Indicador de coyuntura: Junio 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta abril de producción industrial, ventas, y renta, y hasta mayo de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 2,4, un poco por debajo del valor que tomó en abril de 2,7. Como se puede observar en el gráfico, el indicador sigue mostrando una tendencia decreciente.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han crecido menos que en el mes anterior, excepto las ventas que crecieron en abril 2,5% y en marzo 2,0%. La producción industrial y la renta crecieron menos en abril (-2,0% y 4,1%) que en marzo (-0,2% y 4,5%). Por su parte, los afiliados crecieron en mayo un 2,7%, un poco por debajo del crecimiento del 2,8% en abril.

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Corruption in OECD countries: are mega-events the perfect excuse?

Por Héctor Bellido, Lorena Olmos de la Universidad de Zaragoza y Juan A. Román-Aso de la Universidad de San Jorge, ganadores del premio AldE jóvenes investigadores 2019 convocado en el XXII Encuentro de Economía Aplicada, celebrado en Cartagena los días 7 y 8 de junio de 2019. Aquí presentamos la versión traducida y resumida del trabajo premiado bajo el título Corruption in OECD Countries: Are Mega-Events the Perfect Excuse?

La elección individual entre honestidad y corrupción a la que se enfrentan los representantes públicos depende, en gran medida, de dos factores: el posible coste asociado a participar en actividades corruptas, estrechamente relacionado con los mecanismos de control, y las potenciales ganancias derivadas de estas actividades. Respecto a estas últimas, un aumento del presupuesto puede resultar un incentivo determinante. Y uno de los motivos por los cuales el presupuesto público puede aumentar temporalmente es la celebración de grandes eventos, ya sean de naturaleza deportiva o de otra índole. Las elevadas inversiones en infraestructuras y la concesión de contratos de servicios adjudicados tras la elección del país anfitrión parecen el caldo de cultivo perfecto para la aparición de casos de corrupción o, al menos, para levantar sospechas entre los ciudadanos acerca de la existencia de actividades ilícitas.

En los últimos años, los medios de comunicación han cubierto numerosos casos de corrupción relacionados con la celebración de grandes eventos. Además de casos de amaños relacionados con apuestas deportivas, el mundo del deporte está inmerso en un continuo escándalo de corrupción. Se han destapado multitud de casos en los que las propias organizaciones deportivas están involucradas (FIFA Gate, amaños en la elección de países anfitriones como Qatar para el mundial de fútbol de 2022,…). Los derechos de emisión televisiva se han convertido también en un jugoso negocio para enriquecerse ilegalmente, como demuestra el escándalo de fraude de la empresa International Sport and Leisure. Además, en muchos casos, están involucrados políticos y altos funcionarios de los diferentes países anfitriones. Una de las prácticas corruptas más habituales es el cobro de comisiones de las empresas adjudicatarias por parte de los representantes públicos. Existen innumerables ejemplos de este tipo de corrupción, y sólo hace falta echar un vistazo a los medios de comunicación nacionales para hacerse una idea de la magnitud del problema. Los contratos adjudicados a dos amigos del primer ministro ruso para los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi de 2014, o las acusaciones de soborno contra Lula Da Silva que involucran a la compañía Odebrecht tras la Copa Mundial de la FIFA de 2014 y los Juegos Olímpicos de Verano de 2016, son solo dos ejemplos de una maraña de escándalos cada vez más extendida. En otras ocasiones, las actividades ilegales no implican directamente a políticos, pero la falta de regulación y de control público fomenta las actividades ilegales, como es el caso de las denuncias de comportamiento anticompetitivo de empresas multinacionales en Sudáfrica y Brasil en relación con las celebraciones de la Copa Mundial de la FIFA de 2010 y de los Juegos Olímpicos de verano de 2014, respectivamente. No obstante, los países en desarrollo y las competiciones deportivas no son los únicos afectados por esta epidemia. Por ejemplo, una investigación vinculada a la reciente Exposición Universal celebrada en Milán acabó con el arresto de varios ex miembros del parlamento acusados ​​de influir en las licitaciones públicas.

La literatura académica ha analizado en profundidad tanto los determinantes como las consecuencias de la corrupción. Por un lado, la renta per cápita aparece como principal factor que afecta al nivel de corrupción. Pero también otros factores económicos como la distribución de esa renta, la apertura del país al exterior, la tasa de inflación, o el tamaño del gobierno parecen explicar este fenómeno. En cuanto a las instituciones, la transparencia del gobierno, su eficiencia y grado de intervención, la descentralización, la estabilidad política o los derechos sociales conquistados son elementos que también juegan un papel relevante. Asimismo, algunos análisis apuntan a variables como el sistema de derecho, la religión mayoritaria, el nivel de educación de los ciudadanos, la participación de la mujer en puestos de decisión o en el mercado laboral, la diversidad étnica y la disponibilidad de recursos naturales como factores determinantes del nivel de corrupción de los países. Por otro lado, las consecuencias derivadas de la corrupción abarcan multitud de dimensiones socioeconómicas: erosiona el crecimiento económico a través de sus efectos sobre inversión y productividad, aumenta la desigualdad interna de los países y disminuye la efectividad de las políticas públicas. Además, la corrupción reduce la estabilidad política, promueve el descrédito de las instituciones públicas y, por tanto, puede provocar crisis sociales de gran relevancia. Sus tentáculos pueden incluso afectar a otros ámbitos como el medio ambiente o la salud pública.

La celebración de grandes eventos se ha relacionado tradicionalmente con consecuencias económicas positivas (aumento de la inversión, del consumo y de las exportaciones) tanto en los países que optan a acoger el evento como en los que finalmente son elegidos. Otros análisis, sin embargo, señalan que la mayoría de estos estudios están sobreestimados, y son de sobra conocidos los casos de sobrecostes y de otras repercusiones cuestionables como las derivadas de la regeneración urbanística. De hecho, este tipo de efectos colaterales han provocado cierto rechazo social entre la población, plasmado en los recientes referéndums con resultado negativo celebrados en ciudades como Viena o Hamburgo. Sin embargo, aunque la literatura previa ha examinado algunos aspectos de la relación entre la celebración de grandes eventos y la corrupción a nivel nacional, estos análisis son cualitativos, o se limitan a ciertos casos de estudio.

En este contexto, este artículo analiza el efecto de acoger grandes eventos sobre la corrupción percibida en 34 países de la OCDE durante el periodo 1996-2016. La elección de este conjunto de países responde, además de a la mayor disponibilidad de datos, al deseo de contar con una muestra homogénea que permita una elección ajustada de los factores determinantes de la corrupción. Los eventos considerados son de naturaleza deportiva, como los Juegos Olímpicos de verano y de invierno o las Copas Mundiales de la FIFA, pero también de tipo cultural, como son las Exposiciones Universales. Para la evaluación de esta relación se han empleado dos técnicas alternativas. Por un lado, se ha incluido una variable dicotómica desde el momento de referencia, lo que nos proporciona el resultado estático del impacto, y, por otro lado, se ha incorporado un conjunto de variables dicotómicas que toman valor 1 cada dos años desde el momento de referencia, lo que nos permite analizar el impacto dinámico. Además, se consideran dos momentos de referencia: la elección del país como anfitrión del evento y la celebración del mismo.

Los resultados muestran que la celebración de grandes eventos tiene un impacto positivo sobre la corrupción percibida. Si tenemos en cuenta el impacto estático, la corrupción percibida aumenta si se toma como referencia la inauguración oficial del evento pero, en mayor medida, si se tiene en cuenta la elección del país como anfitrión. Por su parte, la estimación del impacto dinámico proporciona conclusiones más interesantes: la corrupción percibida de los países aumenta desde la elección del país, y este impacto crece hasta alcanzar su máximo alrededor de 1 o 2 años antes de la celebración, cuando se ve incrementada en un 5%. Tras ello, este impacto va disminuyendo pero es todavía significativo 5 años después de la celebración. Con relación al resto de determinantes, la estimación del modelo empírico señala que la renta per cápita, el porcentaje de población urbana y otros factores institucionales como la capacidad regulatoria del país o la participación ciudadana y la rendición de cuentas afectan negativamente al nivel de corrupción percibida. Otra conclusión destacable es que, cuanto más tiempo lleva el partido del gobierno en el poder, mayor es la corrupción percibida, lo que sugiere que los políticos de partidos instaurados en las instituciones tienden a practicar actividades ilícitas o, al menos, a ser percibidos como corruptos. Por último, con el fin de evaluar la consistencia de nuestros resultados, se proponen especificaciones alternativas que confirman los resultados mencionados: se utiliza un indicador de corrupción percibida alternativo, se incluyen variables explicativas adicionales, se excluyen algunos eventos de menor importancia en términos económicos (Juegos Olímpicos de invierno y Exposiciones Universales) y se realiza un cambio en el tipo de estimador que contempla la dependencia de corte transversal de los datos.

Estas conclusiones confirman la existencia de una realidad menos amable relacionada con la celebración de grandes eventos. Más allá de la afluencia masiva de visitantes y de las fastuosas inauguraciones, la celebración de grandes eventos implica incrementos presupuestarios que suponen incentivos perversos para quienes tienen que manejarlos. Estos incrementos permiten aumentar los potenciales beneficios derivados de actividades delictivas, aspecto que es percibido por la ciudadanía y que contribuye al deterioro y descrédito de las Administraciones Públicas. A la vista de estos resultados, parece necesario reforzar el control y la trasparencia en la concesión de contratos, así como extender la legislación, regulando situaciones como la aparición de sobrecostes.

Política monetaria y desigualdad de riqueza en EE. UU.

Por Juan Francisco Albert y Nerea Gómez de la Universidad de Valencia y la Politécnica de Valencia, respectivamente, finalistas del premio AldE jóvenes investigadores 2019 convocado en el XXII Encuentro de Economía Aplicada, celebrado en Cartagena los días 7 y 8 de junio de 2019. Aquí presentamos la versión traducida y resumida del trabajo presentado a premio bajo el título Monetary Policy and the Redistribution of net Worth in the US y que puede ser descargado en el siguiente enlace: http://eprints.lse.ac.uk/91320/ .

Las políticas monetarias expansivas no convencionales aplicadas recientemente por los bancos centrales para hacer frente a la Gran Recesión junto con la creciente desigualdad – tanto de renta como de riqueza- que están experimentando muchos de los países occidentales desde los años 70, ha acentuado la preocupación por parte de académicos y banqueros centrales sobre los posibles efectos distributivos de la política monetaria.

Si bien es cierto que la literatura reciente ha explorado con profundidad los efectos de la política monetaria sobre la desigualdad de renta mostrando que, aunque existen varios canales contrapuestos, la política monetaria expansiva tiende a reducir este tipo de desigualdad, los efectos de la política monetaria exclusivamente sobre la desigualdad de riqueza no han sido analizados con la misma atención. Asimismo, estudios recientes que han investigado las singularidades de la distribución de riqueza apuntan a dos hechos principales: (1) históricamente la riqueza está menos equitativamente distribuida que la renta, (2) los activos financieros suelen estar más concentrados en la parte alta de la distribución, mientras la deuda sobre la riqueza neta tiende a concentrarse en la parte baja de la distribución.

Con esta motivación nace nuestra investigación. El objetivo del trabajo es tratar de identificar y cuantificar los canales a través de los cuales la política monetaria podría generar efectos distributivos en la riqueza de los hogares en Estados Unidos. Con esta finalidad, en la primera parte del artículo desarrollamos un modelo simple basado en contabilidad nacional con el objeto de hallar los efectos heterogéneos de la política monetaria sobre la riqueza neta de los hogares. En la segunda parte del artículo, basándonos en los canales hallados en nuestro modelo, tratamos de cuantificar empíricamente el efecto de la política monetaria expansiva sobre la desigualdad de riqueza.

La construcción del modelo nos permite identificar de forma sencilla y clara los canales de trasmisión. Estos son: (1) canal de ganancias heterogéneas: una política monetaria expansiva que impulse la creación de empleo y/o incremente las rentas del trabajo de forma heterogénea entre hogares, podría generar efectos distributivos sobre la renta de los hogares, pero también sobre la riqueza asumiendo invariable la tasa de ahorro de los mismos; (2) canal composición de activos: este canal sugiere que incrementos heterogéneos en el precio y retornos de los activos mantenidos por los hogares (principalmente acciones, bonos y vivienda) impulsados por la política monetaria, podría generar efectos distributivos dependiendo de la composición de la cartera de cada hogar; (3) canal deuda: este canal muestra que la política monetaria expansiva que reduzca el tipo de interés de los pasivos tenderá a beneficiar a aquellos hogares que mantienen un elevado ratio deuda sobre riqueza neta siempre que la deuda sea mantenida con un tipo variable o los hogares sean capaces de refinanciar estas deudas sin un elevado coste; (4) efecto Fisher: este canal hace hincapié en como movimientos inesperados en la inflación inducidos por la política monetaria afectan al valor real de los activos y pasivos nominales mantenidos por los hogares, por tanto una mayor inflación inesperada tenderá a beneficiar más a los hogares más con mayor deuda en relación con sus activos.

Una vez identificados los canales, en una primera fase de la estimación empírica se persigue obtener el efecto de un shock monetario en las variables, tanto financieras como macroeconómicas, que podrían implicar cambios importantes en la tasa de crecimiento de la riqueza neta de los hogares. Para ello se estima un modelo estructural de vectores autorregresivos (Proxy SVAR) identificado mediante instrumentos externos, utilizando datos de alta frecuencia, lo que permite obtener el impacto del shock sobre ambos tipos de variables de forma contemporánea. Los resultados más importantes de las funciones impulso respuesta obtenidos aplicando esta metodología los encontramos en la tabla 1.

Tabla 1: Respuesta de un shock expansivo de política monetaria consistente en una reducción de 100 puntos básicos en el Federal funds rate.

Observando la respuesta de las variables de interés considerando tres horizontes temporales distintos, encontramos, en prácticamente todos los casos, que un shock expansivo de política monetaria incrementa el precio de las acciones, los bonos y la vivienda, así como reduce el tipo de interés e incrementa la tasa de inflación acorde con la teoría convencional. Sin embargo, la magnitud del impacto es heterogéneo. Por ejemplo, encontramos que el incremento en el precio de las acciones es mayor que el incremento en los bonos o en la vivienda. Esta heterogeneidad en los resultados podría implicar efectos distributivos en la riqueza considerando la distinta composición de activos y pasivos que los hogares mantienen en su cartera.

Con esta información, en una segunda fase y haciendo uso de los datos microeconómicos de la Survey of Consumer Finances (SCF), realizamos micro simulaciones con el objeto de hallar el crecimiento en la riqueza neta de los hogares tras el shock expansivo de política monetaria. El gráfico 1 muestra este crecimiento por deciles de riqueza considerando el efecto un año después del shock. Se observa como el impacto del shock en el precio de las acciones tiende a incrementar con mayor intensidad la riqueza neta de los hogares de la parte alta de la distribución, mientras el efecto producido por la reducción del tipo de interés de la deuda tiende a incrementar más la riqueza neta de los hogares que se encuentran en la parte más baja de la distribución. Por su parte, el efecto de los bonos y la vivienda es prácticamente insignificante dado el escaso efecto que ha tenido el shock sobre ambas variables.

Gráfico 1: Crecimiento de la riqueza neta por deciles de riqueza 1 año después del shock expansivo

El gráfico 2 muestra el efecto final del crecimiento de la riqueza neta tras el shock en tres horizontes temporales, los resultados obtenidos sugieren que un shock expansivo de política monetaria tiende a incrementar más la riqueza neta de las colas de la distribución de la riqueza, tanto la parte alta como la baja, mientras lo que podemos considerar la clase media tiende a beneficiarse menos. Asimismo, considerando el total de la distribución, las simulaciones muestran que el índice Gini de riqueza tanto relativo como absoluto – que permite analizar el impacto del efecto Fisher- se incrementan ligeramente tras el shock expansivo conducido fundamentalmente por el incremento en el precio de las acciones y contrarrestado solo parcialmente por el efecto en el tipo de interés, la vivienda y la inflación.

Gráfico 2: Crecimiento de la riqueza neta por deciles de riqueza en distintos horizontes temporales

Así pues, nuestros resultados a través de un ejercicio de equilibrio parcial sugieren que un shock expansivo de política monetaria podría incrementar la desigualdad de riqueza en EE. UU. considerando la distribución total de los hogares. En un análisis desagregado por deciles, los resultados obtenidos muestran que los más beneficiados tras el shock monetario son ambas colas de la distribución (hogares de riqueza alta y baja), mientras la clase media tiende a beneficiarse en menor medida. No obstante, es importante matizar que sería interesante testear los resultados obtenidos a través de un ejercicio de equilibrio general y estimando nuevos posibles canales de trasmisión.

 

Oportunidad de oro

En parte sobrevenida, en parte previsible, la ocasión que España tiene hoy para alcanzar un lugar preminente en Europa es magnífica. Convendría no desaprovecharla.

En apenas dos semanas, las cosas no han podido rodar mejor, en efecto, para situarnos en posición ventajosa cuando se inicia un nuevo ciclo de la UE, con la obligada renovación de sus principales órganos de gobierno, comenzando por las presidencias mismas de Comisión, Consejo, Parlamento, Alto Representante para la Política Exterior y también, a finales del mes de octubre, Banco Central Europeo. Dos semanas, las que van del 26 de mayo al 7 de junio, de las elecciones europarlamentarias a la actualización de las previsiones de crecimiento durante el año en curso. Los resultados comparados de aquellas —nuestra más alta participación, peso solo marginal de los populistas de uno y otro signo, reforzamiento del PSOE, casi único partido socialdemócrata que ha salido airoso de la prueba —otorgan a España un plus de “europeísmo” al tiempo que sitúan al presidente Sánchez en posición inmejorable en las complejas negociaciones al efecto. Y esa misma dirección —positiva para los intereses españoles— es la que apunta una doble coincidencia revelada poco después. La primera, el miércoles 5, fecha en la que Bruselas daba luz verde al informe que recomienda la salida de España del brazo correctivo de la UE —el Procedimiento de Déficit Excesivo, abierto, conviene recordarlo, diez años antes, el 18 de febrero de 2009—, a la vez que decidía tutelar las cuentas de Italia, percibidas como uno de los mayores riesgos internos para el euro. Segunda novedad simultánea, el viernes 7: mientras el Bundesbank, el banco central alemán, rebajaba la previsión de crecimiento económico de su país hasta un exiguo 0,6 % para todo 2019, el Banco de España hacía lo contrario, elevando la previsión de aumento del PIB español hasta el 2,4 % (¡un ritmo cuatro veces más alto que el de Alemania!), en lugar del 2,2 % pronosticado antes.

El reparto de cartas nos es favorable, desde luego, justo en el momento en que la partida entra en su fase decisiva. Con el Reino Unido autodescartado, Italia bajo sospecha, y con el presidente Macron y la canciller Merkel en horas bajas, España, cuarta economía de la zona euro y a sus espaldas ya casi un quinquenio de crecimiento notoriamente superior al del conjunto, puede aspirar, y justificadamente, a salir de un segundo plano y compartir cierto nivel de liderazgo. España —y Portugal a su rueda— es ahora una “válvula de seguridad” del proyecto europeo. Hay que hacerlo valer, entre otras cosas, situando en centros estratégicos de decisión a buenos nombres españoles que completen ese cuadro no menor que ya forman los de José Manuel Campa (al frente de la Autoridad Bancaria Europea), Luis de Guindos (como vicepresidente del BCE), Sergio Álvarez (primer español que accede al consejo de administración de la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones) y Pablo Hernández de Cos (presidiendo el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea).

Ojalá sepamos conseguir lo que está a nuestro alcance, comenzando por creérnoslo, ese grado de autoestima que tantas veces nos falta. Como se ha escrito, será difícil que España encuentre en mucho tiempo otra oportunidad tan clara para compensar años de “ausencias”, “despistes” o “rumbos equivocados”. Situaciones como esas las pintan calvas, que decían nuestros mayores.

RIESGOS TRENZADOS EN LA EUROZONA

Este año y el que viene la UE volverá a crecer menos que el conjunto de las economías avanzadas y el PIB de la eurozona no lo hará muy por encima del 1%. Lo dice la propia Comisión en su último informe de previsiones. Dado el elevado grado de apertura comercial del área monetaria, el principal condicionante, aunque no el único, de esas previsiones seguirá siendo la evolución del entorno internacional y en concreto las renovadas tensiones comerciales y tecnológicas entre EEUU y China.

A tenor de los últimos episodios en la guerra comercial, la previsión de esa ligera recuperación del crecimiento de la eurozona, desde el 1,2% de crecimiento del PIB previsto para este año al 1,5% en 2020, está ahora más cuestionada. No será fácil que la contribución negativa al crecimiento de las exportaciones netas cambie su signo el año que viene. Echaremos de menos aquel 2017 cuando el excedente de la balanza por cuenta corriente registró ese máximo histórico del 3.9% del PIB.

El conjunto de riesgos a la baja que había anticipado la Comisión están ahora más cercanos. El fracaso de las negociaciones entre EEUU y China, y las correspondientes elevaciones de aranceles a partir del comienzo de junio, deteriora más aun las posibilidades de recuperación del comercio internacional y el de las exportaciones de manufacturas de la eurozona. A ello se añade el todavía incierto desenlace del Brexit, de notable influencia en las principales economías, España incluida.

Si el comportamiento del área monetaria no es peor es por la compensación que hasta ahora ha ejercido la demanda interna, gracias en gran medida a una política monetaria muy favorable. Pero la inversión, elemento central en el asentamiento de las posibilidades de crecimiento y de generación de ganancias de productividad, seguirá acusando esas menores expectativas de ventas internacionales y el impacto de esa guerra comercial en la conformación de las cadenas de valor trasfronterizas en las que participan empresas de la eurozona.

La renovada escalada de tensiones entre EEUU y China tiene un primer efecto que ya han anticipado las cotizaciones de los mercados de renta variable, en ese deterioro de las expectativas de ingresos de las empresas más dependientes del comercio internacional, desde luego de aquellas con una más intensa relación con China, cuyas expectativas de crecimiento vuelven a sufrir. Pero la erosión de las posibilidades de crecimiento afecta al conjunto de las empresas. Y esa mayor debilidad se trenza en la eurozona con otros factores de riesgo. Entre ellos, los asociados a la fragilidad de algunos sistemas bancarios del continente y a esa amenaza de conformación de aquellos bucles diabólicos con la deuda pública que a duras penas soportaron las economías periféricas hasta el verano de 2012. La interconexión de esos riesgos puede, como reconoce la Comisión, magnificar su impacto y, desde luego, reducir la eficacia de las políticas macroeconómicas para estabilizar la economía.

En este punto referido a la virtualidad de las políticas económicas, la eurozona sigue adoleciendo de limitaciones en su capacidad de maniobra difíciles de entender. Mientras su crecimiento potencial sigue acusando los errores en la gestión de la crisis, no acaban de aprovecharse las ventajas que deparan unos mercados de deuda con tipos de interés históricamente reducidos, negativos en algunas referencias para varios países, que invitan a cubrir las no pocas deficiencias de toda clase de capital. Desde luego aquellas que fundamentan la generación de ganancias de productividad y de empleo, además de la satisfacción de compromisos como los asociados a la lucha contra el cambio climático, demandantes de inversiones estimadas por la propia Comisión en no menos de 180.000 millones de euros anuales, hasta 2030. Pero no menos importantes son aquellas otras inversiones destinadas a fundamentar la extensión de proyectos vinculados a la economía digital donde el retraso de Europa respecto a EEUU o China es inquietante.

El aprovechamiento por los gobiernos, pero especialmente por las propias instituciones europeas, de esas inmejorables condiciones financieras, no compite precisamente con la demanda de financiación del sector privado, cuyas decisiones de inversión se mantienen inhibidas por los comentados factores de riesgo. Todo lo contrario, el protagonismo de la inversión paneuropea contribuiría a reducir ese panorama sombrío que informa buena parte de los planes de crecimiento de las empresas.

Esa necesidad de inversión encuentra justificación no menos importante en el clima de distanciamiento de la dinámica de integración que domina los estados de ánimo de muchos ciudadanos de la eurozona, especialmente en aquellos países donde la convergencia real, el avance en los niveles de renta por habitante, han sido menos evidentes. No es precisamente el caso de España.

Los veinte años de pertenencia al área monetaria arrojan un balance favorable, a pesar de los daños diferenciales ocasionados por la crisis, de la mayor contracción del crecimiento económico y del empleo hasta 2014. A partir de ese año el desempeño de nuestra economía es significativamente mejor que el promedio, con ritmos de crecimiento superiores en cada uno de los últimos cuatro años, en gran medida por la contribución de la principal institución económica europea, el BCE, que, dado el elevado endeudamiento privado y público de nuestra economía, ha liberado recursos destinados a pagar intereses. Pero también gracias a factores propios como la mejora de la calidad de la función empresarial, de la asunción de la internacionalización de las empresas medianas españolas, que han aumentado su propensión exportadora de forma notable, al tiempo que han aprovechado esas condiciones financieras benignas para mejorar su estructura financiera.

De esa complicidad favorable al crecimiento y a la modernización económica que ha ejercido nuestra pertenencia a la eurozona ha dejado constancia, al menos hasta ahora, el mapa político. A diferencia de la mayoría de los países de la UE, en el nuestro no hay formación política con representación parlamentaria que haya mostrado un rechazo explícito a la unión monetaria. Y esa asunción de las reglas básicas de la unión monetaria ayuda a explicar la contención de los indicadores de riesgo, incluida la dichosa prima frente a los bonos públicos alemanes. El contraste favorable frente a los titulo italianos ilustraba suficientemente ese apoyo diferencial de nuestro país al proyecto europeo.

Pero la continuidad de ese cuadro favorable dependerá de que nuestros socios crezcan y de que en el área domine la estabilidad financiera y política. El margen de maniobra que nosotros tenemos para el endeudamiento público es mucho más reducido que el de algunas economías centrales, como Alemania, con un superávit público del 1,7% de su PIB el año pasado, o como Holanda y Austria. Pero no así en la realización de algunas reformas que apuntalen las buenas señales que han emergido de la recuperación. Y en todo caso, el recorrido es mayor para el apoyo a las instituciones comunitarias en aquellas iniciativas que permitan el fortalecimiento de esa dinámica de integración, hasta ahora inequívocamente rentable para nuestro país. Junto a ese incremento de la inversión comunitaria, completar la arquitectura institucional del proyecto, completando los pilares de la Unión Bancaria, desarrollando la Unión de los Mercados de capitales o dotando a la eurozona de un presupuesto suficiente, son exigencias igualmente compatibles con la aspiración a un crecimiento suficientemente inclusivo entre las regiones y los ciudadanos de la eurozona.

(Diario El País, 26/05/2019)

@ontiverosemilio

 

Indicador de coyuntura: Mayo 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta marzo de producción industrial, ventas, y hasta abril de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 2,7, un poco por debajo del valor que tomó en marzo de 3,1.

Por tanto, el indicador se mantiene tendencia a la baja, aunque lejos de mostrar valores similares a los que caracterizaron a la Gran Recesión.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han crecido menos que en el mes anterior. La producción industrial, las ventas y la renta crecieron menos en marzo (-0,1%, 1,9% y 4,5%) que en febrero (0,1%, 2,7% y 4,6%). Por su parte, los afiliados crecieron en abril un 2,7% y en marzo un 2,9%.

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Comportamiento de los principales índices de los mercados bursátiles de los países avanzados y emergentes, 2000-2019

Desde comienzos de 2019 asistimos a una subida generalizada de las bolsas mundiales.

En el cuadro se presenta la variación porcentual de los principales índices bursátiles de los países avanzados y emergentes (y la variación positiva máxima alcanzada, peak) desde comienzos de 2019.  Como se puede observar, todos los índices registran aumentos desde comienzos de año. Encabeza el ranking positivo el Shanghai Composite de China con un 17,88%, seguido del índice Hang Seng de Hong-Kong con un 13,61%, el índice CA 40 de Paris con un 12,2% y el índice S&P 500 de EE.UU. con un 12,03%. Y ya a más distancia, registran subidas más moderadas los índices DAXX (9,97%), el índice FTSE 100 del Reino Unido (6,38%%), el índice Nikkei de Japón (5,88%) y, por último, el índice Bombay SENSEX de la India (3,34%).

Evolución de los principales índices bursátiles desde enero de 2019

 

En el primer gráfico se presenta la variación porcentual de los principales índices bursátiles de los países avanzados y emergentes desde marzo de 2009, fecha que marca el inicio de la recuperación de los mercados tras el hundimiento provocado por las turbulencias de la crisis financiera internacional de 2007 (índice 9 de marzo de 2009 = 800).

Mercados mundiales desde marzo de 2009.
Evolución de los principales índices bursátiles desde marzo de 2009

 

Todos los mercados de valores presentan variaciones positivas desde marzo de 2009 hasta mayo de 2019, aunque con importantes divergencias. Encabeza el ranking, el índice Bombay SENSEX de la India con un +354,6% de avance, seguido del S&P 500 de EE.UU. (+325,6%) y del Nikkei 225 de Japón (+199,1%). Cierra el ranking el Shanghai Composite de China con un ligero avance del +37,0%.

En el siguiente gráfico se presenta la variación porcentual de los principales índices bursátiles de los países avanzados y emergentes desde el 1 de enero de 2000 hasta el 13 de mayo de 2019 (índice 9 de marzo de 2009 = 800).

Mercados mundiales desde el año 2000.
Evolución de los principales índices bursátiles desde comienzos de 2000

 

Desde el inicio del siglo XXI son las bolsas de tres países emergentes y la de EE.UU. las que han obtenido una mayor revalorización. En concreto, el índice Bombay SENSEX de la India avanza un 590,0%, el Shanghai Composite de China un 106,5% (a pesar del último periodo de caídas iniciado a mediados de 2015), el índice S&P 500 de EE.UU. un 93,2% y el índice Hang Seng de Hong-Kong, con un 64,4%.

El único mercado de valores que acumula pérdidas es el índice CAC 40 de París con un retroceso del 11,1%.

¿La liberalización del cultivo de la marihuana aumenta el consumo?: el caso de EE.UU., 2006-2017

La Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés) es una agencia federal del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. que lidera los esfuerzos de salud pública para mejorar la salud mental de la nación. La misión encomendada a la SAMHSA es reducir el impacto del abuso de sustancias y las enfermedades mentales en los ciudadanos. La agencia fue creada en 1992 por el Congreso de los EE.UU.

Centrándonos en la marihuana, en EE.UU. hay 8 estados (más Washington D.C.) donde el consumo es legal, tanto para fines medicinales como recreativos: Alaska, California, Colorado, Maine, Massachusetts, Nevada, Oregon y Washington. Cabe precisar que para el gobierno federal, la marihuana es ilegal y, por lo tanto, está prohibido llevar la planta a otros estados.

La SAMHSA ha publicado recientemente un informe donde se estima el consumo de alcohol y drogas en 2017 para todos los estados de EE.UU. En lo que concierne a la marihuana en el informe se muestra la evolución de su consumo en la última década (2006-2017). Los estados donde la marihuana medicinal y recreativa es legal generalmente registran  las tasas más altas de uso y también muestran los mayores aumentos de su consumo. Además, la tendencia es creciente desde 2006 (véase gráfico adjunto).

Oregon es el número uno entre todos los estados, con un 20% de la población adulta que admite haber consumido marihuana en el último mes de la encuesta. Vermont (19%), Washington D.C. (18%), Colorado (17%) y Alaska (17%) completan el Top 5. La media en EE.UU. es del 10%.

  

¿La liberalización del cultivo de la marihuana aumenta el consumo? Parece que la respuesta es afirmativa, al menos en EE.UU.

Indicador de coyuntura: Marzo 2019

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta enero de producción industrial, y ventas, y hasta febrero de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en febrero es de 3,7, un poco por encima del valor que tomó en enero de 3,4.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto han crecido más en la última actualización disponible respecto del mes anterior. La producción industrial, las ventas y la renta crecieron más en enero (1,8%, 2,8% y 4,5%) que en diciembre (-4,2%, 2,1% y 4,5%). Por su parte, los afiliados crecieron en febrero un 2,9% y en enero un 2,8%.

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A pesar de que la economía internacional se enfrenta a una creciente incertidumbre, la economía española parece, de momento, no verse afectada por ella y continúa su ritmo de crecimiento destacado en comparación con otros países de su entorno

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El mantenimiento del ritmo de recuperación económica que se observa (aunque con un progresivo deterioro) desde 2014 en el Ind-ALDE está patente en otros indicadores compuestos de actividad económica como en el que elabora FEDEA y en el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio.

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Ante las elecciones del 28 de abril, ¿pueden los españoles seguir creyendo en las encuestas electorales?

Por José Ignacio Castillo Manzano, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

En un reciente artículo, publicado en la Revista de Economía Aplicada, junto con los compañeros Lourdes López Valpuesta y Rafael del Pozo, intentamos analizar los determinantes de los errores en las encuestas electorales, previas a las dos últimas elecciones generales, es decir, la de 20 de diciembre de 2015 y la de 26 de junio de 2016.

Nuestro primer resultado es que, de media, los errores que cometieron las encuestas con los partidos políticos que se presentaban por primera vez a las elecciones generales, Ciudadanos y Podemos, fueron muy superiores, concretamente un 60 por ciento, a los de los partidos tradicionales, PP y PSOE. Pero lo peor es que no parece haber estrategias exitosas para disminuir esos mayores márgenes de error en un contexto tan volátil, al ser insensibles al tamaño de la muestra, la proximidad de la cita electoral, el método de muestreo o la experiencia de la empresa encuestadora, así como la periodicidad con la que se realiza la encuesta. Sólo cuando dichos partidos dejaron de ser ‘nuevos’, tras las elecciones del 20-D, se consiguió disminuir los errores de cara a las elecciones del 26-J.

De hecho, si hablamos de encuestas y sondeos electorales, parecería que nuestra democracia, como otras de nuestro entorno, estaría inmersa en un círculo vicioso. Ya que la incertidumbre política que ha estado sufriendo la sociedad española, con la emergencia de nuevos partidos, ha aumentado la demanda social de encuestas electorales, que ha sido satisfecha, con generosidad, por los medios de comunicación que han ofertado múltiples sondeos. Cuyos resultados podían cambiar significativamente a corto plazo, anunciado supuestos vuelcos electorales, que no llegaban a materializarse. Su falta de acierto estaría erosionando la confianza no sólo en las propias encuestas y sondeos, sino también en la transparencia del propio sistema electoral y en nuestras instituciones, desde los medios de comunicación hasta, en el caso de las encuestas del CIS “de Tezanos”, el propio Gobierno central. Lo que a su vez generaría más incertidumbre política.

En este contexto, nuestros resultados muestran que las empresas encuestadoras podrían estar adoptando una estrategia defensiva, acercando sus predicciones a las de las encuestas publicadas en los días previos, para evitar equivocarse en solitario. Aunque, el gran éxito del sondeo de GAD3 en las últimas elecciones andaluzas, personalizado en Narciso Michavila, nos mostraría el reverso de la moneda. Es decir, la gran oportunidad que supondría para una firma de estudios de mercado llevarse el prestigio profesional de ser la única que consigue acertar.

De cara al futuro próximo, las elecciones del 28 de abril, el horizonte sigue siendo convulso. Ya que, aunque la situación socioeconómica es sensiblemente mejor y Ciudadanos y Podemos (ahora Unidos Podemos), ya no son nuevos partidos, el enquistamiento de la cuestión territorial catalana y la irrupción de VOX, ambos factores conviviendo en armónica simbiosis, ofrecen un panorama social difícil de desentrañar para las empresas de sondeos. Nuestra recomendación es la máxima prudencia a la hora de presentar los resultados de los sondeos, admitiendo las debilidades de los mismos. A estas empresas de encuestación le valdría la pena tener siempre presente la frase atribuida a Nietzsche, de que “lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti”.

 

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