¿Es mejor dar el pez que enseñar a pescar?

Seguramente todos habremos escuchado alguna vez ese antiguo proverbio chino que reza “Dale un pez a un hombre, y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”. Este proverbio ha guiado la ayuda al desarrollo durante mucho tiempo, convirtiendo a la educación en una de sus partidas más importantes.

Sin embargo, durante las últimas décadas, algunos países han comenzado a aplicar variantes de este proverbio chino. Por ejemplo, en algunas comunidades pobres se observaba que, a pesar de la inversión en escuelas y profesores, los niños no acudían a la escuela. Esto se debía a que los niños tenían que trabajar para apoyar los ingresos de la familia. Para romper este círculo de pobreza, a partir de la década de 1990, países como México y Brasil comenzaron a transferir dinero a las familias más pobres a condición de que los hijos fuesen a la escuela, y cumplieran con algunos requisitos sanitarios, como la vacunación. Estos programas de ayuda a los pobres, que siguiendo el proverbio chino denominaríamos “Te doy el pez, si aprendes a pescar”, se han extendido por un gran número de países. Como señalaba  el Banco Mundial en este informe, la mayoría de los estudios de evaluación concluyen que los programas de transferencia de efectivo condicionados han mejorado los indicadores de salud y educación de los hijos de las familias más pobres.

Al calor del éxito de estos programas, algunas personas se han preguntado si realmente las transferencias de efectivo deben tener condiciones aparejadas para que resulten efectivas. Como señalaba uno de los mayores expertos en desarrollo, el profesor Abhijit Banerjee, dar dinero directamente a los pobres era algo impensable en los círculos de la ayuda al desarrollo. El argumento era que las personas pobres no sabrían cómo utilizar el dinero para salir de la pobreza, y lo malgastarían en tabaco y alcohol. Sin embargo, la ONG GiveDirectly, que cuenta con el respaldo de Google, ha cuestionado este argumento, y transfiere directamente dinero a las personas más pobres. Esta ONG le ha dado completamente la vuelta al proverbio chino y plantea “Dar el pez, en vez de enseñar a pescar”.

Un reciente estudio, publicado en la prestigiosa Quarterly Journal of Economics, ha analizado el impacto de las transferencias de esta ONG en una comunidad pobre en Kenia. El trabajo muestra que las familias que recibieron una transferencia en efectivo destinaron parte de la renta adicional al consumo y parte a la inversión. Con relación al consumo, la renta adicional no se malgastó en alcohol o tabaco. Por su parte, la inversión se realizó en herramientas o en ganado, lo cual permitió a las familias aumentar su ingreso de una forma estable. Sin embargo, estas familias no aumentaron sus gastos en educación o en sanidad. Los autores también encuentran una mejora significativa en la salud psicológica de las familias que recibieron la transferencia. Finalmente, los autores comparan si las familias en las que la mujer gestionó la transferencia tuvieron mejores resultados que las familias en las que lo hizo el hombre. A diferencia de estudios anteriores que concluían que la mujer gestiona los fondos de manera más adecuada para la unidad familiar, el presente estudio no encontró ninguna diferencia.

Los resultados del estudio sugieren que “dar el pez, en vez de enseñar a pescar” puede ser una buena estrategia para el desarrollo. Además, es una estrategia mucho más barata que las anteriores. Sin embargo, como señala otros de los expertos en desarrollo, el profesor Chris Blattman, cada estrategia tiene su lugar. Las inversiones en salud y en educación, y las transferencias condicionadas a estos objetivos, son importantes para asegurar el bienestar de las personas en el futuro. Además, desde el punto de vista político, parece más fácil justificar las ayudas al desarrollo, si éstas están condicionadas que si no lo están. Por su parte, las transferencias directas de efectivo pueden ser muy efectivas para sustituir los programas en los que los gobiernos otorgan directamente algún bien a las familias más pobres. Por ejemplo, en la India el gobierno vende gas para cocinar, o arroz a precios subvencionados, a las personas más pobres. El problema de esta política es que muchos productos destinados a los pobres desaparecen por el camino, y se venden en el mercado negro a personas que no son beneficiarias de este programa. Para atajar este problema, en vez de vender los productos a precios subvencionados, el gobierno indio ha iniciado un programa para transferir directamente efectivo a las personas pobres para que utilicen ese dinero para comprar aquellos productos y servicios que más contribuyen a superar la pobreza. La experiencia de Kenia, que hemos comentado anteriormente, confirma que los pobres no malgastan el dinero.

La experiencia de la ayuda al desarrollo es que a veces hay que enseñar a pescar, a veces hay que dar el pez si se aprende a pescar, y que a veces es mejor dar el pez. Lo importante es saber qué proverbio debemos aplicar en cada situación.

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