La Regla de Taylor y la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU., 1954-2013

51487-janet-yellen_0

En la últimos meses, distintos miembros (y algunos notables exmiembros) de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal de EE.UU. , han advertido que la subida de los tipos de interés de corto plazo (la tasa de los fondos federales) puede llegar mucho antes de lo que habían previsto hasta ahora los analistas, tal vez ya en el último trimestre de 2014 o en el primer trimestre de 2015. [1]

En la conferencia de prensa posterior a la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal de EE.UU. de 18 de junio, la Presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, no fué tan contundente. En primer lugar, constató tanto los avances en la reducción de la tasa de desempleo hasta el 6,3% en mayo (el objetivo para la retirada de los estímulos monetarios era del 6,5%), como el paulatino acercamiento de las tasas de inflación al objetivo del 2% (1,34% el deflactor del PIB, primer trimestre 2014; 2,13% el IPC General, mayo 2014; IPC sin incluir alimentos y energía, 1,94%, mayo 2014).

En segundo lugar, señaló que el objetivo de la tasa de los fondos federales actual (el 0,25%) se mantendrá cierto tiempo por debajo de su nivel “normal” a largo plazo (una vez finalizado a finales de 2014 el Programa de Compra de Activos aprobado el 12 de diciembre de 2012) en función de la evolución de una serie de indicadores que tienen relación con los efectos negativos derivados de la crisis financiera de 2007: gasto de los hogares, disponibilidad de crédito bancario, expectativas de crecimiento futuro de la producción y las rentas, y crecimiento del PIB potencial. En tercer lugar, también manifestó que los tipos de interés podrían subir a un ritmo ligeramente más rápido en 2015 y 2016 que las proyecciones anteriores, ya que mantiene su confianza en que la recuperación económica. Por último, Janet Yellen matizó que si la economía de EE.UU. se fortalece más rápidamente como señalan las proyecciones recientes, los tipos podrían subir antes de lo previsto.

¿Pero cuál es el nivel “normal” a largo plazo de las tasas de fondos federales a los que se refiere la Presidenta de la Reserva Federal? Una manera de aproximarse a este nivel “normal” a largo plazo es mediante la conocida Regla de Taylor.

John B. Taylor, catedrático de Economía de Stanford University, EE.UU., propuso en un seminal trabajo de 1993 una regla monetaria para establecer cambios en los tipos de interés de los fondos federales en función de la desviación de la producción real actual respecto a la producción real potencial y de la desviación de la inflación actual del objetivo de inflación, tal y como se puede ver en la siguiente expresión:

i = π + 0,5 (y – y*) + 0,5 (π – π*) + r   [a]

donde i es el tipo de interés nominal a corto plazo y objetivo de la Política Monetaria derivada de la Regla de Taylor (en nuestro caso, la tasa de interés de los fondos federales); y es la tasa de variación del PIB real; y* es la tasa de variación del PIB potencial, (y-y*) es el output gap; π es la tasa de inflación actual (medida por la variación del deflactor del PIB); π* es la tasa de inflación objetivo de la Reserva Federal (en nuestro caso el 2%); y r es la tasa de interés real de equilibrio (en el caso de la economía de EE.UU. el 2%).

Teniendo en cuenta los dos datos fijos, la regla de Taylor quedaría finalmente como:

i = 2+ 0,5 (y – y*) + 0,5 (π – π*) + 2   [b]

Desde el punto de vista práctico, si la economía de EE.UU. mantuviera una tasa de crecimiento real igual al crecimiento potencial y simultáneamente mantuviese su nivel de la tasa de inflación en el objetivo fijado a largo plazo (el 2% en el caso de la Reserva Federal), la Regla de Taylor sugeriría que la Reserva Federal debería fijar unos tipos de interés (nominales) de los fondos federales del 4%, lo que implica unos tipos de interés reales a corto plazo del 2%.

En el gráfico adjunto hemos representado la evolución de la tasas de interés (nominales) de fondos federales efectivos y las tasas de interés (nominales) implícitas de la Regla de Taylor (el tipo de interés que se fijaría de seguirse la Regla de Taylor de la ecuación [b]) para el periodo 1954-2013.

En primer lugar, constatar hasta que punto varían al unísono las dos series de tipos de interés, con quizá la excepción del periodo posterior a la crisis financiera de 2007. En segundo lugar, a finales de 2013 la tasa de interés (nominal) efectiva de los fondos federales se situaba en el 0,07%, mientras que la tasa de interés (nominal) implícita de los fondos federales derivada de la Regla de Taylor sería del 3%.

En síntesis, la Reserva Federal tendría – en base a los datos actuales de crecimiento real, crecimiento real potencial y de inflación – un recorrido de subidas de tipos de interés a corto plazo de 3 puntos porcentuales para cumplir estrictamente con la Regla de Taylor. Cabe determinar si el nuevo objetivo de tasa de fondos federales más elevado se fija en el horizonte de 2015 o 2016, y si comienza ya las subidas graduales en la segunda parte de 2014 o se aplaza a 2015.

En el siguiente cuadro se puede constatar como en la última reunión del 18 de junio del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal, de los 16 miembros con derecho a voto tan sólo un miembro propuso como objetivo de la tasa de fondos federales para 2015 el nivel del 3% derivado de la Regla de Taylor, mientras que para 2016 ya fue propuesto por seis miembros (cuatro de los cuales por encima del 3%), y ya en el ambiguo largo plazo todos los miembros propusieron objetivos superiores al 3%.

—–

[1] Los tipos o tasas de los fondos federales al que los bancos se conceden prestamos unos a otros. En las reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal de EE.UU. se puede elegir un nuevo objetivo para el tipo de los fondos federales y dar instrucciones a los operadores de bonos de la Reserva Federal para que realicen operaciones de mercado abierto con el fin de alcanzar el objetivo deseado.

Indicador de coyuntura: Agosto 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de julio con los datos publicados hasta junio de producción industrial, ventas y renta (el Ministerio aun no ha publicado el dato de julio) y hasta julio de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 1,96, en línea con los datos de los dos meses anteriores.

factor

En tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial muestra el avance más pronunciado, un 2,8% en junio frente al 0,6% en mayo. Las ventas crecen en junio a un ritmo similar al de mayo (1,7% frente a 1,1%) mientras que la renta crece en junio a menor ritmo que en mayo (1,5% frente a 2,5%). Los afiliados crecen en julio un 1,9% frente al crecimiento de 1,3% en junio.

indicadoresComo conclusión, parece que el rápido ritmo de recuperación de la economía que se inició en 2013 se ha frenado por lo que el indicador experimenta un movimiento lateral durante el verano.

Los efectos económicos negativos para Rusia del conflicto geopolítico con Ucrania

El conflicto territorial con Ucrania está empezando a afectar muy negativamente a la economía de Rusia. En una primera fase, el crecimiento real se redujo del 3,4% en 2012 al 1,3% en 2013, primer año de tensiones geopolíticas, aunque esta desaceleración ya comenzó en el año 2011.

Pero las previsiones económicas futuras para los próximos años son todavía más negativas. En esta línea, en el último informe World Economic Outlook de julio de 2014, el FMI revisó a la baja las previsiones de crecimiento previsto para Rusia del informe World Economic Outlook de abril de 2014: el crecimiento real del PIB previsto para 2014 ha pasado del 1,3% al 0,2%, y para 2015, del 2,3% al 1%. Esto es la consecuencia de un deterioro de los indicadores de confianza empresarial, agravado por las tensiones geopolíticas del conflicto territorial con Ucrania. Los efectos principales han sido la huida de capitales y el aplazamiento de las decisiones de inversión.

En el reciente informe del FMI sobre la economía de Federación Rusa, IMF Country Report No. 14/175, se analizan los principales efectos económicos del conflicto geopolítico con Ucrania (ver detalles en el gráfico adjunto, de abajo a arriba y de izquierda a derecha):

1) La caída de la rentabilidad del mercado de valores y del mercado de bonos.

2) La huida de capitales (salidas netas de capitales) desde comienzos de 2013.

3) La caída de las emisiones de bonos de deuda púbica y de bonos corporativos.

4) El aumento del peso de los depósitos bancarios en moneda extranjera respecto al total de depósitos bancarios.

5) La importante subida de los tipos de intervención en la última reunión del 25 de julio del Banco Central de Rusia (REPO auctions), hasta alcanzar el 8%.

6) El aumento de las operaciones de intervención en moneda extranjera del Banco Central de Rusia para tratar de frenar la fuerte depreciación nominal del rublo ruso frente al dólar de EE.UU.

Es necesario destacar que el conflicto geopolítico con Ucrania no ha hecho más que agravar los problemas de la economía de Rusia, cuya desaceleración económica ya había comenzado en el año 2011. El problema de fondo es el agotamiento del modelo de crecimiento económico basado en la explotación de los recursos energéticos y de otras materias primas.

Por un lado, la economía rusa no aumentará su crecimiento económico potencial a medio plazo si no logra mantener un flujo externo de inversión extranjera (fundamentalmente en tecnología) que propicie una estructura productiva más diversificada. Por otro lado, la economía rusa necesita introducir un amplio abanico de reformas estructurales para impulsar el crecimiento económico potencial y una mayor eficiencia económica: corregir los desajustes de las cualificaciones del mercado laboral, reducir las cargas fiscales de las PYMES, reducir de las barreras administrativas de las empresas, introducir un plan para la lucha contra la corrupción administrativa, y aplicar sin demora el ambicioso plan de privatizaciones ya aprobado.

Finalmente, las autoridades monetarias deben continuar con el esfuerzo iniciado de fortalecimiento de la supervisión bancaria, mientras que las autoridades fiscales deben seguir con el proceso de consolidación fiscal para compensar la posible bajada de ingresos provenientes del sector del gas y el petróleo.

Indicador de coyuntura: Julio 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de junio con los datos publicados hasta mayo de ventas y producción industrial y hasta marzo de renta y de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 1,51.

factor

En tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales muestras tasas de crecimiento positivas. La producción industrial crece un 0,4% en mayo frente a la caída de 2,1% en abril y las ventas crecen un 1.0% en mayo frente al 3,1% en abril. Por su parte, la renta y los afiliados crecen 1,5% y 1,3% en junio frente a las subidas de 2,5% y 2,2% en mayo.

indicadoresPor tanto, los datos continúan dando muestras que avalan la incipiente recuperación económica.

EUROZONA: DAÑOS A LARGO PLAZO

De  los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo se deduce un aumento de la desafección de los ciudadanos respecto del proyecto común. Entre sus posibles explicaciones, la gestión de la crisis económica y financiera ha debido desempeñar un papel destacado, desde luego en los países considerados periféricos. Del  último  Eurobarómetro se deduce que la erosión de la confianza en las instituciones europeas se intensifica a partir de octubre de 2008. Desde entonces hasta el final de 2013 la desconfianza hacia la Comisión Europea se ha duplicado y  también lo ha hecho, aunque en menor medida, hacia el Parlamento Europeo. La adopción, a partir de la primavera de 2010, de severos programas de ajuste presupuestario supervisados por “la troika” añade a la desconfianza, la percepción de  falta de transparencia y legitimidad democrática.

Está en lo cierto Philippe Legrain, asesor del Presidente de la Comisión Europea entre febrero de 2011 y febrero de 2014, cuando al término de una valoración demoledora de la ejecutoria de  las instituciones comunitarias, subraya que una crisis que podría haber servido para el reforzamiento de la integración, lo ha hecho para acentuar la fractura de Europa. En su reciente libro, “European Spring”, atribuye esa fractura no solo a las narrativas en conflicto acerca del diagnóstico de la crisis, sino también “a la batalla acerca de cómo deberían compartirse las pérdidas generadas por la crisis entre  accionistas de los bancos, bonistas y contribuyentes; y entre países acreedores y deudores”. También significó un “juego de la gallina” o del “montón de nieve” entre el BCE y 17 autoridades fiscales sobre en quien recaía la responsabilidad de resolución de la crisis. Y el resultado del choque está a la vista: tras una severa recesión, una recuperación tibia y precaria.

La eurozona, según previsiones oficiales, crecerá este año poco  más del 1%, con una reducción  lenta en los elevados niveles de desempleo y endeudamiento de  las economías periféricas, las  más dañadas por el indiscriminado ajuste presupuestario y donde la confianza de  los agentes económicos está más erosionada. Es también en estas economías donde las posibilidades de crecimiento a largo plazo han quedado más erosionadas durante la Gran Recesión. Así lo pone de manifiesto una investigación reciente del profesor de Johns-Hopkins Laurence M. Ball(“Long-term damage from the Great Recession in OECD countries”, NBER, WP 20185, mayo 2014)  que analiza  el impacto de la crisis  sobre el crecimiento potencial-el nivel normal de producción de una economía dados sus recursos y tecnología-de 23 economías avanzadas.

Hasta hace poco se suponía que de forma general durante las fases de recuperación  que suceden a cualquier recesión el nivel de producción se acerca al potencial, pero ese ritmo de aproximación depende de los daños causados por la recesión. Investigaciones recientes enmiendan esa inercia asumida en la literatura tradicional al verificar que las propias recesiones erosionan ese crecimiento potencial. La razón es que las recesiones reducen la acumulación de capital,  las capacidades de los desempleados y limitan el progreso tecnológico. En consecuencia, los países con las recesiones más pronunciadas serán los que sufran el mayor daño en su capacidad de producción  a largo plazo.

Y la que hemos dejado atrás ha sido particularmente severa. El propio FMI asegura que ese potencial en algunas economías avanzadas no se recuperará antes de cinco años. L.M. Ball concluye que los daños son mayores en las economías que respondieron a la crisis con políticas  fiscales restrictivas. La eurozona es el caso más destacado. En el otro extremo se encuentran economías donde los estímulos fiscales y su dinamismo exportador neutralizaron el daño sobre su potencial de crecimiento.

La española está entre las que ha erosionado en mayor medida su crecimiento potencial. Mientras que Alemania o Australia están en el grupo de las menos dañadas. Una conclusión similar es la que se deduce del último informe trimestral sobre la eurozona de la Comisión Europea (Volumen 13, nº2, 2014). Las divergencias en el crecimiento potencial tendrían en Alemania uno de los extremos, mientras en el otro estaría España y Grecia.  “Ambos han registrado output gaps negativos desde 2010 mucho mayores que el resto de los VMS”,  (estados miembros vulnerables, por sus iniciales en inglés). El diagnóstico de la Comisión no es muy esperanzador: “el debilitamiento del crecimiento potencial en los VMS se atenuará muy levemente. El riesgo es que algunas de las fuentes de la divergencia generada por la crisis podrían arraigarse si, por ejemplo, los recientes  incrementos en el desempleo de algunos estados miembros se convierten en estructurales”.

En realidad, la crisis ha laminado la convergencia real conseguida por las economías menos prosperas de la eurozona desde el nacimiento del euro.  Portugal y Grecia están hoy por debajo del 70% del PIB por habitante de la UE15 que tenían en 1999; España ligeramente por encima del 80% de entonces, pero acentuando la divergencia desde 2008, según destaca Simon Tilford, subdirector del Centre for European Reform, en un trabajo reciente (“The eurozone is no place for poor countries”)

La recomendación que se deduce del trabajo de Ball es clara: decisiones expansivas no solo podrían frenar esos daños sino aumentar el crecimiento potencial. El aumento de la inversión pública  incrementaría el stock de capital y crearía nuevas oportunidades de ocupación y  de capacitación para los desempleados. Son sugerencias que desde hace tiempo vienen anticipando otros académicos y analistas temerosos de que algunas economías, tardando demasiado en recuperar ese crecimiento potencial, entren en una larga fase de bajo crecimiento – de “estancamiento secular”- incapaz de restaurar niveles de empleo suficientes. Entre los que han advertido más intensamente de ese  escenario  está  el exsecretario del Tesoro estadunidense y profesor de Harvard, L.Summers, defensor de programas de inversión pública para su país.

En la eurozona la conveniencia de decisiones expansivas del crecimiento no es menor: para reducir la vulnerabilidad de una recuperación cogida con alfileres, pero también para facilitar la reconciliación de los ciudadanos con las instituciones europeas. Las últimas decisiones  del BCE han sido las únicas  reveladoras de que esas instituciones no están muertas. En realidad, en manos de esa institución están  no solo las posibilidades de recuperación económica, sino la única vía de fortalecimiento de la dinámica de integración que hasta ahora se ha deducido de la crisis: la creación de la unión bancaria. Pero esas tardías decisiones de reducción de los tipos de interés, aumento de la liquidez y eventual compra de activos en los mercados secundarios, chocan con la insuficiente confianza  de familias y empresas, con su prioridad por reducir su endeudamiento, sacrificando el aumento del gasto en consumo e inversión. Es necesario hacer más.

Las  líneas fundamentales enunciadas por el primer ministro italiano, próximo presidente de turno de la UE, apuntan en la dirección correcta: flexibilización temporal del necesario saneamiento de las finanzas públicas, exclusión de la inversión pública en el computo del déficit fiscal  y adopción de programas de inversión paneuropeos, de la mano de instituciones como el Banco Europeo de Inversiones (BEI) o de la propia Comisión, susceptibles de aprovechar las favorables condiciones de los mercados financieros. El apoyo del vicecanciller germano a esa priorización del crecimiento en la agenda política europeapodría concedervirtualidad a esa orientación. Evidencias que lo aconsejan no faltan.

(Publicado en El País, Negocios, 6 de julio de 2014)

Indicador de coyuntura: Junio 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de mayo con los datos publicados hasta abril de ventas y producción industrial y hasta mayo de renta y de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en mayo es de 2,6. Por tercer mes consecutivo, el valor alcanzado es superior al que presentaba en el inicio de la crisis.

factor

En tasas de crecimiento interanuales, con la excepción de la producción industrial, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE muestran valores positivos y mayores que los datos del mes anterior. Las ventas crecen en abril 3,2% frente a 2.0% en el mes de marzo. La renta y los afiliados crecen en mayo 2,5% y 2,2%, frente a 1,3% y 1,4% en el mes de abril. El dato negativo es el de la producción industrial, que cae 1,9% en el mes de abril frente a la subida del 8,0% del mes de marzo.

indicadores Por tanto, los datos continúan dando muestras que avalan la incipiente recuperación económica.

Indicador de coyuntura: Mayo 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta marzo de ventas y producción industrial y hasta abril de renta y de afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en febrero es de 0,6. El valor alcanzado es superior al que presentaba en el inicio de la crisis y ya muestra valores positivos.

factor

En tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE muestran valores positivos y mayores que los datos del mes anterior. La producción industrial y las ventas crecen en marzo 8,1% y 1.1% frente a 2.7% y -1.0% del mes de febrero. La renta y los afiliados crecen ambos en abril 1,4% frente a 1,0% y 0,6% del mes de marzo.

indicadores

Por tanto, continua la mejora en las previsiones económicas.

Las fuentes del crecimiento de la productividad de EE.UU., 1948-2012

El Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca acaba de publicar su informe anual 2014 Economic Report of the President. De especial interés resulta el capítulo 5 (y parte del capítulo 1) dedicado a las fuentes del crecimiento de la productividad de EE.UU. desde la década de los 50 hasta la actualidad. En esta entrada del Blog vamos a destacar los hechos más relevantes.

En el cuadro siguiente (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra las fuentes del crecimiento de la productividad del trabajo sector privado no agrícola de la economía de EE.UU. desde 1948 a 2012.

Bajo el supuesto que la producción agregada se puede representar con una función de producción Cobb-Douglas, podemos descomponer la evolución a largo plazo del crecimiento de la productividad del trabajo – medida por el output por hora trabajada – (Y/H, labor productivity) en la suma de tres componentes: i) el crecimiento de la “calidad” del factor trabajo por hora trabajada, como medida de los cambios en la composición de la fuerza laboral (L/H, composition of labor); ii) el crecimiento de la ratio capital/trabajo o dotación de capital por trabajador (K/H, capital); y iii) el crecimiento de la productividad total de los factores (PTF), en nuestro caso medida por la productividad multifactor (MFP). Recordemos que la PTF aproxima la contribución del progreso técnico al avance del crecimiento de la productividad del trabajo.

Por un lado, merece la pena destacar que en 2012 un trabajador representativo de EE.UU. es cuatro veces más productivo que un trabajador representativo del año 1948 (en concreto 4,21 veces). Por otro lado, se muestra que este crecimiento de la productividad del trabajo se debe en un 10% a la calidad del factor trabajo (fundamentalmente a mayores niveles de educación), en un 38% al aumento de la dotación de capital productivo por trabajador, y nada menos que en un 52% al avance del progreso técnico, es decir, a aquellas innovaciones introducidas en el proceso productivo que provocan que – dada un dotación de capital – el trabajador pueda producir más output por hora trabajada. Y este último factor – la PTF – tiene mucho que ver con la inversión en I+D, tal y como muestra el informe.

En el siguiente gráfico se presenta la evolución del crecimiento de la PTF de EE.UU. en los últimos 60 años en tres períodos claramente divergentes.

En primer lugar, la PTF creció a una extraordinaria tasa media anual del 1,8% en el periodo 1953-1973, impulsada en parte por las inversiones públicas en el sistema de autopistas interestatales y por la comercialización de las innovaciones desarrolladas durante la Segunda Guerra Mundial, como el motor de avión y el caucho sintético, entre otras.

En segundo lugar, la tasa de crecimiento de la PTF se desaceleró considerablemente en el período 1974-1995, al registrar una tasa de crecimiento medio anual de tan sólo un 0,4%. El informe apunta algunas causas de esta desaceleración del crecimiento de la TFP: i) las dos crisis del petróleo de 1973 y 1979, que provocaron una aumento de la inversión en capital de alto consumo de energía y obsoleto; y ii) la entrada masiva en la fuerza laboral de la generación del “baby boom” y del colectivo de las mujeres, con menos experiencia laboral en ambos casos.

Por último, la PTF creció a una tasa media anual más elevada del 1,1% en el último período 1996-2012, impulsada por las grandes mejoras del software y el hardware del sector informático y por el desarrollo del sector de las tecnologías de la información y de las comunicaciones.

Y a esta altura de la entrada del Blog, el lector se podría hacer dos preguntas: ¿Importa tanto la caída del crecimiento anual medio de la PTF del 1,8% del período 1953-1973 al 0,4% del período 1974-1985? ¿No son en ambos casos tasas de crecimiento medio anual muy pequeñas?

La respuesta puede ser sorprendente. Sólo con que la tasa anual media de crecimiento de la PTF del período 1974-1995 hubiera sido un 1% mayor de la que fue (del 0,4 al 1,4%, en lugar del 1,8% del período 1953-1973), el PIB de EE.UU. hubiera sido después de 22 años ¡el 25% más grande del que realmente fue! (aplicando una tasa de crecimiento anual compuesto).

Una bomba de relojería en la economía china: la deuda del sector privado

La mayoría de los analistas económicos y financieros piensan que el endeudamiento del sector privado de la economía de China no genera ya crecimiento económico “sostenible”, puesto que los nuevos préstamos se dedican a inversiones poco productivas o a pagar antiguos préstamos. Desde el punto de vista económico la economía China estaría entrando en el llamado “momento Minsky” del ciclo crediticio, tal y como trata de mostrar un reciente informe del banco de inversión estadounidense Morgan Stanley. En síntesis, la economía de China ha estado creciendo los últimos años sobre la base de un exceso de inversión productiva financiada con un exceso de acumulación de la deuda del sector privado, que ha desembocado en una reciente desaceleración del crecimiento económico que puede ir a más en un futuro cercano.

El economista postkeynesiano Hyman Minsky (1919-1996) estudió la evolución de los ciclos de prosperidad financiera, tratando de identificar los factores desencadenantes de los periodos expansivos y contractivos, e intentando averiguar las distintas fases por las que discurrían esos ciclos. Minsky desarrolló una teoría conocida como “hipótesis de la inestabilidad financiera”, similar a la de la escuela austríaca de pensamiento, sobre el impacto de los ciclos crediticios en la economía. En su trabajo títulado The Financial Instability Hypothesis, Minsky identificó las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía, en función del predominio de las finanzas de las empresas:

(1) finanzas cubiertas”: fase en el que los prestatarios tienen suficientes flujos de caja para cumplir con sus deudas contraídas, es decir, los pagos de intereses y la amortización de los préstamos.

(2) “especulación financiera”: fase en la que los flujos de caja permiten pagar los intereses de la deuda, pero no amortizar el principal de los préstamos. En esta fase las empresas necesitan refinanciar parte del stock de su deuda bancaria.

(3) “finanzas de tipo Ponzi“: fase en la que los flujos de caja no permiten ni siquiera pagar los intereses de la deuda. En esta fase las empresas necesitan refinanciar más parte del stock de su deuda bancaria o vender activos para pagar los intereses.

(4) “ataques especulativos” o “momento Minsky”: Es el punto en el que las empresas que se encuentran en la fase de “especulación financiera” o en la fase de “finanzas de tipo Ponzi” ya no son capaces de refinanciar sus deudas o de pedir prestado capital adicional para pagar los intereses. En esta fase, los inversores sobreendeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos, lo que provoca grandes pérdidas en todos los mercados y una ingente demanda de liquidez que obliga al banco central a realizar inyecciones masivas de dinero.

En relación a las fases del ciclo crediticio, Minsky defendió varias ideas:

  • Si la mayoría de las empresas de la economía están en la fase de “finanzas cubiertas”, el sistema financiero es robusto y la economía se situará en un ciclo de crédito estable, mientras que si la mayoría de las empresas han entrado en la fase de “especulación financiera” o de “finanzas tipo Ponzi”, el sistema financiero se vuelve frágil y la economía se situará en un ciclo de crédito inestable.
  • Cuando los tipos de interés son inferiores a la tasa de beneficio las empresas experimentan la tendencia de cambiar de un estado de “finanzas cubiertas” al estado de “finanzas tipo Ponzi”. Todo sistema financiero robusto, experimenta una tendencia natural a convertirse en un sistema financiero frágil, debido a los incentivos que supone el endeudamiento cuando los tipos de interés son bajos: mayor rentabilidad, posibilidad de inversión y revalorización de activos. La fase de euforia suele ir acompañada de sobrevaloración, apalancamiento y operaciones de compraventa rápidas.
  • Cuanto más largo sea un período de expansión económica y del crédito, mayor será la proporción de “especulación financiera” y de “tipo Ponzi”, y más inestable será el sistema financiero y la economía.

En el siguiente gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representan las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía.

 

 

Una mayoría de analistas económicos y financieros piensan que la economía de China ha permanecido los últimos años en la fase de “especulación financiera” y que ya se ha situado en una peligrosa fase de “finanzas tipo Ponzi”. De hecho, en el siguiente gráfico se puede observar como la deuda total del sector privado ha aumentado del 115% del PIB en 2007 al 193% del PIB a finales del tercer trimestre del 2013. [1]

 

 

El informe de Morgan Stanley presenta datos que indican que la deuda acumulada por el sector privado chino es no “sostenible” y poco productiva y que, en última instancia, la economía China se encamina hacia un “momento Minsky”.

En primer lugar, mientras que a mediados de la década del 2000 con 1 yuan chino de nueva deuda del sector privado se lograba generar 1 yuan chino de PIB (ratio 1/1) en 2012 ya se necesitaban 4 yuanes para generar 1 yuan de PIB (ratio 4/1).

En segundo lugar, ha medida que las autoridades económicas y monetarias chinas tratan de estabilizar el crecimiento del crédito bancario tradicional desde 2010, el endeudamiento del sector privado ha ido aumentado de manera creciente y paralelamente a través del “sector bancario en la sombra” (SBS), el cual ya representa un 20% del total del crédito concedido en China a finales de 2013 (un 12% del total en 2007). [2] El problema es que de los 1,8 billones de dólares de los préstamos concedidos por el SBS, casi 600.000 millones de dólares (3,6 billones de yuanes) van a vencer en 2014, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico.

 

 

En tercer lugar, se estima que hasta 1/3 de los nuevos préstamos del sector privado se están utilizando en la actualidad para refinanciar la deuda acumulada, y que los pagos por intereses de la deuda ya representan un 17% del PIB, tal y como muestra el siguiente gráfico.

 

 

En cuarto lugar, la política monetaria del Banco Central de China (The People’s Bank of China, PBOC) se está endureciendo considerablemente para tratar de frenar el crédito al sector privado y, en particular, los créditos concedidos a través del SBS. Como consecuencia de ello, los tipos de interés del mercado interbancario de Shanghai (Shangai Interbank Offered Rate, SHIBOR) han aumentando en 220 puntos básicos desde mayo de 2013, mientras que los tipos de interés de los bonos corporativos, de los productos de gestión de patrimonios (WMPs) y de los préstamos bancarios (Repo) han aumentado en los últimos meses cerca de 200 puntos básicos, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.

 

 

La combinación del endurecimiento de la política monetaria, el aumento de los tipos de interés, la desaceleración del crecimiento económico y la enorme cantidad de préstamos cuyo origen es el SBS y que están próximos a su vencimiento, hace pensar a los analistas de Morgan Stanley que el “momento Minsky” está próximo en la economía china.

Esta conjunción de factores puede conducir en una primera fase a la falta de liquidez y a un goteo de insolvencias de empresas, impagos y morosidad bancaria. Como resultado de ello, los bancos y otras entidades financieras podrían comenzar a aumentar sus provisiones para insolvencias y reducir la disponibilidad de crédito. En última instancia, la falta de crédito y el endurecimiento de las condiciones de los nuevos créditos podrían generar una desaceleración de la actividad económica, especialmente en los sectores más dependientes del crédito “fácil”, tales como el desarrollo de infraestructuras de las entidades locales y los sectores con exceso de capacidad (minería del carbón, cementeras, construcción de inmuebles, energía solar, construcción naval y acero, fundamentalmente).

Finalmente, las expectativas derivadas de este proceso indican que la economía china continuará la desaceleración de su crecimiento en términos reales desde el 7,4% en 2013 hasta el 5,4% en 2015, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.

 

—-

[1] Suma de la deuda bancaria, bonos corporativos y de la deuda del sector bancario en la sombra.

[2] El SBS de la economía China otorga créditos a los prestatarios que no pueden obtener créditos del sector bancario tradicional, tales como las agencias de financiación de las entidades locales (LGFV), las empresas en sectores con exceso de capacidad y con una rentabilidad baja o negativa, como la minería del carbón, el acero, el cemento, la construcción naval y la energía solar. Y el caso de los agencias LGFV – que captan fondos para financiar las infraestructuras de las entidades locales- ,  es grave ya que se estima que más de las mitad de las mismas ya no tienen flujos de caja para pagar los intereses o el principal de la deuda.

Algunas noticias positivas… en “el peor de los tiempos”

Nos hacemos eco de este interesante artículo que ha aparecido recientemente publicado por Mariam Camarero en Valencia Plaza.

Por primera vez desde que se creó, el indicador de coyuntura Ind-ALdE, elaborado por Máximo Camacho, de la Universidad de Murcia, ha tomado valores positivos. Se trata éste de un indicador que mide de forma global la marcha de la economía utilizando para ello un grupo de datos relacionados con el crecimiento y el empleo. En concreto, se basa en cuatro indicadores publicados por el Ministerio de Economía y Competitividad: Índice de Producción Industrial, Indicador de Renta Salarial Real, Total de Trabajadores en Alta Laboral Afiliados a la Seguridad Social y Ventas Interiores de Grandes Empresas (todos ellos corregidos de calendario y deflactados).

Se publica con frecuencia mensual desde 2008 en el Blog de la ALdEa Global, promovido por la Asociación Libre de Economía (ALdE). Se pueden consultar los detalles técnicos pinchando aquí.

No se trata de una observación aislada. Como el propio autor afirma, el perfil de este indicador coincide con el elaborado por FEDEA o con el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que publica el Ministerio de Economía y Competitividad. Dichos perfiles se corresponderían con una salida en “W” de la crisis, una de las posibles descritas hace unas semanas en este espacio. Es aún prematuro concluir cuál vaya a ser la tendencia en los próximos meses. Sin embargo, el hecho de que las señales positivas procedan de indicadores sintéticos, que recogen información de un grupo de variables, permite mantener una cierta dosis de optimismo.

Las previsiones sobre las principales variables que marcan la evolución global de la economía (recogidas algunas de ellas en la Tabla 1) son también positivas: crecimiento del PIB, de la demanda interna, del empleo o de la renta disponible. Sin embargo, no es hasta 2015, según la mayoría de las previsiones, cuando los datos parecen consolidarse. Los buenos datos aún van a tardar un tiempo en ser evidentes y, en la actualidad, son las expectativas o la confianza las que están verdaderamente mejorando: en el caso de la Comisión Europea, el Indicador de Confianza Económica ha mejorado, especialmente en los países de la zona euro, siendo en Holanda y España donde más crece. El sector servicios y los consumidores son los que se muestran más optimistas.

Si todos estos signos positivos se consolidan, llegado el momento será necesario hacer inventario de la crisis. Todos conocemos la gravedad y el peso que el sobreendeudamiento público y privado tienen sobre la economía. Sin embargo, sólo de vez en cuando se analizan otros indicadores y, precisamente en los últimos días, han salido diversos informes y datos sobre pobreza y desigualdad que merece la pena repasar.

Darvas y Wolff (2014), de Bruegel, acaban de preparar un informe sobre los efectos que tienen los problemas sociales sobre el crecimiento. Fue presentado el pasado 1 de abril en la reunión informal del Ecofin (es decir, del Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea) celebrada en Atenas. En él destacan que durante el período 2008-13 el desempleo ha crecido en seis millones en la UE y, con ello, ha aumentado también la pobreza.

Se trata de un problema europeo, aunque dado que los países partían de situaciones distintas, los efectos de la crisis también han sido heterogéneos. También constatan que el ajuste fiscal realizado en los países del euro ha repercutido de forma más dura sobre las familias y los jóvenes, mientras que los pensionistas han mantenido su nivel de protección.

Uno de los principales problemas reside en la debilidad de la demanda, especialmente del consumo. En realidad se trataría de un círculo vicioso: las familias aumentaron de forma importante su endeudamiento antes de la crisis y durante la crisis han debido restringir el consumo con el objetivo de ir devolviendo sus deudas (de ahí la pendiente negativa de esta relación, en el Gráfico 2, con la única excepción de Alemania).

CP1

El menor consumo de las familias (unido a la contracción fiscal del sector público) ha generado pérdidas de empleo. Este problema se agravó por la abundancia del crédito y se concentró en algunos países como España, Irlanda y Portugal. Pero el círculo no acaba aquí: sin consumo ni crecimiento baja la recaudación fiscal, sube la deuda y se pone en peligro la sostenibilidad de ésta y el crecimiento futuro.

Por lo que se refiere a España, el informe de la Fundación Foessa sobre “Precariedad y Cohesión Social” dibuja una situación difícil. En él se apunta al aumento de la vulnerabilidad de los más desfavorecidos, así como una recomposición de la población española por grandes grupos de renta, con el declive del porcentaje de hogares en el grupo intermedio (la clase media habría bajado del 60 al 52% de la población).

Como indicador de pobreza, sirva el número de hogares sin ningún perceptor de renta, que ha pasado de 300.000 en 2007 a casi 700.000 en 2013. La tasa de pobreza sería la tercera mayor de la UE, sólo superada por Rumanía y Grecia. Otra medida mencionada en este informe es la ratio de la renta del 20% más rico frente al 20% con menores ingresos: en 2007 era de cinco veces y media, mientras que en 2012 era ya 7.2.

Asimismo, cinco millones de personas se encontrarían en situación de exclusión social severa (un 82.6% más que en 2007). De la misma manera que en el resto de Europa, la crisis ha afectado mucho más a los jóvenes. Por lo que se refiere a los datos de Cáritas, el número de personas atendidas en los servicios de “acogida y asistencia” ha crecido un 251.4% entre 2007 y 2014. De estas personas, el 68% tiene, como prioridad, la alimentaria. En 2012, un tercio de los que recurrieron a este servicio lo hicieron por vez primera, triplicándose el gasto en este servicio durante los años de la crisis (hasta llegar, en 2012, a un total de 44 millones de euros, el 40% en alimentación).

El hecho de que los problemas sociales asociados a la crisis sean compartidos, con diferencias cualitativas y cuantitativas, por todos los países europeos, resulta parcialmente tranquilizador. No se trata de usar el viejo adagio “mal de muchos…”. Gracias a la inserción de la Estrategia 2020 en el mecanismo de coordinación macroeconómica de la UE, en el Semestre Europeo se siguen de cerca indicadores relacionados con la reducción de la pobreza y del desempleo.

Esta cuestión no es baladí y afecta de forma singular a aquellas regiones de Europa más castigadas por la crisis. Por ello, debería tener reflejo en las políticas europeas y, por tanto, debiera ser objeto de debate en la campaña de las próximas elecciones europeas. Los objetivos macroeconómicos en términos fiscales están íntimamente ligados (vía estabilizadores automáticos) a los niveles de desempleo y es ésta la variable que genera mayores desigualdades entre las regiones y los ciudadanos europeos.

Volviendo al principio, en la recuperación, demasiado débil y lenta, está la clave de la salida de este círculo vicioso. Pero no cabe esperar sentados a que la economía europea crezca con fuerza: es necesario actuar. En este camino no estamos solos: existe acuerdo en que el desempleo juvenil necesita medidas urgentes y se ha creado por parte de la Comisión Europea un fondo de garantía para la juventud de 6.000 millones de euros; la Comisión también ha hecho una declaración sobre la “dimensión social de la unión económica y monetaria”. Que el Ecofin muestre su preocupación por la limitación al crecimiento derivada de los problemas sociales da muestra de que se han puesto manos a la obra.

Anteriores Entradas antiguas

Visita nuestra web para información sobre actividades

http://www.alde.es
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 231 seguidores