A vueltas con la competitividad

En esta entrada doy noticia del último número monográfico de la Revista Cuadernos Económicos de ICE dedicado a Comercio internacional, empresa y competitividad (ver aquí). Los diez artículos del número, en los que hemos participado 23 autores, ofrecen un panorama bastante completo sobre cuestiones relacionadas con el comercio y la inversión exterior de la economía española.

Uno de los temas recurrentes de varios artículos, como no podía ser de otro modo, es el análisis de la competitividad exterior de la economía española. El buen comportamiento de las exportaciones durante 2011 y, en general, el mantenimiento de la cuota de las exportaciones españolas en el comercio mundial durante la última década, que ha documentado Elisa Álvarez en este blog (ver aquí), parece ir en contra de varias debilidades conocidas. Entre ellas, la fuerte especialización de España en sectores de baja intensidad tecnológica que hace que sus exportaciones sean muy vulnerables a la competencia de países emergentes de bajo coste. Tampoco ayuda, en segundo lugar, la diversificación geográfica de las ventas, muy concentradas en Europa y con escasa presencia en las áreas actualmente en expansión en la economía mundial. Por no hablar, en tercer lugar, de la pérdida de competitividad-precio acumulada desde la integración en la UEM, sin poder echar mano, como en el pasado, del tipo de cambio.

Es paradójico que dada la confluencia de tantos factores negativos, se haya  producido, en términos de cuota, una evolución tan positiva de las exportaciones españolas durante la última década. El número monográfico que comento ofrece algunas pistas sobre esta paradoja.

La mayoría de los artículos de este número usan enfoques metodológicos y bases de datos que toman como referencia información sobre el comercio y la inversión exterior al nivel de la empresa. Se trata de bases de datos que parten de la empresa con el detalle del destino geográfico y de los productos que exportan. Este es un rasgo que caracteriza a los trabajos empíricos recientes sobre el sector exterior frente a los enfoques más agregados que eran habituales hasta hace poco tiempo. Este rasgo refleja un cambio de paradigma en las teorías sobre el comercio y la inversión internacionales.

Siguiendo estos enfoques y el tipo de información disponible se acostumbra a distinguir, para explicar la evolución de las exportaciones, entre el margen intensivo y el margen extensivo. Esta es una simple descomposición que identifica la parte de las exportaciones o de la cuota de mercado que explica el margen intensivo, es decir la variación en la intensidad con la que exportan las empresas que se mantienen haciéndolo a lo largo del tiempo, y el margen extensivo, es decir la variación neta asociada con la entrada y salida de empresas en la actividad exportadora, así como de nuevos productos y/o nuevos mercados.

Pues bien, de acuerdo con algunos resultados presentados en el número monográfico de Cuadernos ICE, el aspecto que ha jugado un papel clave en el mantenimiento de la cuota de las exportaciones en el mercado mundial durante la última década parece haber sido el comportamiento del margen extensivo. En concreto, el factor que en mayor medida habría contribuido a mantener la cuota de mercado de las exportaciones es el aumento de la presencia en un número cada vez más elevado de mercados y con mayor diversidad de productos.

Haciendo un balance un poco más amplio y contextualizando la conclusión anterior en un marco temporal más extenso, puede decirse que la exportación española ha vivido dos décadas doradas desde 1990 hasta la actualidad. En los noventa (1992-1998) hubo un boom exportador que se produjo a través de la entrada neta de nuevas empresas, sobre todo pequeñas y medianas, en los mercados de exportación. El aumento del margen extensivo, que está parcialmente documentado con datos de empresas del sector de manufacturas, fue el mecanismo desencadenante del boom. Diego Rodríguez lo ha tratado en este blog (ver aquí). Sin embargo, en la última década (2001-2010) el dinamismo relativo (respecto a otros países desarrollados) de la exportación española se ha basado en un segundo margen extensivo que no está relacionado con el aumento del número de empresas exportadoras sino con la ampliación de mercados de destino y con una mayor diversificación de productos de las empresas previamente instaladas en los mercados de exportación.

En resumen, parece que la exportación española ha logrado aumentar y mantener su cuota de mercado  por dos vías. Primero, en los años noventa del siglo pasado, ampliando la base de empresas exportadoras. Segundo, en la última década sobre todo, incrementando la diversificación de sus productos y mercados de destino. Mantener este esfuerzo en los próximos años será una de las claves de nuestro futuro económico.

En el número 82 de Cuadernos ICE el lector interesado puede encontrar tratadas esta y otras muchas cuestiones de interés relacionadas con el sector exterior de la economía española.

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