Universidades: ¿cambio de curso?, por Juan Antonio Vázquez

Nuestro compañero Juan Antonio Vázquez nos envía esta entrada sobre universidades, muy oportuna en estas fechas de inicio del nuevo año académico.

En la Universidad suenan tambores de cambio. De un cambio que va mucho más allá de las medidas de reforma que el ministro Wert propone en este comienzo de curso: ligero maquillaje de la acreditación del profesorado; suave lifting en la creación de Universidades y Centros (olvidando cuestiones fundamentales); y cambio (opcional) de 4+1 a 3+2 en la estructura de las enseñanzas (bienvenida la propuesta para las universidades con capacidad de aplicarla, pero ya se pueden preparar muchas otras para el lío que se avecina).

No parece, sin embargo, que con eso baste para “cambiar el curso” que están siguiendo las universidades ni para afrontar la envergadura de sus verdaderos retos. La transformación es consustancial a la Universidad, pero ahora se apuntan tendencias que podrían modificar sensiblemente el mundo universitario tal como lo conocemos y entre las que destacan algunas de tanto alcance como las siguientes.

1) La renovación de la demanda de enseñanzas, cualificaciones y modelos educativos. Los modelos que han venido funcionando hasta ahora están puestos en cuestión y se abren paso nuevos modos de organizar y ofrecer las enseñanzas, que han de adaptarse a una renovada y cambiante demanda de cualificaciones y a un reforzamiento de los lenguajes universitarios relacionados con la empleabilidad y el desarrollo económico.

Las formas en que los estudiantes participarán de la educación también experimentarán transformaciones muy significativas, con cambios en la presencialidad y dedicación a tiempo completo y en la propia duración de los estudios, con estudiantes que tomarán cursos de distintas instituciones, con diversas modalidades y estrategias.

Por lo demás, se diluirá la importancia de los títulos formales y con reconocimiento que ahora otorgan las universidades, con la emergencia de patrones de titulaciones alternativos y paralelos a los actuales, que tendrán más relevancia para más estudiantes en más partes del mundo. Los títulos académicos pueden perder, por ello, importancia frente a programas y credenciales que tendrán para los empleadores un valor similar al de las certificaciones universitarias.

2) El aumento de la educación transnacional y la oferta educativa. Esos cambios en la demanda irán acompañados por cambios en la oferta, en los que se aprecian tendencias significativas. Por un lado, una creciente diferenciación entre universidades y en especial un aumento de la brecha entre las universidades de élite y el resto.

Por otro lado, una recomposición de la oferta a favor de nuevas áreas universitarias emergentes, en particular asiáticas, y de nuevas instituciones y agentes proveedores de educación, que romperán definitivamente el monopolio universitario de la enseñanza superior y pueden llegar incluso a amenazar su hegemonía.

Además, se asistirá a una expansión de la educación transnacional, canalizada a través de diversas vías, como las ramas de campus internacionales (concebidas como “hubs” o bases educativas), nuevos mercados y enseñanzas a distancia, y cambios en las vías tradicionales de movilidad, combinando los intercambios de estudiantes con la exportación de enseñanzas.

3) El desarrollo de nuevas dinámicas de competencia y cooperación universitaria. La dinámica del escenario universitario global es la de una mayor presión de la competencia, guiada por un mercado principal basado en la reputación universitaria, asentada en una mayor diferenciación de las universidades y soportada por instrumentos como los ranking, convertidos en elementos de institucionalización de esa competición y árbitros de la excelencia universal.

Esa competencia se plasmará en todos los terrenos: en la captación en número y calidad de estudiantes, en la intensificación de la carrera por la atracción de talento, en el impacto de la investigación y en el prestigio de la institución.

Pocas universidades pueden afrontar por sí solas los desafíos de esa competición y ello lleva a la necesidad de una mayor cooperación entre instituciones y a nuevas estrategias que apuntan al desarrollo de alianzas estratégicas y de redes de colaboración para compartir capacidades complementarias y ofrecer programas conjuntos e integrados.

4) La irrupción del componente educativo “on line”. Las nuevas tecnologías están revolucionando el orden que conocemos en el mundo educativo. Los recursos docentes están en abierto en la red, la gente desea estudiar a la carta, dónde, cuándo y como quiere. Las experiencias de aprendizaje ya están tanto dentro como fuera de las aulas.

El desarrollo de las enseñanzas “on line” y, en particular fenómenos como el de los MOOCs, suponen un hecho casi disruptivo de amplio alcance y consecuencias. Las certificaciones (pagadas) de cursos “on line” (gratuitos) pueden inundarnos de titulados por las universidades de mayor prestigio y plantean la cuestión de cómo afectará a la organización de los actuales títulos académicos.

Todo ello tiene efectos, cuyo alcance completo no percibimos plenamente todavía, que nos llevan a revisar nuestros roles como educadores, a desarrollar modelos híbridos y colaborativos, pasar de los libros a las “app” y las tabletas y comporta cambios radicales para la docencia, la investigación, la organización y los recursos, exigiendo profundos esfuerzos de adaptación y transformación a la universidad tradicional

5) La aparición de nuevos esquemas de financiación y organización. Tendencias como las que se acaban de señalar, facilitan el desarrollo de modelos de bajo coste y comportan transformaciones de alcance en la configuración de las estructuras universitarias.

Se abren paso, además, nuevos esquemas organizativos en que los objetivos de eficiencia se imponen; en que priman las técnicas de carácter más gerencial y las estructuras más descentralizadas, flexibles, ágiles y adelgazadas; y en que se abre paso la necesidad de revisar la actual configuración de los sistemas de gobierno universitarios.

Asimismo se aprecian tendencias hacia una mayor participación de la financiación privada o de la soportada por los propios usuarios que, al tiempo que amenaza el carácter de la educación superior como bien público, obliga a las universidades a diversificar sus fuentes de financiación y obtener mayores rendimientos y recursos de su funcionamiento, actividades y servicios.

Este conjunto de profundas transformaciones comporta indudables riesgos para las instituciones que no consigan adaptarse a los cambios, pero ofrece igualmente valiosas oportunidades para las que sean capaces de desarrollar las estrategias adecuadas de adaptación a esas nuevas tendencias. Y ése es el gran desafío para la universidad española. Algo que va mucho más allá, desde luego, de la anunciada mini-reforma del ministro Wert y hacia lo que debería orientarse toda reforma que aspire a algo más que a resultar un puro maquillaje y a promover, desde este inicio del curso, un verdadero “cambio de curso” en la trayectoria de las universidades.

Tres universidades españolas destacan en el ranking 500 de Shanghai 2014 en el área de Economía y Empresa

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En relación a este tema, se ha publicado recientemente el Academic Ranking of World Universities (ARWU) 2014 elaborado desde 2003 por la Shanghai Jiao Tong University, China. Este ranking de universidades clasifica las mejores 500 universidades a nivel internacional (de un total de 1000 universidades analizadas).

El ranking de las universidades se realiza en base a un Indicador Sintético Ponderado compuesto de 5 indicadores ponderados:

  • La calidad de la docencia medida por los alumnos egresados que han sido galardonados con un Premio Nobel o con premios de investigación relevantes (indicador Alumni, peso del 10%).
  • La calidad de la Facultad medida por dos indicadores: i) los profesores que han sido galardonados con un Premio Nobel o con premios de investigación relevantes (Award, peso del 15%); y ii) los profesores que tienen artículos muy citados por otros artículos en 21 categorías temáticas (indicador HiCi, peso del 25%).
  • La calidad de la investigación medida por dos indicadores: i) los artículos publicados en 2012 y 2013 en la base científica de revistas Journal of Citation Reports Web (JCR) elaborada por la división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters, incluyendo el Science Citation Index-Expanded (SCIE) y Social Science Citation Index (SSCI) (indicador PUB, peso del 25%); y ii) el porcentaje de artículos publicados en 2012 y 2013 en el 20% superior por su impacto de cada categoría JCR (indicador TOP, 25% del peso).

A la universidad con mayor puntuación se le asigna un valor 100, y la puntuación del resto de universidades se obtiene como un porcentaje de la puntuación de la universidad que lidera el ranking. La clasificación de universidades se realiza para el conjunto de la misma pero también en base a 5 campos científicos [i) Ciencias Naturales y Matemáticas, ii) Ingeniería, Tecnología e Informática, iii) Ciencias de la Vida y Agricultura, iv) Medicina y Farmacia, v) Ciencias sociales], y en base a 5 campos de conocimiento o materias [(i) Matemáticas, ii) Física, iii) Química, iv) Informática, v) Economía y Empresa].

En esta entrada del Blog nos centramos en la posición de las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de las universidades españolas en el ranking Top 500 mundial.

En primer lugar, en la Tabla 1 mostramos el ranking utilizando el Indicador Sintético Ponderado (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). En el Top 200 sólo aparecen las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de seis universidades españolas: la Universidad Pompeu Fabra en el rango del 51 al 71, la Universidad Carlos III en el rango del 101 al 150, y la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Politécnica de Valencia, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Valencia en el rango del 151 al 200.

El panorama cambia muy positivamente si sólo utilizamos el indicador PUB (véase Tabla 2), que hace referencia a la producción científica global de los profesores en relación a los artículos publicados en las revistas indexadas en la base de datos JCR. En este caso, la Universidad de Valencia lidera el ranking español y escala espectacularmente hasta el puesto 68 mundial, mientras que la Universidad Carlos III se sitúa en el puesto 79 y la Universidad Pompeu Fabra se sitúa en el puesto 125.

Un nuevo riesgo para la economía de EE.UU.: el excesivo endeudamiento de los estudiantes universitarios

Cuando parecía que la economía americana comenzaba a recuperarse del alza de la morosidad de los préstamos de la vivienda, vuelven a surgir temores – en los medios de comunicación, en la opinión pública y en los medios financieros especializados – de que una nueva bomba de relojería se sigue gestando con la acumulación sin límite de los préstamos a los estudiantes (en su mayoría con garantía del Gobierno Federal de EE.UU.) y con el mantenimiento de una elevada tasa de morosidad.

La Reserva Federal de Nueva York ha presentado recientemente las estadísticas de préstamos estudiantiles que aparecen en el informe más amplio sobre el crédito y de la deuda de los hogares de los EE.UU.: el Quarterly Report on Household Debt and Credit del primer trimestre de 2014.

En el primer gráfico se muestra la evolución del total de la deuda de los hogares de EE.UU. y su composición por tipos de préstamos desde el primer trimestre de 2013 al primer trimestre de 2014.

Los préstamos a los estudiantes es el único tipo de deuda de los hogares que ha crecido ininterrumpidamente desde el máximo alcanzado en 2008 por la deuda total. Dejando a parte la deuda hipotecaria (mortgage, 8,17 billones de dólares, 70% del total de la deuda), los préstamos a estudiantes continúan superando a finales del primer trimestre de 2014 en montante (1,1 billones de dólares, 9,5% del total) a los préstamos clásicos, tales como los créditos para compra de coches (880.000 millones de dólares, 7,5% del total) y las tarjetas de crédito (660.000 millones de dólares, 5,7% del total). [1] [2]

En el segundo gráfico se muestra la evolución de la tasa de morosidad (delinquent payment) por tipo de deuda de los hogares desde el primer trimestre de 2013 al primer trimestre de 2014.

La tasa de morosidad (más de 90 días sin pagar) ha descendido significativamente en los últimos dos años en todos los tipos de préstamo, excepto en los préstamos a estudiantes. Además la tasa de morosidad de los préstamos a estudiantes se ha situado en un 11%, la más alta de todos los tipos de deuda.

Algunas cifras pueden servir para ilustran el alcance del problema del endeudamiento de los estudiantes universitarios. En primer lugar, de casi los 20 millones de estadounidenses que asisten cada año a la universidad, cerca de 12 millones tienen algún tipo de préstamo a estudiantes. En segundo lugar, un estudiante acumula al final de un grado universitario de cuatro años, un montante medio de 20.926 dólares de préstamos a estudiantes. En tercer lugar, en la actualidad casi 37 millones de estadounidenses tienen un préstamo a estudiantes, con un montante medio de 30.227 dólares de saldo vivo.

Los altos niveles de deuda de préstamos a estudiantes no plantean ningún problema, siempre y cuando la inversión en la educación universitaria genere al individuo una “tasa de rentabilidad o tasa de retorno” posterior elevada (por ejemplo, en forma de salarios relativamente más altos) que le permita: a) reembolsar sin problemas los préstamos obtenidos para cursar los estudios en la universidad; b) y que no le penalize este endeudamiento (al estudiante y/o a sus padres si lo avalaron) para obtener otro tipo de préstamos, tales como créditos para compra de coches o hipotecas para la compra de viviendas, o incluso la disponibilidad de tarjetas de crédito.

Pero la morosidad de los préstamos a estudiantes va en aumento desde el inicio de la crisis financiera internacional y ya alcanza el 11%, tal y como vimos en el gráfico. Respecto a este problema, la Asociación Nacional de Abogados del Consumidor de EE.UU. – National Association of Consumer Bankruptcy Attorneys (NACBA) – ha presentó en 2012 un informe demoledor en el que alertaba del problema. El informe de la NACBA muestra, por ejemplo, que:

  • 4 de cada 5 abogados de la Asociación manifiestan que los clientes potenciales con deuda de préstamos a estudiantes se han incrementado “significativamente” o “algo” en los últimos tres o cuatro años.
  • El 95% de los abogados manifiestan que la mayoría de sus clientes no tienen ninguna posibilidad de obtener una moratoria, dada la excesiva carga que en la actualidad les supone el préstamo a estudiantes.
  • Los préstamos a los padres para la educación universitaria de su hijos han aumentado un 75% desde el año académico 2005-2006. Los padres atendidos tienen un promedio de 34.000 de dólares en préstamos estudiantiles, y esa cifra se eleva a unos 50.000 dólares en un préstamo “estándar” con un plazo de de amortización de 10 años.
  • Por último, el informe revela que, por ejemplo, de los estudiantes graduados en 2005 (“Class of 2005″), los que empezaron a devolver el préstamo al año siguiente de la graduación, el 25% del total acabó con un préstamo impagado, y un 15% del total ha entrado en mora en algún momento de la vida del crédito.

Nuevamente la historia se repite: “El mercado de préstamos a estudiantes de EE.UU. es demasiado grande para quebrar”, repiten los analistas financieros (Too Big to Fail, como España e Italia en la zona del euro).

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[1] Un trillón en EE.UU. equivale a 1 billón europeo.

[2] Los préstamos HE revolving, son los préstamos obtenidos con garantía hipotecaria, conocidos también por Home Equity Line of Credit (HELOC). Representan un montante de 520.000 millones de dólares, un 4,5% del total de la deuda de los hogares.

Ranking I-UGR de producción científica 2013 de las Universidades Españolas en las disciplinas de Economía y Empresa

La división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters se ocupa de construir bases de datos de la actividad científica por áreas y países. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

Este recurso -disponible en ediciones separadas para la Ciencia en general y para las Ciencias Sociales (incluidas las áreas de Economía, Empresa y de Finanzas) en particular-, es una herramienta esencial para cualquiera que necesite conocer acerca del impacto y la influencia de las revistas en la comunidad investigadora global. Además, los indicadores disponibles de las revistas indexadas en la base JCR Web son utilizados a la hora de evaluar la actividad científica (“productividad investigadora”) de Facultades, Institutos de Investigación, Organismos de Investigación, Universidades, profesores universitarios y científicos, tanto en España [Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI), Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA)], como a nivel internacional.

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En este contexto el Grupo de Investigación de evaluación de la ciencia y de la comunicación científica EC3 de la Universidad de Granada acaba de presentar el ranking de las universidades españolas (públicas y privadas) para el año 2014 (5ª edición), basado en la investigación publicada en las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports Web en los periodos 2004-2013 y 2009-2013. En el estudio se propone un método de ordenación de las universidades que sintetiza 6 indicadores bibliométricos de producción e impacto que miden los aspectos cualitativos y cualitativos de la producción científica de los investigadores de las universidades españolas. El ranking se organiza por campos (12) y por disciplinas científicas (37). En última instancia, el objetivo principal de estos rankings es descubrir las fortalezas y debilidades del sistema universitario español de investigación en diferentes ámbitos del conocimiento.

En el primer cuadro se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en el campo científico de Economía, Empresa y Negocios (que incluye las revistas de las categorías “Economics”, “Business” y “Business, Finance” de la base JCR Social Sciences Edition). [1]

En el periodo 2004-2013, lideran el ranking del campo científico de Economía, Empresa y Negocios, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Carlos III, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad de Barcelona y la Universidad de Valencia.

En el segundo cuadro se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en la disciplina científica Economía en el periodo 2004-2013, que incluye las revistas de la categoría “Economics” de la base JCR Web).

En el periodo 2004-2013, lideran el ranking de la disciplina científica de Economía, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la Universidad Carlos III,  la Universidad de Valencia y la Universidad de Alicante.

En el tercer cuadro se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en la disciplina científica Empresa y Negocios en el periodo 2004-2013, que incluye las revistas de la categorías “Business” y “Business, Finance”de la base JCR Web).

En el periodo 2004-2013, lideran el ranking de la disciplina científica de Empresa y Negocios, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad Carlos III, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Valencia,  la Universidad de Sevilla y la Universidad Jaume I de Castellón.

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la CNEAI dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado” aprovechando la introducción del EEES en la Universidad española. Pero eso es otra historia.

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[1] No todas las universidades figuran en los rankings, tanto en campos como en disciplinas antes del cálculo del IFQ2A-Index se establece un primer corte: solo figuran aquellas que cuentan con unos umbrales mínimos de producción científica (NDOC). En este documento se detallan el período y la regla de inclusión seguida en cada campo y disciplina.

Ranking 2012 de Facultades de Economía según la producción científica elaborado por Tilburg University

En numerosas tertulias televisivas se sigue menospreciando a la universidad (pública) española, al repetir la conocida frase pronunciada el 13 de abril de 2012 – en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros – por parte el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert: “Desgraciadamente, no hay ninguna universidad española entre las 150 mejores del mundo”. Pero José Ignacio estaba equivocado – al igual que ahora lo están los tertulianos -, ya que al menos en el área de Economía hay tres universidades (y son universidades públicas).

Una de las divisiones de la empresa Thomson Reuters, Thomson Scientific ISI, se ocupa de elaborar bases de datos de la producción científica a nivel mundial. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

El CentER for Research in Economics and Business de Tilburg University (Holanda) ha publicado su tradicional Ranking mundial de Facultades de Economía correspondiente a 2012. El ranking se elabora con los puntos acumulados por cada Facultad en relación al número de artículos publicados en las 70 principales revistas científicas del área de Economía indexadas en la base JCR Web.

En el primer cuadro (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) aparece el ranking de las 100 primeras Facultades de Economía a nivel mundial. El orden viene determinado por la puntuación acumulada por las publicaciones de sus profesores en las revistas científicas escogidas para el período 2005-2012. [1]

El ranking lo encabeza la Universidad de Harvard, EE.UU., con 1264 puntos, mientras que la primera universidad europea es la London School of Economics, Reino Unido, que se sitúa con 613 puntos en el puesto número 10. La sorpresa es que si aparecen tres Facultades de Economía española en el Top 100 mundial: se trata de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, que ocupa el puesto 50 con una puntuación acumulada de 231 puntos (y además cierra el Top 50 mundial), la Universidad Carlos III de Madrid en el puesto 56 (con 220 puntos) y la Universidad Autónoma de Barcelona en el puesto 97 con 153 puntos.

 Si ampliamos el ranking tenemos también bien situadas varias Facultades de Economía españolas:

  • En el Top 200 mundial aparecen la Universidad de Alicante en el puesto 168 (con 84 puntos) y la Universidad de Barcelona en el puesto 175 (con 80 puntos).
  • Y en el Top 300 mundial aparece la Universidad de Valencia en el puesto 237 (con 59 puntos).

En el segundo gráfico aparece el ranking de las 50 primeras Facultades de Economía de Europa. Aquí es donde debería el Ministro Wert y las Universidades españolas centrar sus esfuerzos para escalar más en el ranking europeo.

El ranking europeo lo encabeza la London School of Economics, Reino Unido, mientras que la primera universidad española es lógicamente la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona que se sitúa en el puesto número 16.  Y en el Top 50 europeo también se colocan en puestos destacados la Universidad Carlos III (puesto 17) y la Universidad Autónoma de Barcelona (puesto 36). [2]

Si ampliáramos el rango al Top 100 de Europa entrarían en el mismo la Universidad de Alicante (puesto 60), la Universidad de Barcelona (puesto 64) y la Universidad de Valencia (puesto 91).

En el último gráfico presentamos el ranking de la Facultades de Economía españolas. Las Universidades que no aparecen en el ranking es porque sus profesores no han publicado ni un sólo artículo en las 70 revistas internacionales de prestigio seleccionadas en el periodo 2005-2012.

En el Top 10 español (si excluimos el CEMFI dependiente del Banco de España) hay dos grupos bien diferenciados: las Facultades de Economía que jugarían la “UEFA Champions League” en Europa (Universidad Pompeu Fabra, Universidad Carlos III y Universidad Autonóma de Barcelona) y las que jugarían la “UEFA Europa League” (Universidad de Alicante, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Valencia). La distancia entre los dos grupos de excelencia está aumentando con el tiempo, pero también es verdad que la distancia entre el segundo grupo y el resto de Facultades de Economía españolas aún se ha ampliado más.

El Ministro Wert incluyó en el Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo una medida que va en la buena línea de premiar la excelencia de los profesores que dedican parte de su tarea universitaria a la investigación, y que la misma es reflejada en la publicación en revistas revistas científicas del área de Economía indexadas en la base JCR Web y que es, en última instancia, ya recompensada económicamente con la obtención del complemento de productividad de la actividad investigadora (sexenio) otorgado por la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora (CNEAI) dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Esta medida “discriminatoria” positiva premia a los profesores con éxito probado en su producción científica y se concreta ahora en la reducción horaria de la actividad docente respecto a los que no han dedicado parte de su tarea universitaria a la actividad investigadora. En concreto, en el Real Decreto-ley se establecen tres grupos:

  • La dedicación docente se establece como máxima en 16 créditos [3] para los Catedráticos de Universidad con cuatro o más sexenios de investigación (estando el último en vigor) y al resto de profesores universitarios funcionarios con tres o más sexenios de investigación (estando el último en vigor).
  • La dedicación docente aumentará como máximo a 32 créditos para cualquier profesor universitario funcionario que no haya sometido a evaluación el primer período de seis años de actividad investigadora, que haya obtenido una evaluación negativa de dicho período, o que hayan transcurrido más de seis años de la última evaluación positiva.
  • Finalmente, en el resto de casos la actividad docente queda fijada como hasta ahora, un máximo de 24 créditos.

Esta debe ser la primera medida incentivadora, pero no la última de una amplia lista. Las próximas podrían ser las siguientes:  i) aumentar en gran medida la retribución asignada a los complementos de productividad de la actividad investigadora o sexenios (y con mayor cuantía para cada tramo acumulado); ii) establecer el distrito único universitario nacional, para que los mejores alumnos vayan a las mejores universidades (con becas de movilidad generosas). Ello implicaría una competencia entre universidades para captar a los mejores alumnos; iii) establecer que solamente las universidades con carácter más investigador impartan estudios de postgrado (Máster y Doctorado). Para tal fin, bastaría con exigir determinado número de sexenios de investigación al conjunto (y también individualmente) de los profesores que vayan a impartir su docencia en postgrado; iv) reducir el número de años de los Grados (de los cuatro actuales a tres como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea) para liberar recursos con el objetivo último de establecer titulaciones de postgrado de mayor calidad. [4]

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados casi por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la CNEAI (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado”. Pero eso es otra historia.

Parafraseando a Bill Clinton: “it’s about the incentives, stupid” (¡se trata de los incentivos, estúpido!).

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[1] En el mundo hay 11992 universidades.

[2] En Europa hay más de 5854 universidades.

[3] Una asignatura en un Grado tiene normalmente 6 créditos.

[4] Sólo España, Chipre, Turquía y Eslovenia están aplicando unos Grados de cuatro años y un Máster de uno (lo que se le conoce como 4+1), el resto de las universidades europeas han adaptado sus títulos a tres años de Grado y dos de Máster (3+2), dándole un mayor protagonismo a la especialización de lo que se le otorga en España.

Tres universidades españolas destacan en el ranking 500 de Shanghai en el área de Economía y Empresa

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En relación a este tema, se ha publicado recientemente el Academic Ranking of World Universities (ARWU) 2013 elaborado desde 2003 por la Shanghai Jiao Tong University, China. Este ranking de universidades clasifica las mejores 500 universidades a nivel internacional (de un total de 1000 universidades analizadas).

El ranking de las universidades se realiza en base a un Indicador Sintético Ponderado compuesto de 6 indicadores ponderados:

  • La calidad de la docencia medida por los alumnos que han sido galardonados con un Premio Nobel o con premios de investigación relevantes (indicador Alumni, peso del 10%).
  • La calidad de la Facultad medida por dos indicadores: i) los profesores que han sido galardonados con un Premio Nobel o con premios de investigación relevantes (Award, peso del 20%); y ii) los profesores que tienen artículos muy citados por otros artículos en 21 categorías temáticas (indicador HiCi, peso del 20%).
  • La calidad de la investigación medida por dos indicadores: i) artículos publicados entre 2008 y 2012 en las revistas científicas Nature y Science (indicador N&S, peso del 20%); y ii) artículos publicados en 2012 en la base científica de revistas Journal of Citation Reports Web (JCR) elaborada por la división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters, incluyendo el Science Citation Index-Expanded (SCIE) y Social Science Citation Index (SSCI) (indicador PUB, peso del 20%).
  • El rendimiento académico per cápita de la institución medido por la puntuación de los 5 anteriores indicadores dividido por el número de personal académico a tiempo completo (indicador PCO, 10% del peso).

A la universidad con mayor puntuación se le asigna un valor 100, y la puntuación del resto de universidades se obtiene como un porcentaje de la puntuación de la universidad que lidera el ranking. La clasificación de universidades se realiza para el conjunto de la misma pero también en base a 5 campos científicos [i) Ciencias Naturales y Matemáticas, ii) Ingeniería, Tecnología e Informática, iii) Ciencias de la Vida y Agricultura, iv) Medicina y Farmacia, v) Ciencias sociales], y en base a 5 campos de conocimiento o materias [(i) Matemáticas, ii) Física, iii) Química, iv) Informática, v) Economía y Empresa].

En esta entrada del Blog nos centramos en la posición de las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de las universidades españolas en el ranking Top 500 mundial.

En primer lugar, en la Tabla 1 mostramos el ranking utilizando el Indicador Sintético Ponderado (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). En el Top 200 sólo aparecen las Facultades de Ciencias Económicas y Empresariales de tres universidades españolas: la Universidad Pompeu Fabra en el rango del 101 al 150 y la Universidad de Valencia y la Universidad Carlos III en el rango del 151 al 200.

El panorama cambia muy positivamente si sólo utilizamos el indicador PUB (véase Tabla 2), que hace referencia a la producción científica global de los profesores en relación a los artículos publicados en las revistas indexadas en la base de datos JCR. En este caso, la Universidad de Valencia lidera el ranking español y escala espectacularmente hasta el puesto 53 mundial, mientras que la Universidad Carlos III se sitúa en el puesto 97 y la Universidad Pompeu Fabra se sitúa en el puesto 121.

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI) dependiente del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado” aprovechando la introducción del EEES en la Universidad española. Pero eso es otra historia.

Ranking I-UGR de producción científica 2013 de las Universidades Españolas en las disciplinas de Economía y Empresa

La división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters se ocupa de construir bases de datos de la actividad científica por áreas y países. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

Este recurso -disponible en ediciones separadas para la Ciencia en general y para las Ciencias Sociales (incluidas las áreas de Economía, Empresa y de Finanzas) en particular-, es una herramienta esencial para cualquiera que necesite conocer acerca del impacto y la influencia de las revistas en la comunidad investigadora global. Además, los indicadores disponibles de las revistas indexadas en la base JCR Web son utilizados a la hora de evaluar la actividad científica (“productividad investigadora”) de Facultades, Institutos de Investigación, Organismos de Investigación, Universidades, profesores universitarios y científicos, tanto en España [Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora (CNEAI), Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA)], como a nivel internacional.

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En este contexto el Grupo de Investigación de evaluación de la ciencia y de la comunicación científica EC3 de la Universidad de Granada acaba de presentar el ranking de las universidades españolas (públicas y privadas) para el año 2013 (4ª edición), basado en la investigación publicada en las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports Web en los periodos 2003-2012 y 2008-2012. En el estudio se propone un método de ordenación de las universidades que sintetiza 6 indicadores bibliométricos de producción e impacto que miden los aspectos cualitativos y cualitativos de la producción científica de los investigadores de las universidades españolas. El ranking se organiza por campos (12) y por disciplinas científicas (37), cuyo número se ha incrementado en esta edición. En última instancia, el objetivo principal de estos rankings es descubrir las fortalezas y debilidades del sistema universitario español de investigación en diferentes ámbitos del conocimiento.

En el primer cuadro adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en los 12 campos científicos en el periodo 2008-2012. Centrémonos en nuestro caso en la penúltima columna que recoge el campo científico de “Economía, Empresa y Finanzas” (que incluye las revistas de las categorías “Economics”, “Business” y “Business, Finance” de la base JCR Social Sciences Edition). [1]

En el periodo 2008-2012, lideran el ranking del campo científico de Economía, Empresa y Finanzas, la Universidad Carlos III, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad de Valencia y la Universidad de Barcelona.

En el segundo cuadro adjunto se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en las 37 disciplinas científicas en el periodo 2008-2012. Centrémonos en nuestro caso en las columnas de la disciplina científica de “Economía” (que incluye las revistas de la categoría “Economics” de la base JCR Web) y de la disciplina científica “Empresa” (que incluye las revistas de la categoría “Business” de la base JCR Social Sciences Edition).

Por un lado, en el periodo 2008-2012, lideran el ranking de la disciplina científica de Economía, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad Carlos III, Universidad de Barcelona,  la Universidad de Alicante y la Universidad de Valencia.

 Por otro lado, en el periodo 2008-2012, lideran el ranking de la disciplina científica de Empresa, la Universidad Carlos III, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad de Valencia, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Oviedo y la Universidad Politécnica de Valencia.

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la CNEAI dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado” aprovechando la introducción del EEES en la Universidad española. Pero eso es otra historia.

El Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, no ha introducido una mayor diferencia salarial entre los profesores (mayores retribuciones por sexenio), pero al menos premia a aquellos con éxito “probado” en su producción científica. En concreto, se establece dos casos de reducción horaria de la actividad docente de dos grupos de profesores (un caso más exigente que el otro) respecto a aquellos profesores que no han dedicado parte de su tarea universitaria a la actividad investigadora (en este caso se les aumenta la carga docente).

Esta debe ser la primera medida pero no la última de una amplia lista. Las próximas podrían ser las siguientes: i) aumentar en gran medida la retribución asignada a los complementos de productividad de la actividad investigadora o sexenios (y con mayor cuantía para cada nuevo tramo acumulado y de manera creciente); ii) establecer el distrito único universitario nacional, para que los mejores alumnos vayan a las mejores universidades (con becas de movilidad generosas). Ello implicaría una competencia entre universidades para captar a los mejores alumnos; iii) establecer que solamente las universidades con carácter más investigador impartan estudios de postgrado (Máster y Doctorado). Para tal fin, bastaría con exigir determinado número de sexenios de investigación al conjunto (y también individualmente) de los profesores que vayan a impartir su docencia en postgrado; iv) reducir el número de años de los Grados (de los cuatro actuales a tres como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea) para liberar recursos con el objetivo último de establecer titulaciones de postgrado de mayor calidad. [2]

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[1] No todas las universidades figuran en los rankings, tanto en campos como en disciplinas antes del cálculo del IFQ2A-Index se establece un primer corte: solo figuran aquellas que cuentan con unos umbrales mínimos de producción científica (NDOC). En el caso de los campos la regla general es que las universidades que se sitúan en el 4º Cuartil según NCDOC se excluyen, es decir se escogen solo aquellas situadas a partir del 3 er Cuartil. En el caso de las disciplinas o bien se incluyen aquellas situadas a partir del 2º Tercil o bien aquellas situadas a partir del 1er Tercil dependiendo de las características y fiabilidad de los diferentes indicadores en cada una de las disciplinas. En este documento se detallan el período y la regla de inclusión seguida en cada campo y disciplina.

[2] Sólo España, Chipre, Turquía y Eslovenia están aplicando unos grados de cuatro años y un máster de uno (lo que se le conoce como 4+1), el resto de las universidades europeas han adaptado sus títulos a tres años de grado y dos de máster (3+2), dándole un mayor protagonismo a la especialización de lo que se le otorga en España.

La importancia de los MOOC en un entorno global (1)

Trataré de explicar en este post por qué son importantes los MOOC  (Masive Online Open Course) y su nacimiento en un entorno global que  algunos califican de burbuja educativa especialmente en los Estados Unidos. En un segundo post, hablaré de un proyecto específico español que se presentará el próximo día 29 en la UIMP, UNIMOOC AEmprede.

Antecedentes

La enseñanza universitaria online fue un fracaso absoluto a finales de los noventa y principios de 2000 que barrió grandes inversiones y consorcios universitarios de prestigio tanto en los Estados Unidos como en Europa. Lentamente algunas instituciones empezaron a apuntar en orientaciones más correctas. Otro paso muy importante en la dirección acertada fue la iniciativa del MIT que se decidió a poner todos  sus recursos educativos en abierto y de forma gratuita a través del OpenCourseWare, proyecto que tuve la suerte de impulsar en España y América Latina a través de Universia.

Desde entonces han ido dándose pequeños pasos en la dirección acertada (Khan Academy, por ejemplo) y además se ha impuesto una cultura en Internet que es colaborativa, predominante abierta y de libre acceso.

Hace poco más de un año, una iniciativa (un curso de inteligencia artificial) de la Universidad de Stanford iba a revolucionar el estado de la cuestión. Las claves del espectacular éxito (una matrícula de 180.000 estudiantes, doce veces la población estudiantil presencial de la citada Universidad) fueron las siguientes:

  • Matrícula gratuita (los 180.000 estudiantes procedían de países  de todo el mundo)
  • Libre acceso gratuito on line a todos los materiales docentes, estructurados de forma clara y sencilla para facilitar el autoaprendizaje.
  • Certificación o acreditación de la Universidad (opcional para el alumno) de pago.  De los 180.000 unos 30.000 estudiantes pidieron certificación (el doble de los alumnos presenciales de Stanford) y pagaron por ello.

La apuesta de las grandes universidades estadounidenses por los MOOC

El famoso curso de Stanford abrió los ojos de casi todas las Universidades importantes de Estados Unidos, sumidas en una importante crisis de costes y con un debate muy relevante sobre la “burbuja educativa” en el citado país (ya me referí en un artículo anterior (Innovación universitaria: cambios y propuestas a las restricciones presupuestarias). Acababan de nacer los MOOC cuyas siglas indican: “Curso masivo, abierto y online”. La mayor parte de los especialistas vieron en los MOOC una auténtica revolución universitaria de índole mundial.

En tan sólo unos pocos meses los acontecimientos se precipitaron de forma importante. Uno de los profesores de la Universidad de Stanford que lanzó el curso de inteligencia artificial, Sebastian Thrun, montó por su cuenta una plataforma para desarrollar cursos MOOC llamada “Udacity” (autodenominada Universidad del siglo XXI) con un éxito increíble, pese al poco tiempo transcurrido.

Las grandes universidades de mayor reputación en USA, Stanford, MIT, Harvard han lanzado grandes proyectos. La primera lidera “Coursera” a la que se han sumado hasta la fecha 40 universidades de primerísima fila de todo el mundo y las dos últimas -Harvard y el MIT- se han sumado en otro proyecto edX. Tras esto todas la universidades del mundo están poniendo foco en los MOOC.

Qué conclusiones cabe sacar de todo esto

  • La demanda universitaria se ha globalizado rápidamente y tiende a internacionalizarse al menos en las propuestas que están ligadas a la reputación de la oferta.
  • La tecnología permite desarrollar cursos de gran calidad con matrículas masivas de alumnos, de bajo coste y con herramientas de aprendizaje y evaluación muy potentes.
  • La gratuidad de matrícula y acceso a todo los materiales es revolucionaria en cuanto permite a los alumnos “catar” una gran cantidad de cursos sin coste inicial
  • La posibilidad de realizar ingresos está en la acreditación, no en la venta de contenidos, cursos, etc.
  • Los avances en la metodología docente online, hacen de un curso en Internet un curso que puede tener tanta o más calidad que un curso presencial, dado el potencial de las herramientas tecnológicas que dispone.
  • Se explota una cultura digital predominante ya entre los estudiantes nativos digitales..
  • La unión hace la fuerza (caso Coursera), la demanda se canaliza por reputación y prestigio MIT + Harvard + Berkeley). Se impone una concretación de la oferta y de las “marcas” universitarias.
  • El modelo convencional de universidad puede entrar en una cierta crisis (burbuja + crisis de modelo), de lo que se deduce la necesidad de “reinventar” y especializar a las universidades, y crear plataformas que las coordinen y definan productos atractivos.
  • Necesitamos experimentar y dar respuestas rápidas desde el resto del mundo, a un fenómeno que nace en los Estados Unidos y que incluso el MIT en su revista Technology Review habla de “The crisis of Higher Education“, refiriéndose a la situación de la burbuja educativa de en este país.
  • Especialmente importante sería acometer una estrategia global en en un ámbito cultural y lingüístico como el Iberoamericano.

En el siguiente post, como he dicho al principio, hablaré de un proyecto español, impulsado originalmente por el Instituto de Economia Internacional,  y respaldado, desarrollado, ampliado… por la CRUE, Santander Universidades, Universia, Google, CSEV-UNED, Orbyt, RedEmprendia y otras instituciones universitarias: uniMOOC -AEmprende. que será presentado oficialmente el próximo día 29 en la UIMP.

Andrés Pedreño Muñoz
Instituto de Economía Intrenacional

El aumento discriminatorio de las tasas universitarias aprobado por el Gobierno de España está más que justificado: un caso de estudio

El Ministro Wert incluyó en el Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo una medida que ha sido criticada sin fundamento. Se trata del aumento discriminatorio (positivo) de las tasas universitarias en función del número de veces que se ha matriculado el alumno en una misma asignatura.

El objetivo que busca está medida no es más que el aumento de la eficiencia de un servicio público mediante la fijación de umbrales en los precios públicos para aproximar gradualmente su cuantía a los costes de prestación del servicio, tomando asimismo en consideración el esfuerzo académico del alumno, de ahí la discriminación.

Si nos centramos en las enseñanzas de Licenciatura (y en las nuevas de Grado), donde verdaderamente está el problema, el Real Decreto establece que los precios públicos y derechos los fijará la Comunidad Autónoma, dentro de los límites que establezca la Conferencia General de Política Universitaria, que estarán relacionados con los costes de prestación del servicio, en los siguientes términos:

  • Los alumnos pagarán entre el 15 por 100 y el 25 por 100 de los costes en primera matrícula (de cada asignatura matriculado). [1]
  • entre el 30 por 100 y el 40 por 100 de los costes en segunda matrícula.
  • entre el 65 por 100 y el 75 por 100 de los costes en la tercera matrícula.
  • y entre el 90 por 100 y el 100 por 100 de los costes a partir de la cuarta matrícula.

Utilicemos un caso de estudio real y que cada uno juzgue la justificación de la medida.

En el primer cuadro adjunto se muestra la distribución de los alumnos por el número de veces que se ha matriculado de un grupo al azar de una asignatura obligatoria (“Economía Mundial”) de la Licenciatura de Administración y Dirección de Empresa (ADE) de la Universidad de Valencia (curso 2011-12). [2]

 

De los 83 alumnos matriculados a comienzo del curso, 2 estaban en séptima matrícula (7 años), 3 en quinta matrícula (5 años) y 5 en cuarta matrícula (4 años). Estos tres grupos, suponían nada menos que el 12,04% de los matriculados y deberían haber pagado el 100% del coste con la nueva normativa. Pero es que otros 14 alumnos estaban ya en tercera matrícula (tercer año) y representaban otro 16,87% de la clase (deberían haber pagado entre el 65 y el 75% del coste). En la actualidad -sin la aplicación del nuevo Decreto Ley- todos estos alumnos que menos se esfuerzan están pagando algo más del 15% del coste real, frente a los que aprueban en primera matrícula que están pagando el 15% del coste real.

En el segundo cuadro aparecen las notas obtenidas por los alumnos de este Grupo en la primera convocatoria, correspondiente a enero de 2012.

 
De los 83 alumnos matriculados, 31 no se presentaron (el precio público sólo cubre el 15%, les resulta “barato”) y 25 están suspendidos (supongo que a estos les resulta también “barato”). Si sumamos los no presentados y los suspensos, son nada menos que el 67% del Grupo. [3]

Pocas veces se tiene conciencia del coste real de los servicios públicos, en relación a lo que pagamos por disfrutar de ellos. La educación es un derecho, ¿pero hay derecho a infrautilizar ese servicio “no presentándose” y “suspendiendo”? Suspendiendo o no presentándose hasta 12 exámenes porque cada matrícula da derecho a 2 exámenes, y un alumno en séptima matrícula ha podido suspender hasta 12 veces.

La subida de tasas ayuda a racionalizar la utilización del recurso y evitar su despilfarro.

Un sistema de tasas más eficiente desde el punto de vista redistributivo sería aquel que transfiera el dinero “extra” recaudado con la nueva normativa a los alumnos que demuestren excelencia (sobresaliente y notables) a través de becas salario-renta más generosas que las actuales (mayor equidad del servicio público).

Juzguen si la nueva normativa de tasas universitarias está justificada.

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[1] Recordemos que la matrícula anual incluye dos convocatorias de examen.

[2] Entre todas las Licenciaturas y los nuevos Grados hay un total de 20 Grupos de esta asignatura en el curso 2011-2012. Hemos escogido un Grupo típico “medio” que es el más común, dejando los extremos, que los hay también.

[3] El coste por alumno y año de media en la Licenciatura ADE de la Universidad de Valencia es de 4000 euros y la matrícula actual de un curso completo sólo cubre 600 euros de media (el 15% de media, el 85% restante es una beca generosa y “encubierta”).

Ranking I-UGR de producción científica 2012 de las Universidades Españolas en las disciplinas de Economía y de Empresa

La división de Ciencia de la empresa Thomson Reuters se ocupa de construir bases de datos de la actividad científica por áreas y países. La más conocida es el Journal of Citation Reports Web, base de datos que ofrece un medio sistemático y objetivo para evaluar de manera crítica las revistas científicas más importantes del mundo. En concreto, JCR Web permite medir la influencia y el impacto de las investigaciones realizadas (a nivel de revistas y por áreas de investigación) y muestra las relaciones entre las revistas que citan y las que son citadas.

Este recurso -disponible en ediciones separadas para la Ciencia en general y para las Ciencias Sociales (incluidas las áreas de Economía, Empresa y de Finanzas) en particular-, es una herramienta esencial para cualquiera que necesite conocer acerca del impacto y la influencia de las revistas en la comunidad investigadora global. Además, los indicadores disponibles de las revistas indexadas en la base JCR Web son utilizados a la hora de evaluar la actividad científica (“productividad investigadora”) de Facultades, Institutos de Investigación, Organismos de Investigación, Universidades, científicos y profesores individuales, tanto en España como a nivel internacional.

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (conocido también como “proceso de Bolonia”, por el nombre de la ciudad italiana en la que se firmó la declaración política que abrió el espacio europeo universitario) no sólo significa una homologación de títulos a nivel europeo, sino también debería abrir la competencia entre las universidades europeas y españolas entre sí en la captación de los mejores alumnos y profesores.

Una de las variables clave para poder elegir una Facultad y una Universidad en el nuevo contexto debería ser sin duda el nivel científico de su profesorado, por lo que indicadores de la “calidad” de las publicaciones de investigadores y profesores, van a pasar a un nivel más que relevante. Los ranking internacionales de universidades son también importantes por varios motivos. Además del evidente prestigio internacional, son fundamentales por las importantes ventajas económicas que eso puede traer en un momento en el que los planes autonómicos, nacionales y europeos de apoyo a las universidades (fondos de investigación para los profesores, incentivos económicos a los mejores profesores, ..) deberían de tener un claro objetivo: premiar la excelencia. Y la excelencia se cuantifica en este tipo de listados (guste o no guste), entre otro tipo de cosas.

En este contexto el Grupo de Investigación de evaluación de la ciencia y de la comunicación científica EC3 de la Universidad de Granada acaba de presentar el ranking de las universidades españolas (públicas y privadas) para el año 2012 (3ª edición), basado en la investigación publicada en las revistas científicas indexadas en el Journal of Citation Reports Web en los periodos 2002-2011 y 2007-2011. En el estudio se propone un método de ordenación de las universidades que sintetiza 6 indicadores bibliométricos de producción e impacto que miden los aspectos cualitativos y cualitativos de la producción científica de los investigadores de las universidades españolas.

En el cuadro adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se presenta las posiciones ocupadas por universidades españolas en las 37 disciplinas científicas en el periodo 2007-2011. Centrémonos en nuestro caso en las columnas de la disciplina científica de “Economía” (que incluye las revistas de la categoría “Economics” de la base JCR Web) y de la disciplina científica “Empresa” (que incluye las revistas de la categoría “Business” de la base JCR Web). [1]

Por un lado, en el periodo 2007-2011, lideran el ranking de la disciplina científica de Economía, la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad Autónoma de Barcelona, la Universidad de Barcelona, la Universidad Carlos III y la Universidad de Valencia.

Por otro lado, en el periodo 2007-2011, lideran el ranking de la disciplina científica de Empresa, la Universidad Carlos III, la Universidad de Navarra (IESE Business School, privada), la Universidad Pompeu Fabra, la Universidad de Granada y la Universidad Ramón LLul de Barcelona (ESADE Business School, privada). [2]

Afortunadamente, no todas las Facultades de Economía (y los profesores universitarios de la disciplina de Economía y de la disciplina de Empresa) son iguales y, por lo tanto, no deberían ser tratados por igual. Las diferencias salariales derivadas del plus de productividad investigadora que otorga la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora dependiente del Ministerio de Educación (básicamente publicaciones en artículos de la base de datos utilizada para elaborar el ranking) son ridículas. El “café para todos” tan típicamente español debería ser “cortado” aprovechando la introducción del EEES en la Universidad española. Pero eso es otra historia.

El recién Real Decreto-ley 14 /2012, de 20 de abril, de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo aprobado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, no ha introducido una mayor diferencia salarial entre los profesores (mayores retribuciones por sexenio), pero al menos premia a aquellos con éxito “probado” en su producción científica. En concreto, se establece dos casos de reducción horaria de la actividad docente de dos grupos de profesores (un caso más exigente que el otro) respecto a aquellos profesores que no han dedicado parte de su tarea universitaria a la actividad investigadora (en este caso se les aumenta la carga docente).

Esta debe ser la primera medida pero no la última de una amplia lista. Las próximas podrían ser las siguientes: i) aumentar en gran medida la retribución asignada a los complementos de productividad de la actividad investigadora o sexenios (y con mayor cuantía para cada nuevo tramo acumulado y de manera creciente); ii) establecer el distrito único universitario nacional, para que los mejores alumnos vayan a las mejores universidades (con becas de movilidad generosas). Ello implicaría una competencia entre universidades para captar a los mejores alumnos; iii) establecer que solamente las universidades con carácter más investigador impartan estudios de postgrado (Máster y Doctorado). Para tal fin, bastaría con exigir determinado número de sexenios de investigación al conjunto (y también individualmente) de los profesores que vayan a impartir su docencia en postgrado; iv) reducir el número de años de los Grados (de los cuatro actuales a tres como ocurre en la mayoría de los países de la Unión Europea) para liberar recursos con el objetivo último de establecer titulaciones de postgrado de mayor calidad. [3]

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[1] No  todas las universidades españolas figuran en ambos rankings.  El estudio establece un primer corte: solo figuran aquellas que cuentan con unos umbrales mínimos de producción científica. En el caso de las disciplinas o bien se incluyen aquellas situadas a partir del 2º Tercil o bien aquellas situadas a partir del 1er Tercil dependiendo de las características y fiabilidad de los diferentes indicadores en cada una de las disciplinas.

[2] En una entrada reciente de este Blog presentábamos el ranking de Facultades de Economía 2011 de España elaborado por Tilburg University. Los resultados son muy parecidos, aunque en este ranking de Tilburg University se utilizaba un número más selectivo de revistas de la base de datos JCR y las dos disciplinas de Economía y Empresa no estaban separadas.

[3]  Sólo España, Chipre, Turquía y Eslovenia están aplicando unos grados de cuatro años y un máster de uno (lo que se le conoce como 4+1), el resto de las universidades europeas han adaptado sus títulos a tres años de grado y dos de máster (3+2), dándole un mayor protagonismo a la especialización de lo que se le otorga en España. Sólo caben dos posibilidades: o Alemania, Francia, Reino Unido e Italia están equivocados o nosotros somos la vanguardia europea de la innovación docente universitaria.

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