Ecosistema apto para innovadores?

Tras mi participación en una conferencia sobre innovación y emprendedores en el Banco Central Europeo (BCE), veo oportuno compartir las que parecen ser las claves hacia el éxito en el proceso innovador. La conferencia ha sido organizada  por Diego Rodríguez Palenzuela del BCE y Catherine Fazio del MIT (Massachusetts Institute of Technology) y nos ha dado la posibilidad de interactuar con los diferentes actores que participan directa o indirectamente en el largo camino por el que se transforman las ideas en nuevos productos.

Entre los participantes se encontraban, no solo profesores del MIT  y otras universidades de renombre de varias disciplinas como ciencias políticas, organización de empresas, economía, nanotecnología, ingeniería; sino también políticos y representantes de instituciones, un parlamentario de Israel, representantes de la Comisión Europea, del Banco Europeo de Inversiones, de las Naciones Unidas,  y como no, emprendedores de varios países y representantes de consorcios relacionados con la innovación.

Paso a elaborar brevemente cuales son los retos, especialmente en los países de la Unión Europea, y las posibles soluciones que han sido planteadas y ardorosamente discutidas en los distintos paneles de expertos. Programa y Webcast están disponibles en el sitio: https://www.ecb.europa.eu/pub/conferences/html/20170313_fostering_innovation.en.html.

El primer reto es como conseguir incentivar a las empresas europeas para que innoven y para que sean capaces, no solo de crear nuevos productos, sino también de conservar el proceso de producción en la región y crecer en tamaño para pasar a ocupar un lugar en el mercado global. Aparentemente los europeos parecen tener una ventaja comparativa en “incremental innovation” mientras que los Estadunidenses la tienen en innovaciones disruptivas y son capaces de crecer tras una de estas invenciones y de llegar a “ocupar” un lugar en el mercado global, mientras que los europeos tienden a vender las start-ups antes de que alcancen un tamaño considerable.

Un estudio realizado por el Banco Europeo de Inversiones muestra que los mayores obstáculos a la innovación según las empresas europeas son la incertidumbre político-económica y las regulaciones del mercado de trabajo y las relacionadas con la creación de empresas, así como también la falta de trabajadores cualificados. Sin embargo, contrariamente a lo esperado, el acceso al crédito y los impuestos parecen sólo afectar a las empresas jóvenes y no a todas. Estos resultados no difieren mucho de los que hemos obtenido en un trabajo reciente realizado para los países MENA (Norte de África y Medio Oriente) en el que se analizaban los obstáculos para incrementar las ventas de las empresas y su productividad (http://www.femise.org/en/articles-en/tax-reform-in-egypt-could-make-its-companies-more-efficient/).

Otro reto planteado es que algunos de los indicadores tradicionalmente utilizados para medir la innovación, y en especial la inversión en I+D, puede que no sean los más adecuados hoy en día, y que debamos pensar en como medir la difusión de las nuevas tecnologías a través de datos relativos al proceso de adopción y uso de las mismas. La creación y desarrollo de nuevos productos parece estar más bien acelerada por la interacción entre “el sistema” “los emprendedores” y el “capital”, que es lo que expertos del MIT denominan el “ecosistema” innovador.

Finalmente, hoy día asistimos como espectadores impasibles a dos fenómenos socio-económicos. Primero, al proceso de cambio demográfico, que implica el envejecimiento de la población en Europa y el consecuente aumento de la tasa de dependencia. Segundo, a la persistencia de elevadas tasas de desempleo, en particular entre los jóvenes, llegando a alcanzar figuras de dos dígitos que superan el 30 por cien en algunas regiones del sur de España, Grecia o Italia. El problema está relacionado con la falta de programas adecuados de educación vocacional y con el hecho de que las universidades parecen haberse quedado “obsoletas” siendo incapaces de formar a los jóvenes para las profesiones del futuro.

Las soluciones a estos retos no son ni obvias ni homogéneas para todos. En primer lugar, el MIT a creado un programa, “Regional Entrepreneurship Aceleration Program” (REAP), cuyo principal objetivo es colaborar con distintas regiones en distintos continentes para incentivar y acelerar su progreso económico y social a través del desarrollo de ideas y su transformación en nuevos productos. En España, como ejemplo más próximo, participan Andalucía, Valencia y la comunidad de Madrid. La idea es crear un “ecosistema” apropiado para fomentar y acelerar la creación de empresas innovadoras, así como también darles el apoyo institucional y financiero adecuado para que sobrevivan en el mercado.

En segundo lugar, distintos estudios indican que la “clave” para innovar no está tan relacionado con la inversión en I+D, sino más bien con los procesos de interacción entre los distintos actores implicados, todavía no está claro si lo que debemos medir es la existencia de “clústers” o de regiones innovadoras o si, dado que el “ecosistema” es la unidad relevante para el proceso innovador, tal vez se requiera delimitar cuál es la unidad geográfica apropiada, si es que la hay, o si debemos definir “ecosistemas digitales”.

En tercer lugar, dado que los actores más importantes en el proceso de desarrollar nuevas ideas son las personas y  su educación y formación, cabe plantear cómo transformar los sistemas educativos con el uso de las nuevas tecnologías, dada la información que tenemos de una carencia de individuos formados para las profesiones del futuro. La educación debe pasar a dar una mayor importancia a enseñar como resolver problemas en todas las instancias, comenzando por la educación pre-escolar. Además, las personas tienen hoy la posibilidad, todavía infrautilizada, de asistir a cursos online ofrecidos por las mejores universidades del mundo y en los temas más variados. Tal vez se deba pasar a construir portafolios individualizados de acuerdo con las ventajas comparativas de la región donde se desea realizar un proyecto o crear una empresa. Para ello, las instituciones internacionales, nacionales y regionales juegan un papel de creciente importancia para contribuir a la existencia de un “ecosistema” apropiado que eduque a sus ciudadanos desde edades tempranas y los prepare para desarrollar ideas y crear los incentivos necesarios para acoger a los emprendedores y acompañarlos hacia el éxito.

Finalmente, no cabe duda que el proceso de innovación es disruptivo y que el miedo al futuro y a la falta de empleos adecuados está al orden del día. Hago aquí una reflexión para que observemos la historia y pasemos a pensar que una revolución industrial es un proceso en el que ciertamente se destruyen empleos, pero también se crean otros nuevos, y en profesiones de las cuales todavía ni siquiera sabemos de su existencia. Seamos pues techno-optimistas y pongamos los medios para que el proceso de cambio sea lo menos disruptivo posible.

 

¿Por qué ya no confiamos en los expertos?

Texto: Jordi Paniagua. Ilustración: Carlos Sánchez Aranda
Expertos

El valor del experto está a la baja. Las élites intelectuales y académicas que sentaban cátedra hace tan poco tiempo han perdido credibilidad y autoridad moral, ante una sociedad que no acepta ciegamente sus recomendaciones. Los resultados electorales impensables hace unos años nos hacen preguntarnos si estamos ante el ocaso de los expertos.

Los expertos (profesores, médicos o científicos que han dedicado buena parte de sus vidas a estudiar temas complejos) muestran signos de debilidad y se encuentran descolocados ante pseudo-expertos (tertulianos, twitteros y demás homeópatas intelectuales) que copan el espacio mediático y disputan su espacio intelectual. El último ejemplo lo pueden ver en este vídeo, donde una periodista defiende una terapia milagrosa para adelgazar argumentado que el experto (profesor en bioquímica) está gordo.

El debate de expertos en torno a expertos (que seguramente solo leen e interesa a los propios expertos) ha crecido en los blogs especializados y en los estudios académicos. Por ejemplo, el blog de LSE se hacía eco de una encuesta del Centre for Macroeconomics (CFM) que analizaba el papel de los economistas durante la campaña de Brexit. Aunque los expertos están divididos en torno al papel que jugaron (pregúntale a tres economistas algo y obtendrás cuatro respuestas), sí que hay más unanimidad en torno a las razones por las cuales los votantes no tuvieron en cuenta sus recomendaciones: los votantes utilizaron un razonamiento en contra del mainstream económico (ver cuadro). Paul Johnson (Institute for Fiscal Studies) identificaba  tres problemas principales: el fallo en la comunicación, la falta de velocidad en las respuestas y la ausencia de liderazgo.

El Institute for New Economic Thinking, una organización que promueve el pensamiento disruptivo en economía, ha organizado un simposio virtual, con varias aportaciones interesantes al respecto. Sheila Dow (Stirling, emérita) opina que la “gente se ha cansado de los expertos” (citando al ministro de educación británico) ante la incapacidad de los expertos (economistas en particular) de aunar su juicio técnico de consideraciones morales o políticas.

El debate académico en torno a los expertos ha intentado responder a dos cuestiones: ¿Por qué acudimos a un experto? y más recientemente ¿Por qué hemos dejado de confiar en los expertos?

Los economistas relacionan los expertos a ciertos temas complejos que se basan en la confianza. Los economistas denominamos, sin mucha imaginación, este tipo de bienes como “bienes de confianza” (crendence goods) y a los agentes que suministran estos bienes “expertos”. Como no podemos saber de todo (excepto si se trata de fútbol o economía), en muchas ocasiones recurrimos al juicio de expertos. Esto sucede cuando tenemos cierto interés por un tema complejo, pero no disponemos de las herramientas analíticas, experiencia o tiempo para  entenderlo en profundidad. Acudimos al médico porque sabe más de medicina que nosotros.

El mercado de bienes de confianza están muy relacionados con los problemas de información asimétrica expuesto por Arkelof (1970) en su famoso “mercado de limones”. A diferencia del mercado de limones, donde la información asimétrica entre se traduce en oportunidades de intercambio perdidas, el mercado de confianza desplaza ciertos bienes si el experto realiza un diagnóstico equivocado (Mistreatment). Ello se traduce en un nivel de intercambio sub-óptimo de bienes de confianza (aumento de precios, decisiones erróneas, abusos de los expertos).

Las causas del descrédito de los expertos se abordan en un reciente paper del profesor Nathaniel Hilger (Brown) “Why Don’t People Trust Experts?” publicado en el Journal of Law and Economics. La explicación es sencilla: nuestra ignorancia es doble. Alguien que sabe poco de medicina o de economía tampoco tiene elementos de juicio suficientes para valorar las aptitudes profesionales del experto. En términos técnicos diríamos que el no-experto no observa la función de costes del experto (tendría que ser un experto para poder hacerlo). Nos resulta muy complicado comparar el coste o la calidad  del experto. Adicionalmente, el experto puede recomendar tratamientos que sesgados en su propio beneficio. Cuando afloran estos fallos en el mercado de bienes de confianza, el experto se desacredita.

Por tanto, el valor del experto se reduce por dos vías. La más habitual ocurre cuando se producen fallos en el diagnóstico o el resultado del tratamiento no es el adecuado (como ha sido el caso antes y durante la crisis). Geroge Stigler, Nobel del 82, ya advertía en su libro  El Economista como Predicador, que ante la complejidad de la economía, la sociedad busca expertos para “sencillamente ordenar los asuntos de una nación frecuentemente desordenada” y sin embargo “los economistas ejercen una influencia menor y escasamente detectable sobre las sociedades donde viven”.

Adicionalmente el experto se devalúa cuando surgen pseudo-expertos o chamanes que apenas se diferencian del experto: tienen títulos académicos, algunos son profesores, publican sus ideas (aunque con métodos diferentes y en otras plataformas), manejan con soltura las redes sociales, donde  difunden masivamente sus razonamientos con convicción y hasta pasión. Realizan diagnósticos y recetan tratamientos sugerentes y aparentemente convincentes, pero convenientemente sesgados. La doble asimetría de Hilger, hace que se complique  enormemente la tarea de identificar a los expertos, incluso para los agentes más formados.

Por tanto, los expertos tienen hoy un doble reto por delante: recuperar credibilidad y desenmascarar al pseudo-experto. No es una tarea sencilla:  Las discusiones de los expertos suceden en ámbitos de análisis más sosegados y con menos componentes mediáticos. Además los profesores disponen de pocos incentivos (y poco tiempo) para difundir y defender sus ideas más allá del ámbito académico, por tanto “los grandes economistas no se han preocupado de la predicación” (Stigler, 1982).

Mejorar la ética profesional, los mecanismos de transmisión de la reputación y comunicación son algunas de las soluciones que propone Hilger en su artículo para  conseguir una mejor identificación experto (y su función de costes). Adicionalmente, como nos recordaba Stigler hace 35 años y más recientemente aquí, puede que sea hora que predicar con el ejemplo y arremangarse.

Las exportaciones españolas están concentradas en pocas empresas

En España, casi 150.000 empresas realizaron ventas al exterior en el año 2015. Sin embargo, la mayor parte del valor exportado se debe a unas pocas empresas.

En un trabajo reciente, realizado en colaboración con Juan de Lucio, Raúl Mínguez y Francisco Requena, mostramos que la empresa que más exporta fue responsable del 3% del total del valor de las exportaciones de mercancías en España en el año 2015; las cinco empresas más exportadoras del 10%; las 50 más exportadoras de un tercio; las 200 más exportadoras de la mitad, y las 1.000 más exportadoras de dos tercios del total de las exportaciones españolas. Es decir, solamente el 0,68% de las empresas (1.000/147.378) fueron responsables de dos tercios de las exportaciones españolas en 2015.

Las empresas más exportadoras venden a más países y más productos que el resto de exportadores. En concreto, las empresas más exportadoras venden, en media, a 38 destinos internacionales y 57 productos diferentes, mientras que el resto de exportadores venden a 3 destinos y 5 productos. Los capítulos arancelarios más exportados por las primeras 1.000 empresas son equipo eléctrico y electrónico, maquinaria, automóviles, frutas y plástico.

El grado de concentración de las exportaciones por empresa es superior al que observamos en otras variables, como las ventas totales o el empleo. En concreto, mientras las 1.000 primeras empresas son responsables de dos tercios de las exportaciones, las 1.000 primeras empresas acumulan el 46% de las ventas, o el 29% del empleo.

Si unas pocas empresas dominan las exportaciones, éstas deben jugar un papel muy importante en la especialización comercial y en la dinámica de las exportaciones agregadas en España. Para analizar la especialización, calculamos la ventaja comparativa revelada de España en cada uno de los 96 capítulos arancelarios durante el periodo 2010-2012. Un país tiene ventaja comparativa revelada en un producto si la participación de ese producto en el total de las exportaciones del país es superior a la participación de ese producto en el total de las exportaciones mundiales. España tiene ventaja comparativa revelada en 45 de los 96 capítulos arancelarios. Destaca la especialización de España en corcho, alimentación, cerámica, automóviles, farmacia, prendas de vestir y productos siderúrgicos. Si eliminamos las 10 empresas más exportadoras de cada capítulo arancelario, España perdería ventaja comparativa revelada en 25 de ellos. Estos capítulos representan el 56% de los capítulos en los que España tiene ventaja comparativa revelada, y el 26% de las exportaciones españolas. Aunque no podemos determinar cuál sería el comportamiento del resto de exportadores si desaparecieran las 10 empresas más exportadoras en cada capítulo arancelario, los cálculos sugieren que, en muchas industrias, la especialización comercial puede estar determinada por unas pocas empresas. Ésto podría representar una debilidad, si dichas compañías deciden implantarse fuera de España, con la consecuente pérdida de la ventaja comparativa asociada.

 

Finalmente, analizamos la contribución de las empresas más exportadoras a la dinámica de las exportaciones agregadas de la economía española. La evolución de las ventas españolas de un producto en un destino se puede deber a factores específicos de ese producto y destino, como una reducción de aranceles, que afectan a todos los exportadores; o a factores específicos de cada una de las empresas exportadoras, como ganar una licitación. Nuestras estimaciones muestran que un tercio de la evolución de las exportaciones españolas durante el periodo 1997-2015 se explica por factores específicos de las 5 empresas más exportadoras en cada producto y destino. Este resultado pone de manifiesto que unas pocas empresas contribuyen de forma notable a la dinámica conjunta de las exportaciones españolas.

En definitiva, la concentración de las exportaciones en unas pocas empresas tiene importantes implicaciones sobre la competitividad exterior y las oscilaciones que a lo largo del tiempo se pueden observar en las exportaciones. En este sentido, cabe preguntarse sobre las consecuencias que la elevada concentración de las ventas al exterior tiene sobre la política comercial. Por ejemplo, si España quisiera impulsar las exportaciones, ¿debería concentrar su esfuerzo en las nuevas empresas exportadoras o en las empresas más exportadoras? ¿Con los instrumentos actuales, están atendidas las necesidades específicas de diplomacia comercial de los grandes exportadores? ¿Deberían centrarse las políticas de promoción exterior en la captación de inversiones de los grandes exportares mundiales? ¿Cómo podemos trasladar la capacidad competitiva de los grandes exportadores al resto de empresas del sector?

La nueva política comercial de los EE.UU. y el futuro de los Acuerdos de Libre Comercio

El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empezado a poner en marcha una nueva política comercial basada en el proteccionismo y la no participación de su país en los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) en vigor o en fase de negociación. Veamos la situación actual de estos ALC.

a) TPP: Trans-Pacific Partnership; ATCE: Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica

En el TPP participan 12 países de la cuenca del Pacífico incluyendo a EE.UU. pero excluyendo a China (véase mapa adjunto). El TPP ya ha sido firmado, pero está pendiente de ratificación de los países miembros. El Presidente Trump firmó la orden ejecutiva el pasado 23 de enero para iniciar el proceso legal de salida de este ALC.

Fuente del mapa: Reuters

b) FTAAP: Free Trade Area of the Asia-Pacific; ALCAP: Área de Libre Comercio de Asia y el Pacífico

El FTAAP es un ALC promovido por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) creado en 1989 para promover el libre comercio en esta región. En las negociaciones del FTAAP participan 21 países, incluido EE.UU. (véase mapa adjunto).  Las negociaciones van muy retrasadas. El Presidente Trump ya ha anunciado que los EE.UU. no participará en el FTAAP.

Fuente del mapa: Reuters

c) NAFTA: North American Free Trade Agreement; TLCAN: Tratado de Libre Comercio de America del Norte

El NAFTA es un ALC vigente desde 1984 en el que participa los EE.UU. junto a Canadá y México. El pasado 23 de enero el Presidente Trump firmó una orden ejecutiva para renegociar el NAFTA. Canadá da por muerto a este ALC, mientras que México ha anunciado que tratará de minimizar los costes para su economía en las renegociaciones con EE.UU.

d) TTIP: Transatlantic Trade and Investment Partnership; ATCI: Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión

El TTIP es un ALC entre EE.UU. y la Unión Europea (UE) que ya ha sido negociado pero está pendiente de ratificar. Los EE.UU. y la UE suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios y forman un mercado de 800 millones de consumidores.

En 2014, la UE mantuvo su posición como mayor socio comercial de los EE. UU. en materia de comercio de mercancías, por delante de Canadá y de China. Los EE. UU. fueron el principal destino de las exportaciones de la UE en 2014, absorbiendo el 18,3 % de las exportaciones totales de bienes de la UE (en comparación con el 9,7 % correspondiente a China). Los EE. UU. ocuparon el segundo puesto entre los socios de importación de la UE, y aun así suministraron el 12,2 % de los bienes importados por la UE. En este aspecto, los EE. UU. se quedaron por detrás de China, que suministró el 17,9 %, pero superaron a Rusia, que suministró el 10,8 % de las importaciones totales de la UE. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de mercancías de 104.900 millones de euros con los EE. UU.

Las exportaciones de servicios de la UE a los EE. UU aumentaron entre 2012 y 2014, al igual que las importaciones a la UE de servicios de los EE. UU. En 2014, la UE registró un superávit del comercio de servicios de 11.600 millones de euros con los EE. UU.

El TTIP hubiera llevado a la mayor zona de libre comercio del mundo pero el Presidente Trump ha anunciado que los EE.UU. no ratificará este TLC en su actual redacción.

e) RCEP: Regional Comprehensive Economic Partnership; AEIR: Asociación Económica Integral Regional

El RCEP es una ALC que se está negociando entre 16 países de Asia y el Pacífico (no está EE.UU.) y que está liderado por China (véase mapa adjunto). El RCEP toma un nuevo impulso para la promoción del libre comercio en la región, una vez que EE.UU. ha decidido no participar en el TPP y en el FTAAP.

Fuente del mapa: Reuters

En conclusión, es muy probable que los acuerdos comerciales bilaterales se van a imponer a los multilaterales con la nueva Presidencia de Donald Trump. Malos tiempos para el libre comercio mundial. Y una paradoja, China toma el relevo de EE.UU. en la defensa del libre comercio.

La concentración de la renta y la riqueza en los EE.UU., 1913-2015

La desigualdad en el reparto de la renta y de la riqueza ha crecido en EE.UU. desde los años 80 del siglo XX hasta la actualidad. En los dos siguientes gráficos se muestra que entre los años 20 y los 70 se registró una caída de la participación de los hogares un 1% más ricos (y también de los hogares un 0,5% más ricos) en la renta (primer gráfico) y la riqueza (segundo gráfico) de los EE.UU. [1]

Por el contrario, desde los años 80 se produce un aumento de la participación de los hogares un 1% más ricos (y también de los hogares un 0,5% más ricos) en la renta y la riqueza. Y este fenómeno de mayor concentración de la renta y de la riqueza ha continuado a pesar de la crisis financiera y económica iniciada en 2007. Con más detalle, a finales de 2015 los hogares un 1% más ricos y un 0,5% más ricos acumulaban un 22,5% y un 17,5% de la renta, respectivamente, mientras que concentraban un 42% y un 35% de la riqueza, respectivamente.

Recientes estudios han constatado empíricamente el aumento constante de la desigualdad de la renta en los EE.UU. desde los años setenta del siglo XX [3]. Uno de los principales factores que explica este fenómeno son las diferencias en la composición de las rentas de los ricos y de los pobres. Desde el punto de vista estadístico, menos del 20% de los hogares norteamericanos tienen acciones, y estas familias son en su mayoría de clase alta. Y ello produce una dicotomía, ya que los ricos reciben la mayor parte de sus ingresos del mercado de valores (plusvalías, opciones sobre acciones y dividendos), mientas que la clase media y la clase pobre reciben la mayor parte de sus ingresos de las rentas del trabajo o de las pensiones. En última instancia, las clases altas se beneficiarían de los períodos de bonanza del mercado de valores, mientras que el resto de la población no [3].

La política monetaria no convencional de Flexibilización Cuantitativa introducida por la Reserva Federal para paliar los efectos de la crisis financiera ha impulsado el crecimiento de la economía de los EE.UU., pero a costa del aumento de la desigualdad de la renta y la riqueza. De hecho, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico, el aumento extraordinario de la liquidez (activos totales de los bancos, línea roja) ha ido acompañado de un aumento paralelo sin precedentes de los precios de las acciones (índice S&P 500 de la Bolsa de Nueva York, línea azul).

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[1] Los datos provienen de Saez, E. y Zucman, G. (2016): “Wealth Inequality in the United States since 1913: Evidence from Capitalized Income Tax Data”, Quarterly Journal of Economics, Vol. 131, No. 2, May.

[2] Un excelente resumen de los trabajos y la metodología utilizada en los estudios de la desigualdad de la renta recientes puede verse en el artículo de Owyang, M. T. y Shell, H.G.  (2016): “Measuring Trends in Income Inequality”, Federal Reserve Bank of St. Louis The Regional Economist, April, 24 (2), pp. 4-5.

[3] La evolución de la relación entre el índice de los precios de las acciones en la Bolsa de Nueva York (medidos por el índice S&P 500) y del coeficiente de Gini de los hogares de EE.UU. que aproxima la desigualdad de la renta, puede verse en Esteve, V. (6 de junio de 2016): “Desigualdad de la renta y evolución del mercado de valores en EE.UU., 1947-2013”, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, http://vicenteesteve.blogspot.com.es/2016/06/desigualdad-de-la-renta-y-evolucion-del.html

¿Ha perjudicado el libre comercio a la industria manufacturera de EE.UU.?: el caso de la industria del automóvil, 2000-2016

Uno de los lemas preferidos de Donald Trump en la campaña de la Presidencia de los EE.UU. fue: Yes, We Can “Make America Great Again”. Pero los instrumentos que propone para lograr recuperar los puestos de trabajo perdidos en la industria manufacturera americana en las últimas décadas no parecen los más adecuados.

El ya electo Presidente propone una combinación de mayor proteccionismo comercial, mediante la imposición de aranceles y otras barreras no arancelarias al comercio, junto a la derogación de Tratados Comerciales de Libre Comercio en vigor y la paralización de las conversaciones de los nuevos Tratados Comerciales en curso.

Un ejemplo que debería tener en cuenta Trump – que va en la línea contraría de sus propuestas – es el de la industria automovilística americana. El anterior Presidente Obama logro salvar de la bancarrota a esta industria en 2009 con cuantiosas ayudas públicas. En concreto, GM y Chrysler, recibieron las ayudas y sólo Ford quedo fuera del rescate.

En el gráfico adjunto se muestra la evolución de la producción y del empleo de la industria del automóvil de los EE.UU. desde enero de 2000 a septiembre de 2016.

Las cifras muestran la caída de más del 50% en la producción y en el empleo entre el año 2000 y el 2008, aunque la caída de la producción se concentró en los años 2007 y 2008, coincidiendo con el inicio de la crisis financiera internacional. El aumento de los precios del petróleo y de los combustibles, la caída del crédito al consumo, el aumento acumulado de los costes laborales unitarios y la especialización en coches con un alto consumo de combustible, fueron las principales causas de la crisis reciente de la industria del automóvil americano.

A partir de la intervención del Gobierno Federal (y el de Canadá) el panorama cambia por completo. Las cifras de la producción se disparan e incluso el empleo se esta recuperando desde 2009. Los factores que han propiciado esta recuperación son la introducción de nuevas tecnologías para el ahorro de combustible, la inversión en I+D+i, la reducción de costes y el aumento de la eficiencia productiva de las plantas.

Este es el camino que deberían seguir el resto de sectores manufactureros (muebles, textil, producción de acero, entre otros). El otro camino – la utilización del proteccionismo comercial- , que propugna Donald Trump es el equivocado a largo plazo.

Y para terminar, es interesante destacar como un defensor a ultranza del proteccionismo comercial (sobre todo con China)  lleva en su campaña corbatas de seda que no son fabricadas en EE.UU.:

Indicador de coyuntura: Noviembre 2016

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas, y hasta octubre de renta y afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado durante los años 2015 y 2016. No obstante, una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 1,1, inferior al valor de septiembre 2,9. Esta caída está en consonancia con la moderación en el ritmo de crecimiento de la economía española que ha constatado recientemente el INE.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE, salvo las ventas, muestran una moderación en el ritmo de crecimiento. La producción industrial y las ventas crecen 1,2% y 3,6% en septiembre frente a los datos de 7,4% y 2,3% en agosto. Por su parte, la renta y los afiliados crecen 3,4% y 2,6% en octubre frente al 4,5% y 3,1% en septiembre.

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La distancia del ecuador y el desarrollo de los países

El mapa que aparece abajo, realizado por el Banco Mundial, muestra mediante colores las diferencias de renta per cápita en el mundo. Los países que tienden hacia el verde oscuro tienen una renta per cápita alta y los países que tienden hacia el naranja tienen una renta per cápita baja.

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Una conclusión que podemos extraer de este mapa es que a medida que nos alejamos del ecuador, tanto hacia el norte como hacia el sur, aumenta la renta per cápita de los países. ¿Es ésto una casualidad? Según un reciente estudio publicado en el Review of Economic Studies, realizado por los profesores Andersen, Dalgaard y Selaya, la relación entre la pobreza y la distancia al ecuador no es casual. Estos autores muestran que los países que están más cerca del ecuador soportan un mayor índice de radiación ultravioleta, y la intensidad de esta radiación está estrechamente ligada a un menor ingreso.

¿Por qué la radiación ultravioleta tiene un efecto tan negativo sobre el desarrollo? Los autores muestran que en las zonas con una mayor intensidad de radiación ultravioleta hay más personas que sufren de cataratas. Estos casos se producen mayoritariamente entre las personas que realizan actividades cualificadas, ya que dedican más tiempo a leer y a escribir. Debido a las cataratas, la vida laboral de los trabajadores cualificados es menor en las zonas cercanas al ecuador. Por ello, las personas tienen menos incentivos para dedicarse a estas actividades, y demandan una menor formación. Y aquí reside el problema. La historia económica muestra que cuando la demanda de trabajadores cualificados crece, se reduce el número de hijos por familia. Ésto se debe a que las personas dedican más tiempo a la formación, y menos tiempo al cuidado de los hijos; y porque prefieren tener menos hijos, pero mejor formados, que tener muchos hijos. Es esta transición hacia tener menos hijos y más educados lo que genera un círculo virtuoso entre educación, avance tecnológico y riqueza: las personas más formadas generan nuevas tecnologías que nos hacen más productivos y más ricos, pero que a su vez demandan trabajadores más cualificados, lo que a su vez demanda un mayor nivel educativo y una apuesta por tener menos hijos, pero mejor formados. La intensidad de la radiación ultravioleta al reducir los incentivos para formarse frena la transición demográfica e impide a los países incorporarse al círculo virtuoso de la educación y de la innovación.

Aunque la geografía no es el único obstáculo para el desarrollo (véase por ejemplo la diferencia en riqueza entre Corea del Norte y Corea del Sur), algunos países han tenido una peor suerte en el reparto de las “cartas geográficas”. Para estos países, parafraseando a Napoleón, “la geografía sí es destino”.

 

Debate académico en el NBER sobre el “Brexit” del Reino Unido

La Oficina Nacional de Investigación Económica (National Bureau of Economic Research, NBER) es una organización sin fines de lucro estadounidense de investigación cuyo objetivo principal es difundir entre los gestores de la política económica, los profesionales de las empresas y la comunidad académica las investigaciones económicas independientes que promueve.

El NBER es la mayor organización de investigación económica en los EE.UU. y la de mayor prestigio. Muchos de los ganadores de los Premio Nobel de Economía y los miembros del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de EE.UU. han sido en el pasado y son en la actualidad investigadores asociados de la organización. El presidente actual del NBER es James M. Poterba catedrático de Economía del MIT (Massachusetts Institute of Technology), Bostón, EE.UU.

El pasado 16 de julio de 2016, el NBER organizó un workshop sobre las “Consecuencias económicas del Brexit” (la salida del Reino Unido de la Unión Europea). Modera el workshop, Jeffrey Frankel, catedrático de Economía de Harvard University, Bostón, EE.UU. Participan en el workshop: Richard Baldwin, catedrático de Economía del Graduate Institute de Ginebra, Suiza; Anil Kashyap, catedrático de Economía de University of Chicago, Chicago, EE.UU.;  Hélène Rey, catedrática de Economía de London Business School, Londres, Reino Unido; y Thomas Sampson, profesor ayudante de Economía de London School of Economics, Londres, Reino Unido.

Espero que sea de utilidad para las clases de mis colegas de Economía Europea y de Economía Internacional. Disfruten del vídeo del workshop y practiquen el inglés:

100.000 millones de euros de fondos públicos en juego

La información suministrada recientemente por el Banco de España y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) junto con la incluida en la memoria anual del Fondo de Garantía de Depósitos en Establecimientos Bancarios (FGDEC) posibilita calcular el volumen total y la composición de los recursos movilizados para hacer frente a la reciente crisis bancaria española. Según tales fuentes, en el periodo 2008-2016 se han empleado o comprometido fondos por un importe de 293.398 millones de euros (cuadro 1). El grupo BFA-Bankia, no hace falta casi decirlo a estas alturas, ha sido la entidad que ha recibido un mayor volumen de apoyos en términos absolutos (¡¡¡ 60.000 millones de euros ¡¡¡) mientras que Catalunyabanc (26.000 millones) y Banco de Valencia (19.600 millones) lo han sido en términos relativos. No es preciso tampoco recordar que la mayor parte de los recursos han sido aportados por el Sector Público (259.354 millones de euros) y que en el cómputo anterior no están incluidos los quebrantos que han experimentado accionistas y tenedores de instrumentos híbridos.

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La tipología de los apoyos es ciertamente dispar; 19.342 millones de euros se gastaron en adquirir activos financieros de elevada calidad a una cincuentena de entidades, que pudieron así paliar los problemas de liquidez que acarreó el cierre de los mercados mayoristas. El mismo objetivo –paliar la falta de liquidez- fue la razón de ser de las líneas de crédito extraordinarias por un importe de 16.300 millones de euros que otorgaron el Banco de España y el FROB a principios de la crisis a algunas entidades (Caja Castilla La Mancha, Cajasur, Banco Gallego, CAM y Banco de Valencia); 161.676 millones de euros son avales concedidos por el Estado a entidades de crédito y más recientemente a la Sociedad para la Adquisición de Activos procedentes de la Reestructuración de Activos (SAREB) para facilitar la colocación de sus emisiones de deuda; 63.687 millones de euros son el capital que se ha inyectado en las entidades en crisis y en la SAREB; 28.667 millones de euros son los comprometidos en esquemas de protección de pérdidas otorgados a las entidades en crisis (o a sus compradores) y 3.726 millones otras ayudas tales como la cobertura de los costes que pueda acabar generando la mala comercialización de instrumentos híbridos. Como señala con acierto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, estos tres últimos tipos de apoyos son más distorsionadores que el resto por su más difícil reversibilidad, razón por la cual están sujetos a previa autorización por las autoridades.

En el momento de redactar estas líneas (finales de octubre de 2016) no existe ya el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAFF), liquidado con beneficios a mediados de 2012. Todas las líneas de crédito extraordinarias han sido asimismo canceladas tras la recapitalización/venta de las entidades beneficiarias. Se han recuperado también la práctica totalidad (109.836 millones de euros) de los avales concedidos a bancos y cajas y se ha reducido en 7.305 millones el saldo vivo de avales en poder de la SAREB. En el frente de las inyecciones de capital, y como bien recuerda el Banco de España, se ha recuperado 3.990 millones de euros gracias a los retornos generados por Banca Cívica (977 millones), Catalunya Banc (782 millones), NCG (783 millones), Liberbank (124 millones), Ibercaja (20 millones) y Bankia (1.304 millones).   Se han recuperado también 673 de los 1.803 millones de euros que el FGDEC invirtió en la adquisición a tenedores de instrumentos híbridos de las acciones que recibieron a cambio de tales instrumentos. Si añadimos a las partidas anteriores los intereses cobrados por la subscripción de preferentes y otros instrumentos (1.351 millones de euros según el FROB) se habría recuperado ya algo más de la mitad (158.797 millones de euros) de los recursos comprometidos.

Desconocemos cuánto más se va a recuperar, pero podemos dar por hecha (entre otras razones porque vence en marzo del 2017) la no ejecución y, por tanto, la cancelación del aval por valor de 1.059 millones de euros concedido en 2012 al Banco CAM, y el repago (991 millones de euros) de los bonos obligatoriamente convertibles del Banco CEISS y el Grupo Caja 3. A partir de aquí entramos en “terreno desconocido”; Esto es, no sabemos si la SAREB será capaz de devolver los avales pendientes y el capital, ni cuál será el coste final de los esquemas de protección de activos (el último cálculo estima que las perdidas serán de 10.390 millones de euros, menos de la mitad que el máximo aprobado) ni por supuesto cuanto aportarán las desinversiones en Bankia (su valor de mercado en estos momentos es de 7.800 millones de euros, de los que el 65% corresponde al FROB) y BMN. Lo que sí sabemos es que están en juego nada y nada menos que 134.000 millones de euros, de los cuales cien mil millones serían de naturaleza pública.

 

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