Indicador de coyuntura: Enero 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El indicador sigue indicando que el ritmo de la actividad económica ha perdido vigor desde la segunda mitad de 2015. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 3,8, solo un poco por encima del nivel de noviembre.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan valores por encima de los registrados en el mes anterior. La producción industrial y las ventas crecen en noviembre 5,7% y 4,6%, frente a los valores que presentaron en octubre de -0,2% y 2,7%. Por su parte, la renta y los afiliados pasan de crecer 4,3% y 2,8% en noviembre a crecer 4,4% y 3,1% en diciembre.

Indicador de coyuntura: Diciembre 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de ventas y producción industrial, y hasta noviembre de renta y de afiliados. Como mensaje para terminar el año 2015, el indicador indica que la recuperación de la actividad que se inició en 2013 se confirma en 2014 y se afianza en 2015. No obstante, parece que el ritmo de la actividad económica ha perdido vigor desde la segunda mitad de 2015. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 3,5, un poco por debajo de los valores que presentaba a principio de año cercanos a 5.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE presentan valores por debajo de los registrados en el mes anterior. La producción industrial y las ventas crece en octubre -0,3% y 2,8%, frente a los valores que presentaron en septiembre de 3,7% y 3,4%. Por su parte, la renta y los afiliados pasan de crecer 5,8% y 3,8% en octubre a crecer 4,2% y 2,8% en noviembre.

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Como es costumbre en la última entrada del año me gusta hacer un pequeño balance de la evolución económica anual. El 2015 comenzó con valores del indicador cercanos al 5% aunque desde el pasado verano la evolución del indicador muestra síntomas de agotamiento. Esta evolución coincide con la que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio.

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La pérdida de vigor en el movimiento de los indicadores coincide con la evolución del PIB de la economía española. El primer trimestre del año empezaba creciendo un 0,9%, el segundo trimestre aceleró su ritmo de crecimiento al 1% y acabó el tercer trimestre subiendo un 0,8%.

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¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre? De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, se estima que el avance trimestral del PIB podría alcanzar un 0,8%, situándose en valores cercanos a los del trimestre precedente. Por tanto, se confirmaría que el crecimiento de la economía española seguiría siendo sólido.

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La principal amenaza para la economía mundial es el exceso de endeudamiento global, 2007-2014

El nuevo informe publicado por McKinsey Global Institute (MGI), Debt and (not much) deleveraging, examina  la evolución de la deuda en 47 países, 22 de economías avanzadas y 25 economías en desarrollo y evalúa las implicaciones de un mayor apalancamiento en la economía global y en sectores y países específicos.

Han pasado ya siete años desde el inicio de la crisis financiera internacional y la deuda global sigue creciendo. De hecho, en lugar de reducirse el endeudamiento (o apalancamiento), en todas las grandes economías se presentan mayores ratios de deuda total en relación al PIB en 2014 que en 2007. Este elevado endeudamiento plantea nuevos riesgos para la estabilidad financiera internacional y puede ralentizar el crecimiento económico mundial y la salida de la crisis económica.

En el siguiente gráfico se muestra el cambio en la deuda global desde el inicio de la crisis financiera internacional y la Gran Recesión. En detalle, la deuda mundial ha crecido en 57 billones (trillones americanos) de dólares de 2007 a 2014, pasando de 142 billones a 199 billones. Si medimos la evolución en % del PIB, la deuda global ha aumentado del 269% al 286% del PIB mundial. Resaltar también que el endeudamiento ha crecido en todos los sectores institucionales: hogares, empresas no financieras, AA.PP. e instituciones financieras.

En el siguiente gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra para los 47 países la relación entre la ratio deuda total/PIB en 2014 (eje abscisas) y el cambio en la ratio deuda total/PIB entre 2007 y 2014 (eje de coordenadas). Desde el inicio de la crisis internacional de 2007 la mayoría de los países han aumentado su deuda y los que han reducido el apalancamiendo son cinco economías en desarrollo (Argentina, Rumania, Egipto, Arabia Saudí e Israel). Destacar que España es uno de los países peor situados, ya que ha aumentado su deuda total en 72 puntos sobre el PIB entre 2007 y 2014.

En el siguiente gráfico se muestra el ranking mundial de la deuda total sobre el PIB y el ranking de países en relación a los cambios de la deuda (en %) en el periodo 2007-2014, para el total de la economía y para los cuatro sectores institucionales (AA.PP., empresas no financieras, hogares y sector financiero). En primer lugar, Japón encabeza el ranking de endeudamiento total con el 400% de deuda en relación al PIB, mientras que España es el 8º país más endeudado del mundo, con un 313% de deuda sobre el PIB. En segundo lugar, los mayores aumentos en la deuda de las AA.PP, en la deuda de las empresas financieras, en la deuda de los hogares y en la deuda del sector financiero se han producido en Irlanda (+93 puntos porcentuales), Singapur (+92 puntos porcentuales), Tailandia (+26 puntos porcentuales) y China (+41 puntos porcentuales), respectivamente.

Finalmente, en el estudio se destaca tres nuevas áreas de riesgo en el ámbito de la deuda que resultan potencialmente peligrosas para la economía mundial: (1) el aumento generalizado de la deuda pública, que en algunos países ha alcanzado niveles tan altos que se requerirán importantes ajustes fiscales y económicos para que se pueda estabilizar y posteriormente reducir; (2) el continuo aumento de la deuda de los hogares y de los precios de la vivienda en algunos países del norte de Europa y de Asía; y (3) el aumento de la deuda total de China, que se ha cuadriplicado en los últimos siete años. Este apalancamiento en la economía china ha estado impulsado fundamentalmente por el aumento de la deuda hipotecaria y por el importante crecimiento de los créditos de la banca en la sombra.

 

Indicador de coyuntura: Julio 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de junio con los datos publicados hasta mayo de ventas y producción industrial, y hasta junio de renta y afiliados. Aunque se observa un leve retroceso del indicador mensual, se sigue moviendo entorno a valores que muestran los síntomas de consolidación de la recuperación iniciada hace ya más de un año. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en junio es de 3,2 similar al dato que presentó en el mes de mayo de 3,9.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALdE, salvo las ventas, muestran un leve retroceso respecto a los meses anteriores. El crecimiento de la producción industrial baja de 2,5% abril a 1,7% en mayo, y la renta y los afiliados bajan de 4,9% y 3,6% en mayo a 4,1% y 3,1% en junio. Por su parte, el crecimiento de las ventas sube de 2,6% en abril a 5,9% en mayo.

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Indicador de coyuntura: Junio 2014

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El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta abril de ventas, producción industrial y renta, y hasta abril de afiliados. El indicador mensual muestra síntomas de consolidación de la recuperación iniciada hace ya más de un año. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 4,0 similar al dato que presentó en el mes de abril de 4,1.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE salvo los afiliados muestran un leve retroceso respecto a los meses anteriores. La producción industrial, las ventas y la renta suben 2,6% y 2.8% y 5,0 en abril, respecto las subidas de 5,1%, 6,9% y 5,1& en marzo, respectivamente. Los afiliados crecieron un 3,6% en mayo frente a la subida de 3,4% en abril.

indicadores

¡Qué roben otros!

En cuanto la interpretación de los resultados electorales del paso domingo caben dos interpretaciones no necesariamente excluyentes. La primera sería el grito profundamente Ortegiano “¡Qué roben otros!” Es decir una sustitución de un partido y unos dirigentes marcados por la corrupción por otros partidos con personas en principio honestas (o que no han estado en posición de poder corromperse). La segunda interpretación sería un cambio en las preferencias de la población sobre la política económica y en particular el gasto público a nivel local y autonómico.

Sin desmerecer el factor Ortegiano, la segunda explicación tiene unas implicaciones más profundas en las políticas que implementen nuestros dirigentes a partir de ahora. La más evidente es que la austeridad simplemente no funciona. No es que los modelos macro de reacción fiscal se equivoquen (que también podría ser) ni por el acierto de las políticas Keynesianas de expansión del gasto público.

La austeridad no funciona porque la propensión marginal al suicidio político tiende a cero. Puede que las medidas de adelgazamiento de a deuda, reducción del gasto público, racionalización del sector público, devaluación interna y reducción de salarios para aumentar la competitividad, apertura comercial etc. sean justo lo que necesite nuestra economía en estos momentos. Pero atendiendo a los resultados electorales, ningún político tiene incentivos para continuar con este tipo de políticas, ya que los votantes han premiado a los partidos con políticas opuestas a las ortodoxas. Es decir, era previsible que los votantes se hartaran de esperar pacientemente recorte tras recorte a que se ajuste la economía en periodo indeterminado.

Tal como lo explicaba Keynes en The Economic Consequences of Mr. Churchill (1925):

The working classes cannot be expected to understand (..) Those who are attacked first are faced with a depression of their standard of life, because the cost of living will not fall until all the others have been successfully attacked too; and, therefore, they are justified in defending themselves. Nor can the classes which are first subjected to a reduction of money wages be guaranteed that this will be compensated later by a corresponding fall in the cost of living, and will not accrue to the benefit of some other class. Therefore they are bound to resist so long as they can; and it must be war, until those who are economically weakest are beaten to the ground”.

¿Qué alternativas hay para compatibilizar las preferencias de los votantes a corto plazo con un modelo de crecimiento a largo plazo? La primera es la Marxista: “Estos son mis modelos, si no le gustan, tengo otros”. La segunda es la Ortegiana: “¡Qué recorten otros!” La tercera es confiar que entre los miles de papers que producen las mentes económicas más brillantes haya al menos uno que encuentre la solución.

El crecimiento económico necesita estabilidad política, fortaleza institucional y una buena gestión de la política económica: Venezuela vs. Colombia y Ucrania vs. Bielorrusia

Encontrar la manera de acelerar el crecimiento económico es un prioridad máxima de todos los gobiernos. Los economistas hemos llegado al consenso de que para fomentar el crecimiento económico hay que crear un marco propicio para impulsar el emprendimiento y la inversión productiva. Y para lograr este objetivo son imprescindibles la disciplina macroeconómica (financiera, fiscal y monetaria), la promoción de la competencia y flexibilidad de los mercados, pero también es fundamental la fortaleza institucional y la estabilidad política.

En está entrada del Blog vamos a ocuparnos de dos países que han fracasado en comparación con sus dos vecinos en la generación de un crecimiento económico significativo y sostenible en el tiempo. La clave del fracaso y del éxito ha sido la presencia o la ausencia de fortaleza institucional y de una buena gestión de la política económica.

En el primer gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia de 1960 a 2013. La República Bolivariana de Venezuela ha pasado de 5939 dólares per cápita en 1960 a 6401 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento de tan sólo el 7,78% en 54 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +0,13%. Por el contrario, su vecina Colombia ha pasado de 1452 dólares per cápita en 1960 a 4394 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 471% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa +2%. El mayor crecimiento económico se ha registrado desde 2002 a 2013 (una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +2,9%), periodo del impulso de las negociaciones con la guerrilla para poner fin al conflicto armado interno.

En el segundo gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de Ucrania y Bielorrusia de 1990 a 2013. Ucrania ha pasado de 2640 dólares per cápita en 1960 a 2138 dólares per cápita en 2013. Ello supone una caída del 19% en 24 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del -0,87%. Por el contrario, su vecina Bielorrusia ha pasado de 2329 dólares per cápita en 1990 a 4913 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 111% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +3,11%.

Indicador de coyuntura: Abril 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de ventas y producción industrial, y hasta marzo de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar síntomas más claros de que la economía española se está recuperando. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 4,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 4,0.

factorAtendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, salvo la renta, muestran mejoras respecto a los meses anteriores. La producción industrial y las ventas suben 1,1% y 6,0% en febrero respecto a una caída de 2,5% y una subida de 5,6% en enero, respectivamente. Los afiliados crecen un 3,4% en marzo frente a la subida de 3,3% en febrero. Por contra, las ventas subieron un 5,1% en marzo, un poco menos que el 5,4% de febrero.

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EXCEPCIONALIDAD FINANCIERA

Al fin el BCE ha iniciado la aplicación de sus promesas de estímulo cuantitativo a través del PSPP (Public Sector Purchase Programme). Desde el pasado día 9 ha empezado a comprar en el mercado secundario deuda pública y privada que alcanzarán 60.000 millones de euros mensuales hasta, al menos, septiembre de 2016.

Es una decisión que llega seis años después de las aplicadas por la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. A pesar de ello, es de esperar que contribuya a consolidar la incipiente recuperación del crecimiento económico de la eurozona y al alejamiento de los temores deflacionistas. Será la cercanía al objetivo de inflación del BCE, una tasa de variación de los precios algo por debajo del 2%, la que ponga fin a ese programa de adquisición de títulos. La previsión de inflación que acaba de dar a conocer el propio BCE para este año es del 0%, en la que además del descenso en los precios de la energía sigue influyendo una demanda agregada muy débil, reflejo de una confianza de familias y empresas todavía no recuperada.

La Reserva Federal, por su parte, se plantea justo lo contrario: retirar definitivamente los estímulos que han contribuido a que esa economía pueda crecer este año más del 3%, con una tasa de desempleo que puede bajar del 5,5% actual. A medida que los indicadores vayan confirmando esas previsiones de crecimiento económico y del empleo, los comunicados de la Fed se irán adecuando a ese horizonte de endurecimiento monetario relativo, que podría inaugurarse a partir del verano. Esa divergencia de comportamientos ayuda a entender la volatilidad de las variables financieras.

Los operadores en los mercados financieros ya han tomado buena nota de esas señales anticipatorias de la función de reacción de ambos bancos centrales, explícita en ese suministro de información relevante, o “forward guidance” de ambas instituciones monetarias. En realidad, los mercados anticiparon ambos grupos de decisiones hace meses, como hemos tenido ocasión de observar en el comportamiento de los tipos de interés, de los tipos de cambio y de las cotizaciones bursátiles a uno y otro lado del Atlántico.

La reducción de tipos de interés sobre los bonos públicos en la eurozona, la marcada depreciación del euro frente a todas las divisas vehiculares, pero de forma destacada frente al dólar estadounidense, y la revalorización de los índices bursátiles, pero también en mayor medida los europeos, han sido reacciones no por previsibles, de menor impacto en algunas economías, más allá de EEUU y de la eurozona.  Por el momento, acentúan cierta perplejidad e inquietud acerca del carácter más o menos justificado de esa situación excepcional. Primero por el mayor o menor amparo de ese comportamiento de las variables financieras en los fundamentos reales de las economías; segundo, por la eventual escalada de tensiones en los mercados de cambio, incluida una eventual “guerra de divisas”. Para los más catastrofistas, esta es una situación insostenible que puede dar lugar a desenlaces bruscos. Para otros es el reflejo de “la nueva normalidad” a la que tendremos que ir acostumbrándonos si se mantiene el exceso de oferta y la baja inflación.

La existencia de tipos de interés históricamente bajos, negativos en algunos casos, es el principal signo de excepcionalidad. Su justificación no es otra que la pretensión por afianzar la recuperación de una de las más severas crisis desde la Gran Depresión y, en el caso concreto de la eurozona, alejar los riesgos de deflación. Esos tipos son ahora significativamente más bajos en la eurozona que en EEUU, hasta el punto de que están atrayendo a prestatarios de otros países, especialmente grandes empresas con capacidad de emisión de bonos. El atractivo no radica solo en ese diferencial de tipos de interés para instrumentos homogéneos y con igual vencimiento, sino en la expectativa de depreciación adicional el euro, con lo que el coste efectivo de ese endeudamiento sería aún más favorable.

Las emisiones denominadas en euros hasta final de febrero por empresas reales y financieras estadounidenses ya han triplicado el volumen del mismo periodo transcurrido del pasado año, hasta superar los 33.000 millones de euros. Junto a ellas, empresas de otros países, China de forma destacada, han intensificado también la captación de financiación en la eurozona.

Ello está contribuyendo a la dinamización del mercado de emisiones de deuda en el área monetaria común, lo que favorece esa necesaria ampliación de los mercados de financiación directa, mediante títulos, y la consiguiente reducción del peso de la financiación bancaria en la que también están empeñadas las autoridades comunitarias. De paso, contribuyen a la profundidad del mercado de bonos denominados en la moneda europea, en los que han de  invertir aquellos que necesitando ese tipo de instrumentos se encuentran al BCE como gran adquiriente mayorista de los mismos.

Una baja rentabilidad de la inversión en bonos contribuye a las elevaciones de las cotizaciones bursátiles. En la eurozona han sido superiores a los demás mercados de acciones. Costes financieros reducidos y un tipo de cambio del euro competitivo favorecen el aumento de los ingresos y de los beneficios de las compañías europeas con proyección internacional. El atractivo de las inversiones en acciones también es explícito en EEUU, hasta el punto de renovar los temores por la existencia de burbujas en la valoración de algunos activos.

Pero ese desplazamiento hacia instrumentos de mayor riesgo no es tan fácil para algunos inversores institucionales. Una muestra de las consecuencias de signo bien distinto de esos bajos tipos de interés son los problemas que afrontan algunas compañías de seguros en países como Austria y Alemania, fundamentalmente en el ramo de vida, obligadas a invertir en bonos a largo plazo de suficiente calidad crediticia y con rentabilidades suficientes para facilitar la cobertura de sus compromisos con los asegurados.

El otro foco de tensiones es la volatilidad en los mercados de divisas.  La presunción de que los tipos de interés en EEUU iniciarán pronto su repunte y que los excepcionalmente bajos en la eurozona tardarán más en hacerlo es la principal causa, aunque no la única, de la presión apreciadora sobre el tipo de cambio del dólar frente al euro. Su persistencia ha generado inquietud, especialmente en las empresas estadunidenses más orientadas a la exportación, pero también en aquellas economías emergentes endeudadas en dólares, entre otros.  Por eso no pocos analistas estadounidenses defienden que la Fed no se precipite en la elevación de tipos de interés y mantenga la guardia frente al riesgo de contaminación del cuadro macroeconómico europeo.

La excepcionalidad del panorama financiero dominante justifica la inquietud, entre otras razones porque es un hábitat sin precedentes, en el que autoridades y operadores financieros han de adaptarse. Pero es también verdad que esa excepcionalidad no emana de los caprichos de los bancos centrales, ni de influencias irracionales en sus decisores, sino de una excepcionalmente inquietante situación de las principales economías. Lo que más debería preocupar no es tanto la excepcionalidad financiera, sino el calado de la debilidad de las economías, su lenta y moderada reacción a terapias tan extraordinarias. O, lo que ojala no llegue a ser lo mismo, la cercanía a ese cuadro de “estancamiento secular” que hasta hace poco se consideraba poco más que el fruto de los ejercicios de algunos académicos.

El País 5/4/2015

Indicador de coyuntura: Febrero 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de enero con los datos publicados hasta diciembre de producción industrial y ventas y hasta enero de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en enero es de 3,11, superando con holgura el valor 2,35 del mes anterior y alcanzando el nivel más alto desde que empezó a tomar valores positivos en mayo de 2014.

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En tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial muestra el avance más pronunciado, un 2,1% en diciembre frente al -0,4% en noviembre. Las ventas crecen en diciembre a un ritmo inferior al de noviembre (0,9% frente 3,2%). La renta y los afiliados aumentan significativamente su ritmo de crecimiento al 5,1% y 3,1% en enero desde el 4,1% y 2,4% en diciembre, respectivamente.

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Como conclusión, parece que el ritmo de recuperación de la economía se está acelerando en 2015.

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