La movilidad ocupacional de los inmigrantes en los países avanzados: Evidencia para España

(Esta entrada es una versión en español de la publicada recientemente en el blog openpop.org en relación con un artículo conjunto con Raul Ramos y Esteban Sanromá)

El desempeño en el mercado laboral es un elemento clave de la integración económica y social de los inmigrantes en los países de acogida. Por lo tanto, no es de extrañar que el logro ocupacional de los inmigrantes y su evolución a lo largo del tiempo haya sido objeto de considerable atención en la literatura académica. Mientras que la mayoría de los estudios empíricos sobre este tema tienden a comparar la movilidad ocupacional de los inmigrantes con la de los trabajadores nativos, un enfoque alternativo particularmente interesante pasa por examinar la movilidad ocupacional de los inmigrantes entre sus países de origen y de destino. Sin embargo, el tipo de información longitudinal requerida para este tipo de análisis es más bien escaso y, como consecuencia, los estudios empíricos sobre esta cuestión son poco frecuentes y cubren sólo una pequeña muestra de países avanzados. Estos estudios generalmente observan un patrón en forma de U de la movilidad ocupacional (es decir, una degradación ocupacional inicial de los inmigrantes a su llegada al país de acogida y una mejora ocupacional significativa conforme aumenta la duración de la residencia) para países como Australia, Estados Unidos y Suecia.

En un artículo de reciente publicación (Simón, H.; Sanromá, E.; Ramos, R. (2014): “Immigrant occupational mobility: Longitudinal evidence from Spain”, European Journal of Population, 30(2), págs. 223-255) reexaminamos esta cuestión para la economía española. España es un caso interesante de análisis dado el fuerte incremento de la inmigración experimentado desde mediados de los noventa y hasta el inicio de la Gran Recesión, por una parte, y las características particulares de la estructura del empleo, por otro. En particular, dado que la estructura ocupacional de España se caracteriza por un fuerte peso de las ocupaciones de baja calificación y que los recientes flujos masivos de inmigrantes coincidieron con la generación de empleo en puestos de trabajo de baja calificación, el patrón de la movilidad ocupacional de los inmigrantes podría ser diferente al de otros países avanzados donde las estructuras de empleo se caracterizan por una gran presencia de puestos de trabajo altamente cualificados.

La investigación se basa en los microdatos de la Encuesta Nacional de Inmigrantes, una encuesta elaborada por el Instituto Nacional de Estadística en 2007 que proporciona información detallada sobre una amplia muestra representativa de la población inmigrante en España. La encuesta está dirigida a las personas nacidas en el extranjero mayores de 15 años que viven en España y es una de las pocas fuentes estadísticas disponibles a nivel internacional con información retrospectiva sobre la situación laboral de los inmigrantes en sus países de origen y de destino. En concreto, contiene información sobre la ocupación y otras características para el último empleo en el país de origen y el primer y el último puesto de trabajo en España.

El análisis empírico se centra en los inmigrantes con experiencia laboral en sus países de origen y en España, y se limita a los inmigrantes que llegaron entre 1997 y 2007, una fase homogénea de crecimiento sostenido y fuerte creación de empleo, con el fin de reducir los efectos de potenciales problemas metodológicos como las migraciones de retorno o los cambios en la composición por áreas geográficas de los inmigrantes que llegan en diferentes momentos del tiempo. Por otra parte, se emplea un índice internacional de estatus ocupacional (el International Socio-Economic Index; ISEI) con el fin de facilitar la comparación de la situación laboral de los inmigrantes de diferentes países y el análisis cuantitativo de sus trayectorias profesionales. Este índice combina información ponderada sobre los requisitos educativos y las ganancias salariales de cada ocupación en diferentes países y mide valores continuos de entre 16 y 70 en el caso de la Encuesta Nacional de Inmigrantes.

Los resultados obtenidos sugieren que el estatus ocupacional de los inmigrantes tiende a ser sustancialmente peor en España que en sus países de origen y que la degradación ocupacional es un fenómeno generalizado. La significativa pérdida de estatus ocupacional experimentada por los inmigrantes se explica por los efectos combinados de la intensa degradación que experimentan a su llegada a España (el estatus ocupacional promedio de los inmigrantes en sus países de origen es de 40 puntos en la escala de ISEI, mientras que el estatus promedio de su primer empleo en España es de 27,8 puntos) y por la lenta mejora ocupacional posterior (el estatus ocupacional medio de su último trabajo en España es de 30,8 puntos). Además, tanto la degradación ocupacional a la llegada como la lenta recuperación ocupacional posterior son fenómenos más bien generales, dado que una gran mayoría de los inmigrantes encontró un trabajo en España con un estatus ocupacional más bajo que en sus países de origen y no pudo mejorar su estatus ocupacional entre el primer y el último puesto de trabajo en España. Por otr parte, si bien existen distintos patrones de movilidad para algunos grupos específicos de inmigrantes, dichos fenómenos tienden a afectar a la mayor parte de los inmigrantes en función de características como el género, el nivel educativo o las razones para emigrar. Por último, las diferentes piezas de evidencia empírica sugieren que uno de los elementos que obstaculizan la movilidad ocupacional de los inmigrantes es el tamaño considerable del segmento secundario del mercado de trabajo en España, el cual limita las oportunidades de los inmigrantes principalmente a ocupaciones de baja cualificación. Esta conclusión es coherente con el hecho de que, desde una perspectiva comparada internacional, España es uno de los países avanzados con un mayor segmento secundario del mercado de trabajo y con un peor estatus ocupacional de los inmigrantes.

En consecuencia, de acuerdo con los resultados obtenidos el patrón de movilidad ocupacional de los migrantes internacionales en España, caracterizado por una intensa degradación ocupacional a la llegada y un limitado progreso posterior, contrasta con la evidencia previa para otros países avanzados. Este hallazgo es relevante en tanto en que el caso español revela que el patrón en forma de U de la movilidad ocupacional de los inmigrantes que sugieren enfoques teóricos predominantes como la teoría de la asimilación no siempre se da y que, como sugieren alternativas menos optimistas, los inmigrantes pueden experimentar una movilidad ocupacional limitada o nula en función de las características de la economía receptora.

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