Ranking de las empresas con mayor capitalización del índice S&P 500

En está entrada del blog se muestra la capitalización de las 35 compañías más grandes del S&P 500. Los datos son del 23 de julio de 2018. En el cuadro adjunto aparece la abreviatura y el nombre de la empresa, el precio de la acción, la capitalización en billones de dólares (billones americanos, miles de millones europeos) el 23/7/2018 y 3 años antes (23/7/2015), el cambio del valor en estos tres años (billones americanos, miles de millones europeos) y la tasa de variación del valor de la capitalización (en %).

Fuente: Bespoke

 

Hay cuatro empresas que encabezan el ranking y que registran una capitalización en la bolsa de más de 800.000 millones de dólares: Apple (AAPL) encabeza la lista con una capitalización de 933.000 millones, seguido por Amazon (AMZN) con 873.000 millones, por Alphabet (GOOGL) con 830.000 millones y Microsoft (MSFT) con 826.000 millones.

Las cinco compañías más grandes están relacionadas con la tecnología, mientras que las empresas de la sexta a la decimocuarta posición no son tecnológicas.

Las siete compañías más grandes han registrado un aumento de sus capitalizaciones de mercado de al menos un 30% en los últimos 3 años. Encabeza el aumento de capitalización la tecnológica NVIDIA (NVDA) con un aumento del 1318%, y a mucha distancia le siguen Amazon (AMZN) con un aumento del 288,9% y Netflix (NFLX) con un aumento del 236%.

Por último destacar la posición en el ranking del banco JP Morgan (JPM) que ocupa tan sólo el séptimo lugar y ha visto su capitalización de mercado subir un 48% de 257.500 millones hasta 383.000 millones. Hace tres años, con una capitalización de mercado de 383.000 millones se habría clasificado como la tercera compañía más grande de EE.UU.

Proteccionismo versus libre comercio: la guerra comercial de los EE.UU.

El nuevo presidente de EE.UU., Donald Trump, ha empezado a poner en marcha una nueva política comercial basada en el proteccionismo y la no participación de su país en los Acuerdos de Libre Comercio (ALC) en vigor o en fase de negociación.

Pero quizá el eje más radical de esta nueva orientación económica es el inicio de guerras comerciales con el resto del mundo.

En esta entrada del Blog vamos a poner al día las decisiones que suponen la imposición de aranceles a las importaciones de bienes de EE.UU. y las represalias arancelarias que han tomado algunos de los países afectados. Las medidas están actualizadas a 30 de junio.

a) Nuevos aranceles a las importaciones de bienes de EE.UU.

b) Represalias arancelarias de los países afectados a las exportaciones de bienes de EE.UU.

La tesis del Presidente Trump para apoyar su políticas comerciales proteccionistas es que su país no puede seguir soportando el enorme déficit comercial que registra con el resto del mundo. Pero como se puede observar en los dos gráficos siguientes el déficit comercial (o de bienes) no es tan elevado: 68.265 millones de dólares en mayo de 2018, el mismo que hace 10 años. Y si lo comparamos con el PIB de EE.UU. su importancia se relativiza (-4.42% del PIB, el mismo que en 2002).

Pero hay más argumentos para contrarrestar las tesis de Donald Trump: el comercio internacional no se refiere solo a los bienes; también involucra a los servicios. Y aquí, EE.UU. realmente disfruta de un superávit en la sub-balanza conjunta. Así, en el siguiente gráfico de la balanza comercial de bienes y servicios se muestra que a finales del primer trimestre de 2018, el déficit con el exterior era de tan sólo el -3.12% del PIB, claramente por debajo del déficit comercial.

¿Afectan los referéndums a la inversión? Evidencia de Escocia

Por Andrés Azqueta Gavaldón de la Glasgow University, ganador del accésit AldE jóvenes investigadores 2018 convocado en el XXI Encuentro de Economía Aplicada, celebrado en Alcalá de Henares los días 7 y 8 de junio de 2018. Aquí presentamos la versión traducida y resumida del trabajo presentado bajo el título Political Uncertainty and Investment: Evidence from Scotland.

Escocia se ha visto afectada recientemente por dos episodios sin precedentes de incertidumbre política: Brexit (junio del 2016) y el referéndum escocés por la independencia (septiembre del 2014). Estos dos eventos originaron una serie de cambios en la política de la región. Por ejemplo, el gobierno británico prometió ‘nuevos poderes fiscales’ a Escocia si el No ganara el referéndum de independencia. En marzo de 2016, el Parlamento escocés aprobó por unanimidad un proyecto de ley que otorgaba poderes legislativos y fiscales adicionales. Además, después de que el Si ganara el referéndum del Brexit, los acuerdos comerciales, fiscales y legislativos con la UE se verán profundamente afectados.

Este trabajo explora el vínculo entre la incertidumbre derivada de estos dos referendos y la inversión privada. Para desvelar la incertidumbre explicita arrojada por estos dos referéndums utilizo un algoritmo de aprendizaje automático no supervisado sobre las noticias que describen incertidumbre económica. El algoritmo, llamado Latent Dirichlet Allocation (LDA) revela los temas de los artículos sin la necesidad de conocimiento previo sobre su contenido. Intuitivamente, el algoritmo estudia las co-ocurrencias de palabras por artículo para enmarcar cada tema como una composición de palabras más probables mientras que al mismo tiempo relaciona cada artículo con una distribución de temas (para ver más sobre cómo se desarrollan los índices de incertidumbre económica pincha aquí.

Aplico el algoritmo a los tres periódicos más leídos en escocia: The Herald (cobertura del Reino Unido y con sede en Glasgow), The Scotsman (cobertura del Reino Unido y con sede en Edimburgo) y The Aberdeen Press and Journal (cobertura escocesa). Para descargarme los artículos que describen incertidumbre económica (todos aquellos que contienen las palabras incertidumbre y economía) utilizo Nexis, una base de datos online. El número total de artículos entre enero del 1998 y junio de 2017 (incluidos) son 18.125. En este corpus, agregación de todos los artículos, hay más de un millón de palabras únicas. De los 20 temas asociados con incertidumbre económica (usando el método log-likelihood para encontrar el número más probable de temas), selecciono los dos que caracterizan los referéndums (haga clic aquí para ver todos los índices de incertidumbre).

La Figura 1 muestra la evolución de la incertidumbre política escocesa y la incertidumbre Brexit (línea azul continua) desde enero de 2008 a junio de 2017 (incluido). Las palabras que según el algoritmo caracterizan la incertidumbre política escocesa son las siguientes: independence, SNP [Scottish National Party], referendum, party, vote, minister, Scotland and election. El índice muestra picos cuando el Reino Unido aprobó oficialmente el referéndum escocés por la independencia (enero del 2012); cuando el canciller del Tesoro, George Osborne, declaró que el “Si” significaría dejar la libra esterlina (febrero del 2014), el referéndum escocés por la independencia (septiembre del 2014); y Brexit (junio de 2016).

Por otra parte, la incertidumbre del Brexit muestra su máximo durante el referéndum Brexit (junio de 2016); y las elecciones generales de junio de 2017. Las palabras más representativas (de acuerdo con el algoritmo) son EU, Brexit, European, UK, negotiations, leave, country, membership, single and trade. Para comparación y en cierto modo validar la información contenida en estos índices, incluyo el índice de volatilidad implícita (VFTSE) que usa información de volatilidades implícitas de opciones para representar el consenso del mercado sobre la futura volatilidad del mercado en el Reino Unido. Este tipo de índices se suelen utilizar para representar la incertidumbre general. Dejando atrás la crisis financiera y los episodios de crisis de la deuda europea (donde el VFTSE muestra sus maximos), el índice de volatilidad implícita y los índices de incertidumbre muestran similitudes el referéndum escocés por la independencia y el periodo del Brexit.

Para estudiar si estos índices tuvieron un impacto en la inversión, extraigo datos de inversión anuales para un total de 2,641 compañías escocesas durante el período 2009-2016. Estas son las empresas que quedan después de un filtro estándar: excluyo las empresas que operan en el sector financiero y regulado, así como aquellas con menos de tres años de observaciones y aquellas empresas con valores excesivos de inversión y otras variables de interés (eliminación de outliers). Siguiendo la literatura, mi ecuación de regresión consiste en la tasa de inversión (inversión en activos tangibles fijos sobre el valor de reposición del stock de capital) como variable dependiente, y las tasas de crecimiento de las ventas de la empresa, los flujos de caja (divididos por el valor de reposición del stock de capital) y la incertidumbre sobre futuros beneficios (para controlar las oportunidades de inversión y la incertidumbre de la empresa), y mis dos índices de incertidumbre como variables independientes. También incluyo un grupo de variables macroeconómicas para disipar posibles endogeneidades (el índice de volatilidad implícita (VFTSE), años en los que ocurrieron elecciones locales y las tasas de crecimiento del PIB).

La columna 1 muestra que el aumento en una desviación estándar de la incertidumbre política escocesa está asociado con una caída en la tasa de inversión del -0.016. Esta magnitud equivale a una caída del 10% de la tasa promedio de inversión en la muestra. No obstante, cuando se introducen variables de control adicionales (Columna 3), esta magnitud cae al 4%. Teniendo en cuenta que la incertidumbre política escocesa aumentó en dos desviaciones estándares desde el 2012 hasta el 2014 (período en que se legisló el referéndum escocés), este coeficiente sugiere que el referéndum escocés de independencia fue responsable de una disminución de la inversión de alrededor del 8% en promedio.

Un resultado todavía más fuerte aparece cuando analizamos la incertidumbre del Brexit: el aumento de una desviación estándar en la incertidumbre del Brexit se asocia con una caída del 8% cuando se incluyen todas las variables control (Columna 4). Teniendo en cuenta que la incertidumbre del Brexit aumentó en 2,5 desviaciones estándares entre el 2015- 2016, estos resultados indicarían una caída del 20% de la tasa de inversión promedio en la muestra.

Cuando los dos índices de incertidumbre se colocan juntos (Columna 5), ​​la incertidumbre Brexit muestra el único coeficiente negativo y significativo. No obstante, tener todos los índices de incertidumbre juntos probablemente sesgue los coeficientes debido a problemas de multicolinealidad. Por esta razón, estos últimos resultados deben tomarse como una descripción cualitativa en lugar de cuantitativa.

Además, investigo si las empresas con restricciones financieras a priori más altas, reducen la inversión de forma más abrupta que las menos restringidas. La teoría indica que el aumento en la incertidumbre conlleva un aumento en la información asimétrica, por lo que aquellas empresas más vulnerables se verán obligadas a reducir la inversión por falta de acceso al crédito.

Con el fin de seleccionar aquellas empresas que parten de posiciones más vulnerables, utilizo los niveles de flujo de caja y el coverage ratio para modelar restricciones financieras externa, y la edad y el tamaño de la empresa para medir el grado de restricciones financieras externas. Intuitivamente, las restricciones financieras internas operan a través de los fondos generados internamente por la empresa que pueden guiarse hacia la inversión: aquellas empresas con menores niveles de flujo de caja y coverage ratio les resultará más difícil canalizar fondos para la inversión. Por otro lado, las restricciones financieras externas operan a través de las asimetrías de información: a empresas jóvenes y pequeñas les resultará más difícil obtener crédito de las instituciones financieras ya que tienen un historial de sus actividades más corto y menores niveles de colateral.

Tal y como predice la teoría, encuentro evidencia de que aquellas empresas que están más limitadas financieramente también reducen la inversión más significativamente a consecuencia de la incertidumbre. Este es especialmente el caso de empresas jóvenes y aquellas con niveles de coverage ratio negativas.

Las implicaciones políticas resultantes de este estudio son importantes, especialmente si se tiene en cuenta el clima económico actual. Los referéndums se están convirtiendo en una herramienta popular, pero sus consecuencias como fuente de incertidumbre a menudo escapan el debate político. En este trabajo, demuestro que los referéndums afectan la inversión privada independientemente de su resultado en Escocia.

Deuda indiciada a la inflación en economías emergentes

Por Patricia Gómez-González de la Fordham University, ganadora del premio AldE jóvenes investigadores 2018 convocado en el XXI Encuentro de Economía Aplicada, celebrado en Alcalá de Henares los días 7 y 8 de junio de 2018. Aquí presentamos la versión traducida y resumida del trabajo que se presentó a premio bajo el título Inflation-Linked Public Debt in Emerging Economies.

Las economías emergentes emiten una porción significativa de su deuda pública indiciada a la inflación. Por ejemplo, en 2016, el 22% de la deuda pública en moneda local de las economías emergentes se emitió indiciada a la inflación. Para algunas economías, esta porción puede llegar al 60% (Chile) y porciones del 35 ó 30% son comunes (Brasil, Argentina, Sudáfrica).

Además de esto, entre 2004 y 2016, la deuda pública indiciada a la inflación (II) ha aumentado, de media, 4.6 veces, mientras que el conjunto de la deuda pública se ha triplicado. Para algunas economías, los aumentos en deuda pública II son aún mayores: 22 veces en el caso de Chile, 8 veces en el caso de México, o 7 veces en el caso de Hungría.

El estudio resumido aquí tiene tres objetivos. Primero, estudiar la experiencia de las economías emergentes con este tipo de activo usando para ello una base de datos con información sobre 13 economías emergentes entre 2004 y 2016. Segundo, presentar un modelo de composición de deuda pública que logre captar los patrones observados en la parte empírica. Tercero, evaluar episodios recientes de depreciaciones del tipo de cambio real y presentar aumentos de deuda pública en escenarios alternativos donde los países emiten una parte mayor de su deuda pública II.

El análisis empírico se circunscribe a 13 economías debido a la disponibilidad de datos. Presentando correlaciones temporales por países, la parte empírica del estudio concluye que la emisión de deuda II es contracíclica (aumenta cuando el PIB baja) y aumenta en periodos de depreciaciones en el tipo de cambio nominal y real.

Cabe destacar que la emisión de deuda II sustituye a la emisión de deuda en moneda extranjera (ME). El gráfico muestra emisiones de deuda II (IL debt en inglés) y en ME (FC debt en inglés) sobre la emisión total de deuda. Como vemos para algunos países estas series son prácticamente simétricas (p.ej.: Argentina, Chile y Turquía).

Finalmente la deuda II es más barata que la deuda en ME: datos sobre los tipos de interés de ambos activos muestran que emitir deuda II es, para la economía emergente promedio, 1.7 puntos porcentuales más barata que emitirla en ME.

Gráfico: Deuda indiciada la inflación (IL debt) y deuda en moneda extranjera (FC debt) como parte del total de deuda pública para una selección de economías emergentes. Fuente: Tabla C2 en Bank of International Settlements (BIS) para IL debt y Arslanalp y Tsuda (2014) para FC debt.

El objetivo del modelo es replicar los patrones observados en el análisis empírico. El modelo cuenta con dos tipos de bienes, comerciables con el extranjero y no comerciables con el extranjero, y cuatro tipos de agentes: consumidores neutrales al riesgo, empresas domésticas en el sector de los bienes no comerciables, inversores extranjeros neutrales al riesgo y el gobierno.

Los consumidores obtienen una cuantía de bien comerciable, trabajan en el sector de bienes no comerciables y obtienen un sueldo, sobre el que pagan impuestos. Las empresas pagan a los consumidores su productividad marginal y los inversores extranjeros demandan deuda pública emitida por el gobierno.

El gobierno tiene unos gastos públicos que financiar y para ello cuenta con tres fuentes de ingresos: los impuestos que los consumidores pagan sobre su sueldo y los ingresos de vender los activos de deuda pública, que hay de dos tipos: II y en ME. El gobierno se compromete a devolver el dinero a sus inversores.

En concreto, el modelo no analiza cuestiones de default soberano ya que la deuda pública II no ha sido nunca afectada por procesos de restructuración de deuda pública. De las 13 economías emergentes en el análisis, solo Brasil hizo default en su deuda soberana mientras emitía deuda II y, en este caso, la mayoría del default cayó sobre la deuda en ME (Power, 1996 en la página 2745).

El modelo estudia cómo los cambios en el precio de los dos activos (II y en ME) afectan a la composición de la deuda pública. La simulación principal del modelo muestra que en tiempos de crisis el tipo de cambio real y nominal se deprecia.

La depreciación real disminuye la demanda de trabajo en el sector productor de bienes no comerciables y, en última instancia, el número de horas trabajado en este sector. Esto provoca una bajada de los sueldos en equilibrio. Los dos efectos, para un tipo impositivo dado, disminuye los ingresos del impuesto sobre el trabajo que capta el gobierno.

La depreciación del tipo nominal hace que la deuda en ME se transforme en muy onerosa para un gobierno que recibe los ingresos del impuesto sobre el trabajo en moneda local. Esto hace que el gobierno disminuya la deuda en ME y emita más II.

Por lo tanto, el modelo es capaz de replicar que la deuda II es contracíclica, sustituye a la deuda en ME y aumenta en periodos de depreciaciones del tipo nominal y real.

Finalmente, usando el modelo, se puede calcular una expresión para la carga de deuda derivada de la deuda en ME. Evaluando esta expresión antes y después de un episodio de depreciación de tipo real podemos calcular el aumento en la carga derivada de la deuda pública en ME en cualquier episodio dado.

Algunos ejemplos incluyen la depreciación argentina entre 2001 y 2002, o las depreciaciones rusas y brasileñas entre 1998 y 1999.

El estudio presenta aumentos en la carga de deuda pública en escenarios alternativos donde los países en lugar de emitir solo deuda en ME, sustituyen la mitad de su deuda en ME por deuda II.

Debido a que la expresión es lineal en la deuda en ME, al reducir la deuda en ME a la mitad y emitirla II en su lugar, el aumento en la carga de deuda pública también se reduce a la mitad. De forma más relevante, la reducción en la carga de deuda pública a raíz de la depreciación real es cuantitivamente importante en dos casos: primero, cuando la depreciación es grande, como fue el caso de Argentina en 2001 donde la depreciación real fue de casi el 60%. En segundo lugar, cuando la carga de deuda pública es grande también, como fue el caso de Rusia en 1998, donde la deuda pública era del 143% del PIB.

Este estudio complementa la literatura anterior sobre deuda II, que se había concentrado principalmente en su comparación con la deuda nominal, presentando otra relevante comparación: con la deuda en ME. Los trabajos anteriores (Bohn (1988), Bohn (1990), Calvo y Guidotti (1990), Alfaro y Kanczuk (2010), Sunder-Plassmann (2017)) consideran escenarios donde el gobierno tiene la tentación de erosionar el valor real de la deuda nominal mediante la generación de inflación. No obstante, hoy en día, todos los países considerados en la muestra de este estudio, cuentan con Bancos Centrales que tienen unos objetivos de inflación (inflation-targeters) y, por tanto, pensar en un gobierno que de manera estratégica es capaz de generar inflación para disminuir el valor real de su deuda no es aplicable a estos países en la actualidad.

Para concluir, y a modo de resument, este estudio presenta unos patrones observados en la emisión de deuda II por parte de países emergentes y propone un modelo de composición de la deuda pública que replica los patrones empíricos observados. En concreto, el estudio se centra en una sustitución relevante que se ha dado en economías emergentes: sustitución de deuda en ME por deuda II. Esta sustitución tiene un potencial de ahorro importante para los gobiernos de estas economías ya que emitir deuda II es, en promedio, 1.7 puntos porcentuales más barata que la deuda en ME.

Además el estudio muestra que la deuda II es capaz de aislar a la carga de deuda pública de las economías emergentes de depreciaciones repentinas. Las ganancias de este aislamiento son mayores cuanto mayor es la depreciación sufrida y/o cuanto mayor sea la carga de deuda pública.

 

Europa: prioridades

Las cumbres europeas dejan casi siempre mal regusto. Las propuestas que en cada ocasión se anticipan casi nunca se traducen finalmente en acuerdos, y los resultados quedan lejos de las expectativas. La que ha cerrado el mes de junio no es una excepción. Tras ambiciosos propósitos por parte de la Comisión, y algún líder, el balance parece magro, predominando las valoraciones que tildan de raquítico el pacto sobre inmigración y enjuician negativamente el aplazamiento hasta diciembre de los avances en todo lo relativo a la unión bancaria y presupuestaria.

 Cabe, sin embargo, introducir algunos matices que atemperan esa interpretación. Los aportan, de un lado, dos novedades en la antesala misma de la cumbre bruselense. Una, la Declaraciónde Meseberg, el 19 de junio, donde la canciller Merkel y el presidente Macron han reafirmado su voluntad de completar la Unión Económica y Monetaria (presupuesto propio para la eurozona, incluido), todo “un plan de profundización, con alcance político” que supone de paso recuperar el eje París-Berlín. La otra novedad, previa también al cónclave de presidentes, ha sido la carta de intenciones firmada el 25 de junio por 9 países, una “iniciativa de intervención europea” para actuar conjuntamente en misiones de interés general, también de tipo civil, buena prueba de la prioridad que la UE está obligada a dar en el terreno de la defensa, y no solo por razón del repliegue de la desafección, cada día más evidente, del “amigo americano”. A finales del año pasado se constituyó el “Marco de cooperación permanente” (PESCO, por sus siglas en inglés), con la participación de 25 países; ahora un grupo significativo -un “núcleo duro” en el que está España e incluye al Reino Unido- da un paso resuelto adelante para atender especialmente misiones militares en el exterior.

 La Cumbre ha estado precedida, pues, de esas dos no menores aportaciones al proyecto común, algo que no debe pasarse por algo. Como tampoco el mérito de haberse alcanzado en ella algún acuerdo, aunque fuera de mínimos, dada la división interna entre los reunidos: entre populistas xenófobos y el resto; entre inmovilistas de la unión monetaria y reformadores… Y lo convenido tiene, desde luego, algún relieve. Lo tiene, por lo pronto, comenzar a poner el foco en la migración, pues va a ser uno de los principales retos que la UE tiene por delante, y con carácter de permanencia. La frustrada “primavera árabe”, con sus secuelas de desestructuración política, guerras civiles y enfrentamientos tribales, junto con el atraso económico y la explosión demográfica de África –un continente que aumentará su población un 150 por cien en las próximas tres décadas, mientras Europa reducirá la suya originaria en un 15 por cien-, obligan a toda Europa a mirar de otra forma al Mediterráneo y hacia allí. Desde aquel lado de ese mar compartido, todo el territorio de la UE parece “un inmenso campo de golf”, dijo hace ya muchos años un destacado líder argelino, y hoy sigue siendo así para millones y millones de hombres y mujeres que temen por sus vidas y están dispuestos a arriesgarla por encontrar mejores oportunidades. Para el espacio común de libertad, seguridad y bienestar que es la UE es crucial, consecuentemente, tanto una política de migración compartida como una estrategia de cooperación que aliente políticas regionales y locales de desarrollo en empleo y formación en los países africanos. Lo primero presupone el control común de fronteras y un sistema también común de asilo y acogida. Lo segundo es vital para estabilizar los flujos inmigratorios y la demanda inagotable de peticionarios de refugio y trabajo. Lo convenido en Bruselas solo tiene alcance en el corto plazo –“centros de control” “plataformas en países de origen”-, pero si se considera un comienzo, algo es, y no poco.

 En suma, la botella quizá no esté medio vacía: se concede un poco más de tiempo a la reforma de la zona euro y se marcan prioridades tan obligadas como oportunas. Ya dijo Jacque Delors, con buen conocimiento de causa, que la integración europea es voluntad y pragmatismo, pero sobre todo “una larga paciencia”.

 

25 aniversario de Revista de Economía Aplicada

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Hace 25 años un grupo de 100 economistas y académicos pertenecientes a más de 30 universidades fundaron Revista de Economía Aplicada. El objetivo era poner a disposición de académicos, investigadores, gestores de la política económica y otros lectores interesados, una serie de contribuciones científicas sobre temas relevantes para la sociedad española en el ámbito del análisis económico aplicado. Después de dos décadas y media, este objetivo no solo se ha alcanzado sobradamente sino que la revista ha extendido su ámbito de influencia con su inclusión en los principales listados internacionales de referencia en el área de la economía. Con la reciente publicación del número 76, hemos querido celebrar el vigésimo quinto aniversario de Revista de Economía Aplicada. El número conmemorativo incluye cinco artículos escritos por prestigiosos economistas en sus respectivas áreas de especialización –algunos de los cuáles han tenido también una relación estrecha con la gestión científica de la revista en algún momento de su historia–, que abordan temas social y científicamente relevantes en el campo de la economía aplicada.

En el primer artículo, Jorge Martínez-Vázquez realiza una excelente revisión de las tendencias de la investigación en economía pública durante el último cuarto de siglo, destacando qué nuevas preguntas han ido surgiendo conforme se avanzaba en el debate sobre el papel de los gobiernos en la economía y, también, qué aproximaciones metodológicas se han desarrollado para abordarlas. El segundo trabajo es una contribución de Enrique Sentana donde se describen con detalle los conceptos de volatilidad, diversificación y contagio, como claves para entender el comportamiento de los mercados financieros; tras presentar los distintos métodos propuestos para su medición, estos conceptos se utilizan para analizar los efectos sobre la bolsa española de la crisis financiera internacional de 2007-08 y la crisis de deuda soberana del euro de 2010-12. En la tercera de las contribuciones, Máximo Camacho, María Dolores Gadea y  Gabriel Pérez-Quirós se preguntan si la Gran Recesión de 2008 ha sido la peor crisis económica de la historia. Frente a la opinión generalizada de que, efectivamente, esta ha sido la mayor crisis de la historia reciente, los autores mantienen que sus características no son diferentes a las de otras recesiones en términos de amplitud, profundidad y forma del ciclo; de hecho, la única característica idiosincrática de la Gran Recesión es un grado de sincronización entre países sin precedentes.

El cuarto artículo es una aportación de Luis Medrano, Javier Sánchez-Asín y Vicente Salas que aborda el estudio de la desigualdad en la distribución de las rentas laborales en España. Los autores plantean un modelo de elección ocupacional donde se asume que la organización de la producción y la distribución de las rentas se determinan conjuntamente. Como resultado más destacado, encuentran que los parámetros que determinan los principales aspectos de la organización interna de las empresas también explican razonablemente bien la distribución de las rentas laborales. La quinta y última aportación la realizan Pablo Hernández de Cos, Roberto Ramos Juan Francisco Jimeno, con un artículo que analiza un tema de gran relevancia social: la evolución reciente del sistema público de pensiones en España. Los autores mantienen que si bien las últimas reformas contribuirán a mejorar la sostenibilidad financiera del sistema, el principal reto sigue siendo su adaptación a una población cada vez más envejecida. Además, realizan unas interesantes reflexiones sobre las reformas necesarias para restaurar la sostenibilidad del sistema y mejorar su equidad tanto intra-generacional como inter-generacional.

Muchas gracias a los participantes en este número conmemorativo; estamos seguros de que los lectores de Revista de Economía Aplicada disfrutarán con la lectura de los artículos. En nombre del Consejo Editorial queremos también agradecer el trabajo y dedicación de todos los colegas –fundadores, miembros de los consejos asesores, editores, editores asociados, evaluadores y otros responsables de gestión– que han contribuido a situar y mantener a Revista de Economía Aplicada como una publicación de referencia en el área del análisis económico aplicado. Os invitamos a todos a celebrar el aniversario de la revista enviándonos vuestros mejores trabajos.

 

 

El suicidio demográfico de Alemania en el largo plazo: horizonte 2100

La pirámide de la población alemana a finales de 2017 es la típica de un país envejecido, reduciéndose por la base y ensanchándose por arriba y acercándose aceleradamente a la forma de una pirámide invertida. En el lado opuesto, como se puede ver en el gráfico adjunto, se sitúa la pirámide la población de Nigeria, típica de un país con la mayoría de la población joven.

Las proyecciones del envejecimiento de la población alemana a largo plazo son muy negativas. La población actual es de 80 millones, pero un equipo de investigación de la organización “gefira” estima que sin más migración la población se reducirá en 58 millones hasta situarse en 22 millones en el horizonte 2100 (véase el siguiente gráfico).

Los problemas económicos de la economía alemana sin un alza en la migración comenzarán a partir de 2021 cuando se inicie una aceleración de la caída de la población en edad de trabajar (véase siguiente gráfico).

Finalmente, no olvidemos que la solución de una mayor migración (que no es más que el reemplazo progresivo de los alemanes nativos) no esta exenta de problemas políticos, sociales y culturales.

Tiempos interesantes

Estaba descontado que junio, hasta cerrarse con la cumbre prevista para los días 28 y 29, iba a ser un mes intenso en el escenario europeo. En la medida que quiera aprovecharse ese cónclave para completar la Unión Bancaria y para avanzar en un presupuesto para la eurozona y en la mutualización de la deuda, las tensiones entre los partidarios de pasos resueltos (Bruselas y París) y los que exigen rigurosas pruebas de responsabilidad antes de ofrecer mayor solidaridad (“los nórdicos”, liderados por Holanda) habrán de aumentar y explicitarse, añadiendo presión a un ambiente ya notoriamente caldeado por dentro (el deshinibido autoritarismo que se impone en las “democracias iliberales” del Este, con Hungría y Polonia abriendo la marcha) y por fuera (las amenazas provenientes de la política comercial de Trump y de su denuncia del acuerdo nuclear con Irán). Un mes sin margen para el aburrimiento, era previsible. No se esperaba, en cambio, el refuerzo que aportarían Italia y España.

El de allí es superlativo, una auténtica crisis institucional: gobiernos abortados y cuestionamiento de la máxima magistratura del Estado y del propio marco constitucional. Cualquiera que sea el desenlace, lo ya hecho e intentado asegura turbulencias. Por ejemplo, el contenido del “Contratto per il governo del cambiamento” suscrito por las dos formaciones mayoritarias (populistas de izquierda y ultraderecha nacionalista y xenófoba), antagónicas aunque ambas de inspiración eurofóbica, fijando las líneas del Ejecutivo que hubiera encabezado Conte (la broma era advertir que no se trataba del entrenador del Chelsea F.C.). Si bien se dejaban aparcados inicialmente algunos de los designos más radicales (referéndum para salir del euro y rechazo de los criterios de Maastricht), se mantenía una larga serie de propuestas tan inconsistentes como contradictorias: ¿cómo lograr simultáneamente expansión del gasto público y reducciones de ingresos fiscales cuando los dos rasgos sobresalientes de la economía son el exceso de deuda y un crecimiento raquítico cuando no inexistente? Italia, conviene recordarlo, no es Grecia (cuyo PIB es equivalente al de la Comunidad de Madrid); la italiana es la tercera economía de la eurozona.

A la vez, aquí, entre nosotros, la caldera ha alcanzado el punto de ebullición cuando menos se esperaba. En lugar de luz verde para una legislatura que parecía tener asegurada su segunda mitad tras el paso de los Presupuestos por el Congreso de los Diputados, semáforo en rojo. Mal momento escogió el Ministro de Economía, Román Escolano, el pasado 24 de mayo, para ponderar la condición de España como “ancla de estabilidad política” en Europa: un día después la incertidumbre se enseñoreó de nuevo del escenario nacional. Un brusco “cambio de rasante” que no va a hacer fácil la conducción, justo cuando dar continuidad a la recuperación exigiría abordar reformas de gran calado —en educación, en pensiones, en el mercado de trabajo, en economía digital, en transición energética, en articulación del mercado interior…— que demandan tanta pericia como aplomo al volante.

Lo dicho: vienen semanas movidas. Es imposible no recordar la vieja maldición china: “Que vivas en tiempos interesantes”.

Indicador de coyuntura: Mayo 2018

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta febrero de renta, hasta marzo de producción industrial y ventas, y hasta abril de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 3,8, algo inferior al que tomó en marzo de 5,1.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE han mostrado una tendencia a la baja. La producción industrial cayó en marzo un 3,5% frente a la subida de 2,7% en febrero. Por su parte, la renta y los afiliados subieron un 4,2% en febrero y un 2,9% en abril, a un menor ritmo que sus crecimientos de 5,0% en enero y 3,6% en marzo, respectivamente. El único indicador que no mostró síntomas de agotamiento fue en de las ventas, que creció tanto en febrero como en marzo un 3,4%.

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Presupuesto europeo

En la semana que alberga el “Día de Europa” (9 de mayo), no estará de más recordar algunos de los principales retos que hoy tiene ante sí la Unión. Las nuevas prioridades recogidas en el proyecto presupuestario para el período 2021-2027 que acaba de presentar la Comisión (2 de mayo) son elocuentes a este respecto: defensa, seguridad, fronteras, inmigración.

El primero de esos objetivos tiene una doble razón de ser. Por una parte, las amenazas que provienen de la renacida ambición hegemónica de la Rusia de Putin (¡el cuarto mandato recién estrenado de una presidencia “imperial”!), con multiplicadas pruebas de su agresividad, tanto en la realidad física (desde las repúblicas bálticas a Crimea y los Balcanes) como en la virtual (interferencias cibernéticas en unos u otros comicios electorales). Un riesgo estratégico, ciertamente, con el que no se contaba. Y al que habrá que hacer frente, y esta es la segunda razón justificativa, aportando recursos mucho más cuantiosos que los hasta ahora manejados, dado que “el amigo americano” no está por la labor de seguir asumiendo la inmensa mayoría de los gastos que la defensa de Europa requiere. El nuevo Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, lo ha dicho sin tapujos: los aliados europeos en la OTAN tienen que pagar la parte correspondiente del importe total de la factura. Desde su creación, pronto hará setenta años (fue en abril de 1949), la Alianza Atlántica se ha sostenido básicamente en el esfuerzo económico de Estados Unidos, descargando de ese peso a los europeos; un alivio del que se han beneficiado los generosos (absoluta y comparativamente) Estados del bienestar que ya forman parte de la identidad de la mayor parte de la Europa unida.

Nada lo revela mejor que este contraste: el 50 por ciento del gasto mundial de defensa lo asume Estados Unidos, mientras Europa absorbe el 50 por ciento del gasto social total. Se trata de si no revertir al menos corregir el desequilibrio: cuando Estados Unidos, China o Rusia dedican entre un 5 y un 10 por ciento del PIB a la defensa, Europa no puede mantener presupuestos minúsculos por debajo —o muy por debajo, en bastantes casos— del 2 por ciento. Una prioridad insoslayable.

Como lo es, intramuros, la seguridad, ese otro nombre de la paz. La “sacudida del gran magma islámico” que Ortega vaticinara en 1937 (en el “Prólogo para franceses” de “La rebelión de las masas”) ha dejado en suelo europeo, a rebufo de la frustrada “primavera árabe”, la marca temible del terrorismo yihadista, cuya neutralización exigirá, no solo reforzar la cooperación de los servicios de inteligencia, sino también significativas atenciones presupuestarias.

Algo muy parecido, en fin, cabe señalar respecto de la gestión de fronteras y de la inmigración. Europa es, cuando se la mira desde el otro lado del Mediterráneo, la tierra prometida —con muchas oportunidades de trabajo y población decreciente— para millones y millones de personas que, como refugiados o inmigrantes, buscan alternativas de vida y empleo. Europa, dicho de otro modo, no puede ignorar la pobreza y los conflictos de África, y menos aún la explosión demográfica en curso (un aumento del 150 por ciento en tres décadas, hasta cerca de los 2.500 millones de personas) y ello ha de reflejarse en las cifras presupuestarias.

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