El diferencial de tipos de interés largo-corto plazo de la deuda pública como indicador adelantado del ciclo económico: ¿Se acerca EE.UU. a una recesión?

El Catedrático de Economía Arturo Estrella del Rensselaer Polytechnic Institute en Nueva York (y antiguo economista de la Reserva Federal de Nueva York) ha propuesto desde finales de los años ochenta la utilización de la pendiente de la curva de rendimientos (o el diferencial de los tipos de interés a largo y a corto plazo de los rendimientos de los Bonos del Tesoro) como un indicador adelantado de la actividad económica real futura y, en última instancia, de la probabilidad de la recesión o expansión de la economía americana en los siguientes 12 meses.

En síntesis, en las situaciones históricas en que el diferencial entre los Bonos del Tesoro a largo plazo (a 10 años) y a corto plazo (1 año) ha aumentado se podría esperar que el crecimiento económico mejore en un horizonte cercano (de cuatro a seis semestres), y viceversa. En el terreno empírico, la curva de rendimientos ha sido de gran utilidad como indicador adelantado de las recesiones y expansiones económicas de EE.UU. desde 1953, así como de las contracciones y expansiones en las economías de otros países, especialmente Alemania, Canadá y el Reino Unido. En general, el diferencial de tipos o la curva de rendimientos es capaz de predecir con precisión recesiones o expansiones económicas en comparación con otros indicadores económicos, incluidos los principales índices tradicionales y sus componentes, y otras variables potenciales con capacidad de predicción. Indicadores tales como los precios de las acciones y los tipos de interés pueden tener una capacidad de predicción en el futuro similar a la curva de rendimiento en determinados horizontes temporales, pero ninguno es capaz de mejorar a la curva de rendimientos como un indicador estadístico adelantado de la actividad económica real.

En el primer gráfico, se muestra para el periodo 1956 a 2018, las fechas en el que apareció la curva de rendimientos invertida (negativa) y las recesiones económicas en EE.UU.

En la primera y en la segunda columnas se muestran, respectivamente, el inicio y el final de la recesión. En la cuarta y en la quinta columnas se indica, respectivamente, el comienzo de la curva de rendimientos invertida y en cuantos meses se adelanto el inicio de la recesión económica. Por ejemplo, la última recesión económica en EE.UU. comenzó en diciembre de 2007 y finalizo en junio de 2009. En este caso la curva de rendimientos se volvió negativa en junio de 2006, con un anticipo de la recesión 23 meses antes.

En el segundo gráfico (hacer clic para ver el gráfico mas grande),  se muestra la evolución temporal de las tasas de rendimientos de los Bonos del Tesoro americano de 10 años (largo plazo) y de 1 año (corto plazo) desde 1953 a 2018. El diferencial positivo entre el tipos a largo plazo y a corto plazo alcanzo su pico positivo desde el comienzo de la la recesión de 2007 en enero de 2010 (+3,38%), y desde esa fecha se ha ido reduciendo (la curva se está aplanando). De hecho, el diferencial positivo ha registrado su mínimo en diciembre de 2018 (+0,17%) por lo que se podría invertir próximamente y, en teoría, anticiparía una nueva recesión en la economía americana.

Hay que tener cuenta – cómo mostramos en el primer cuadro – que el retraso entre la inversión de la curva y una recesión varía en el tiempo. En concreto, el retraso se sitúa históricamente entre 7 y 24 meses, con un promedio de aproximadamente 14 meses. Pero la cuenta atrás podría haber empezado.

Divergencia en las horas semanales trabajadas entre EE.UU. y Canadá, 1960-2018

En el gráfico (hacer clic para verlo más grande) se muestra la evolución de las horas semanales trabajadas promedio en EE.UU. y Canadá para el periodo 1960-2018. Los datos provienen de los indicadores económicos de la OCDE.

En los años sesenta los países tenían cifras similares (40 horas en EE.UU. y 40,33 horas en Canadá) y desde entonces ha habido una divergencia importante (42,13 horas en EE.UU. y 36,7 horas en Canadá) cuando la mayor integración de ambas economías debería haber propiciado su convergencia.

Los estudios de la Reserva Federal de EE.UU. proponen algunas explicaciones de por qué se ha dado esta divergencia importante en la horas trabajadas promedio entre ambos países.

En primer lugar, la integración económica entre países no necesariamente hace que la estructura económica sean mas similares. De hecho, la integración económica proporciona oportunidades para la especialización, gracias a la ventaja comparativa. Podría ser que Canadá se haya especializado en los sectores manufactureros donde las horas semanales trabajadas promedio son más bajas.

En segundo lugar, la legislación del mercado de trabajo puede haber cambiado. En concreto, las leyes actuales otorgan a los trabajadores más poder de negociación en Canadá que en los EE. UU. En particular, los sindicatos actualmente tienen mas voz en Canadá y su objetivo generalmente es mejorar la situación laboral de sus afiliados y, en concreto,  reducir las horas semanales trabajadas.

En tercer lugar, las prácticas laborales de estos países que tienen que ver con la realización horas extras pueden haberse vuelto más diferentes a lo largo de los años. Si los empresarios prefieren usar horas extras en lugar de contratar nuevas personas, entonces aumentan las horas promedio. Este podría ser el caso de EE.UU.

Las empresas más grandes del mundo (1980-2018) y de EE.UU. (1960-2018) por capitalización del mercado bursátil

En esta entrada del Blog presentamos las 10 empresas más grandes del mundo (1980-2018) y de EE.UU. (1960-2018) por capitalización del mercado bursátil.

En el primer gráfico se muestra el ranking a nivel mundial. Podemos destacar cuatro cuestiones:

1) En la década de 1990 el 90% de la lista eran compañías de Japón. En la actualidad no aparece ninguna.

2) En 2018 las compañías de China ya representan el 20% de la lista.

3) La petrolera norteamericana Exxon es la única compañía en el top 10 mundial en todas las décadas.

4) Caída importante de los bancos.

En el segundo gráfico se muestra el ranking de las empresas de EE.UU. Podemos destacar dos cuestiones:

1) En la década de 1970 Kodak se situaba en el puesto 4 del ranking mientras Sears ocupaba el puesto 6. De ahí se encaminaron a la bancarrota.

2) En 2018 las empresas tecnológicas dominan la lista y los 4 primeros puestos.

Algunos indicadores del mercado de la vivienda de EE.UU. vuelven a niveles pre-crisis 2007

Algunos indicadores importantes del mercado de la vivienda de EE.UU. vuelven a niveles de antes de la crisis financiera de 2007, lo que indica la fortaleza del mercado inmobiliario. Son los precios de la vivienda y las tasas de morosidad de los préstamos hipotecarios a más de 90 días y el número de ejecuciones hipotecarias.

Respecto a los precios de la vivienda, el catedrático de Economía de la Universidad de Yale y premio Nobel de Economía 2013 por sus aportaciones al análisis empírico de los precios de los activos (acciones, bonos, vivienda), Robert Shiller, elabora desde 2006 a través de su empresa Macromarkets LLC (en colaboración con Standard & Poors y Corelogic), los índices S&P CoreLogic Case-Shiller Home Price.

Estos índices reflejan la evolución de los precios de las viviendas de las diez y de las veinte áreas metropolitanas más importantes del país: a) el Composite-10 (Nueva York, Boston, Washington, Miami, Chicago, Denver, Las Vegas, Los Ángeles, San Francisco y San Diego); y b) el Composite-20 (Nueva York, Boston, Washington, Miami, Chicago, Denver, Las Vegas, Los Ángeles, San Francisco, San Diego, Atlanta, Charlotte, Cleveland, Dallas, Detroit, Minneapolis, Phoenix, Portland, Seattle y Tampa). Las últimos cifras disponibles de los índices S&P CoreLogic Case Shiller Home Price corresponden a los datos relativos a junio de 2018.

La evolución de estos índices de precios de la vivienda (nominales) se muestran en el siguiente gráfico para el periodo de enero de 1987 a junio de 2018.

El índice nacional ha crecido un 9,8% por encima del pico de la burbuja inmobiliaria que se alcanzó en 2006, mientras que los indices Composite-10 y Composite-20 superan también su máximo en un +0,9% y un +2,3%, respectivamente.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución de las tasas de morosidad (delinquency) de los préstamos hipotecarios a más de 90 días y del número de ejecuciones hipotecarias (foreclosure) para el periodo de enero de 1998 a julio de 2018. Los datos provienen de las Sociedades Hipotecarias Fannie Mae y Freddie Mac, ambas intervenidas por el Gobierno Federal desde la crisis financiera de 2007.

La tasa de morosidad alcanzó su punto máximo en febrero de 2010, con un registro del 5,59% del total de prestamos hipotecarios. En el último dato disponible correspondiente a julio de 2018, la tasa de morosidad se sitúo en tan solo el 0,88%, la más baja desde octubre de 2007. El dato es aún mejor para los préstamos más recientes del periodo de 2009 a 2018, ya que solamente el 0,37% de esta cartera es morosa.

Ranking de las empresas con mayor capitalización del índice S&P 500

En está entrada del blog se muestra la capitalización de las 35 compañías más grandes del S&P 500. Los datos son del 23 de julio de 2018. En el cuadro adjunto aparece la abreviatura y el nombre de la empresa, el precio de la acción, la capitalización en billones de dólares (billones americanos, miles de millones europeos) el 23/7/2018 y 3 años antes (23/7/2015), el cambio del valor en estos tres años (billones americanos, miles de millones europeos) y la tasa de variación del valor de la capitalización (en %).

Fuente: Bespoke

 

Hay cuatro empresas que encabezan el ranking y que registran una capitalización en la bolsa de más de 800.000 millones de dólares: Apple (AAPL) encabeza la lista con una capitalización de 933.000 millones, seguido por Amazon (AMZN) con 873.000 millones, por Alphabet (GOOGL) con 830.000 millones y Microsoft (MSFT) con 826.000 millones.

Las cinco compañías más grandes están relacionadas con la tecnología, mientras que las empresas de la sexta a la decimocuarta posición no son tecnológicas.

Las siete compañías más grandes han registrado un aumento de sus capitalizaciones de mercado de al menos un 30% en los últimos 3 años. Encabeza el aumento de capitalización la tecnológica NVIDIA (NVDA) con un aumento del 1318%, y a mucha distancia le siguen Amazon (AMZN) con un aumento del 288,9% y Netflix (NFLX) con un aumento del 236%.

Por último destacar la posición en el ranking del banco JP Morgan (JPM) que ocupa tan sólo el séptimo lugar y ha visto su capitalización de mercado subir un 48% de 257.500 millones hasta 383.000 millones. Hace tres años, con una capitalización de mercado de 383.000 millones se habría clasificado como la tercera compañía más grande de EE.UU.

Proteccionismo versus libre comercio: la guerra comercial de los EE.UU.

El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empezado a poner en marcha una nueva política comercial basada en el proteccionismo y la no participación de su país en los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) en vigor o en fase de negociación.

Pero quizá el eje más radical de esta nueva orientación económica es el inicio de guerras comerciales con el resto del mundo.

En esta entrada del Blog vamos a poner al día las decisiones que suponen la imposición de aranceles a las importaciones de bienes de EE.UU. y las represalias arancelarias que han tomado algunos de los países afectados. Las medidas están actualizadas a 30 de junio.

a) Nuevos aranceles a las importaciones de bienes de EE.UU.

b) Represalias arancelarias de los países afectados a las exportaciones de bienes de EE.UU.

La tesis del Presidente Trump para apoyar su políticas comerciales proteccionistas es que su país no puede seguir soportando el enorme déficit comercial que registra con el resto del mundo. Pero como se puede observar en los dos gráficos siguientes el déficit comercial (o de bienes) no es tan elevado: 68.265 millones de dólares en mayo de 2018, el mismo que hace 10 años. Y si lo comparamos con el PIB de EE.UU. su importancia se relativiza (-4.42% del PIB, el mismo que en 2002).

Pero hay más argumentos para contrarrestar las tesis de Donald Trump: el comercio internacional no se refiere solo a los bienes; también involucra a los servicios. Y aquí, EE.UU. realmente disfruta de un superávit en la sub-balanza conjunta. Así, en el siguiente gráfico de la balanza comercial de bienes y servicios se muestra que a finales del primer trimestre de 2018, el déficit con el exterior era de tan sólo el -3.12% del PIB, claramente por debajo del déficit comercial.

La evolución del crecimiento de la productividad del trabajo en EE.UU., 1953-2017

El último informe Economic Report of the President 2018 elaborado por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca (CEA) dedica un apartado al análisis del crecimiento de la productividad del trabajo de la economía de EE.UU. desde una perspectiva histórica.

En el primer gráfico la línea azul representa la evolución temporal de la productividad del trabajo de la economía de EE.UU. para el periodo 1953-2017, definida como la producción por hora trabajada (sin incluir la agricultura). La línea roja representa la tendencia a largo plazo de la productividad del trabajo. La serie muestra que la productividad del trabajo en EE.UU. creció desde 2007 muy por debajo de la media histórica del 2,2%.

El crecimiento de la productividad del trabajo se puede descomponer en tres factores: a) el aumento de la dotación del capital por hora trabajada o intensificación del capital (capital deepening); b) el aumento de las habilidades por trabajador o composición del trabajo (labor composition); c) y el aumento de progreso técnico o de la eficiencia de la economía, que técnicamente se conoce como la productividad total de los factores que se mide como un residuo (total factor productivity).

En el siguiente gráfico se representa la descomposición del crecimiento de la productividad del trabajo en EE.UU. para los subperiodos 1953-2007 y 2007-2016.

De las cifras del gráfico anterior se pueden extraer algunas conclusiones importantes. En primer lugar, en el periodo 2007-2016 se produce una importante caída de la tasa de crecimiento de la productividad del trabajo respecto a 1953-2007, al pasar del 2,25% en el primer subperiodo al 1,17% de tasa anual media acumulativa del segundo subperiodo.

En segundo lugar, el crecimiento medio de la productividad del trabajo en el subperiodo 1953-2007 (2,25%) se impulsó por el aumento de la dotación de capital por hora trabajada en 0,9 puntos porcentuales, por el aumento de la composición del trabajo en 0,2 puntos porcentuales y por el aumento de la productividad total de los factores en 1,15 puntos porcentuales, mientras que en el subperiodo 2007-2016 el crecimiento medio de la productividad del trabajo (1,17%) se impulsó por el aumento de la dotación de capital por hora trabajada en 0,5 puntos porcentuales, por el aumento de la composición del trabajo en 0,27 puntos porcentuales y por el aumento de la productividad total de los factores en 0,4 puntos porcentuales.

En tercer lugar, destacar la pérdida del peso del crecimiento de la dotación de capital en el avance de la productividad del trabajo en el segundo subperiodo (0,5 puntos porcentuales frente a 0,9 puntos porcentuales del primer subperiodo). Aun cuando la recuperación de la economía americana estaba en marcha desde 2010 hasta 2015, el papel de la intensificación del capital en relación con el crecimiento de la productividad del trabajo fue negativo. Según los datos disponibles, en los años 2014 y 2015 un trabajador americano tenía menos dotación de capital a su disposición que en 2010, y esto es la primera que ocurría durante un período de cinco años desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde el punto de vista económico, estos datos sugieren que la inversión en capital fijo neta (la inversión en capital fijo bruta menos la depreciación) no ha sido suficiente para hacer crecer la dotación de capital por trabajador al mismo ritmo que el aumento de las horas trabajadas.

Finalmente, en el lado positivo, destacar la contribución de la composición laboral en el crecimiento de la productividad del trabajo desde 2007, en relación con el primer subperiodo.

El espectacular crecimiento económico del Estado de Texas, 2005-2017

En esta entrada del Blog comparamos la evolución reciente de la economía de Texas con otros Estados de EE.UU. (California e Illinois) y con otras economías industrializadas (Australia, Canadá y Japón).

Illinois es el ejemplo más claro de la decadencia de la industria tradicional norteamericana y comparte patrón de bajo crecimiento con el Rust Belt (“cinturón del óxido”). El Rust Belt es una región de EE.UU. que engloba principalmente estados del área conocida como Medio Este así como algunas zonas del área del Atlántico Medio. Son los estados del norte desindustrializados repletos de blancos sin títulos universitarios que dieron el triunfo a Donald Trump. La principal actividad económica de la zona está relacionada con la industria pesada y con las manufacturas, especialmente el sector del automóvil. La crisis económica que sobrevino en estos sectores a finales de los años 70  y comienzos de los 80 dejó a varias ciudades de la región en una decadencia económica de la que todavía no se han recuperado.

Como se puede observar en el gráfico, el crecimiento del PIB real de Illinois (quinto Estado de EE.UU. por volumen de PIB) ha sido muy bajo. En concreto, la tasa de crecimiento anual acumulativa desde 2006 a 2017 de Illinois ha sido de tan sólo el 0,6% (muy parecida al 0,7% de Japón), y muy por debajo de la registrada por  el conjunto de EE.UU. (1,5%).

En el extremo opuesto destaca el espectacular crecimiento de Texas (segundo Estado de EE.UU. por volumen de PIB), impulsado por la producción de petróleo y gas (gracias al crecimiento del petróleo de esquisto y del gas de esquisto o shale oil/shale gas).

Texas registra una tasa de crecimiento anual acumulativa del 3%, muy por encima de otros productores de materias primas (como Australia y Canadá) y de California, primer Estado de EE.UU. por volumen de PIB y el segundo motor del crecimiento económico de EE.UU., impulsado en este caso por el boom de la tecnología.

Es muy probable que el fuerte crecimiento de Texas continue en las próximas décadas fundamentalmente por el aumento sostenido de la producción de petróleo y gas de esquisto a lo que se añade la innovadora industria de la biotecnología y la de las telecomunicaciones.

En el gráfico siguiente se muestra la producción de millones de barriles de petróleo y gas de los EE.UU. hasta el año 2040. Las cifras muestran como la producción de petróleo de esquisto y de gas de esquisto continuará imparable hasta 2040 sustituyendo a la producción tradicional. Con más detalle, la producción de petróleo y gas procedente de shale suponía en 2015 un 51% del total de la producción, mientras que hace una década este porcentaje sólo era del 7% en EE.UU. El shale ya supone la mayoría de la producción de crudo en EE.UU. y se prevé que siga ganando cuota en los próximos años. Y Texas será la mayor productora.

Finalmente, hay que recordar que el PIB de Texas en 2016 era superior al de España: 1,44 billones de euros frente a 1,11 billones de euros.

La rentabilidad de la inversión en el largo plazo: el caso de EE.UU., 1975-2017

En esta entrada del Blog se compara la rentabilidad nominal a largo plazo (horizonte de 42 años de la inversión) de tres activos alternativos: vivienda, acciones y oro. En este caso, nuestros ahorros se invertirán en dos activos de EE.UU. y en un activo internacional.

En concreto, en el gráfico adjunto (hacer clic para verlo más grande) se muestra la evolución de los índices de precios representativos de tres activos seleccionados para el periodo enero de 1975-junio de 2017:

– Wilshire US Real Estate Investment Trust Total Market Index (Wilshire US REIT): Es un Fondo de Inversión en Bienes Raíces (inmobiliario) de EE.UU. y es un subconjunto del índice Wilshire US Real Estate Securities IndexSM (Wilshire US RESI). Es muy útil para aproximar la inversión inmobiliaria directa al excluir los activos cuyo valor no siempre están vinculados al valor de los bienes raíces subyacentes. Este índice recoge la reinversión de los dividendos de esta cartera.

– Wilshire 5000 Total Market Index: Es el indicador más aceptado para medir la evolución del mercado de renta variable de los EE.UU. y registra el rendimiento de todos los valores de renta variable incluidos en el índice (3818 valores desde el 30 de julio de 2014). Este índice recoge la reinversión de los dividendos en esta cartera.

– Gold Fixing Price London Bullion Market: Es el principal indicador internacional de la evolución del precio del oro. El precio se fija cada día a las 15 horas de Londres.

De las cifras del gráfico se deduce que en el largo plazo la rentabilidad nominal de la vivienda y de las acciones son bastante similares y muy superiores a la inversión en oro.

Tipos de interés reales y expectativas de inflación en EE.UU., 2003-2017

En los últimos años, la emisión de bonos indiciados a la inflación (o protegidos contra la inflación) ha experimentado un fuerte crecimiento en los principales mercados de deuda pública. Los bonos indiciados más conocidos son los emitidos por el Tesoro de los EE.UU. Se trata de los bonos de deuda pública conocidos como Treasury InflationProtected Securities (TIPS).

La característica principal de los bonos indiciados es que su rendimiento se encuentra protegido ante la inflación futura, ya que se compensa al comprador tanto en los cupones como en el capital invertido (al vencimiento) por la pérdida de poder adquisitivo ocasionada por la inflación. De este modo, mientras en los bonos de deuda pública “convencionales” su rentabilidad vendría determinada por el tipo de interés nominal en los bonos indiciados a la inflación la rentabilidad vendría determinada por los tipos de interés reales.

En la literatura económica se ha sugerido desde mediados de la década de los noventa el uso de los bonos indiciados para medir el tipo de interés real y las expectativas de inflación de los mercados financieros. Dicha descomposición tiene como justificación teórica la conocida ecuación de Fisher, la cual determina que el rendimiento nominal de un bono se puede aproximar por la suma del tipo de interés real requerido y la tasa de inflación esperada como promedio durante el periodo de vida del título hasta el vencimiento: R= rπe. [1] Por ello, los bonos indiciados son uno de los instrumentos (junto a las encuestas de expectativas macroeconómicas) que utilizan los bancos centrales para el seguimiento de las expectativas de inflación a largo plazo dentro de su estrategia global de política monetaria.

En el primer gráfico se muestra la senda temporal de la rentabilidad nominal de los bonos de deuda pública “convencionales” a 5 años (5-Year Treasury Constant Maturity Rate) y la rentabilidad de los TIPS equivalentes a 5 años (5-Year Treasury Inflation-Indexed Security) que aproxima al tipo de interés real. En el segundo gráfico se ha calculado el diferencial  o spread entre el bono convencional y el TIPS (5-Year Breakeven Inflation Rate) que aproxima la inflación esperada en los próximos 5 años.

Los tipos de interés negativos son imposibles en los bonos de deuda pública convencionales, porque ello implicaría que el inversor recupera menos dinero del que ha invertido. Sería más lógico dejar el dinero en la cuenta corriente sin remuneración alguna. Sin embargo, sí son posibles tipos de interés negativos en los bonos indiciados con la inflación, ya que en este caso la remuneración no es el tipo de interés nominal (R) sino el tipo de interés real ( re).

Es en en este contexto donde ha surgido otra anomalía monetaria derivada de la crisis financiera internacional de 2007-2008. Por primera vez desde el inicio de la emisión de bonos indiciados contra la inflación a 5 años (enero de 2003) la rentabilidad de estos bonos se situaron por debajo de cero en septiembre de 2010. Desde esa fecha, los tipos de interés de los TIPS a 5 años han cotizado con tipos de interés negativos en numerosas ocasiones, alcanzando el mínimo en septiembre de 2012.

Con más detalle, en septiembre del 2012, los bonos de deuda pública convencionales a 5 años cotizaban con una rentabilidad del 0,67% (R), mientras que la rentabilidad de los bonos equivalentes TIPS a 5 años cotizaban con una rentabilidad del -1,47% (re). Está rentabilidad negativa supone que los inversores que adquieren estos activos demandan una rentabilidad “segura” (se “conforman” con una rentabilidad) de 1,47 puntos porcentuales por debajo de la tasa de inflación media esperada hasta el vencimiento del TIPS. En definitiva, si se cumple el Efecto Fisher, los mercados estarían anticipando que la tasa de inflación americana se iba a situar en los siguientes 5 años en una media de al menos el 2,14%  (πe ).

Los últimos datos disponibles correspondientes finales mayo de 2017 muestran que los bonos de deuda pública convencionales a 5 años tenían una rentabilidad del 1,82% (R), mientras que la rentabilidad de los bonos equivalentes TIPS a 5 años era del +0,08% ( re). En definitiva, si se cumple el Efecto Fisher, los mercados estarían anticipando en este caso que la tasa de inflación americana se podría situar en los próximos 5 años en una media de al menos el 1,74% ( πe ). En este caso, los inversores que adquieren estos activos demandan una rentabilidad “segura” con rentabilidad cero hasta el vencimiento del TIPS.

Por último, destacar los cambios estructurales registrado en el comportamiento paralelo del diferencial o spread (5-Year Breakeven Inflation Rate).

Por un lado, desde julio de 2008 y hasta el 16 de enero de 2009, el diferencial fue cayendo hasta pasar a niveles negativos. En este periodo, los inversores esperaban que la tasa de inflación sería negativa en los próximos cinco años, es decir, estaban anticipando la posibilidad de un periodo de deflación o caída generalizada de los niveles de precios en la economía americana.

Por otro lado, la introducción entre finales del 2008 y el primer trimestre de 2009 del primer programa QE-1 de compra masiva de bonos de deuda pública (y otros activos) por parte de la Reserva Federal provocó el cambio de tendencia del diferencial. Desde entonces -y sobre todo desde el anuncio de la introducción del nuevo programa QE-2- se ha registrado un cambio de expectativas en la tasa de inflación futura. En consecuencia, las posibilidades de deflación se alejaron y el diferencial se volvió positivo como consecuencia del temor de un repunte de la tasa de inflación futura. En esta situación nos encontramos en la actualidad.

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[1] Sobre el significado económico de la ecuación fisher, véase el artículo Bajo-Rubio, O., Díaz-Roldán, C. y Esteve, V. (2010): “Testing the Fisher effect in the presence of structural change: A case study of the UK, 1966-2007”, Economic Issues, Vol. 15, Part 2, 1-16.

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