Indicador de coyuntura: Septiembre 2017

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de agosto con los datos publicados hasta julio de ventas, producción industrial y renta, y hasta agosto de afiliados. El valor que toma el indicador continúa oscilando en los niveles en los que se mantiene en los últimos cuatro años. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en agosto es de 1,2, un poco por debajo del valor que tomó en julio de 1,3, y notablemente inferior al que tomó en junio de 2,5.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, casi todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE han empeorado, con excepción de afiliados. La producción industrial, las ventas y la renta pasan de crecer 3,3%, 3,9% y 4,1% en junio, a crecer 2,0%, 2,3% y 2,9% en julio. Por su parte, los afiliados crecen en agosto 3,3%, por encima del 2,6% de julio.

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Esta evolución coincide con la que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio

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o el indicador que elabora Fedea para reflejar la evolución de la actividad económica en España.

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La pérdida de vigor en el movimiento de los indicadores coincide con la evolución del PIB prevista para la economía española. Durante los primeros dos trimestres del año, el PIB ha crecido a un ritmo de 0,8% y 0,9% en tasas intertrimestrales. De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de agosto, y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, se estima que el avance trimestral del PIB se sitúe en torno al 0,7% o 0,8%.

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Por su parte, la previsión de FUNCAS y AIReF para la tasa interanual del PIB, también apunta a la desaceleración del crecimiento

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Un curso crucial

No habrá ocasión de aburrirse: el curso recién comenzado promete intensidad. Su desarrollo no va a ser fácil, sujeto –condicionamientos internos políticos en primera línea- a fuertes tensiones, y su resultado final es muy incierto. El provocador desafío del secesionismo catalán –anteponiendo independencia a democracia- añade un elemento singular y diferencial de enorme envergadura. Un curso crucial. Habrá que afrontarlo con entereza.

Por lo pronto, conviene alejarse de ese pesimismo rampante –trepador, ganchudo, vocinglero- con tanta presencia en los medios y en escenarios públicos. El que describe una situación nacional calamitosa –“España está enferma”, a punto de derribo o de desguace-, y que aprovecha este o aquél indicador económico, como el que refleja la desaceleración del mercado laboral desde finales de junio, para cuestionar el término de una vigorosa expansión en la que nunca creyó.

Es aconsejable rehuir esa cantinela y pertrecharse con lo estimulante que hoy ofrece la realidad española. Una realidad viva y pujante, desde luego, en el plano económico, donde el récord turístico se suma al no poco asombroso incremento de las exportaciones y a la importante creación de empleo desde 2013, con muy notoria recuperación de la confianza de empresas y familias, como constata el fuerte tirón de la demanda interna, tanto el consumo como la inversión. Consecuentemente, oportunidades para el emprendimiento y profesionales de muy diverso tipo se multiplican, lo que explicaría un dato que no debe pasar desapercibido: el número de titulados que regresan comienza a superar, tras bastantes años, al de los que se marchan buscando fuera de España posibilidades para el despliegue de su talento.

Regresan a una sociedad con buen pulso y atributos muy valiosos. Por ejemplo, algunos que en el curso de los meses estivales han sobresalido: apertura y receptividad, hasta hacer irrelevantes las muy minoritarias manifestaciones en contra del caudaloso flujo de turistas; patente solidaridad, con llamativas muestras en las organizaciones no gubernamentales que atienden a quienes no aciertan a salir de la zona de sombra donde los relegó la crisis y a quienes quieren acceder a lo que aquí se ofrece; ausencia total de xenofobia y pulsiones antiinmigratorias: un país sin guetos, con un colectivo de musulmanes que se aproxima ya a los dos millones de personas; y esa admirable capacidad mezcla de valor y generosidad que demostraron mucho con ocasión de los atentados terroristas del 17 de agosto.

En fin, es verdad que la fortaleza del tejido institucional de nuevo se pone a prueba, pero tampoco hay razones para dudar de su consistencia: repárese en la más que apreciable nota que la calidad de nuestra democracia consigue en el más reputado indicador al respecto: el elaborado por “The Economist”, a través de “The Economist Intelligence Unit”, que en su más reciente edición sitúa a España entre las únicamente 19 “democracias completas” existentes en el conjunto mundial.

Economía, sociedad y marco institucional aportan, en definitiva, buenos argumentos para encarar las dificultades planteadas. Y también para presentar credenciales valiosas en la nueva etapa que en la Unión Europea se iniciará a partir de las elecciones de Alemania el próximo día 24. La encrucijada es también oportunidad.

Indicador de coyuntura: Mayo 2017

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta marzo de ventas, producción industrial y renta, y hasta abril de afiliados. El valor que toma el indicador continua oscilando en los niveles en los que se mantiene desde hace tres años por lo que pensamos que la recuperación económica sigue siendo sólida. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 2,4, un poco por encima del valor que tomó en marzo de 1,3.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, ninguno de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE ha empeorado. La producción industrial pasa de caer un 1,6% en febrero a crecer un 8,9% en marzo. La renta subió un 2,3% en febrero y un 2,9% en marzo. Las ventas mantienen en marzo la tasa de crecimiento del 2,7% que alcanzaron en febrero. Finalmente, los afiliados crecen en abril un 3,7%, por encima del 3,4% de marzo.

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Indicador de coyuntura: Abril 2017

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de ventas, producción industrial y renta, y hasta marzo de afiliados. El valor que toma el indicador continua oscilando en los niveles en los que se mantiene desde hace tres años por lo que pensamos que la recuperación económica sigue siendo sólida. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en marzo es de 1,1, un poco por debajo del valor que tomó en febrero de 1,6.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan valores dispares. La producción industrial pasa de subir un 7,2% en enero a caer un 1,6% en febrero. Por su parte, las ventas y la renta subieron un 2,1% y un 1,5% en enero pero un 3,1% y un 2,2% en febrero. Finalmente, los afiliados mantienen en marzo el ritmo de crecimiento del 3,4% en febrero y marzo.

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Indicador de coyuntura: Marzo 2017

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de febrero con los datos publicados hasta enero de ventas, producción industrial, y renta, y hasta febrero de afiliados. El valor que toma el indicador continua oscilando en los niveles en los que se mantiene desde hace tres años por lo que pensamos que la recuperación económica sigue siendo sólida. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en febrero es de 1,6, un poco por encima del valor que tomó en enero de 1,1.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan valores dispares. La producción industrial pasa de caer un 1,4% en diciembre a subir un 7,1% en enero. Por su parte, las ventas y la renta subieron un 2,8% y un 3,2% en diciembre pero solo un 2,1% y un 1,5% en enero. Finalmente, los afiliados crecen un 2,8% en enero pero un 3,4% en febrero.

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Indicador de coyuntura: Enero 2017

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El valor que toma el indicador continua oscilando en los niveles en los que se mantiene desde hace tres años por lo que pensamos que la recuperación económica sigue siendo sólida. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 1,6, un poco por encima del valor que tomó en noviembre de 1,3

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, casi los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan un incremento mayor. La producción industrial y las ventas crecen en noviembre 4,6% y 3,4%, por encima de los valores que presentaron en octubre de -2,2% y 2,4%. Por su parte, los afiliados pasan de crecer 3,0% en noviembre a crecer 3,2% en diciembre. El único indicador con un crecimiento menor es la renta, que pasa de crecer 3,9% en noviembre a 3,2% en diciembre.

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Complejo pero bueno

Así puede ser para España este año recién inaugurado. Frente a quienes a base de temerlo hacen más factible lo peor, apostemos una vez más por lo razonablemente promisorio. A veces el optimismo no es mero juego voluntarista.

Fuera de nuestras fronteras, la complejidad se reviste de incertidumbre. Sus principales fuentes están identificadas. Primera, las decisiones que se tomen en la Casa Blanca a partir del próximo día 20, y tanto de orden geopolítico como de política económica, desde la monetaria a la comercial. Segunda, el pulso electoral que el populismo —xenófobo y antieuropeísta— se dispone a echar en tres de los países nucleares del proyecto de la Unión Europea: Holanda, Francia y Alemania, tres firmantes del fundacional Tratado de Roma (el 25 de marzo se conmemora su 60º aniversario). Tercera, la caja negra que en este momento es el Brexit, que comenzará a negociarse también en primavera. Cuarta, el foco de inestabilidad financiera derivado de la crisis bancaria italiana, con sus nocivos efectos sobre la ya muy deteriorada confianza de la eurozona. No es completa, desde luego, pero esta sucinta relación no deja lugar a dudas: nuestro 2017 se va a desenvolver en un marco internacional incierto, tanto el más próximo como el que —solo en el mapa— nos queda más lejos.

De puertas adentro, es “riesgo político” lo que puede enrarecer más el ambiente. En la primera mitad del año, como consecuencia del calendario de los congresos de los principales partidos, con eventuales desenlaces (Podemos, Ciudadanos y PSOE) susceptibles de alterar el reparto de papeles y el movimiento de todo el escenario. Y un mes sí y otro también la tensión independentista en Cataluña, con capacidad no solo de atraer la atención de propios y extraños, sino también de eclipsar muchos logros.

Porque también es alta la probabilidad de que el año cuaje aquí buenos resultados. En el plano político, si el Parlamento mantiene el protagonismo que ha alcanzado en las primeras semanas de la legislatura, la cultura de la negociación y el pacto puede dar valiosos frutos, haciendo —como bien se ha dicho— que la fragmentación parlamentaria devenga en fortaleza democrática. Y en el campo económico, es esperable seguir avanzando por la senda de notable crecimiento de los dos últimos ejercicios. No es cuestión de previsiones, casi todas coincidentes en situar el crecimiento del PIB durante 2017 holgadamente por encima de la media europea; ni de mayor o menor permanencia de los “vientos de cola” que nos han empujado. Se trata de algo con mayor trascendencia: de la severa crisis padecida, la economía española ha salido con pertrechos renovados que justifican una mirada esperanzada: el crecimiento de la demanda interna se ha hecho compatible con la mejora de la balanza comercial y un saldo final positivo por cuenta corriente, rigurosa novedad en nuestra historia económica de mucho tiempo; con el ritmo de aumento actual del PIB se crea mucho más empleo que el que se conseguía años atrás con parecidas tasas de incremento de la actividad productiva; en fin, la consistencia de nuestro sistema financiero es hoy mucho mayor que la de hace un decenio.

No va a ser 2017 un año fácil, pero arranca con activos no poco prometedores.

ESPAÑA 2017: MENOR INERCIA EXPANSIVA

Sin necesidad de esperar a los datos definitivos, puede concluirse que en 2106 la economía española ha tenido un comportamiento mejor que lo esperado. Se han sorteado aceptablemente dos categorías de condicionantes que no permitían hace un año cifrar grandes esperanzas sobre la intensidad del crecimiento registrado en 2015. La incertidumbre del entorno internacional, por un lado, y la interinidad política doméstica por otro, fueron condicionantes menos vinculantes de lo que al inicio del año se temía.

La relevancia del primero era importante en la medida en que gran parte de la tracción del crecimiento económico provenía de factores externos – el descenso en el precio de los hidrocarburos y la orientación expansiva de la política monetaria del BCE- y, afortunadamente, ambos mantuvieron su empuje. La situación política interna ha demostrado no limitar el crecimiento económico ni el empleo, favoreciendo incluso la adopción durante el periodo electoral de una orientación fiscal más cómplice con la expansión de la demanda interna, tanto a través de menores contenciones en el gasto público, como más directamente en las reducciones de impuestos, que contribuyeron a liberar renta disponible.

Junto a ellos, la moderación de los salarios siguió contribuyendo al fortalecimiento de la competitividad de las exportaciones españolas. Los costes laborales unitarios (por unidad de producción), el índice más expresivo de esa competitividad, siguieron creciendo menos que los de los principales competidores, a pesar del pobre comportamiento de la productividad. Esa evolución en los salarios ha sido la principal responsable de la mejora en el saldo de la balanza comercial, que junto a un año turístico nuevamente excepcional han posibilitado un saldo por cuenta corriente positivo.

Al enfrentar el nuevo año esos cómplices del crecimiento económico no disponen de la misma intensidad, como ya se han revelado en los dos últimos trimestres. Esa es la razón por la que la totalidad de las previsiones de crecimiento son inferiores al registro de 2016: un punto menos desde el 3,2% o 3,3% que se registrará en 2016. Revisemos su previsible comportamiento en este año.

1.Petróleo y dólar más caros.

El barril de petróleo y la moneda en la que se denomina, el dólar estadounidense, serán más caros este año, reduciendo esa inercia expansiva. La razón fundamental es la disposición mostrada por los productores de crudo a limitar la oferta. En realidad, la combinación con la apreciación del dólar frente al euro ya ha encarecido de forma significativa la factura del petróleo a lo largo del año pasado.

La inflación acusará ese encarecimiento, acercándose al 2%, erosionando, en definitiva las rentas constantes, las de los asalariados y pensionistas. Aunque en menor medida, esa mayor inflación también se registrará en la eurozona presionando al alza los tipos de interés.

2. Política monetaria menos expansiva.

El BCE ha prorrogado, contra viento y marea, la excepcional orientación expansiva de su política monetaria. Pero será algo menor, especialmente en la financiación de la deuda pública. Como consecuencia de ello, los tipos de interés a largo plazo serán más elevados, como ya hemos verificado en las últimas semanas. Estos serán igualmente sensibles a las perturbaciones geopolíticas, y a la verosimilitud que los gobiernos transmitan acerca de sus propósitos correctores del déficit público.Aunque los tipos a corto sigan manteniendo su estrecha vinculación a los tipos oficiales del BCE, especialmente el euribor al que la mayoría de las familias tienen referenciadas su hipoteca, podríamos asistir a elevaciones graduales acompañando a la inflación.En definitiva, el mayor servicio de la deuda pública y privada drenará más renta disponible. Y cualquier alteración en las muy favorables condiciones actuales de financiación podría complicar las cosas en una economía tan altamente endeudada, especialmente con el exterior.

3. Política fiscal.

La relajación fiscal del año anterior será compensada en el actual. Tras sortear las sanciones de la UE por el incumplimiento repetido de los objetivos de déficit en 2017 la orientación de la política fiscal española también contribuirá a frenar la inercia expansiva. Además del aumento en el impuesto de sociedades y en los especiales, tendrán lugar reducciones de gasto público, en el contexto del compromiso con la Comisión Europea de alcanzar el objetivo de déficit del 3,1% del PIB.

4. Perturbaciones internacionales.

Esa menor contribución de los factores que empujaron el crecimiento en estos dos últimos años influirá tanto en la desaceleración de la demanda exterior como más probablemente en la nacional. El consumo privado y la inversión empresarial crecerán algo menos que en 2016, acusando el menor ritmo de creación de empleo, aun cuando el paro siga bajando, aunque con menor intensidad. En ausencia de perturbaciones adicionales explican ese promedio del 2,3% en el que se sitúan la mayoría de las previsiones de crecimiento de la economía española en este año. Una tasa que sería más que aceptable si no mediaran perturbaciones exteriores que podrían limitarlo.

La nueva presidencia en EEUU es una de ellas. Las variables financieras –tipos de interés, tipos de cambio, cotizaciones bursátiles- pero también los precios de algunas materias primas, se mostrarán sensibles a las decisiones de Donald Trump. El volumen de comercio y la estabilidad financiera son vulnerables a la eventual concreción de algunas de las promesas electorales de Donald Trump, avaladas por los nombramientos más cercanos a este ámbito.El aumento del proteccionismo, la emergencia de guerras comerciales, serían consecuencias nada descartables si se cumplen los propósitos del nuevo presidente de establecimiento de elevados aranceles discrecionales a las importaciones de México o China, o de revisar algunos acuerdos comerciales.

No serán solo las desavenencias comerciales con China las que pueden enrarecer la escena global, sino las dificultades en este último país, del que dependen muchos otros, para digerir los problemas derivados del excesivo crecimiento del endeudamiento privado, parte del mismo en un dólar apreciado.

La estabilidad financiera también puede quedar amenazada si se concretan las intenciones de Trump de eliminar o reducir las regulaciones establecidas en ese sector tras la crisis. En este ámbito, la situación de la banca en la eurozona vuelve a constituirse en un centro de atención, especialmente en Italia, Portugal y la propia Alemania. Siguen siendo más que razonables las dudas acerca de la suficiencia de la ayuda gubernamental al Monte dei Piaschi, como lo son las que consideran que ese sea un problema acotado a Italia, incapaz de contaminar el conjunto de la eurozona.

No menos importante es el riesgo asociado a las convocatorias electorales que tendrán lugar en países de la eurozona. Las presidenciales francesas de forma destacada, en la medida en que las expectativas siguen amparando las posibilidades del partido de Marie le Pen cuya promesa mas emblemática e inquietante sigue siendo el abandono de Francia de la moneda única. Lo que ocurra en Alemania será relevante si se traduce en mayor tolerancia para la adopción de políticas de estímulo de la demanda agregada que alejen de una vez por todas el temor a ese largo estancamiento, no solo del crecimiento económico, sino de la más inquietante afección por el proyecto europeo. De cómo resista la eurozona esos episodios dependerá en gran medida la continuidad de la inercia expansiva española, y de la reducción del desempleo, principal y persistente preocupación de los españoles.

(Diario El País 08/01/2017)

Indicador de coyuntura: Diciembre 2016

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de ventas y producción industrial, y hasta noviembre de renta y de afiliados. Como mensaje para terminar el año 2016, el indicador indica que la recuperación de la actividad que se inició en 2013 se mantiene en 2016. No obstante, parece que el ritmo de la actividad económica ha perdido un poco el vigor con el que iniciaba 2016. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 1,2, un poco por debajo de los valores que presentaba a principio de año cercanos a 2,5.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan signos diversos. La producción industrial y las ventas crece en octubre -2,2% y 2,4%, por debajo de los valores que presentaron en septiembre de 1,1% y 3,7%. Por su parte, la renta y los afiliados pasan de crecer 3,5% y 2,6% en octubre a crecer 3,9% y 3,1% en noviembre.

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Como es costumbre en la última entrada del año me gusta hacer un pequeño balance de la evolución económica anual. El 2015 comenzó con valores del indicador cercanos al 2,5 aunque desde el pasado verano la evolución del indicador muestra ciertos síntomas de agotamiento. Esta evolución coincide con la que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio.

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La pérdida de vigor en el movimiento de los indicadores coincide con la evolución del PIB de la economía española. Durante los primeros dos trimestres del año ha crecido un 0,8%, mientras que en el tercer trimestre, desaceleró levemente su ritmo de crecimiento al 0,7%.

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¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre? De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, se estima que el avance trimestral del PIB podría alcanzar un 0,8%, situándose en valores cercanos a los del año 2016. Por tanto, se confirmaría que el crecimiento de la economía española seguiría siendo sólido.

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Indicador de coyuntura: Noviembre 2016

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas, y hasta octubre de renta y afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado durante los años 2015 y 2016. No obstante, una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 1,1, inferior al valor de septiembre 2,9. Esta caída está en consonancia con la moderación en el ritmo de crecimiento de la economía española que ha constatado recientemente el INE.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE, salvo las ventas, muestran una moderación en el ritmo de crecimiento. La producción industrial y las ventas crecen 1,2% y 3,6% en septiembre frente a los datos de 7,4% y 2,3% en agosto. Por su parte, la renta y los afiliados crecen 3,4% y 2,6% en octubre frente al 4,5% y 3,1% en septiembre.

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