Indicador de coyuntura: Noviembre 2016

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas, y hasta octubre de renta y afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado durante los años 2015 y 2016. No obstante, una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 1,1, inferior al valor de septiembre 2,9. Esta caída está en consonancia con la moderación en el ritmo de crecimiento de la economía española que ha constatado recientemente el INE.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE, salvo las ventas, muestran una moderación en el ritmo de crecimiento. La producción industrial y las ventas crecen 1,2% y 3,6% en septiembre frente a los datos de 7,4% y 2,3% en agosto. Por su parte, la renta y los afiliados crecen 3,4% y 2,6% en octubre frente al 4,5% y 3,1% en septiembre.

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Ein-Euro-Jobs (Trabajo-por-1€)

Texto: Jordi Paniagua. Ilustración: Carlos Sánchez Arandaeurojob

¿Estaría Usted dispuesto a trabajar cobrando un euro la hora? En Alemania, unos 75,000 desempleados (un 7.5% de total) reciben una compensación de entre 1€ y 2.5€ por hora trabajada. Es una de las medidas un plan que pretende atajar el desempleo estructural conocido como “Arbeitsgelegenheit mit Mehraufwands-entschädigung” (algo así como oportunidades-de-trabajo-con-compensaciones-adicionales). Detrás de este título interminable se esconde un programa de empleabilidad (unos 250 millones de euros al año) consistente en re-introducir en el mercado laboral a desempleados de larga duración pagando una compensación (que no salario) de un euro por hora.

El Ein-Euro-Job es un programa distinto al de mini-jobs (o midi-job), que se remuneran con salarios entre 450€ y 850€ al mes (exentos de cotizaciones sociales), cuyo objetivo es introducir en el mercado laboral a colectivos con más dificultados (por ejemplo los jóvenes). Los mini-jobs se pueden acumular (hasta un límite) y son compatibles con otros trabajos con contratos regulares. Los mini-jobs cotizan para el cálculo de pensiones, desempleo, vacaciones y bajas.

El pago no es un salario al uso, sino más bien compensación por el coste de realizar una actividad laboral (por ejemplo desplazamiento, ropa de trabajo etc). La empresa o el empleador no tienen coste alguno, ya que esta compensación la asume el Estado Alemán. Por tanto, no tiene ninguna contrapartida ni cotización en el régimen de la seguridad social del “empleado”.

El objetivo del trabajo-por-1€ es aminorar la desconexión laboral de quien hace tiempo que no usa el despertador ni tiene una rutina ni está acostumbrado a tener un jefe. Una de las críticas que se hace al sistema el tipo de trabajos que se realizan. Uno de los trabajos por un euro el más interesante es el de comprobador de la integridad de los puzzles de segunda mano.

satellite2El programa no está exento de controversia política y centra buena parte del debate entre conservadores y socialdemócratas alemanes. Curiosamente los políticos en Alemania se dedican a discusiones tan banales sobre cómo emplear a los desempleados y no a temas tan trascendentes como patrios tales como las banderas y fronteras, las fiestas nacionales o el fútbol. Mientras tanto, el desempleo de larga duración no hace más crecer (en hombres se ha elevado 5,2 puntos y en mujeres 6,1 puntos en el periodo 2010-2014) y supera con creces la media Europea.

Los críticos (El SPD que curiosamente fue el partido que engendró el plan con la comisión Hartz en tiempos de Schröder)  sostienen que con este tipo de trabajos apenas se mejoran las capacidades que demanda el mercado laboral. Los promotores del sistema defienden que cualquier ocupación es peor que estar desempleados. Parten de la premisa que la principal causa desempleo de larga duración de la es no estar trabajando.

Uno de aquellos papers maravillosos de antes de los noventa, que resumen la intuición del modelo con ejemplo cautivador, nos ayuda a entender el problema del desempleo de larga duración con un ejemplo que parece inspirador del sistema alemán. El ejemplo que plantean Budd, Levine y Smith “Unemployment, Vacancies and the Long-Term Unemployed” (1988, Economic Journal) es el siguiente: Imaginen una tienda de flores con un ramo de flores con una frescura decreciente. Si los clientes pueden escoger libremente las flores que compran sin variación de precios, se establece un doble sistema de discriminación. Las flores más frescas se venderán antes (state depandance effect), pero algunas flores se mustiarán antes que otras (hetorogeneity effect).  Es decir, que si se venden flores de hace dos días, serán las más frescas de su grupo. Por consiguiente cada día que pasa, el ramo no solo acaba mustiándose más por paso del tiempo, además  pierde las flores más frescas (las que mustien más lento).

El programa trabajo-por-1€ aborda el primer problema, por el cual un empleador prefiere a una persona que ha estado desempleada durante cuatro meses frente a otra desempleada durante seis meses, pero deja sin resolver el hetorogeneity effect. No todos los desempleados son iguales, habrá quien pueda adquirir habilidades que le permitan encontrar trabajo haciendo puzles, pero para muchos otros seguirán sin encajar en el puzle que se ha convertido el mercado de trabajo en Europa, y particular en España.

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¿Podría este programa reducir parte del paro estructural es España? Su éxito dependerá en buena medida de cuál de los dos efectos (dependencia del Estado vs. Heterogeneidad) prima en nuestro país. Los datos sugieren que la mayoría de desempleados de larga duración son un grupo bastante homogéneo (mayores de 50 años con estudios primarios). Por tanto, no sería descabellado profundizar en medidas imaginativas y concretas como la de trabajo-por-1€ para reducir el paro de larga duración en nuestro país.

LA ECONOMÍA NO ESTA EN FUNCIONES

La compleja realidad de estos últimos años nos está enseñando, entre otras cosas, a precisar el valor de determinadas presunciones, como es la relativa a la causalidad entre situación política y comportamiento de la economía, dependiendo del grado de integración supranacional de esta. El caso de España es relevante.

Tras ocho meses de interinidad política, un gobierno en funciones y dos convocatorias electorales con repetidos resultados nada favorables a una cómoda gobernación del país, los indicadores económicos son, en líneas generales, mejores de los previstos cuando se convocaron las primeras elecciones. La explicación, en mi opinión, es que en una situación como la actual la integración en la eurozona es mucho más vinculante que lo que pueda dejar de hacer cualquier gobierno. Sin la excepcional tutela del Banco Central Europeo (BCE) nuestro país estaría hoy sufriendo las consecuencias de esos factores de riesgo político, en forma de una marcada inestabilidad financiera, en el mejor de los casos.

Con la información disponible, el dinamismo de la economía española a lo largo de la primera mitad del año ha sido mayor que el esperado por la totalidad de analistas, agencias multilaterales y el propio gobierno. Aunque con algo menos de intensidad, los factores que propulsaron el inicio de la recuperación – precios bajos de los hidrocarburos, tipo de cambio del euro favorable a las exportaciones y tipos de interés excepcionalmente reducidos- han mantenido su contribución fundamental al crecimiento de la economía. En primer semestre la expansión habrá alcanzado muy probablemente el 3%, con tasas similares de creación de empleo. Las exportaciones de bienes han seguido creciendo favorecidas además por una contención de los costes laborales unitarios, y los ingresos por turismo siguen batiendo records, también beneficiados por factores externos como es el deterioro de la estabilidad en destinos competidores a los nuestros.

El periodo más dilatado de interinidad política de nuestra democracia tampoco ha impedido aumentos en la inversión empresarial, amparada en esas condiciones financieras benignas que, además, posibilitan la reducción del endeudamiento. La reciente extensión por el BCE de las adquisiciones de deuda a la emitida por algunas grandes empresas ha contribuido a la mejora del clima financiero cuyo exponente más destacado es la cotización de nuestra deuda pública y la ausencia de revisiones a la baja en su calidad crediticia. Y ello a pesar del manifiesto deterioro de las finanzas públicas.

En condiciones normales, sin esa protección del BCE, los mercados de bonos habrían infringido severos castigos tras el continuo aumento de la deuda pública, la desviación del objetivo de déficit público y las amenazas de sanción por la Comisión Europea. Lo que hemos presenciado, sin embargo, son ascensos significativos en la cotización de nuestra deuda pública – descensos en los tipos de interés- e incluso estrechamientos de los correspondientes diferenciales con la deuda alemana. Esa dichosa sanción europea, tendrá sin duda trascendencia política, pero su reflejo en la actividad económica o en las variables financieras ha sido más que neutralizado por el activismo del BCE.

No hace falta insistir en que de ese contraste entre resultados económicos y situación política no cabe deducir la fácil conclusión de que la inestabilidad política es poco relevante. Acaba pasando factura en forma de un deterioro creciente de las expectativas de los agentes económicos nacionales y extranjeros. Siempre podría analizarse cuales habrían sido los resultados económicos si además de la protección del BCE y la complicidad de algunos factores externos hubiéramos dispuesto de un gobierno estable. Pero quizás no habrían mejorado mucho las cosas en estos ocho meses, porque en realidad, la exposición a variaciones adversas en el entorno es tan vinculante o más que la estabilidad política. Y en los meses que tenemos por delante las que tendrán lugar en Europa no van a ser precisamente tan cómplices del crecimiento económico como hasta ahora.

Al debilitamiento de los propulsores externos y las tensiones geopolíticas se incorporará la incertidumbre sobrevenida tras el referéndum británico que ya ha justificado la revisión a la baja de las posibilidades de crecimiento en Reino Unido y en toda la UE. Un verdadero “palo en las ruedas de la recuperación”, como ha destacado el economista-jefe del FMI. Efectivamente, “el momento más delicado para la economía mundial desde 2008”, según el G20, cuando la crisis se propagó por todas las economías avanzadas. Este sí que es un foco de incertidumbre política, bastante más relevante para la economía que el existente en España, en la medida en que puede hacer aún más difícil la protección de la estabilidad de la eurozona. Desde luego, un obstáculo añadido a la gestión de los problemas en algunos sistemas bancarios continentales, el italiano y portugués de forma destacada.

La economía española, recordemos, mantiene vínculos importantes con la británica, tanto comerciales, con un superávit en la correspondiente balanza de pagos, como desde luego, en servicios. Nuestro país tiene a los británicos como principales visitantes turísticos y la población estable de europeos más numerosa. Sobre el total del stock de inversión directa en el extranjero de las empresas españolas también Reino Unido representa una de las más importantes proporciones, en sectores de gran significación para la economía española.

Todo ello no favorece la continuidad del dinamismo observado en la primera mitad del año y la correspondiente solución de algunos problemas que la recuperación no ha reducido. El déficit y la correspondiente deuda pública es uno de ellos, pero estrechamente vinculado es el desequilibrio en el sistema público de pensiones, que requerirá de la asignación de ingresos públicos en un plazo no muy distante. Las correcciones necesarias no son igualmente llevaderas si el crecimiento económico y el del empleo no acompaña.

La economía española a diferencia del gobierno no ha estado en funciones, pero es candidata a sufrir las consecuencias en las alteraciones del entorno internacional que hasta hace poco le ha sido ciertamente propicio. El rigor de esas consecuencias dependerá de la reacción de las instituciones europeas, de su voluntad y capacidad para adoptar decisiones que neutralicen esos vientos recesivos. Las políticas del BCE han dado de sí prácticamente lo que podía. Es de todo punto necesario acompañarlas con aumentos de la inversión, en primer lugar las comprometidas por el presidente Juncker cuando accedió a la presidencia de la UE prometiendo la movilización de 315.000 millones de euros con el fin de mejorar conexiones e industrias de red. Pero también las de aquellos países como Alemania que disponen de margen de maniobra suficiente en sus finanzas públicas.

Hacer valer esas decisiones, así como las circunstancias que han determinado el incumplimiento del déficit público de nuestra economía debería ser una de las principales tareas del nuevo gobierno. La relevancia de la acción política en Europa ha de corresponder con la importancia que las decisiones de sus instituciones han revelado sobre la economía española. Peor que el gobierno español siguiera en funciones seria que las instituciones comunitarias no respondieran a las amenazas que pesan sobre el bienestar de la mayoría de los europeos y, en definitiva, sobre ellas mismas. Las señales emitidas hasta ahora desde Bruselas no son precisamente proporcionales a los riesgos de estancamiento secular. Ni a las que el BCE reclama desde hace tiempo, consciente del agotamiento de sus terapias.

Diario El País (31/07/2016)

Indicador de coyuntura: Julio 2016

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de junio con los datos publicados hasta mayo de ventas y de producción industrial, y hasta junio de renta y de afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado desde el año 2015. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en junio es de 2,8, inferior al valor de abril (3,3) y ligeramente superior al de mayo (2,2).

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE muestran signos ambiguos. Los indicadores que presentan datos en mayo indican una ralentización de la recuperación económica, mientras que los indicadores que presentan datos para el mes de junio muestran una leve mejora. Entre los primeros, los valores de renta y afiliados suben de 4,5 y 2,1 en mayo a 5,4 y 2,9 en junio. Entre los segundos, la producción industrial y las ventas bajan de 8,9 y 4,9 en abril a 4,0 y 2,2 en mayo.

Alineamiento y corrupción política

Recientemente hemos disfrutado en Sevilla del XIX Encuentro de Economía Aplicada. El premio ALdE Jóvenes Investigadores 2016 fue para Miguel Angel Borrella Mas, quien nos ha enviado una entrada del trabajo ganador que podeis encontrar aquí. Mi más sincera enhorabuena al premiado.


ALINEAMIENTO Y CORRUPCIÓN POLÍTICA. TEORÍA Y EVIDENCIA EMPÍRICA EN ESPAÑA

La corrupción política observada a nivel local se ha convertido en uno de los principales problemas del país en los últimos años, con más de 200 municipios acusados formalmente de prácticas corruptas entre 1999 y 2011 (Jiménez et al, 2013).

Examinar el alineamiento político entre gobiernos locales y regionales es importante para entender este fenómeno. Por ejemplo, el efecto podría ser positivo si los municipios alineados se benefician de un control más laxo por parte del gobierno regional cuando el mismo partido controla ambos niveles. El análisis se realiza con de una base de datos propia creada a partir de un amplio conjunto de noticias publicadas online en los últimos 15 años, relacionadas principalmente con fraude en sobrefacturación, desvío de fondos públicos y sobornos entre 1999 y 2011. Como medida de control, se ha comprobado caso por caso cuando el escándalo de corrupción publicado en los medios realmente ocurrió.

Comparando la probabilidad de ser corrupto entre el grupo de municipios alineados, gobernados al mismo tiempo por el mismo partido, y el grupo de no alineados, se muestra que los primeros son significativamente más corruptos. Específicamente, el alineamiento político incrementa la corrupción política local en 2.2 puntos porcentuales, con respecto al 5.7% de media en los municipios no alineados. Además, el análisis heterogéneo del efecto de estar alineado revela que el mismo es más pronunciado en aquellos municipios alineados con i) un tamaño presupuestario por encima de la media, ii) más de 10.000 habitantes, iii) el principal partido de centro-derecha controlando ambos niveles y iv) mayoría absoluta en el gobierno regional.

Estos resultados empíricos son consistentes con una extensión de un modelo simple de rendición de cuentas electorales, desarrollado en Persson and Tabellini (2000). En el mismo, los políticos en el poder maximizan la probabilidad de reelección decidiendo el nivel óptimo de rentas públicas que extraen para su propio beneficio personal, aprovechando que las mismas no son perfectamente observadas y, por lo tanto, no se castigan con certeza. La extensión se introduce al permitir que tanto la competencia de los políticos desarrollando su cargo como la probabilidad de detectar casos de corrupción sean dependientes del alineamiento entre los gobiernos locales y regionales.

Este artículo extiende la literatura evaluando el alineamiento político, que se había centrado en mostrar un incremento en las transferencias recibidas por gobiernos locales alineados (Bracco et al., 2014; Brollo and Nannicini, 2012; Solé-Ollé and Sorribas-Navarro, 2008), investigando si el alineamiento afecta directamente a la corrupción. También contribuye a la literatura estudiando las causas de la corrupción, la cual había encontrado que la misma se fomenta tanto con un gobierno central débil (Shleifer and Vishny, 1993) como al tener recursos adicionales en la economía local (Brollo et al, 2013; Tella and Alles, 1999), analizando si las características del sistema electoral, la riqueza en los municipios y el signo del partido político gobernándolos afectan a la corrupción.

En conclusión, la estructura del escenario político español, donde i) cualquier partido puede estar al frente de diferentes niveles de gobierno al mismo tiempo, ii) el sistema electoral se basa en la representación proporcional y iii) los políticos son elegidos mediante listas de partido cerradas, puede contribuir a aumentar la corrupción en las administraciones locales (Persson et al., 2003). La mayor habilidad de los políticos alineados para obtener contratos públicos y proyectos, por ejemplo en la interacción con las empresas que proveen productos y servicios a distribuir como bienes públicos, puede constituir un ejemplo de cómo explotar los diversos canales que un partido puede tener al controlar tanto el gobierno local como el regional.

Enlace al artículo completo:

https://www.dropbox.com/s/rq48cwph288d22w/Borrella_corruption_jobmarketpaper.pdf?dl=0

REFERENCIAS

Bracco, E., Lockwood, B., Porcelli, F. and Redoano, M. (2015). Intergovernmental grants as signals and the alignment effect: Theory and evidence. Journal of Public Economics, 123 (C), 78-91.

Brollo, F. and Nannicini, T. (2012). Tying your enemy’s hands in close races: The politics of federal transfers in brazil. American Political Science Review, 106, 742-761.

Brollo, F. and Nannicini, T., Perotti, R. and Tabellini, G. (2013). The Political Resource Curse. American Economic Review, 103 (5), 1759-96.

Persson, T. and G. Tabellini (2000): Political Economics: Explaining Economic Policy, vol. 1 of MIT Press Books, The MIT Press.

Persson, T., G. Tabellini, and F. Trebbi (2003): Electoral Rules and Corruption, Journal of the European Economic Association, 1, 958-989.

Shleifer, A. and R. W. Vishny (1993): Corruption, The Quarterly Journal of Economics, MIT Press, 108, 599-617.

Solé-Ollé, A. and P. Sorribas-Navarro (2008): The Effects of Partisan Alignment on the Allocation of Intergovernmental Transfers. Differences-in-Differences Estimates for Spain, Journal of Public Economics, 92, 2302-2319.

Tella, R. D. and A. Ades (1999): Rents, Competition and Corruption, American Economic Review, 89, 982-993.

Indicador de coyuntura: Mayo 2016

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta marzo de ventas y producción industrial, y hasta abril de renta y de afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado durante el año 2015. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en marzo es de 3,2, levemente superior al valor de febrero 2,2.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE muestran signos ambiguos. Los indicadores que presentan datos en abril indican una leve mejoría de la situación económica mientras que los indicadores que se publican en el mes de marzo muestran un leve empeoramiento. Entre los primeros, los valores de renta y afiliados suben de 4,9 y 2,5 en marzo a 6,0 y 3,2 en abril. Entre los segundos, la producción industrial y las ventas bajan de 5,4 y 2,1 en febrero a -1,6 y 1,6 en marzo.

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La evolución reciente del Ind-ALdE coincide con la que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio, aunque se encuentra disponible hasta marzo.

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Indicador de coyuntura: Abril 2016

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de ventas y producción industrial, y hasta marzo de renta y de afiliados. El indicador sigue estancado en torno a los valores que ha tomado durante el año 2015. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en marzo es de 2,4, marginalmente superior al valor de febrero de 2,2.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, la mitad de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE repiten los valores registrados en el mes anterior mientras que la otra mitad mejoran el dato. La producción industrial y las ventas crecen en febrero 5,9% y 2,1%, frente a los valores que presentaron en enero de 0,7% y 1,5%. Por su parte, la renta y los afiliados crecen 4,9% y 2,6% tanto en febrero como en marzo.

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El precio por llegar tarde ¿un chiste?

Hay pocas cosas más serias que un buen chiste. Por ello, el último viernes de febrero me puse una corbata cuando subí en el AVE en dirección a Madrid a contar chistes. Como ya expliqué hace algún tiempo aquí, los académicos no somos muy de corbatas. De hecho, las jornadas de docencia de ALDE en las que presenté la comunicación “Economía con humor” ha sido la segunda vez que me he puesto una corbata para subir a la tarima de un congreso. La primera vez fue cuando mis directores de tesis me dijeron (con seriedad) que en los congresos de economía se estilaba la corbata. Y con traje, chaqueta y corbata me planté en primera comunicación ante un auditorio de atónitos profesores en tejanos y camisetas. Por suerte es más fácil desprenderse de la corbata cuando sobra que echarla de menos cuando hace falta.

Pero esta ocasión merecía una buena corbata de seda con su nudo Windsor.  El que les escribe se ha curtido a explicando el teorema del límite central en clase o comunicando resultados de regresiones en congresos científicos. Nuestro ámbito de acción suele ser más sosegado, solitario y reflexivo. Era la primera vez que intentaba hacer reír conscientemente a un auditorio de pares (en clase los alumnos se ríen más). Tampoco he participado nunca en una tertulia radiofónica, pero tengo la sensación que hacer reír a 30 profesores debe ser una sensación parecida a la de discutir de economía con periodistas de mensajes telegráficos. Señores del club de la comedia y tertulianos, se han ganado mi respeto (más los primeros que los segundos).

En mi defensa diré que hacer reír a un grupo de economistas académicos no es una tarea fácil. Primero, el auditorio no tiene la misma predisposición que ante un monólogo. También descubrí luego con asombro que incluso hay profesores que se toman muy en serio la innovación docente. Y claro, cuando dije en tono chistoso que la mayoría de nosotros estábamos allí para rellenar la casilla correspondiente de la ANECA no les hizo ninguna gracia.

Tengo mala memoria para los nombres y para los chistes. No es una característica necesariamente negativa, ya que siempre me da pie a romper el silencio incomodo y preguntar algo (aunque sea el nombre). También me puedo reír varias veces del mismo chiste como si fuera la primera vez. Por ello tenía preparado un amplio repertorio de chistes de economistas que he ido recopilando desde hace cursos en mis clases (los mejores chistes de economistas los pueden encontrar aquí, aquí y aquí).

Mis alumnos me ayudan a mantenerme al día en materia de chistes. Mis clases suelen ser a primera hora y no hay nada como un buen chiste para empezar con buen pie el día. Sin embargo las clases econometría de las 08:00 se enfrentan a dos dilemas clásicos de la física: la teoría de la relatividad de Einstein y la paradoja de Schrondinger. Primero, el tiempo es relativo (pero suele ser más relativa retrasándose que adelantándose). Segundo, si no hay nadie en clase para recibir la materia impartida, existe una indefinición sobre si la clase está dada o no.

La manera más efectiva de contrarrestar las fuerzas de la entropía que nos abocan a un retraso siempre creciente es contar un chiste. Es decir, un sencillo sistema de incentivos mediante el cual el alumno tiene que asumir el coste por llegar tarde y  pagar un precio: subirse a la tarima y hace reír a sus compañeros. Lo que empezó como una broma, ha acabado siendo una de las mejores maneras para atajar los retraso, mejorar el ambiente en clase y reforzar competencias (como hablar en público, capacidad de síntesis; ver gráfico). Como diría Kierkegaard, la risa es la contradicción indolora.

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Llegar tarde es una práctica habitual en la sociedad española (universidad incluida). Más del 60% de los alumnos han llegado tarde alguna vez y hay un alto número de retrasos sistemáticos (ver figura).

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La impuntualidad no es un chiste, aunque lo a veces lo parezca. Ser impuntual no tiene apenas repercusiones, en parte por la alta tolerancia al retraso y el escaso escarnio social. Según el profesor de INSEAD Erin Meyer somos unos de los países más impuntuales del mundo con un elavado coste social y económico (The Culture Map: Breaking Through the Invisible Boundaries of Global Business).

Para qué queremos construir un AVE, ¿para seguir llegando más rápido tarde? (Aunque del AVE ya hablamos anteriormente aquí). Mitigar la impuntualidad desde la universidad puede contribuir a disminuir su incidencia negativa en la sociedad y en la economía.

CALIDAD EMPRESARIAL Y PROSPERIDAD

Con la “nueva normalidad “económica emergente tras la crisis parece asumirse que el crecimiento económico va a quedar muy por debajo del potencial en muchas economías durante demasiado tiempo. Este ha sido erosionado por la caída en la acumulación de todas las formas de capital, por el aumento del desempleo estructural y el no menos explícito descenso en la Productividad Total de los Factores (PTF). El envejecimiento demográfico o la ampliación de la desigualdad, tampoco favorecerá el crecimiento tendencial, en ausencia de avances significativos en la productividad.

La mejora de las condiciones de vida de la población, de ascenso del PIB por habitante, depende en gran medida del comportamiento de la productividad de la economía. Y en el crecimiento de esta, la reducción de los que trabajan, del número de horas que lo hacen o del salario de los mismos no es precisamente la forma más sana de conseguirlo. Ni la más sostenible. Lo más conveniente es que las mejoras vengan determinadas por la PTF, ese componente de la productividad que representa la contribución al crecimiento del PIB adicional a las aportaciones de las horas de trabajo, de las habilidades de los trabajadores o de la dotación de capital físico. Captura el progreso tecnológico y, desde luego la eficiencia en la producción.

Las evidencias más recientes siguen revelando caídas de la productividad en muchas economías, aun cuando las diferencias entre ellas sean notables. En la eurozona el descenso a partir del inicio de la crisis ha sido más acusado, quedando España en las posiciones más rezagadas tanto en manufacturas como en servicios, tal como se ilustraba en una investigación del FMI (“A Sector-Level Perspective on Productivity Trends in Advanced Economies”), de marzo 2015. Aquéllos países que han registrado una mayor convergencia real, en avances de su renta por habitante, lo han hecho a través de aumentos sostenidos en la PTF, avalando la presunción de que el crecimiento económico en las próximas décadas dependerá cada vez más de mejoras en ese componente. Para ello, la apertura al exterior, la acumulación de capital basado en el conocimiento, las estrechamente relacionadas inversión en I+D y la capacidad empresarial, son esenciales. Sin embargo, la OCDE, en un trabajo reciente (“The Future of Productivity”) advierte que la difusión del conocimiento no puede darse por garantizada: va a depender en gran mediad de las capacidades empresariales para captarla.

En la medida en que la PTF refleja la eficiencia con que los factores de la producción son utilizados, las mejoras organizativas en las empresas y, muy especialmente, la calidad de la función empresarial, de la gestión, desempeñan un papel central. Lo hacen facilitando la absorción y aplicación de nuevas ideas, la asimilación de innovaciones, pero también en la más amplia función de combinación y coordinación de todos los factores que operan en la empresa. El ejemplo con mayor vigencia y más amplio respaldo empírico es el aprovechamiento de las posibilidades asociadas a la extensión de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), de las ventajas que depara la “cuarta revolución industrial” en torno a la creciente digitalización.

Esa necesaria asimilación de la difusión del conocimiento exige adaptaciones en la organización y en los procesos decisionales de las empresas que no siempre encuentran la capacidad y habilidades necesarias de quien las gobierna. Y ahí radica una de las principales diferencias en términos de progreso y prosperidad de las distintas economías.

Tener buenos o malos empresarios, o directivos empresariales, no es neutral. Si esto era fácil de intuir, varias investigaciones le dan respaldo empírico suficiente. Entre otras, la de D. Andrews y B. Westmore (“Managerial Capital and Business R&D as Enablers of Productivity Convergence”, OCDE, 2014), destaca la evidencia de que el ritmo de crecimiento de la PTF de una economía esta positivamente relacionada con la calidad de su “capital gerencial”. Y esta explica una parte significativa de las diferencias en PTF entre las economías más avanzadas y el resto, así como las diferencias entre distintas empresas en el seno de las economías. Al menos la mitad de la diferencia en el crecimiento de la productividad entre EEUU y Europa entre 1995 y 2004 es explicada por la existencia en el primero de capacidades de gestión empresarial superiores.

El trabajo difundido hace unos meses por N. Bloom, R Sadun y J V Reenen (“Management as a Technology”), después de revisar datos de 10.000 empresas manufactureras correspondientes a 30 países, concluye que aproximadamente una cuarta parte de las diferencias existentes en la productividad entre países pueden ser atribuidas a diferencias en la calidad gerencial. Asumen la idea que las formas de gestión empresarial, son como una tecnología, en términos de su contribución al aumento de la PTF. Pero también verifican que la calidad de la gestión empresarial depende en gran medida del grado de competencia de los mercados en los que operan las empresas. La asociación positiva de la calidad de la gestión con la edad y dimensión de las empresas es otra conclusión relevante.

La posición de España en el trabajo de Andrews y Westmore no es muy favorable. La contribución de la PTF al aumento del PIB por habitante ya era de las más bajas bastantes años antes de la crisis; en realidad constituyó un drenaje en todo el periodo 2000 y 2011. Y reducida, tanto en términos absolutos como en comparación con otros países, ha sido también la inversión en I+D de las empresas españolas entre 1986 y 2008. En los indicadores de calidad gerencial las posiciones tampoco son buenas: España queda en la posición 18ª del World Management Survey correspondiente a 2014. Como consecuencia de esas menores contribuciones de la calidad gerencial y de la inversión empresarial en capital tecnológico, en el ejercicio de proyección a 2060 del PIB por habitante de varios países, el español es de los que menos avanza, apenas el 15%.

Por muy escépticos que seamos acerca de la fiabilidad de proyecciones a tan largo plazo, si convendría asumir que prestar atención al fortalecimiento de la PTF, a la generación de ese colesterol bueno del crecimiento, debería ser un propósito prioritario. La mejora de la calidad empresarial es una de las condiciones necesarias para facilitar la difusión del conocimiento en que se sustentará esas mejoras de la eficiencia. Atenderla es poco costosa en términos convencionales, presupuestarios, y sus resultados podemos observarlos a un plazo no muy largo. La observación de William Baumol acerca de la generación de incentivos sociales para que a la función empresarial se asignen talentos, o la no menos tópica de J.M. Keynes sugiriendo la distinción entre empresarios y logreros, sigue siendo pertinentes para la disposición de ese intangible.

Con todo, no es necesario insistir mucho en que a ello pueden contribuir igualmente otras formas de fortalecimiento de la productividad igualmente amparadas en la experiencia. La calidad de la regulación y de las instituciones, la suficiente oxigenación competitiva en todos los mercados, la inversión privada y pública en I+D y, no menos importante, la educación. Aquella afirmación que hiciera Paul Krugman hace más de 20 años – “la productividad no es todo, pero a largo plazo es casi todo”- ha encontrado en esta larga resaca de la crisis su más importante valedor.

(Diario El País, 27/03/2016)

La sofisticación de las exportaciones españolas, por Elisa Álvarez y Josefa Vega

Nuestras compañeras de la Universidad de Valladolid, Elisa Álvarez López y Josefa Vega Crespo, nos envían esta nueva entrada que actualiza los cálculos acerca de la sofisticación de las exportaciones españolas, utilizando datos de 2014.

Junto a una oferta cada vez más adaptada a la demanda mundial, y la incorporación de un creciente número de empresas de elevada productividad media, la rápida expansión de las exportaciones españolas en los últimos años se explica también por el aumento del nivel de calidad de los productos y por su diferenciación con respecto a los de los rivales.

Una de las formas de aproximarse a este último aspecto es a través del cálculo del nivel de sofisticación de las exportaciones, siguiendo los trabajos del equipo de investigadores que encabezan Ricardo Hausmann y Cesar A. Hidalgo (Hausmann y Klinger, 2007; Hidalgo et alia, 2007). Minondo y Requena (2012) ofrecieron un primer acercamiento a este asunto, utilizando una desagregación de seis dígitos de las estadísticas de comercio exterior, que, con los mismos datos de base,  se transformó en una versión más agregada en Myro et alia (2013).  Aquí se poresenta un análisis más completo y actualizado, referido a 2014 y partiendo de una desagregación de cuatro dígitos de los datos.

El análisis de la sofisticación de los productos exportados- en el que se aúnan aspectos como su contenido tecnológico, su diseño, su diferenciación o el prestigio de la marca- se basa en la idea de que el nivel de renta asociado a las exportaciones de un país aproxima el nivel de productividad obtenido en su producción. En consecuencia, a escala mundial, es posible medir la productividad media conseguida en un bien a través de la productividad del conjunto de los países que lo exportan, ponderada por el peso relativo de cada uno de ellos en dicho bien. Un valor más elevado de este indicador, denominado PRODY, implica que el producto del que se trate precisa de las ventajas en la dotación factorial, tecnología y comportamiento individual de las economías con superior renta por habitante. Su expresión es la siguiente : Sofisticacion 6

donde Sij,t denota la participación del producto i en las exportaciones totales del país j en el año t  y Yj,t es la renta por habitante del país j en ese año.

A partir del PRODY, se halla el índice de sofisticación de las exportaciones de los países (EXPY), que resulta útil para conocer qué productos favorecen el ascenso de su complejidad media. Se calcula como la suma del valor PRODY de los productos exportados por el país, ponderada la participación de cada uno de ellos en las ventas totales del país, esto es:Sofisticacion 4

La información que se ha utilizado para calcular estas expresiones en este trabajo procede de la base de datos Trade Map, suministrada por el International Trade Centre, que se nutre fundamentalmente de la base Comtrade de Naciones Unidas. Se han extraído valores nominales de las exportaciones con un nivel de desagregación de cuatro dígitos según la nomenclatura del Sistema Armonizado de Designación y Codificación de Mercancías en su versión de 2012 (SA-2012), que diferencia 1.258 partidas. A su vez, los productos considerados se han agrupado en 24 sectores de actividad por medio de la correspondencia establecida entre la SA-2012 y la Clasificación Industrial Internacional Uniforme (CIIU-Rev.3). Por otro lado, los datos de PIB por habitante en paridades de poder de compra se han obtenido de la base World Development Indicators editada por el Banco Mundial.

Con arreglo a los valores PRODY obtenidos, cabe distribuir los productos considerados en cinco grupos ordenados de menor a mayor nivel de sofisticación, de modo que en el quinto quintil se reúnen los productos más sofisticados. Como puede comprobarse en el Cuadro 1, dentro de este segmento de superior sofisticación, cerca de la tercera parte de los productos se encuadran en el sector de la química, al que, a distancia, siguen maquinaria y equipo mecánico, instrumentos médicos, ópticos y de precisión y metálicas básicas como las actividades que aglutinan un mayor número de partidas de elevada complejidad. Asimismo, y excepción hecha de metálicas básicas, los sectores mencionados, junto con productos farmacéuticos, presentan la mayor cantidad de productos entre los cincuenta con un valor PRODY más alto.

 

Sofisticación 1

 

España obtiene un índice de sofisticación de sus exportaciones, un valor de EXPY, de 23.830 $ PPC,  algo más bajo que el de Alemania o Francia (26.674 y 26.206 $ PPC, respectivamente) e incluso que el de Italia (25.226 $ PPC). Este menor valor guarda relación con su menor renta per cápita, pues existe una relación apreciable por países entre niveles de sofisticación y niveles de renta per cápita, como puede verse en el Gráfico 1, donde el valor que corresponde a España aparece marcado en rojo.

 

Sofisticación-gráfico

 

Aún así, casi la mitad de las exportaciones españolas (el 46,6%) se clasifican en los quintiles Q4 (media-alta sofisticación) y Q5 (alta sofisticación). Esto puede verse en el Cuadro 2 (con un click sobre el se amplía), en el que aparecen marcados en gris los sectores con ventaja comparativa revelada en la exportación, definida, siguiendo a Balassa, como el peso relativo de un sector  en el total de las exportaciones españolas, comparado con el mismo ratio para el mundo. Entre paréntesis se recoge el número de subsectores en los que se asienta esa ventaja. El mayor peso comercial corresponde al quintil Q4, de sofisticación media alta, lo que fundamentalmente obedece a que el sector con una presencia más destacada en el patrón exportador español, vehículos de motor, concentra en él por encima del 80 por 100 de sus ventas. A ello se une la aportación de otras actividades con una -aunque inferior- significativa entidad en nuestra estructura comercial, que también agrupan aquí una proporción relevante de sus ventas (entre el 50 y el 70 por 100) maquinaria y equipo mecánico, maquinaria y aparatos eléctricos, productos farmacéuticos y medicamentos y otro material de transporte. Además, las industrias de maquinaria mecánica y farmacéutica, junto con la química -resaltadas anteriormente por incluir un mayor número de productos altamente sofisticados- localizan en el quintil Q5 un porcentaje notable de sus envíos al exterior (más de la tercera parte en el caso de la química, el tercer sector en importancia en la exportación española).

Sofisticacion f2

Algunos sectores potentes de la exportación española, que deberían seguir aumentando peso en el total de las ventas exteriores en los próximos años, no son de alta sofisticación, como los alimentos, bebidas y tabaco o el textil y la confección, de forma que no es en absoluto deseable que todo el patrón de exportación gire en torno a los más sofisticados. Por otra parte, los productos de estos sectores si pueden diferenciarse y poseer diversas calidades, pero el análisis efectuado de sofisticación difícilmente alcanzará a reflejar estos aspectos.

 

Referencias

-Hausmann, R. y Klinger, B. (2007): “The Structure of the Product Space and the Evolution of Comparative Advantage”, CID Working Paper, nº 146.

-Hidalgo, C.A; Klinger, B.; Barabási, A.L. y Hausmann, R.(2007): The product space conditions the development of nations, Science, vol. 317, nº 5837, pp. 482-487.

-Minondo, A. y Requena, F. (2012): “Análisis de competitividad de las exportaciones españolas. Un enfoque shift-share a nivel de producto”, Economistas, nº 130, pp. 63-75.

-Myro, R.; Álvarez, E. ; Rodriguez, D.; Fernández-Otheo, C. y Vega Crespo, J.(2013): Fortalezas competitivas y sectores clave en la exportación española, Instituto de Estudios Económicos, Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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