Indicador de coyuntura: Junio 2014

crisis económica

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta abril de ventas, producción industrial y renta, y hasta abril de afiliados. El indicador mensual muestra síntomas de consolidación de la recuperación iniciada hace ya más de un año. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 4,0 similar al dato que presentó en el mes de abril de 4,1.

factor

Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE salvo los afiliados muestran un leve retroceso respecto a los meses anteriores. La producción industrial, las ventas y la renta suben 2,6% y 2.8% y 5,0 en abril, respecto las subidas de 5,1%, 6,9% y 5,1& en marzo, respectivamente. Los afiliados crecieron un 3,6% en mayo frente a la subida de 3,4% en abril.

indicadores

¡Qué roben otros!

En cuanto la interpretación de los resultados electorales del paso domingo caben dos interpretaciones no necesariamente excluyentes. La primera sería el grito profundamente Ortegiano “¡Qué roben otros!” Es decir una sustitución de un partido y unos dirigentes marcados por la corrupción por otros partidos con personas en principio honestas (o que no han estado en posición de poder corromperse). La segunda interpretación sería un cambio en las preferencias de la población sobre la política económica y en particular el gasto público a nivel local y autonómico.

Sin desmerecer el factor Ortegiano, la segunda explicación tiene unas implicaciones más profundas en las políticas que implementen nuestros dirigentes a partir de ahora. La más evidente es que la austeridad simplemente no funciona. No es que los modelos macro de reacción fiscal se equivoquen (que también podría ser) ni por el acierto de las políticas Keynesianas de expansión del gasto público.

La austeridad no funciona porque la propensión marginal al suicidio político tiende a cero. Puede que las medidas de adelgazamiento de a deuda, reducción del gasto público, racionalización del sector público, devaluación interna y reducción de salarios para aumentar la competitividad, apertura comercial etc. sean justo lo que necesite nuestra economía en estos momentos. Pero atendiendo a los resultados electorales, ningún político tiene incentivos para continuar con este tipo de políticas, ya que los votantes han premiado a los partidos con políticas opuestas a las ortodoxas. Es decir, era previsible que los votantes se hartaran de esperar pacientemente recorte tras recorte a que se ajuste la economía en periodo indeterminado.

Tal como lo explicaba Keynes en The Economic Consequences of Mr. Churchill (1925):

The working classes cannot be expected to understand (..) Those who are attacked first are faced with a depression of their standard of life, because the cost of living will not fall until all the others have been successfully attacked too; and, therefore, they are justified in defending themselves. Nor can the classes which are first subjected to a reduction of money wages be guaranteed that this will be compensated later by a corresponding fall in the cost of living, and will not accrue to the benefit of some other class. Therefore they are bound to resist so long as they can; and it must be war, until those who are economically weakest are beaten to the ground”.

¿Qué alternativas hay para compatibilizar las preferencias de los votantes a corto plazo con un modelo de crecimiento a largo plazo? La primera es la Marxista: “Estos son mis modelos, si no le gustan, tengo otros”. La segunda es la Ortegiana: “¡Qué recorten otros!” La tercera es confiar que entre los miles de papers que producen las mentes económicas más brillantes haya al menos uno que encuentre la solución.

El crecimiento económico necesita estabilidad política, fortaleza institucional y una buena gestión de la política económica: Venezuela vs. Colombia y Ucrania vs. Bielorrusia

Encontrar la manera de acelerar el crecimiento económico es un prioridad máxima de todos los gobiernos. Los economistas hemos llegado al consenso de que para fomentar el crecimiento económico hay que crear un marco propicio para impulsar el emprendimiento y la inversión productiva. Y para lograr este objetivo son imprescindibles la disciplina macroeconómica (financiera, fiscal y monetaria), la promoción de la competencia y flexibilidad de los mercados, pero también es fundamental la fortaleza institucional y la estabilidad política.

En está entrada del Blog vamos a ocuparnos de dos países que han fracasado en comparación con sus dos vecinos en la generación de un crecimiento económico significativo y sostenible en el tiempo. La clave del fracaso y del éxito ha sido la presencia o la ausencia de fortaleza institucional y de una buena gestión de la política económica.

En el primer gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia de 1960 a 2013. La República Bolivariana de Venezuela ha pasado de 5939 dólares per cápita en 1960 a 6401 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento de tan sólo el 7,78% en 54 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +0,13%. Por el contrario, su vecina Colombia ha pasado de 1452 dólares per cápita en 1960 a 4394 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 471% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa +2%. El mayor crecimiento económico se ha registrado desde 2002 a 2013 (una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +2,9%), periodo del impulso de las negociaciones con la guerrilla para poner fin al conflicto armado interno.

En el segundo gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de Ucrania y Bielorrusia de 1990 a 2013. Ucrania ha pasado de 2640 dólares per cápita en 1960 a 2138 dólares per cápita en 2013. Ello supone una caída del 19% en 24 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del -0,87%. Por el contrario, su vecina Bielorrusia ha pasado de 2329 dólares per cápita en 1990 a 4913 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 111% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +3,11%.

Indicador de coyuntura: Abril 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de ventas y producción industrial, y hasta marzo de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar síntomas más claros de que la economía española se está recuperando. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 4,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 4,0.

factorAtendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, salvo la renta, muestran mejoras respecto a los meses anteriores. La producción industrial y las ventas suben 1,1% y 6,0% en febrero respecto a una caída de 2,5% y una subida de 5,6% en enero, respectivamente. Los afiliados crecen un 3,4% en marzo frente a la subida de 3,3% en febrero. Por contra, las ventas subieron un 5,1% en marzo, un poco menos que el 5,4% de febrero.

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EXCEPCIONALIDAD FINANCIERA

Al fin el BCE ha iniciado la aplicación de sus promesas de estímulo cuantitativo a través del PSPP (Public Sector Purchase Programme). Desde el pasado día 9 ha empezado a comprar en el mercado secundario deuda pública y privada que alcanzarán 60.000 millones de euros mensuales hasta, al menos, septiembre de 2016.

Es una decisión que llega seis años después de las aplicadas por la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra. A pesar de ello, es de esperar que contribuya a consolidar la incipiente recuperación del crecimiento económico de la eurozona y al alejamiento de los temores deflacionistas. Será la cercanía al objetivo de inflación del BCE, una tasa de variación de los precios algo por debajo del 2%, la que ponga fin a ese programa de adquisición de títulos. La previsión de inflación que acaba de dar a conocer el propio BCE para este año es del 0%, en la que además del descenso en los precios de la energía sigue influyendo una demanda agregada muy débil, reflejo de una confianza de familias y empresas todavía no recuperada.

La Reserva Federal, por su parte, se plantea justo lo contrario: retirar definitivamente los estímulos que han contribuido a que esa economía pueda crecer este año más del 3%, con una tasa de desempleo que puede bajar del 5,5% actual. A medida que los indicadores vayan confirmando esas previsiones de crecimiento económico y del empleo, los comunicados de la Fed se irán adecuando a ese horizonte de endurecimiento monetario relativo, que podría inaugurarse a partir del verano. Esa divergencia de comportamientos ayuda a entender la volatilidad de las variables financieras.

Los operadores en los mercados financieros ya han tomado buena nota de esas señales anticipatorias de la función de reacción de ambos bancos centrales, explícita en ese suministro de información relevante, o “forward guidance” de ambas instituciones monetarias. En realidad, los mercados anticiparon ambos grupos de decisiones hace meses, como hemos tenido ocasión de observar en el comportamiento de los tipos de interés, de los tipos de cambio y de las cotizaciones bursátiles a uno y otro lado del Atlántico.

La reducción de tipos de interés sobre los bonos públicos en la eurozona, la marcada depreciación del euro frente a todas las divisas vehiculares, pero de forma destacada frente al dólar estadounidense, y la revalorización de los índices bursátiles, pero también en mayor medida los europeos, han sido reacciones no por previsibles, de menor impacto en algunas economías, más allá de EEUU y de la eurozona.  Por el momento, acentúan cierta perplejidad e inquietud acerca del carácter más o menos justificado de esa situación excepcional. Primero por el mayor o menor amparo de ese comportamiento de las variables financieras en los fundamentos reales de las economías; segundo, por la eventual escalada de tensiones en los mercados de cambio, incluida una eventual “guerra de divisas”. Para los más catastrofistas, esta es una situación insostenible que puede dar lugar a desenlaces bruscos. Para otros es el reflejo de “la nueva normalidad” a la que tendremos que ir acostumbrándonos si se mantiene el exceso de oferta y la baja inflación.

La existencia de tipos de interés históricamente bajos, negativos en algunos casos, es el principal signo de excepcionalidad. Su justificación no es otra que la pretensión por afianzar la recuperación de una de las más severas crisis desde la Gran Depresión y, en el caso concreto de la eurozona, alejar los riesgos de deflación. Esos tipos son ahora significativamente más bajos en la eurozona que en EEUU, hasta el punto de que están atrayendo a prestatarios de otros países, especialmente grandes empresas con capacidad de emisión de bonos. El atractivo no radica solo en ese diferencial de tipos de interés para instrumentos homogéneos y con igual vencimiento, sino en la expectativa de depreciación adicional el euro, con lo que el coste efectivo de ese endeudamiento sería aún más favorable.

Las emisiones denominadas en euros hasta final de febrero por empresas reales y financieras estadounidenses ya han triplicado el volumen del mismo periodo transcurrido del pasado año, hasta superar los 33.000 millones de euros. Junto a ellas, empresas de otros países, China de forma destacada, han intensificado también la captación de financiación en la eurozona.

Ello está contribuyendo a la dinamización del mercado de emisiones de deuda en el área monetaria común, lo que favorece esa necesaria ampliación de los mercados de financiación directa, mediante títulos, y la consiguiente reducción del peso de la financiación bancaria en la que también están empeñadas las autoridades comunitarias. De paso, contribuyen a la profundidad del mercado de bonos denominados en la moneda europea, en los que han de  invertir aquellos que necesitando ese tipo de instrumentos se encuentran al BCE como gran adquiriente mayorista de los mismos.

Una baja rentabilidad de la inversión en bonos contribuye a las elevaciones de las cotizaciones bursátiles. En la eurozona han sido superiores a los demás mercados de acciones. Costes financieros reducidos y un tipo de cambio del euro competitivo favorecen el aumento de los ingresos y de los beneficios de las compañías europeas con proyección internacional. El atractivo de las inversiones en acciones también es explícito en EEUU, hasta el punto de renovar los temores por la existencia de burbujas en la valoración de algunos activos.

Pero ese desplazamiento hacia instrumentos de mayor riesgo no es tan fácil para algunos inversores institucionales. Una muestra de las consecuencias de signo bien distinto de esos bajos tipos de interés son los problemas que afrontan algunas compañías de seguros en países como Austria y Alemania, fundamentalmente en el ramo de vida, obligadas a invertir en bonos a largo plazo de suficiente calidad crediticia y con rentabilidades suficientes para facilitar la cobertura de sus compromisos con los asegurados.

El otro foco de tensiones es la volatilidad en los mercados de divisas.  La presunción de que los tipos de interés en EEUU iniciarán pronto su repunte y que los excepcionalmente bajos en la eurozona tardarán más en hacerlo es la principal causa, aunque no la única, de la presión apreciadora sobre el tipo de cambio del dólar frente al euro. Su persistencia ha generado inquietud, especialmente en las empresas estadunidenses más orientadas a la exportación, pero también en aquellas economías emergentes endeudadas en dólares, entre otros.  Por eso no pocos analistas estadounidenses defienden que la Fed no se precipite en la elevación de tipos de interés y mantenga la guardia frente al riesgo de contaminación del cuadro macroeconómico europeo.

La excepcionalidad del panorama financiero dominante justifica la inquietud, entre otras razones porque es un hábitat sin precedentes, en el que autoridades y operadores financieros han de adaptarse. Pero es también verdad que esa excepcionalidad no emana de los caprichos de los bancos centrales, ni de influencias irracionales en sus decisores, sino de una excepcionalmente inquietante situación de las principales economías. Lo que más debería preocupar no es tanto la excepcionalidad financiera, sino el calado de la debilidad de las economías, su lenta y moderada reacción a terapias tan extraordinarias. O, lo que ojala no llegue a ser lo mismo, la cercanía a ese cuadro de “estancamiento secular” que hasta hace poco se consideraba poco más que el fruto de los ejercicios de algunos académicos.

El País 5/4/2015

Indicador de coyuntura: Febrero 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de enero con los datos publicados hasta diciembre de producción industrial y ventas y hasta enero de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en enero es de 3,11, superando con holgura el valor 2,35 del mes anterior y alcanzando el nivel más alto desde que empezó a tomar valores positivos en mayo de 2014.

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En tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial muestra el avance más pronunciado, un 2,1% en diciembre frente al -0,4% en noviembre. Las ventas crecen en diciembre a un ritmo inferior al de noviembre (0,9% frente 3,2%). La renta y los afiliados aumentan significativamente su ritmo de crecimiento al 5,1% y 3,1% en enero desde el 4,1% y 2,4% en diciembre, respectivamente.

indicadores

Como conclusión, parece que el ritmo de recuperación de la economía se está acelerando en 2015.

Indicador de coyuntura: Enero 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece continúa con los síntomas de mejora. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 2,7 mejorando el dato que presentó en el mes de noviembre de 2,4.

factor

Analicemos ahora la evolución de las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE. El peor comportamiento en el último dato publicado lo muestra la producción industrial, que cae un 0,1% en noviembre frente a la subida del 0,5% en octubre. El mejor comportamiento lo muestran las ventas, que crecen un 3,3% en noviembre mejorando la subida del 2,1% en octubre. La renta y los afiliados pasan de subir 3,5% y 2,5% en noviembre a subir 4,1% y 2,4% en diciembre.

indicadores

El comportamiento del indicador está en línea con el avance de la contabilidad trimestral que acaba de publicar el INE. Según la nota de prensa publicada esta mañana, la recuperación de la actividad económica ganó tracción en la recta final de 2014. La economía española avanzó el 0,7% trimestral en el cuarto trimestre, y cerró el año con un crecimiento anual del PIB en torno al 1,4%.

PIB

Este dato coincide con el avance del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre. Como avanzábamos en la última entrada del indicador de coyuntura de ALdE, el servicio de estudios del BBVA siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estimaba un crecimiento trimestral del PIB para el cuarto trimestre de entre el 0,6% y el 0,7% y que suponía una aceleración del ritmo de la recuperación.

 

 

Ante un calendario adverso

En la primera página de un viejo manual de Derecho Civil, que hace ya más de cincuenta años era una leyenda en la Facultad de Derecho de la Universidad madrileña, y no tanto por su calidad, que la tenía, como por la obligación de memorizarlo casi íntegramente para superar el correspondiente examen —el “Compendio”, de Federico de Castro, uno de los grandes maestros de los juristas españoles contemporáneos—, se leía que aquel era un tiempo “más que de crisis, de psicosis de crisis”. No sé si ese escueto diagnóstico, bien representativo de la extraordinaria concisión del texto citado, era acertado para su época, pero quizá sí sea válido para este arranque del 2015 en España, cuando una buena parte de la opinión pública expresa una sensación de desaliento que no se corresponde con los registros de muchos indicadores y “signos externos”, y no sólo en el ámbito de la economía. Tan urgente como desechar un frívolo triunfalismo, será entonces combatir cualquier estado colectivo de frustración, cuyos efectos nunca serán buenos.

El país funciona mejor no solo de lo que bastantes dicen, sino también de lo que muchos creen. El ajuste macroeconómico logrado, en términos de equilibrio externo, merece un sobresaliente: pasar en muy pocos años de necesitar que el resto del mundo nos financiara un 10 por ciento del PIB a autofinanciarnos, sin poder devaluar, ha sido un éxito, aunque haya acarreado —“devaluación interior”— altos costes sociales. Algo parecido puede decirse del sistema bancario, que, después de afrontar una severa reconversión —con la ayuda de los recursos aportados por los contribuyentes y las entidades sanas—, hoy ofrece comparativamente un buen estado de revista, como han revelado las más recientes pruebas del Banco Central Europeo. Más importante aún: tras varias andanadas de duros recortes presupuestarios, el sistema de protección social, con servicios y prestaciones de muy amplio espectro, se mantiene en pie y sólido. Y engranajes institucionales que son clave en una democracia, como la justicia, están actuando con probada independencia en medio de situaciones ciertamente comprometidas; así lo demuestran, un día sí y otro también, el curso de determinados procesos que involucran, según los casos, a altas magistraturas del Estado, a partidos políticos, a organizaciones sindicales y a prominentes gestores empresariales. El funcionamiento del país, por decirlo de nuevo de modo coloquial, no merece una visión derrotista. La propia emergencia a la luz pública de la corrupción, tan caudalosa, sin duda indica la “putrefacción” de ciertas élites, pero también es señal de capacidad de reacción social e institucional.

Deberíamos encarar el nuevo año, por tanto, con entereza. No va a ser fácil, pues el nutrido calendario electoral de los próximos doce meses, con plurales convocatorias —locales, autonómicas, generales— propiciará todo menos análisis realistas en quienes quieran ganar adhesiones entre los votantes y determinación política en quienes tienen la responsabilidad de hacer frente a las secuelas de los desequilibrios padecidos y a prolongadas deficiencias estructurales. Pedagogía social y acción gubernamental decidida es lo que hemos de pedir. No estamos ante un fracaso colectivo, pero los problemas planteados —ahora más de orden político que económico— no admiten tiempos muertos o administrados en función de intereses electorales. El crecimiento ha vuelto a la economía española, pero su continuidad y vigor exigen honestidad en las propuestas y pulso político firme, lo mismo que demanda la calidad de nuestra democracia.

Indicador de coyuntura: Diciembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de ventas y producción industrial, y hasta noviembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar los primeros síntomas de mejora que le permitan salir del movimiento lateral que había iniciado en la primavera pasada. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 2,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 2,2.

factor

Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, todos los indicadores salvo la producción industrial muestran mejoras respecto a los meses anteriores. Las ventas suben un 2,1% en octubre frente a la subida del 1,6% que mostraron en septiembre. La renta y los afiliados pasan de subir 2,5% y 2,0% en octubre a subir 2,9% y 2,3% en noviembre. Por su parte, la producción industrial sólo subió un 0,6 en octubre, lejos del aumento del 3,6% del mes anterior.

indicadoresComo es costumbre en la última entrada del año, me gusta hacer un pequeño balance de la evolución económica del año. En esta ocasión, destacamos la mejoría en la evolución de la actividad económica en 2014. Para entender la mejora que la actividad económica española ha experimentado este año, resulta muy útil comparar la evolución del indicador económico de noviembre de 2014 con el indicador que calculamos para del mismo mes del año anterior. Ambos indicadores, que se muestran en el primer gráfico de esta entrada, siguen la misma evolución hasta noviembre de 2013 con pequeñas diferencias que son fruto del uso de mayor información (que incluye las revisiones de los indicadores individuales) en la construcción del indicador de 2014.

Como vemos en el gráfico, el indicador de 2013 acababa el año con valores negativos, si bien es cierto que mostraba una clara tendencia de recuperación. Aunque la barrera psicológica del cero se superó a principio de 2014, desde la primavera habíamos observado un movimiento lateral que mostraba el estancamiento en el ritmo de recuperación. En la recta final de este año, empezamos a observar síntomas de una recuperación más intensa. Sin embargo, debemos esperar a los primeros datos del próximo año para confirmar si la recuperación se vuelve a acelerar o si mantiene el ritmo que se observa desde la primavera.

Otro síntoma de recuperación económica en 2014 se puede observar en las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales. El gráfico de abajo muestra como la evolución de dichas tasas hasta noviembre del año pasado seguían presentando valores negativos, aunque en clara tendencia hacia la recuperación, especialmente en la renta y los afiliados. Estas tasas negativas contrastan con los valores positivos que caracterizan todo el año 2014.

indicadores2013El patrón de la evolución en la actividad económica coincide con el que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio y, en menor medida, el indicador que elabora FEDEA.

isafedea

Como no podía ser de otra manera, la mejora económica de 2014 respecto a 2013, aunque con un estancamiento en la recuperación desde la primavera, también se observa en el PIB, el principal agregado macroeconómico. Aunque el PIB empezó el año creciendo un 0,3%, la misma tasa de crecimiento con la que cerró el último trimestre de 2013, los dos trimestres siguientes creció un 0,5%.

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¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre? De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de Diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, parece que la recuperación de la economía española prosigue. Según el modelo MICA-BBVA, se estima un crecimiento trimestral del PIB (t/t) entre el 0,6% y el 0,7% que, de confirmarse, supondría una aceleración del ritmo de expansión.

mica

 

Indicador de coyuntura: Noviembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas y hasta noviembre de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 2,31, frente a un 1,60 del mes de septiembre. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano aunque podría apuntar una leve mejoría en el ritmo de la recuperación.

blog

En tasas de crecimiento interanuales y a excepción de las ventas, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas de mejora. La producción industrial subió en septiembre un 3,6% frente a la caída de 2,3% en agosto. La renta y los afiliados subieron en octubre 2,9% y 2,4% frente a las subidas de 2,5% y 2,0% en septiembre. Por contra, las ventas sólo subieron en septiembre 1,6%, menos más que en agosto cuando subieron 2,5%.

indicadores

Como conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua. Aunque parece que el ritmo de recuperación se ha recuperado un poco este mes, no podemos descartar de momento que el indicador siga en el movimiento lateral iniciado el pasado verano.

 

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