EXCEPCIONALIDAD FINANCIERA

Al fin el BCE ha iniciado la aplicación de sus promesas de estímulo cuantitativo a través del PSPP (Public Sector Purchase Programme). Desde el pasado día 9 ha empezado a comprar en el mercado secundario deuda pública y privada que alcanzarán 60.000 millones de euros mensuales hasta, al menos, septiembre de 2016.

Es una decisión que llega seis años después de las aplicadas por la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. A pesar de ello, es de esperar que contribuya a consolidar la incipiente recuperación del crecimiento económico de la eurozona y al alejamiento de los temores deflacionistas. Será la cercanía al objetivo de inflación del BCE, una tasa de variación de los precios algo por debajo del 2%, la que ponga fin a ese programa de adquisición de títulos. La previsión de inflación que acaba de dar a conocer el propio BCE para este año es del 0%, en la que además del descenso en los precios de la energía sigue influyendo una demanda agregada muy débil, reflejo de una confianza de familias y empresas todavía no recuperada.

La Reserva Federal, por su parte, se plantea justo lo contrario: retirar definitivamente los estímulos que han contribuido a que esa economía pueda crecer este año más del 3%, con una tasa de desempleo que puede bajar del 5,5% actual. A medida que los indicadores vayan confirmando esas previsiones de crecimiento económico y del empleo, los comunicados de la Fed se irán adecuando a ese horizonte de endurecimiento monetario relativo, que podría inaugurarse a partir del verano. Esa divergencia de comportamientos ayuda a entender la volatilidad de las variables financieras.

Los operadores en los mercados financieros ya han tomado buena nota de esas señales anticipatorias de la función de reacción de ambos bancos centrales, explícita en ese suministro de información relevante, o “forward guidance” de ambas instituciones monetarias. En realidad, los mercados anticiparon ambos grupos de decisiones hace meses, como hemos tenido ocasión de observar en el comportamiento de los tipos de interés, de los tipos de cambio y de las cotizaciones bursátiles a uno y otro lado del Atlántico.

La reducción de tipos de interés sobre los bonos públicos en la eurozona, la marcada depreciación del euro frente a todas las divisas vehiculares, pero de forma destacada frente al dólar estadounidense, y la revalorización de los índices bursátiles, pero también en mayor medida los europeos, han sido reacciones no por previsibles, de menor impacto en algunas economías, más allá de EEUU y de la eurozona.  Por el momento, acentúan cierta perplejidad e inquietud acerca del carácter más o menos justificado de esa situación excepcional. Primero por el mayor o menor amparo de ese comportamiento de las variables financieras en los fundamentos reales de las economías; segundo, por la eventual escalada de tensiones en los mercados de cambio, incluida una eventual “guerra de divisas”. Para los más catastrofistas, esta es una situación insostenible que puede dar lugar a desenlaces bruscos. Para otros es el reflejo de “la nueva normalidad” a la que tendremos que ir acostumbrándonos si se mantiene el exceso de oferta y la baja inflación.

La existencia de tipos de interés históricamente bajos, negativos en algunos casos, es el principal signo de excepcionalidad. Su justificación no es otra que la pretensión por afianzar la recuperación de una de las más severas crisis desde la Gran Depresión y, en el caso concreto de la eurozona, alejar los riesgos de deflación. Esos tipos son ahora significativamente más bajos en la eurozona que en EEUU, hasta el punto de que están atrayendo a prestatarios de otros países, especialmente grandes empresas con capacidad de emisión de bonos. El atractivo no radica solo en ese diferencial de tipos de interés para instrumentos homogéneos y con igual vencimiento, sino en la expectativa de depreciación adicional el euro, con lo que el coste efectivo de ese endeudamiento sería aún más favorable.

Las emisiones denominadas en euros hasta final de febrero por empresas reales y financieras estadounidenses ya han triplicado el volumen del mismo periodo transcurrido del pasado año, hasta superar los 33.000 millones de euros. Junto a ellas, empresas de otros países, China de forma destacada, han intensificado también la captación de financiación en la eurozona.

Ello está contribuyendo a la dinamización del mercado de emisiones de deuda en el área monetaria común, lo que favorece esa necesaria ampliación de los mercados de financiación directa, mediante títulos, y la consiguiente reducción del peso de la financiación bancaria en la que también están empeñadas las autoridades comunitarias. De paso, contribuyen a la profundidad del mercado de bonos denominados en la moneda europea, en los que han de  invertir aquellos que necesitando ese tipo de instrumentos se encuentran al BCE como gran adquiriente mayorista de los mismos.

Una baja rentabilidad de la inversión en bonos contribuye a las elevaciones de las cotizaciones bursátiles. En la eurozona han sido superiores a los demás mercados de acciones. Costes financieros reducidos y un tipo de cambio del euro competitivo favorecen el aumento de los ingresos y de los beneficios de las compañías europeas con proyección internacional. El atractivo de las inversiones en acciones también es explícito en EEUU, hasta el punto de renovar los temores por la existencia de burbujas en la valoración de algunos activos.

Pero ese desplazamiento hacia instrumentos de mayor riesgo no es tan fácil para algunos inversores institucionales. Una muestra de las consecuencias de signo bien distinto de esos bajos tipos de interés son los problemas que afrontan algunas compañías de seguros en países como Austria y Alemania, fundamentalmente en el ramo de vida, obligadas a invertir en bonos a largo plazo de suficiente calidad crediticia y con rentabilidades suficientes para facilitar la cobertura de sus compromisos con los asegurados.

El otro foco de tensiones es la volatilidad en los mercados de divisas.  La presunción de que los tipos de interés en EEUU iniciarán pronto su repunte y que los excepcionalmente bajos en la eurozona tardarán más en hacerlo es la principal causa, aunque no la única, de la presión apreciadora sobre el tipo de cambio del dólar frente al euro. Su persistencia ha generado inquietud, especialmente en las empresas estadunidenses más orientadas a la exportación, pero también en aquellas economías emergentes endeudadas en dólares, entre otros.  Por eso no pocos analistas estadounidenses defienden que la Fed no se precipite en la elevación de tipos de interés y mantenga la guardia frente al riesgo de contaminación del cuadro macroeconómico europeo.

La excepcionalidad del panorama financiero dominante justifica la inquietud, entre otras razones porque es un hábitat sin precedentes, en el que autoridades y operadores financieros han de adaptarse. Pero es también verdad que esa excepcionalidad no emana de los caprichos de los bancos centrales, ni de influencias irracionales en sus decisores, sino de una excepcionalmente inquietante situación de las principales economías. Lo que más debería preocupar no es tanto la excepcionalidad financiera, sino el calado de la debilidad de las economías, su lenta y moderada reacción a terapias tan extraordinarias. O, lo que ojala no llegue a ser lo mismo, la cercanía a ese cuadro de “estancamiento secular” que hasta hace poco se consideraba poco más que el fruto de los ejercicios de algunos académicos.

El País 5/4/2015

Indicador de coyuntura: Febrero 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de enero con los datos publicados hasta diciembre de producción industrial y ventas y hasta enero de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en enero es de 3,11, superando con holgura el valor 2,35 del mes anterior y alcanzando el nivel más alto desde que empezó a tomar valores positivos en mayo de 2014.

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En tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial muestra el avance más pronunciado, un 2,1% en diciembre frente al -0,4% en noviembre. Las ventas crecen en diciembre a un ritmo inferior al de noviembre (0,9% frente 3,2%). La renta y los afiliados aumentan significativamente su ritmo de crecimiento al 5,1% y 3,1% en enero desde el 4,1% y 2,4% en diciembre, respectivamente.

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Como conclusión, parece que el ritmo de recuperación de la economía se está acelerando en 2015.

Indicador de coyuntura: Enero 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece continúa con los síntomas de mejora. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 2,7 mejorando el dato que presentó en el mes de noviembre de 2,4.

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Analicemos ahora la evolución de las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE. El peor comportamiento en el último dato publicado lo muestra la producción industrial, que cae un 0,1% en noviembre frente a la subida del 0,5% en octubre. El mejor comportamiento lo muestran las ventas, que crecen un 3,3% en noviembre mejorando la subida del 2,1% en octubre. La renta y los afiliados pasan de subir 3,5% y 2,5% en noviembre a subir 4,1% y 2,4% en diciembre.

indicadores

El comportamiento del indicador está en línea con el avance de la contabilidad trimestral que acaba de publicar el INE. Según la nota de prensa publicada esta mañana, la recuperación de la actividad económica ganó tracción en la recta final de 2014. La economía española avanzó el 0,7% trimestral en el cuarto trimestre, y cerró el año con un crecimiento anual del PIB en torno al 1,4%.

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Este dato coincide con el avance del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre. Como avanzábamos en la última entrada del indicador de coyuntura de ALdE, el servicio de estudios del BBVA siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estimaba un crecimiento trimestral del PIB para el cuarto trimestre de entre el 0,6% y el 0,7% y que suponía una aceleración del ritmo de la recuperación.

 

 

Ante un calendario adverso

En la primera página de un viejo manual de Derecho Civil, que hace ya más de cincuenta años era una leyenda en la Facultad de Derecho de la Universidad madrileña, y no tanto por su calidad, que la tenía, como por la obligación de memorizarlo casi íntegramente para superar el correspondiente examen —el “Compendio”, de Federico de Castro, uno de los grandes maestros de los juristas españoles contemporáneos—, se leía que aquel era un tiempo “más que de crisis, de psicosis de crisis”. No sé si ese escueto diagnóstico, bien representativo de la extraordinaria concisión del texto citado, era acertado para su época, pero quizá sí sea válido para este arranque del 2015 en España, cuando una buena parte de la opinión pública expresa una sensación de desaliento que no se corresponde con los registros de muchos indicadores y “signos externos”, y no sólo en el ámbito de la economía. Tan urgente como desechar un frívolo triunfalismo, será entonces combatir cualquier estado colectivo de frustración, cuyos efectos nunca serán buenos.

El país funciona mejor no solo de lo que bastantes dicen, sino también de lo que muchos creen. El ajuste macroeconómico logrado, en términos de equilibrio externo, merece un sobresaliente: pasar en muy pocos años de necesitar que el resto del mundo nos financiara un 10 por ciento del PIB a autofinanciarnos, sin poder devaluar, ha sido un éxito, aunque haya acarreado —“devaluación interior”— altos costes sociales. Algo parecido puede decirse del sistema bancario, que, después de afrontar una severa reconversión —con la ayuda de los recursos aportados por los contribuyentes y las entidades sanas—, hoy ofrece comparativamente un buen estado de revista, como han revelado las más recientes pruebas del Banco Central Europeo. Más importante aún: tras varias andanadas de duros recortes presupuestarios, el sistema de protección social, con servicios y prestaciones de muy amplio espectro, se mantiene en pie y sólido. Y engranajes institucionales que son clave en una democracia, como la justicia, están actuando con probada independencia en medio de situaciones ciertamente comprometidas; así lo demuestran, un día sí y otro también, el curso de determinados procesos que involucran, según los casos, a altas magistraturas del Estado, a partidos políticos, a organizaciones sindicales y a prominentes gestores empresariales. El funcionamiento del país, por decirlo de nuevo de modo coloquial, no merece una visión derrotista. La propia emergencia a la luz pública de la corrupción, tan caudalosa, sin duda indica la “putrefacción” de ciertas élites, pero también es señal de capacidad de reacción social e institucional.

Deberíamos encarar el nuevo año, por tanto, con entereza. No va a ser fácil, pues el nutrido calendario electoral de los próximos doce meses, con plurales convocatorias —locales, autonómicas, generales— propiciará todo menos análisis realistas en quienes quieran ganar adhesiones entre los votantes y determinación política en quienes tienen la responsabilidad de hacer frente a las secuelas de los desequilibrios padecidos y a prolongadas deficiencias estructurales. Pedagogía social y acción gubernamental decidida es lo que hemos de pedir. No estamos ante un fracaso colectivo, pero los problemas planteados —ahora más de orden político que económico— no admiten tiempos muertos o administrados en función de intereses electorales. El crecimiento ha vuelto a la economía española, pero su continuidad y vigor exigen honestidad en las propuestas y pulso político firme, lo mismo que demanda la calidad de nuestra democracia.

Indicador de coyuntura: Diciembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de ventas y producción industrial, y hasta noviembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar los primeros síntomas de mejora que le permitan salir del movimiento lateral que había iniciado en la primavera pasada. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 2,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 2,2.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, todos los indicadores salvo la producción industrial muestran mejoras respecto a los meses anteriores. Las ventas suben un 2,1% en octubre frente a la subida del 1,6% que mostraron en septiembre. La renta y los afiliados pasan de subir 2,5% y 2,0% en octubre a subir 2,9% y 2,3% en noviembre. Por su parte, la producción industrial sólo subió un 0,6 en octubre, lejos del aumento del 3,6% del mes anterior.

indicadoresComo es costumbre en la última entrada del año, me gusta hacer un pequeño balance de la evolución económica del año. En esta ocasión, destacamos la mejoría en la evolución de la actividad económica en 2014. Para entender la mejora que la actividad económica española ha experimentado este año, resulta muy útil comparar la evolución del indicador económico de noviembre de 2014 con el indicador que calculamos para del mismo mes del año anterior. Ambos indicadores, que se muestran en el primer gráfico de esta entrada, siguen la misma evolución hasta noviembre de 2013 con pequeñas diferencias que son fruto del uso de mayor información (que incluye las revisiones de los indicadores individuales) en la construcción del indicador de 2014.

Como vemos en el gráfico, el indicador de 2013 acababa el año con valores negativos, si bien es cierto que mostraba una clara tendencia de recuperación. Aunque la barrera psicológica del cero se superó a principio de 2014, desde la primavera habíamos observado un movimiento lateral que mostraba el estancamiento en el ritmo de recuperación. En la recta final de este año, empezamos a observar síntomas de una recuperación más intensa. Sin embargo, debemos esperar a los primeros datos del próximo año para confirmar si la recuperación se vuelve a acelerar o si mantiene el ritmo que se observa desde la primavera.

Otro síntoma de recuperación económica en 2014 se puede observar en las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales. El gráfico de abajo muestra como la evolución de dichas tasas hasta noviembre del año pasado seguían presentando valores negativos, aunque en clara tendencia hacia la recuperación, especialmente en la renta y los afiliados. Estas tasas negativas contrastan con los valores positivos que caracterizan todo el año 2014.

indicadores2013El patrón de la evolución en la actividad económica coincide con el que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio y, en menor medida, el indicador que elabora FEDEA.

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Como no podía ser de otra manera, la mejora económica de 2014 respecto a 2013, aunque con un estancamiento en la recuperación desde la primavera, también se observa en el PIB, el principal agregado macroeconómico. Aunque el PIB empezó el año creciendo un 0,3%, la misma tasa de crecimiento con la que cerró el último trimestre de 2013, los dos trimestres siguientes creció un 0,5%.

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¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre? De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de Diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, parece que la recuperación de la economía española prosigue. Según el modelo MICA-BBVA, se estima un crecimiento trimestral del PIB (t/t) entre el 0,6% y el 0,7% que, de confirmarse, supondría una aceleración del ritmo de expansión.

mica

 

Indicador de coyuntura: Noviembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas y hasta noviembre de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 2,31, frente a un 1,60 del mes de septiembre. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano aunque podría apuntar una leve mejoría en el ritmo de la recuperación.

blog

En tasas de crecimiento interanuales y a excepción de las ventas, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas de mejora. La producción industrial subió en septiembre un 3,6% frente a la caída de 2,3% en agosto. La renta y los afiliados subieron en octubre 2,9% y 2,4% frente a las subidas de 2,5% y 2,0% en septiembre. Por contra, las ventas sólo subieron en septiembre 1,6%, menos más que en agosto cuando subieron 2,5%.

indicadores

Como conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua. Aunque parece que el ritmo de recuperación se ha recuperado un poco este mes, no podemos descartar de momento que el indicador siga en el movimiento lateral iniciado el pasado verano.

 

La burbuja del sector de la construcción en China y el consumo de cemento

Los medios financieros internacionales y algunos organismos internacionales como el FMI están alertando del posible pinchazo del sector de la construcción en China, uno de los pilares básicos de las altas de crecimiento económico de la última década. La prueba de que la burbuja del sector de la construcción puede explotar se manifiesta en las ciudades y barrios “fantasma” que están por ocupar a lo largo y ancho del país, los numerosos centros comerciales vacíos por doquier, y el exceso de crédito bancario otorgado al sector inmobiliario.

La economía de China depende en gran medida del sector de la construcción, ya que el 14% de los empleos urbanos (90 millones de personas) y el 12,5% del PIB se concentran en este sector. En el gráfico siguiente se puede observar como la inversión en el sector de la construcción (real estate) ha crecido en los últimos años muy por encima de las impresionantes cifras del crecimiento real del PIB de la economía: una media del 25% frente a una media del 10%.

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Pero quizá las cifras del siguiente gráfico muestren mejor la magnitud del problema. China ha consumido más cemento sólo en los últimos tres años (2011-2013) que los EE.UU. en todo el siglo XX (1901-2000): 6,6 gigatones frente a 4,5 gigatones. [1]

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[1] gigatón o gigatonelada = mil millones de toneladas métricas.

Indicador de coyuntura: Octubre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de septiembre con los datos publicados hasta agosto de producción industrial y ventas y hasta septiembre de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en septiembre es de 1,81, frente a un 1,48 del mes de agosto. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano.

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En tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas de deterioro, con excepción de las ventas. La producción industrial cayó en agosto un 1,8% frente a la subida de 1,1% en julio. La renta y los afiliados subieron en septiembre 2,7% y 2,0% frente a las subidas de 3,2% y 2,1% en agosto. Por contra, las ventas subieron en agosto 3,2%, bastante más que en julio cuando subieron 1,1%.

indicadoresComo conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua, aunque parece que el ritmo de recuperación se ha estancado por lo que el indicador experimenta un movimiento lateral desde el verano.

Evolución histórica de las variables macroeconómicas fiscales de la economía española, 1964-2013, y proyecciones 2014-2017

En esta entrada del Blog se presenta la senda temporal de las principales variables macroeconómicas fiscales de las AA.PP. españolas (medidas en % del PIB) actualizadas para el periodo 1964-2013. En concreto, se ha añadido la cifra provisional del año 2013 y se han corregido también todas las cifras anteriores con datos actualizados de las nuevas series elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos provienen de las Cuentas Financieras de la Economía Española elaboradas por el Banco de España y de la Contabilidad Nacional de España elaborada por el INE. También se presentan previsiones de déficit público total (incluyendo los pagos de intereses de la deuda pública acumulada), del déficit público primario (sin incluir los pagos de intereses de la deuda pública acumulada) y del stock de deuda pública bruto (según la metodología del Déficit Público Excesivo), previsiones presentadas en el pasado mes de abril por el Ministerio Economía y Competitividad y en el pasado mes de mayo por la Comisión Europea para el periodo 2014-2017.

Me gustaría destacar los tres últimos periodos de la historia presupuestaria de la economía española: a) el ajuste fiscal del periodo 1996-2007; b) el deterioro brusco y profundo de las finanzas públicas en los años 2008 y 2009, después del inicio de la crisis económica derivada de la crisis financiera internacional; y c) el nuevo periodo de ajuste fiscal que comenzó en el año 2010 que avanza a un ritmo excesivamente lento para garantizar la sostenibilidad de las finanzas pública a largo plazo.

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) aparece la evolución de los ingresos totales, los gastos totales y los gastos netos de intereses de la deuda pública o gastos públicos primarios. En primer lugar, destacar el hundimiento de los ingresos en 2008 y 2009, y el espectacular crecimiento de las dos variables representativas de los gastos públicos en los años posteriores a 2008. En segundo lugar, a pesar de los esfuerzos realizados, los gastos totales y los gastos sin intereses de la deuda pública se situaron a finales de 2013 en el 45,3% y el 41,9% del PIB, respectivamente, lejos todavía de las cifras registradas antes del inicio de la crisis de 2008. Por último, los ingresos públicos no logran apenas recuperarse (suben tan sólo 0,6 puntos porcentuales en 2013) y se sitúan a niveles del año 1996 (38,6% del PIB), lejos todavía del máximo de recaudación alcanzado en 2007 (41,5% del PIB), último año del reciente periodo de expansión económica registrado en la economía española (1995-2007).

En el segundo gráfico se presenta la evolución del ahorro bruto total y del ahorro bruto excluido los pagos de intereses de la deuda pública del total de las AA.PP. La primera variable se obtiene del saldo conjunto de las cuentas corrientes (ingresos y gastos corrientes) de las AA.PP. (cuentas de producción, distribución y utilización de la renta). El ahorro bruto total y primario, que había crecido ininterrumpidamente en una década (desde 1997 a 2007), retrocedió bruscamente en el año 2008 y alcanzó en 2009 niveles negativos no conocidos en esta serie histórica. En el periodo 2010-2013 el ahorro público primario ha registrado una ligera mejora (1,1 puntos porcentuales en % del PIB), mientras que el ahorro público total incluso ha empeorado (0,3 puntos porcentuales del PIB) por el fuerte aumentos de los pagos de los intereses de la deuda pública acumulada. Ambas variables se sitúan todavía en 2013 en niveles negativos no deseables que incumplen la “regla de oro” de la política fiscal (emitir deuda pública solamente para financiar la inversión pública).

En el gráfico 3 se presenta la evolución temporal del superávit o déficit de las AA.PP. total y primario (excluidos los pagos de intereses de la deuda). Con más precisión, se trata de la capacidad (+) o necesidad de financiación (-) total y neta de intereses, obtenida como suma del ahorro bruto y del saldo de la cuenta de capital de las AA.PP. En este caso, se incluye además de los ingresos y gastos públicos corrientes, los ingresos y los gastos de capital de las AA.PP., incluida la inversión pública, entre otras partidas.

Como se puede observar en el gráfico, un periodo significativo de ajuste fiscal comenzó después de 1995 (año en el que se alcanzó un déficit público récord hasta entonces del -6,6%), para posteriormente reducirse en años sucesivos el déficit hasta el año 2004, y generándose superávit públicos crecientes en el periodo 2005-2007. Nuevamente, el año 2008 marca un cambio de tendencia brusco, al aparecer cifras de déficit público total del -4,5%, cifras no registradas desde el año 1996. En el año 2009 se alcanzó una nueva cifra récord: un -9,4% de déficit público primario y un -11,1% de déficit público total en estos 50 últimos años de historia de la hacienda pública española. El proceso de consolidación fiscal que había tenido relativo éxito en el periodo 2010-2011, se frenó significativamente en 2012, aunque se ha vuelto ha encauzar en el año 2013. De hecho, el déficit público total se ha reducido en 3,5 puntos porcentuales del PIB en 2013 hasta alcanzar el 7,1%, mientras que el déficit público primario se ha reducido en 3,9 puntos porcentuales del PIB, hasta situarse en el 3,7% del PIB.

No obstante, el déficit público total actual (-7,1% del PIB) se mantiene en una cifra aún muy alejada del límite del -3,0% vigente para los países de la zona del euro. El problema fiscal refleja tanto la insuficiente caída del gasto público, como la insuficiente recaudación impositiva.

En el gráfico 4 se muestra la senda temporal de dos variables representativas del stock de deuda pública de las AA.PP. La primera es el stock de deuda pública total medido por el conjunto de los pasivos financieros totales de las AA.PP. En el segundo caso, la segunda variable representativa del stock de deuda pública (menor en niveles por las partidas que incluye) es construido según la metodología del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE) incluido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la zona del euro (esta es la cifra oficial que pública el Banco de España y el Banco Central Europeo sobre el total de la deuda pública española). En ambos casos, la reducción es espectacular desde el año 1996 hasta el año 2007, y nuevamente se produce un deterioro muy significativo y persistente desde el inicio de la crisis financiera internacional en el año 2008. Con más detalle, en el año 2013 el stock de deuda pública según la metodología del PDE ha vuelto a crecer hasta alcanzar la cifra récord del 93,9% del PIB, sobrepasando ampliamente el límite impuesto por el Tratado de Maastricht (60% del PIB).

En los gráficos 5 y 6 se han añadido a los gráficos 3 y 4, algunas previsiones disponibles para el periodo 2014-2017 de las cifras del déficit público total y del stock de deuda pública según la metodología PDE. Las previsiones del Ministerio de Economía y Competitividad provienen de la publicación Actualización del Programa de Estabilidad, 2014-2017 remitida a la Comisión Europea el pasado mes de abril, mientras que las previsiones de la Comisión Europea aparecen en el informe European Economic Forecast, Spring 2014, publicado el pasado mes de mayo.

Por una parte, las previsiones disponibles para el déficit público total (gráfico 5) del Ministerio de Economía y Competitividad indican que la continuidad del proceso de ajuste fiscal en 2014-2017 posibilitarán que el déficit del conjunto de las AA.PP. alcance a finales de 2016 y 2017 el 2,8% y el 1,1%del PIB, respectivamente, situándose ya por debajo del límite impuesto por el Tratado de Maastricht del -3%. Las previsiones de la Comisión Europea son mucho más pesimistas y los técnicos del organismo estiman que en 2015 volverá a empeorar el déficit público total hasta situarse en el 6,1% del PIB.

¿A qué se deben estas significativas diferencias en las previsiones del déficit público total nivel stock de deuda pública (en % del PIB) del Ministerio y la Comisión Europea?

Las diferencias se sustentan en las importantes divergencias que existen entre las respectivas previsiones de la tasas de crecimiento real de la economía, de las tasas de interés real de la deuda pública y del nivel de déficit público primario (variable dependiente a su vez de la dinámica de ingresos públicos y de gastos públicos excluidos los pagos por intereses de la deuda pública), variables responsables de la dinámica temporal de la deuda pública (junto al nivel actual del stock de deuda pública).

Por otra parte, las previsiones de la Comisión Europea sobre la evolución del stock de deuda pública según la metodología del PDE (gráfico 6) son claramente pesimistas. Los técnicos del organismo estiman que el stock de deuda pública se situará a finales de 2014 en el 100,2% del PIB, mientras que a finales de 2015 ya alcanzará el 103,8% (cifras muy alejadas del límite impuesto en el Tratado de Masstricht del 60% del PIB). Por otra parte, el stock de deuda pública alcanzó a finales de julio de 2014 los 1.005.714 millones, lo que representa ya el 98,2% del PIB, según las cifras difundidas el 17 de septiembre por el Banco de España.

Si el crecimiento económico de la economía española no se acelera significativamente (a tasas de crecimiento real del PIB cercanas al 3%),  la situación de las finanzas públicas podría desembocar en un futuro no muy lejano en un “default” (impago) de la deuda pública. Y no sería la primera vez. En el siguiente cuadro se recogen las 14 veces que España ha iniciado un procedimiento puro de impago de su deuda pública desde 1557.  Además somos lo que más veces nos hemos declarado en alguna variante de “default” entre 1340 y 2011. [1]

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[1] Fuente: Reinhart, C.M. y  & Kenneth S. Rogoff, K.S. (2014): “This Time is Different: A Panoramic View of Eight Centuries of Financial Crises”, Annals of Economics and Finance, Society for AEF, vol. 15(2), pp. 1065-1188; Domínguez Martínez, J.M. y López del Paso, R. (2011): “Situaciones de impago de deuda soberana”, eXtoikos, No. 4, pp. 147-152.

Indicador de coyuntura: Septiembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de agosto con los datos publicados hasta julio de producción industrial y ventas y hasta agosto de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en agosto es de 1,49, frente a un 1,70 del mes de julio. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano.

factor

En tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas contradictorios. Aunque todos ellos presentan valores superiores a los que tenían en el mismo mes del año anterior, el ritmo de crecimiento de la producción industrial y las ventas es sensiblemente menor, mientras que el de la renta y el de los afiliados es un poco mayor. En concreto, la producción industrial y las ventas crecen en julio 0,9% y 1,0%, frente al crecimiento de 2,7% y 1,7% observados en junio. En cuanto a la renta y afiliados, el crecimiento en agosto es 3,2% y 2,1% frente a 2,7% y 1,9% en julio.

indicadoresComo conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua, aunque parece que el ritmo de recuperación se ha estancado por lo que el indicador experimenta un movimiento lateral desde el verano. El frenazo en el ritmo de crecimiento coincide con la evolución que presentan otros indicadores de actividad económica como el que elabora FEDEA y el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio (la última actualización disponible es de junio).

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¿Qué podemos esperar del PIB en el tercer trimestre? El informe económico del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA, publicado a comienzos de septiembre, indica que la recuperación de la economía española continua durante el tercer trimestre de 2014. Sin embargo, con cerca del 50% de la información para el 3T14, el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estima una tasa de variación del PIB en el entorno del 0,4% o 0,5%. De confirmarse, implicaría una moderación del ritmo de expansión de la economía española, que había crecido un 0,6 en el segundo trimestre.

mica

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