Sargent y Sims, Premios Nobel 2011

Hoy es un día de alegría para los economistas especializados en macroeconometría. A falta de un análisis más profundo sobre la contribución de estos autores a la configuración del análisis macroeconómico actual, que prometemos irá saliendo en bAg en los próximos días, os dejamos unos enlaces de interés a sus páginas personales: Thomas J. Sargent y Chris Sims . Para obtener más información sobre ellos y si les queréis dejar una felicitación, lo podéis hacer a través de la página oficial de la fundación nobel aquí. Yo he tenido la suerte de haberles conocido personalmente a los dos. Con Sims, aunque he coincidido alguna vez en congresos, tuve la oportunidad de comer con él junto a otros miembros del Departamento de Finanzas de la Wharton School cuando estuve de fellow en Penn. Con Sargent coincidí en un congreso de la Sociedad Econométrica en Caracas hace ya bastantes años y mi sorpresa fue cuando vino a la sesión donde presentábamos el paper y pude luego hablar con él.

No es eso, no es eso

Creo que nadie que haya leído algunas de mis entradas sobre la crisis española-europea en el Blog de la Aldea Global (ver aquí y aquí, por ejemplo) podrá decir que soy un defensor del papel que han jugado los líderes europeos ni las instituciones de la UE para facilitar la salida a la crisis. De hecho, hoy al leer el artículo de Krugman en EL PAIS me he sentido identificado cuando comenta la existencia de un doble sentimiento de terror y aburrimiento ante el devenir de los acontecimientos en la crisis del euro. Sin embargo, resulta indignante la manipulación interesada de la opinión pública que se está haciendo en algunos medios de comunicación. Para muestra, bien vale la entrevista que realizó hace unos días la BBC y en la que intervino el periodista Peter Oborne. Como me indicaba nuestro compañero Manuel Hernández, no pudo ser más arrogante, pedante ni maleducado. Os animo a verlo. Puede ser un material interesante para abrir debate con compañeros o con alumnos.

¿Está bien diseñada la reforma constitucional? (II): Finanzas sostenibles, estabilizadoras y equitativas, por José García Solanes.

El debate sobre la introducción de cláusulas de equilibrio presupuestario en las constituciones de los países europeos sigue de plena actualidad. Hoy mismo, Paul De Grauwe ha publicado un excelente artículo titulado Fundamentalistas del déficit · ELPAÍS en el que se muestra crítico con esta práctica, coincidiendo en buena medida en los mismos argumentos expresados en nuestro blog en la entrada de Manuel Hernández.

Hoy enriquecemos el debate en el Blog de la ALdEa Global con la aportación de José García Solanes, Catedrático de la Universidad de Murcia, con un artículo publicado el pasado día 6 en Cinco Dias y que ha tenido a bien cedernos como entrada.  Más

¿Está bien diseñada la reforma constitucional? (I): dos parámetros, dos

Nuestro amigo y compañero Manuel Hernández, antiguo alto funcionario de la Comisión Europea, me ha autorizado para compartir con toda la comunidad de la ALdEa Global su opinión sobre la reciente reforma constitucional. El tono del escrito debe entenderse en el entorno en el que fue inicialmente emitido: dentro de una comunidad cerrada de lista de correos formada por bastantes funcionarios de las instituciones europeas (Comisión, Consejo, BCE..) y un grupo de amigos entre los cuales me honro en estar incluido. Espero que lo disfrutéis y esperamos vuestros comentarios.

DOS PARAMETROS, DOS

Independientemente de su rapidez inusitada, que relega al ratón Speedy González a la categoría de caracol, la decisión de imponer por ley un límite al déficit me parece, al menos sur le plan des principes, de puro sentido común. Es evidente que nadie (individuo, empresa, poderes públicos,…) puede vivir eternamente a crédito – eso sí que es “insostenible” – sobre todo desde que, con el euro, los Bancos Centrales se sacudieron la sumisión al ministro de Hacienda y que todos debemos adaptar el gasto a nuestras posibilidades. La muy grave crisis actual de deudas soberanas no deja ningún resquicio a la duda sobre esta afirmación.

Said that, se está olvidando en el debate la célebre Golden Rule (GR) que tanto nos machacaron en la Fac: Más

El final del desfile, por Mariam Camarero

Nuestra compañera, Mariam Camarero, nos envía el siguiente artículo publicado como Tercera de ABC el pasado día 1 de julio. Los acontecimientos de estos últimos días ponen de manifiesto, aún más si cabe, la necesidad de encontrar un gobierno con la firme voluntad de llevar a cabo un ambicioso plan de reformas. Por su interés, reproducimos el artículo más abajo. Más

Nuevo manifiesto a favor de la calidad en la enseñanza universitaria (y en contra del Estatuto del PDI)

El pasado sábado 9 de julio se publicó en el diario El País un manifiesto a favor de la calidad en la enseñanza universitaria que, por su interés, reproduzco más abajo.

El Ministerio de Educación ha ido publicando sucesivas versiones del borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador (PDI) de las universidades públicas españolas, negociado en la Mesa Sectorial de Universidades. Deseamos exponer públicamente por qué la aprobación del citado borrador resultaría muy perjudicial para el sistema universitario, cuya importancia para el país es innecesario resaltar. Nuestro juicio se sustenta en cuatro puntos:

1) El borrador configura una universidad completamente burocratizada. Introduce grados horizontales (sic) para la carrera funcionarial docente según criterios y baremos que poco tienen que ver con la calidad y cuyo establecimiento implicaría una burocracia tan pavorosa como paralizadora. Más aún: según una de las simulaciones realizadas por la propia Dirección General de Política Universitaria, un joven y reciente premio Nobel científico no podría ser acreditado como catedrático con el baremo de puntos del borrador. Por otra parte, la consolidación de la gestión académica como mérito sustitutivo (incluso aunque fuera nefasta) redefine al actual PDI universitario y facilita el triunfo de la burocracia en detrimento de la calidad.

2) El borrador perjudica, muy especialmente, a quienes más debería proteger: a los jóvenes prometedores que se esfuerzan en ampliar sus conocimientos y que son el futuro de las universidades, marginándolos en favor de quienes se dedican a burocracias diversas, frecuentemente tan inútiles como generadoras de pérdida de tiempo.

3) El borrador sindicaliza las universidades, pues obliga a negociar con los sindicatos asuntos académicos que nada tienen que ver con la legítima función de aquellos, la defensa de los derechos laborales de los trabajadores. Por ejemplo, serán objeto de “negociación colectiva sindical” los “criterios generales de asignación de tareas al profesorado, incluyendo las actividades docentes” y “los criterios generales de progresión profesional del PDI” (sic). Tales preceptos son académicamente inaceptables e incluso jurídicamente cuestionables. Implicarían, además, una reforma de todos los Estatutos de las universidades públicas; sorprende la actitud de la Conferencia de Rectores en este punto (y en otros). Tanto el léxico del borrador como su manifiesta pobreza jurídica traicionan a sus redactores y sus verdaderas prioridades.

4) Finalmente, lamentamos la dejación de funciones del Ministerio de Educación ante la esencial mejora de las universidades públicas españolas. Su carácter de servicio público obliga al ministerio a velar por su calidad. Queremos recordarle que ese público es la sociedad que las sostiene, a la que las universidades deben servir generando y transmitiendo conocimiento, ciencia y tecnología: riqueza cultural y material en suma, no burocracia y horizontalidades. Solo la existencia de universidades públicas de calidad garantiza, además, la verdadera igualdad de oportunidades, pilar de toda democracia. El proyecto de Estatuto del PDI no sólo ignora este obvio imperativo, sino que perjudicará las universidades en tal grado que, de aprobarse, sufrirán un daño imposible de reparar en decenios.

Los abajo firmantes, junto con más de 2.600 docentes e investigadores que también han reprobado el borrador (http://www.peticionpublica.es/?pi=EstatPDI), rechazamos la filosofía que inspira el proyecto de estatuto para el profesorado universitario. Reivindicamos como principios básicos la calidad y el carácter de servicio público de las universidades, erróneamente identificado en ese borrador con intereses ajenos a los de la sociedad a la que deben servir. No deseamos alejarnos más de las buenas universidades internacionales.

Defendemos la cultura del esfuerzo y el mérito, no las infinitas comisiones, negociadoras o no, el despilfarro y la burocracia inútil. Por eso pedimos al señor ministro de Educación que retire el borrador del Estatuto del Personal Docente e Investigador.

M. A. Alario (UCM y RAC), F. J. Álvarez (UCIII), L. Álvarez-Gaumé (CERN), J. Álvarez Junco (UCM), R. Argullol (UPF), M. Atienza (UA), F. de Azúa (UPC), L. Blanco Valdés (USC), L. J. Boya (UZ y RACZ), V. Bozal (UCM), M. Camarero (UJI), V. Camps (UAB), J. Carabaña (UCM), E. Carmona (US y RAC), F. de Carreras (UAB), E. Coronado (UVEG), G. Delgado (CSIC), V. Demonte (CSIC), E. Díaz García (UAM), M. Díaz y G. Conlledo (ULE), J. Dopico (UCIII), P. Etxenike (UPV-EHU), A. Fernández-Rañada (UCM), F. Flores (UAM), L. Franco (UVEG y RAC), M. Fuertes (ULE), J. P. Fusi (Historia, UCM), A. Galindo (UCM y RAC), J. A. García Amado (ULE), C. García Gual (UCM), P. L. García Pérez (USAL y RAC), M. Gutiérrez Estévez (UCM), J. Hernández (UAM), L. Ibáñez (UAM), J.-J. Iso Echegoyen (UZ), E. Lamo de Espinosa (UCM), F. J. Laporta (UAM), A. de Leiva (Medicina, UAB), A. Liñán (UPM y RAC), J. Llovet (UB), J. Marro (UGR), M. Morey (UB), E. Moya (UCM), S. Muñoz Machado (UCM), J. L. Pardo (UCM), A. Pérez-Agote (UCM), M. Pérez Ledesma (UAM), F. Rico (UAB y RAEL), C. Rodríguez Braun (UCM), A. Rodríguez-Navarro (UPM), J. Romero (UVEG), A. Ruiz Miguel (UAM), L. Rull (US), A. de Rújula (CERN y UAM), Santos Juliá (UNED), F. Savater (Filosofía, UCM), J. Siles (UVEG), F. Sosa Wagner (ULE y Parlam. Eur.), J. Tejada (UB), G. Tortella (U.Alcalá), M. Villarreal (UPV-EHU), F. Ynduráin (UAM).

¿TIENE ESPAÑA UN “PROBLEMA DE PESO”?

El concepto económico “peso problem” se refiere a una situación en la que los agentes han formado sus expectativas acerca de un salto o variación discreta en los valores de alguna variable económica relevante. Las expectativas pueden ser simplemente el reflejo de la baja credibilidad de las autoridades económicas o pueden estar basadas, por ejemplo, en sucesos anticipados, como la incertidumbre sobre la convocatoria de elecciones parlamentarias futuras que puedan suponer cambios sustanciales en la orientación de la política económica general.

El caso del valor del peso mejicano, que es precisamente el que dio origen al concepto de “peso problem”, es el ejemplo estándar usado para explicar esta situación paradójica en la que los mercados parecen alejarse de los fundamentos. El tipo de cambio al contado del peso mejicano se fijó en 12.5 pesos por dólar americano desde abril de 1954 a agosto de 1976. Al mismo tiempo los tipos de interés de los depósitos en pesos estaban sistemáticamente por encima de los depósitos en dólares a lo largo de todo el periodo, lo que implicaba un tipo de cambio a plazo o “forward” por encima del tipo “spot”. Por tanto, la tasa de rendimiento “expost” de mantener saldos en pesos fue sistemáticamente positiva a lo largo de todo el periodo, es decir, se verificaba un exceso de rendimiento. Bajo el supuesto de neutralidad al riesgo este comportamiento es contradictorio con la hipótesis de expectativas racionales en la medida que implica que los errores de predicción del mercado estaban sesgados. Sin embargo, la existencia de un diferencial de tipos de interés se puede explicar por la persistencia en las expectativas del mercado sobre una devaluación futura del peso. De hecho, cuanto más aumenta el diferencial, mayores eran las expectativas de devaluación. Finalmente, en agosto de 1976, estas expectativas se vieron cumplidas y el peso pasó a flotar devaluándose cerca de un 40% frente al dólar.

En la medida en que los precios de los activos, como los tipos de cambio (o la deuda pública) están basados en las expectativas sobre la evolución futura que los agentes tienen sobre estas variables, existe la posibilidad de que variaciones discretas esperadas afecten directamente al comportamiento del precio de los activos. Más aún, pueden inducir variaciones en los precios de los activos que parecen contradecir la hipótesis de expectativas racionales, pues aunque la probabilidad de que un suceso determinado se verifique sea baja, si esta variación es de suficiente tamaño, puede implicar pérdidas considerables para los inversores (y ganancias para los “especuladores”).  El análisis sobre la implicaciones teóricas y empíricas del “peso problem” sobre la formación del precio de los activos en los mercados financieros ha dado lugar a una extensa literatura (ver por ej. Evans, 1995) que demuestra que variables nominales como los tipos de interés o los precios aumenten de forma casi inmediata. Sin embargo, el énfasis en la investigación formal ha ido basculando hacia los efectos “de segunda ronda” sobre la parte real de la economía en variables macroeconómicas tales como el “output gap”, los tipos de interés reales o el desempleo, concluyendo que la producción agregada bajo un “problema de peso” sea inferior a la potencial y que, asimismo,  su volatilidad sea superior. En buena medida, la evolución temporal de este “peso problem” dependerá del grado de credibilidad de la política económica y de cómo evolucione esta variable a lo largo del tiempo.

La Unión Monetaria Europea era precisamente una oportunidad para reducir los problemas de credibilidad en aquellos países europeos con peor reputación antiinflacionista y, por tanto, enfrentados a tipos de interés superiores. El “peso problem” se encuentra detrás de las primas de riesgo país de los activos financieros que dentro de una unión monetaria deben situarse en mercados de activos distintos al del tipo de cambio.  La credibilidad que se había tomado prestada del conjunto del sistema en el caso de las economías periféricas europeas parece haberse agotado por la mala gestión de la política económica llevada a cabo por muchos de sus gobiernos y, por qué no decirlo, por la propia práctica inapropiada de los mecanismos de coordinación a escala europea.  El caso de la economía española puede pasar a ser un ejemplo paradigmático de cómo en economías abiertas la credibilidad de las autoridades económicas resulta básica para la efectividad de las medidas de política económica. La reputación cuesta mucho esfuerzo y tiempo de ganar, pero se pierde rápidamente. Cuando las expectativas de los agentes están formadas, se entra en una círculo vicioso, como está demostrando la evolución del diferencial del bono español frente al alemán, que sólo es posible romper con medidas cualitativas de gran alcance.  España tiene un problema de peso y el gobierno debería estar a la altura de las circunstancias.

Evans, M. (1995): “Peso problems: their theoretical and  empirical implications”. LSE Financial Markets Group, Dicussion Paper n. 210.

EN HOMENAJE A JOSE VICENTE BLANES: LOS INMIGRANTES ESTIMULAN LAS EXPORTACIONES EN EL TERRITORIO DE ACOGIDA por Andrés, Joan, Juliette, Lupe, Paco y Silvio

Recientemente falleció nuestro compañero Vicente Blanes, quien como sabéis fue el organizador de los pasados Encuentros de Economía Aplicada en la Universidad Pablo de Olavide. Los editores de bAg solicitamos a varios de sus coautores del grupo de investigación que nos preparasen una entrada para el Blog que recogiera las aportaciones más relevantes de su línea de investigación en los últimos años. Los siguientes párrafos dan testimonio de lo que estaba siendo una brillante y prometedora carrera académica y que sus compañeros siempre recordaremos con afecto y admiración. Más

REFLEXIONES SOBRE LA FLEXIBILIDAD SALARIAL A NIVEL DE LA EMPRESA por Manuel Hernández López

Nuestro amigo Manuel Hernández López, antiguo Director de la Comisión Europea, nos obsequia con un artículo que publicó el lunes pasado en Expansión sobre flexibilidad salarial. Esta reflexión contribuye al debate abierto desde el Blog de la ALdEa Global sobre la reforma de la negociación laboral y dice así:

Jacques Deslors, poco sospechoso de ser un entusiasta del liberalismo económico, declaró a una revista económica que el sueldo del trabajador debería constar de tres componentes: un mínimo legal de subsistencia, una segunda parte que sería función de la “performance” de la empresa y un tercer elemento que reflejaría su esfuerzo o mérito personal. Casi 20 años más tarde, Angela Merkel exige que, de manera global y sin mayor precisión, los sueldos se ajusten a la productividad. En Bélgica el viejo debate sobre « la indexation automatique » de los sueldos ha saltado de nuevo. En España, Elena Salgado ha afirmado que la situación específica de cada empresa debe condicionar los sueldos. Se puede decir que, de manera casi general, en los países europeos la flexibilidad salarial bajo fórmulas muy diversas está a la orden del día.

Esto supone un cambio de mentalidad en Europa de mucha envergadura; en efecto, los sueldos fijos han sido uno de los grandes pilares (los célebres “droits acquis”) del llamado “Sistema Social Europeo”. Empero, la crisis nos ha hecho comprender, volens-nolens, dos cosas; uno, que en política económica el empleo tiene que ser imperativamente la variable objetivo, y el sueldo la variable de ajuste; no al contrario, como se ha hecho hasta ahora. Y segundo, que hoy por hoy hay dos cosas incompatibles y por ende inalcanzables: sueldos elevados generalizados y mucho empleo. Hay que escoger.

De entrada creo necesario afirmar sin ambages que este cambio me parece muy positivo; como el mejor subsidio al parado es darle un empleo, pienso que la flexibilidad de remuneraciones en función de la capacidad financiera de la empresa es clave: no solo salvaguarda el empleo – lo que es su objetivo principal- sino que, aplicada en dosis suficiente, además lo crea. A este respecto me parece oportuno mencionar la iniciativa belga “Cheques services”, donde el consumidor paga con cheques/bonos – que ha comprado previamente a la Administración a un precio de 7,5 euros la hora de trabajo (la equivalencia en España sería de unos 5-6 euros) – pequeños trabajos domésticos o similares; el resultado está siendo espectacular; se han generado más de medio millón de puestos de trabajo, lo que es mucho para este pequeño país; gracias a esa iniciativa se está cubriendo una cantidad enorme de necesidades de la sociedad, y miles y miles de hogares han encontrado un complemento de salario tan necesario hoy. A mi juicio este éxito es la prueba de que la elasticidad de la creación de empleo al sueldo, en esa franja del mercado del trabajo, es muy elevada. Eso es así porque hay en nuestra sociedad una demanda interna “latente” casi infinita (las necesidades insatisfechas que todos tenemos) y que solo aflora cuando la bajada del precio la hace “solvente”. La pregunta inmediata es: ¿hasta qué suelo hay que permitir que los sueldos bajen?. Eso depende -hoy por hoy – de la cantidad de parados que se quiera resorber.

Claro está que un sistema generalizado de flexibilización salarial, en la que la empresa pague los sueldos que le permitan garantizar su futuro y su empleo, provocará un aumento de la “tensión salarial”, es decir, las diferencias entre sueldos altos y bajos aumentarán muy sensiblemente; en otras palabras, la sociedad será menos igualitaria en la esfera salarial. No obstante, será más igualitaria en la del empleo. ¿Será más injusta?. Pienso que no.
Por otro lado el sueldo del trabajador es más volátil; en revancha, es mas seguro. Esto es importante para los trabajadores con hipotecas, ya que, en términos técnicos, la esperanza matemática concerniente a su sueldo no debe cambiar necesariamente.

La puesta en práctica de tal política micro-económica, que debería ser libre para cada empresa, no es nada fácil : no parece adecuado que sea la Dirección de la empresa la que decida unilateralmente “su” flexibilidad salarial; lo normal es que haya un acuerdo entre dirección y trabajadores. Es este un tema difícil porque para muchas personas no es nada fácil dialogar; no se olvide que el sentido común es el menos común de los sentidos. En todo caso, tal diálogo social tiene dos exigencias: primera, una radical descentralización sindical por parte de los trabajadores; los llamados agentes sociales “nacionales” no tienen ningún rol que jugar; segunda, la empresa está obligada a una transparencia contable sin fallo; tiene que abrir los libros. Me parece sin embargo grotesco tener que acudir, como algunos proponen, a los Tribunales de Justicia o a la Administración para ese díálogo intra-empresarial. (El populista decreto de Sarkozy que obligaría por ley a distribuir dividendos a los trabajadores me parece un “interventionnisme démodé).

Con este cambio de política, también cambia el estatus del trabajador: como su sueldo se modula según las vicisitudes de la empresa, participa en cierta medida en el riesgo entreprenurial; parece pues apropiado que participe también en ciertas decisiones que conciernen el porvenir de la empresa y el suyo propio. Aquí también entramos en un aspecto muy delicado pporque esta flexibilidad no puede transformar las empresas en cooperativas.

Este tipo de política es incompatible con esa cantinela tan manida en la boca de Políticos o Instituciones que proclaman la necesidad de una moderación “generalizada” de sueldos en todas y cada una de las empresas, idea tan esperpéntica como sería querer aplicar la misma medicina y la misma posología a todos los enfermos de un hospital general; puede ser que el resultado final de la flexibilidad micro-económica sea una reducción de la masa salarial global de un país, objetivo macro-económico eventualmente buscado por la Autoridades; pero la flexibilidad es claramente una vía mucho más eficiente (para ese logro) y ciertamente mucho más eficaz (en la lucha contra el paro) que un decreto general.

Sin duda esta flexibilidad salarial puede parecer cruel a muchos observadores; claro que lo es; no obstante, a los parados y a todos los que conocemos familias y amigos muy concretos que viven en la precaridad y que no ven el final del túnel en un futuro próximo, nos parece mucho más cruel el paro.

Keynes vs. Hayek o…las estrategias de salida de la crisis

Hoy en la clase de Integración Monetaria he estado discutiendo con los alumnos el nuevo marco de coordinación de la política macroeconómica dentro de la Unión Monetaria Europea. Lo que se ha dado en llamar algo pomposamente la reforma de la “Gobernanza” europea. Al plantear los principos para la asignación por niveles de gobierno de las distintas políticas económicas y los diversos mecanismos de coordinación para internalizar los efectos desbordamiento (especialmente de la política fiscal) en áreas integradas me ha venido a la memoria el divertido video “Fear the Boom and Bust”. En el mismo John Maynard Keynes y F. A. Hayek, dos de los mas grandes economistas del siglo XX, regresan a la vida para asistir a una conferencia sobre la crisis económica reciente. Antes de la conferencia ambos se van de fiesta y cantan en versión rap sobre por qué existe un ciclo de expansión y recesión en la economía y las razones para temerlo. Al buscarlo en la web me he encontrado con una segunda parte que acaba de ser publicada, también tremendamente divertida y muy sugerente para iniciar un debate con los alumnos. Aquí podeis encontrar los videos por orden y . Os deseo que paseis un buen rato. También se pueden obtener las letras (en inglés), la historia y descargar la canción gratis (MP· y AAC) en el sitio de los creadores del vídeo:

http://www.econstories.tv

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