 2018 el stock de deuda pública según la metodología del PDE sigue estabilizado alrededor del 100% como entre los años 2013 a 2017, pero sobrepasando ampliamente el límite impuesto por el Tratado de Maastricht (60% del PIB).

Con mas detalle el stock de deuda pública según el PDE se situó a finales de 2018 en 1.173.107 millones de euros (97,1% del PIB), mientras que el stock de deuda pública total (que incluye más pasivos de las AA.PP.) alcanzó la cifra de 1.654.850 millones de euros (137% del PIB).

La evolución temporal del stock de deuda pública en % del PIB de España se puede descomponer en 3 componentes:

 

(1)

donde ∆b es la variación del stock de deuda en del PIBdt el déficit (-) o superávit (+) público primario (en % del PIB, el déficit público total sin incluir intereses de la deuda), it los tipos de interés nominales de la deuda pública (tipos de interés implícitos de la deuda pública, medidos por los pagos de intereses actuales de la deuda pública como % del stock de deuda pública al final de t-1), gt la tasa de crecimiento nominal de la economía (crecimiento real + tasa de inflación) y adft el componente “ajuste déficit-deuda”. 

La expresión implica que si se quiere estabilizar el stock de deuda pública en relación al PIB se deben de dar tres condiciones no excluyentes que se reflejan en los tres términos de la derecho de la ecuación: (a) se tiene que generar superávit primarios (componente que recoge el “ajuste fiscal”), dt; 0; (b) o que la tasa de crecimiento nominal de la economía (cuidado con la deflación que hace aumentar la deuda) debe ser superior al tipo de interés nominal “implícito” de la deuda pública (efecto “bola de nieve” de los intereses de la deuda, gt>it; (c) o eliminar/reducir el efecto del ajuste déficit-deuda (adft = 0)

¿Cuál ha sido la evolución reciente de los tres términos?

El primer término: el superávit (+) o déficit público primario (-)

Cómo se puede observar en el siguiente gráfico, el superávit primario se resiste a aparecer e impide que se reduzca más el stock de deuda pública. De hecho, en el año 2018 se alcanzó por fin un equilibrio presupuestario primario después del periodo 2007-2017 en el que se registraron déficits público primarios (récord en 2008 con un -9,3%).

¿Cuáles son las razones de que a pesar del intenso ajuste fiscal registrado en el periodo 2010-2018 (94.919 millones de euros) no se han podido generar superávits públicos primario.

En primer lugar, la economía española tiene un problema de “paradoja fiscal”: tenemos tipos impositivos altos en relación a los países de la zona euro pero a la vez la recaudación fiscal es menor en todas las figuras impositivas. Las causas están en el mayor fraude fiscal y en el exceso de gastos fiscales o tributarios que generan una “insuficiencia recaudatoria”. [1]

Como se puede observar en el gráfico siguiente, nuestra recaudación de impuestos y de cuotas a la seguridad social en % del PIB (sin incluir transferencias de corrientes cobradas: tasas, multas, recaudación del juego, etc..) es del 35,4%, muy por debajo de la media de la UE (40,3%) y de la zona euro (41,7%). De hecho, recaudamos mucho menos que Francia e Italia, e incluso Grecia y Portugal. Alcanzar la media de la zona euro podrían suponer unos ingresos potenciales de 76.120 millones de euros.

Con mas detalle, los datos del siguiente cuadro nos indican que se podría recaudar más hasta alcanzar la media de la zona euro en casi todas las figuras impositivas.

En segundo lugar, los recientes déficits de la seguridad social no ayudan a generar superávits públicos primarios, tal como muestra el siguiente gráfico. La Seguridad Social ha entrado en un déficit presupuestario persistente y creciente desde el año 2010. El conjunto de la Administración de la Seguridad Social acabó en 2018 en términos de Contabilidad Nacional con un déficit de 18.286 millones de euros, lo que equivale al 1,52% del PIB. Las causas del deterioro de las cuentas son diversas: a) caída de cotizantes; b) aumento de pensionistas; c) aumento de la pensión media; d) los nuevos empleos salarios más bajos (cotizaciones más bajas); e) exceso de nuevos contratos con bonificaciones o tarifa plana de las cotizaciones sociales.

 

El segundo término: el “efecto bola de nieve”

Cómo se puede observar en el siguiente gráfico el “efecto bola de nieve” se ha cerrado y ya no genera un aumento de la deuda pública/PIB desde 2015. Atrás queda el nefasto periodo 2008-2014, en el que este término causaba una importante acumulación de deuda pública en % del PIB.

El tercer término: el “ajuste déficit-deuda”

El “ajuste déficit-deuda” recoge aquellas operaciones financieras que aumentan la deuda pero no tienen efecto en el déficit. Desde el punto de vista contable, registra la necesidad de financiar la adquisición neta de activos financieros de las AA.PP. El “ajuste déficit-deuda” provocó desde 2008 a 2014 un aumento sustancial del stock de la deuda en proporción al PIB (especialmente entre 2012 y 2014). Desde 2015 este término no ha generado apenas aumento del stock de la deuda publica en % del PIB.

Las operaciones de endeudamiento que no tenían origen en los presupuestos públicos han sido principalmente:

  • Fondo de Apoyo a la República Helénica (bilateral, Greek Loan Facility, GLF), primer rescate a Grecia: 2010 y 2012, 6.650 millones de euros.
  • FEEF (Fondo Europeo de Estabilidad Financiera), préstamos al rescate de Irlanda, segundo rescate de Grecia y rescate a Portugal: 2011-2014, 23.916 millones de euros.
  • Participación en el MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera), sustituye al FEEF para futuros rescates: 2012-2014, 9.528 millones de euros.
  • FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros): 2008 y 2009, 19.335 millones de euros.
  • FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria): 2009, 2010 y 2012, 22.930 millones de euros .
  • FADE (Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico): 2011-2013, 23.731 millones de euros.
  • Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores (FFPP): 2012-2014, 43.135 millones de euros.
  • Pero no el FLA (Fondo de Liquidez Autonómica, destinado para vencimientos de deuda o para financiar necesidades de financiación del ejercicio autorizadas): no aumenta deuda consolidada AA.PP. (activos del Estado = pasivos de las CC.AA.).

En el siguiente gráfico se muestra la contribución de los tres términos al cambio anual de la ratio stock deuda pública/PIB desde 2000 a 2018.

Durante el periodo del “boom” de la construcción (2000-2007), el stock de deuda publica/PIB se reduce anualmente y el único componte que hace aumentar ligeramente esta ratio es el término del “ajuste déficit-deuda” (caída de 22,2 puntos porcentuales del stock de deuda/PIB). Por el contrario, en el periodo 2008-2014 la ratio crece anualmente de manera significativa fundamentalmente por la aparición de déficits públicos significativos y por el efecto bola de nieve, y por el efecto “bola de nieve” de los años 2012 y 2013 Subida de 61 puntos porcentuales del stock deuda pública/PIB). Por último, en el periodo 2015-2018 el stock de deuda pública/PIB se estabiliza ligeramente por debajo del 100%, ya que los tres componentes se comportan de manera moderada y sus efectos sobre la variación de la ratio son muy bajos.

Veamos algunas simulaciones para el caso de la dinámica temporal de la deuda pública de España utilizando la expresión anterior (1).

Escenario 1: simulación con datos a finales de 2018 [2]


En el gráfico siguiente se presenta la evolución temporal futura del stock de deuda pública de España tomando los datos actuales: a) un stock de deuda pública sobre el PIB del 97%; b) una tasa de crecimiento real de la economía del +2,9% correspondiente a 2018 y también la tasa media anual acumulativa del periodo 1964-2018; c) una tasa de inflación  del 1%; d) un superávit público nulo; e) un tipo de interés implícito nominal de la deuda pública del 2,6%. Los resultados indican que en 20 años no se alcanzar el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB ya que tan sólo se reduce a un ritmo del 1% anual.

Escenario 2: simulación con subidas en la tasa de inflación hasta el objetivo del 2% del BCE y generación de un superávit público primario del 0,3%. Mantenimiento de los tipos de interés implícitos de la deuda en el 2,6% y de la tasa de crecimiento real de la economía en el 2,6%

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza ya en 20 años (2038). El ajuste fiscal asociado al superávit público primario del +0,3% de carácter permanente es de 3.625 millones de euros. La ratio stock deuda pública/PIB ya se reduce a un ritmo del 2,2% anual.

Escenario 3: simulación con subidas en la tasa de inflación hasta el 3%, aumento de la tasa de crecimiento real de la economía hasta el 3,7% (tasa media anual acumulativa del periodo del “boom” 1997-2007) y generación de un superávit público primario del 0,6%. Mantenimiento de de los tipos de interés implícitos de la deuda en el 2,6%

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza ya en 10 años (2028). El ajuste fiscal asociado al superávit público primario del +0,6% de carácter permanente es de 7.250 millones de euros. La ratio stock deuda pública/PIB ya se reduce a un ritmo del 4,4% anual.

Simulación poco realista: la tasa de crecimiento real de la economía resulta demasiado ambiciosa.

Escenario 4: simulación con supuestos de las variables similares al Escenario 3 más quita del 20% (se reduce el stock de deuda pública en % del PIB inicial del 97% al 77%)

Los resultados del siguiente gráfico indican que el nivel objetivo de la zona euro del 60% de la ratio stock deuda pública/PIB se alcanza en tan sólo 5 años (2023). La ratio stock deuda pública/PIB se reduce a un ritmo del 3,6% anual. 

Simulación poco realista: la tasa de crecimiento real de la economía resulta demasiado ambiciosa y la quita de la deuda aceptada por los acreedores y la zona euro es bastante improbable.

—–

[1] Recordemos que los llamados gastos fiscales o tributarios son el conjunto de deducciones, exenciones, desgravaciones, reducciones e incentivos de las distintas figuras tributarias (IVA, IRPF e impuesto de sociedades, fundamentalmente). Suponen un importante coste en términos de recaudación impositiva y que en la mayoría de los casos tienen además efectos perversos negativos sobre la equidad y la eficiencia impositiva.

[2] Se supone que el componente “ajuste déficit-deuda” es nulo.


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Como citar esta entrada del Blog:

Vicente Esteve, “Simulación de la sostenibilidad de la deuda pública de España bajo diferentes escenarios en un horizonte temporal de 20 años”, Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 13/1/2020, http://vicenteesteve.blogspot.com/2020/01/simulacion-de-la-sostenibilidad-de-la.html

Escala de remuneraciones (salarios y pensiones) en España en 2017

En el cuadro adjunto (hacer clic para verlo más grande) aparece la escala de mayor a menor de las remuneraciones (salarios y pensiones) en la economía española a finales de 2017. Para los salarios se ha utilizado los últimos datos publicados por el INE en su Encuesta anual de estructura salarial 2017 (publicada el 21 de septiembre de 2019). Los datos para 2017 de las pensiones han sido extraídos del Boletín Informativo de la Seguridad Social: Gestión Económica 2017, diciembre, del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Aunque existen datos más recientes de las pensiones hemos utilizado los datos de 2017 a efectos de comparación de datos.

Conviene recordar que hay tres maneras de medir el salario a) el salario medio (o media estadística) que se obtiene de la remuneración total de los salariados (trabajadores por cuenta ajena) dividida por el número total de ocupados asalariados); b) el salario mediano (o mediana estadística) que divide el número de trabajadores entre los que tienen un salario superior al mediano y los que tienen un salario inferior al mediano; y c) el salario más frecuente (o moda estadística) que refleja el salario que más individuos tienen en la población ocupada. Este último indicador es el más adecuado para medir el salario representativo de un trabajador.

El salario medio bruto (antes de efectuar retenciones de las cuotas de la seguridad social y del IRPF) se sitúo en 2017 en 1.650,4 euros al mes, mientras que el salario mediano y mas frecuente se situaron en 1.416,4 y 1.248,7 euros, respectivamente.

Destacar que la pensión media de jubilación (1.106,5 euros) y la pensión media total (946 euros, ponderada por los regímenes de incapacidad permanente, de jubilación, viudedad, orfandad y en favor de familiares) se sitúan “peligrosamente” muy cercanas al salario más frecuente.

La dispersión observada de las pensiones entre las diversas Comunidades Autónomas refleja la dispersión de las cotizaciones asociadas a los diferentes salarios medios en el pasado. De este modo, la pensión media mas alta se alcanza en el País Vasco (1.405,3 euros), mientras que la pensión media más baja se alcanza en Extremadura (891,9 euros).

El salario medio de los hombres (1.885,1 euros) es superior al de las mujeres (1.471,9 euros).

Por último, por tipo de actividad el salario medio es mas alto en los sectores de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (3.715,3 euros) – sectores oligopolísticos y regulados-  lo cual debería ser un incentivo para los alumnos de ingeniería y de formación profesional de estas ramas, mientras que los peor pagados son los trabajadores de la hostelería (1.038,5 euros), lo cual no tampoco  debe sorprendernos (actividades con baja productividad y valor añadido).

Indicador de coyuntura: Agosto 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de julio con los datos publicados hasta junio de producción industrial, ventas  y renta, y hasta julio de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el indicador mantiene en julio el mismo valor de 1,5 que tenía en junio. Este nuevo dato está en consonancia con una tendencia decreciente, indicando una progresiva ralentización en el ritmo de la actividad económica en España.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, la evolución de los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto ha sido dispar. La producción industrial y las ventas crecieron en junio (-1,8% y 0,9%) menos que en mayo (1,8 y 1,3). Por contra, la renta creció más en junio (4,9%) que en mayo (4,6%), mientras que los afiliados crecieron prácticamente igual en junio y julio (2,5%).

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Indicador de coyuntura: Mayo 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta marzo de producción industrial, ventas, y hasta abril de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 2,7, un poco por debajo del valor que tomó en marzo de 3,1.

Por tanto, el indicador se mantiene tendencia a la baja, aunque lejos de mostrar valores similares a los que caracterizaron a la Gran Recesión.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han crecido menos que en el mes anterior. La producción industrial, las ventas y la renta crecieron menos en marzo (-0,1%, 1,9% y 4,5%) que en febrero (0,1%, 2,7% y 4,6%). Por su parte, los afiliados crecieron en abril un 2,7% y en marzo un 2,9%.

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Indicador de coyuntura: Marzo 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta enero de producción industrial, y ventas, y hasta febrero de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en febrero es de 3,7, un poco por encima del valor que tomó en enero de 3,4.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han crecido más en la última actualización disponible respecto del mes anterior. La producción industrial, las ventas y la renta crecieron más en enero (1,8%, 2,8% y 4,5%) que en diciembre (-4,2%, 2,1% y 4,5%). Por su parte, los afiliados crecieron en febrero un 2,9% y en enero un 2,8%.

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A pesar de que la economía internacional se enfrenta a una creciente incertidumbre, la economía española parece, de momento, no verse afectada por ella y continúa su ritmo de crecimiento destacado en comparación con otros países de su entorno

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El mantenimiento del ritmo de recuperación económica que se observa (aunque con un progresivo deterioro) desde 2014 en el Ind-ALDE está patente en otros indicadores compuestos de actividad económica como en el que elabora FEDEA y en el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio.

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Indicador de coyuntura: Enero 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta diciembre de producción industrial y de ventas, y hasta noviembre de renta y de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 3,7, un poco por encima del valor que tomó en noviembre de 2,3.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han tenido una evolución dispar. La producción industrial y las ventas crecieron menos en noviembre (-2,8% y 2,1%) que en octubre (3,6% y 3,1%). Sin embargo, la renta y los afiliados crecieron más en diciembre (4,0%, y 3,2%) que en noviembre (3,1%, y 2,6%).

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Indicador de coyuntura: Diciembre 2018

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de producción industrial, ventas y renta, y hasta noviembre de afiliados. Como mensaje para terminar el año 2018, el indicador muestra que la recuperación de la actividad que se inició en 2013 se ha mantenido durante todo este período. Sin embargo, la velocidad de la recuperación ha experimentado progresivos síntomas de agotamiento en 2018. El indicador comenzó el año con valores cercanos a 4 y lo está terminando con valores cercanos a 2. Dicho esto, parece que en el mes de noviembre se nota una ligera mejoría y el indicador alcanza el valor de 2,2 frente al 2,1 de octubre.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan signos diversos. La producción industrial y las ventas crecieron en noviembre 3,6% y 3,3% frente a los valores de -2,9% y 2,0% en octubre. Por su parte, la renta pasó de crecer 2,8% en octubre a crecer 2,6% en noviembre y los afiliados pasaron de crecer 2,8% en noviembre a crecer 2,6% en diciembre.

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Como es costumbre en la última entrada del año, me gusta hacer un pequeño balance de la evolución de la actividad económica a lo largo del año. La ralentización en el ritmo de recuperación económica que se observa durante 2018 en el Ind-ALDE está patente en otros indicadores compuestos de actividad económica como en el que elabora FEDEA y en el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio.

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Esta desaceleración coincide con la evolución reciente del PIB de la economía española. Durante los tres primeros trimestres del año 2018, el PIB creció en torno al 0,55%, por debajo del 0,73% con el que cerró el último trimestre de 2017.

pib

¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre de 2018? Tanto el Ind-ALDE como el indicador de FEDEA muestran una leve recuperación en el ritmo de actividad económica. Del mismo modo, de consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, se estima que el avance trimestral del PIB podría situarse en torno al 0,7%, con lo que se moderaría parcialmente el sesgo a la baja sobre el crecimiento previsto para 2018.

MICA

Esta leve mejora en la previsión del ritmo de crecimiento para la economía española está en consonancia con la que ha realizado recientemente AIReF.

AIREF2

Tiempos interesantes

Estaba descontado que junio, hasta cerrarse con la cumbre prevista para los días 28 y 29, iba a ser un mes intenso en el escenario europeo. En la medida que quiera aprovecharse ese cónclave para completar la Unión Bancaria y para avanzar en un presupuesto para la eurozona y en la mutualización de la deuda, las tensiones entre los partidarios de pasos resueltos (Bruselas y París) y los que exigen rigurosas pruebas de responsabilidad antes de ofrecer mayor solidaridad (“los nórdicos”, liderados por Holanda) habrán de aumentar y explicitarse, añadiendo presión a un ambiente ya notoriamente caldeado por dentro (el deshinibido autoritarismo que se impone en las “democracias iliberales” del Este, con Hungría y Polonia abriendo la marcha) y por fuera (las amenazas provenientes de la política comercial de Trump y de su denuncia del acuerdo nuclear con Irán). Un mes sin margen para el aburrimiento, era previsible. No se esperaba, en cambio, el refuerzo que aportarían Italia y España.

El de allí es superlativo, una auténtica crisis institucional: gobiernos abortados y cuestionamiento de la máxima magistratura del Estado y del propio marco constitucional. Cualquiera que sea el desenlace, lo ya hecho e intentado asegura turbulencias. Por ejemplo, el contenido del “Contratto per il governo del cambiamento” suscrito por las dos formaciones mayoritarias (populistas de izquierda y ultraderecha nacionalista y xenófoba), antagónicas aunque ambas de inspiración eurofóbica, fijando las líneas del Ejecutivo que hubiera encabezado Conte (la broma era advertir que no se trataba del entrenador del Chelsea F.C.). Si bien se dejaban aparcados inicialmente algunos de los designos más radicales (referéndum para salir del euro y rechazo de los criterios de Maastricht), se mantenía una larga serie de propuestas tan inconsistentes como contradictorias: ¿cómo lograr simultáneamente expansión del gasto público y reducciones de ingresos fiscales cuando los dos rasgos sobresalientes de la economía son el exceso de deuda y un crecimiento raquítico cuando no inexistente? Italia, conviene recordarlo, no es Grecia (cuyo PIB es equivalente al de la Comunidad de Madrid); la italiana es la tercera economía de la eurozona.

A la vez, aquí, entre nosotros, la caldera ha alcanzado el punto de ebullición cuando menos se esperaba. En lugar de luz verde para una legislatura que parecía tener asegurada su segunda mitad tras el paso de los Presupuestos por el Congreso de los Diputados, semáforo en rojo. Mal momento escogió el Ministro de Economía, Román Escolano, el pasado 24 de mayo, para ponderar la condición de España como “ancla de estabilidad política” en Europa: un día después la incertidumbre se enseñoreó de nuevo del escenario nacional. Un brusco “cambio de rasante” que no va a hacer fácil la conducción, justo cuando dar continuidad a la recuperación exigiría abordar reformas de gran calado —en educación, en pensiones, en el mercado de trabajo, en economía digital, en transición energética, en articulación del mercado interior…— que demandan tanta pericia como aplomo al volante.

Lo dicho: vienen semanas movidas. Es imposible no recordar la vieja maldición china: “Que vivas en tiempos interesantes”.

Indicador de coyuntura: Mayo 2018

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta febrero de renta, hasta marzo de producción industrial y ventas, y hasta abril de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 3,8, algo inferior al que tomó en marzo de 5,1.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE han mostrado una tendencia a la baja. La producción industrial cayó en marzo un 3,5% frente a la subida de 2,7% en febrero. Por su parte, la renta y los afiliados subieron un 4,2% en febrero y un 2,9% en abril, a un menor ritmo que sus crecimientos de 5,0% en enero y 3,6% en marzo, respectivamente. El único indicador que no mostró síntomas de agotamiento fue en de las ventas, que creció tanto en febrero como en marzo un 3,4%.

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Indicador de coyuntura: Marzo 2018

Antes de comenzar la entrada, es interesante destacar que algunos de los indicadores individuales han sufrido cambios en la metodología seguida para su construcción y presentación. El INE ha publicado el Índice de Producción Industrial por primera vez en base 2015, aunque este cambio no afecta al indicador agregado porque la producción industrial se usa en tasas interanuales. Por su parte, la Agencia Estatal de Administración Tributaria ha realizado cambios en la metodología de elaboración del Índice de Ventas de las Grandes Empresas. El efecto de los cambios sobre el indicador de ventas se puede apreciar en el gráfico siguiente que muestra las tasas interanuales.

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El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de producción industrial, ventas y renta, y hasta febrero de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en febrero es de 4,7, algo inferior al que tomó en enero de 4,9.

Es importante aclarar que el cambio en la metodología del cálculo de las ventas no afecta a la capacidad del Ind-ALdE para detectar los cambios de tendencia del ciclo económico. El único efecto significativo es el pequeño aumento en el nivel del indicador compuesto después de la recuperación tras la Gran Recesión.

comparativa

Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE han mostrado una tendencia dispar. La producción industrial y la renta crecieron más en enero (3,9% y 5,0%) que en diciembre (3,1% y 4,3%). Por su parte, las ventas creció menos en enero (3,2%) que en diciembre (3,5%) y los afiliados crecieron menos en febrero (3,2%) que en enero (2,8%).

                                               indica1

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