¿Existe un peligro de deflación en la economía española?

El último dato de la variación interanual del IPC general correspondiente al mes de marzo de 2014 del -0,2% publicado por el INE ha hecho saltar las alarmas en los medios de comunicación, en el sentido de que la economía española podría estar dirigiéndose a un período de deflación.

Recordemos, que lo que en principio podría parecer una buena noticia para las familias (que bajen los precios de los bienes y servicios) puede convertirse en todo lo contrario. Y ello por varias razones.

En primer lugar, cuando bajan los precios de los bienes y servicios de manera generalizada, las empresas ven reducidos también sus márgenes de los precios de venta de sus productos, lo que supone a medio plazo una caída de sus beneficios y un deterioro de su cuenta de resultados. Además, ello puede provocar que tengan problemas para devolver sus préstamos (y para obtener nuevos), y si los costes laborales unitarios se mantienen estables, ello puede terminar a su vez en estructuraciones y reducciones de las plantillas. Finalmente, el aumento del desempleo genera más caída del consumo y, por tanto, nuevas reducciones de precios.

En segundo lugar, la deflación provoca un efecto negativo psicológico en los consumidores. En concreto, si los consumidores perciben que los precios han bajado pero pueden hacerlo aún más, pueden tomar la decisión de retrasar sus decisiones de compra para adquirir los bienes y servicios más baratos en un futuro. En este caso, la demanda de bienes y servicios disminuye en mayor medida, lo que provoca un exceso de la oferta y una nueva disminución de los precios. Y esta espiral se puede retroalimentar indefinidamente si no se pone remedio.

Por último, si estos efectos de la deflación se dan en una economía muy endeudada (como es el caso de la española), el problema se traslada también al sector bancario. En concreto, si las familias y las empresas no financieras tienen más problemas para devolver los préstamos bancarios, la morosidad bancaria aumenta, lo que provoca problemas de solvencia para las entidades, una caída significativa de concesión de nuevos créditos y, en última instancia, genera más problemas para los hogares y las empresas no financieras.

También la deflación afecta negativamente a la sostenibilidad de las finanzas públicas, ya que el stock de deuda pública crece si cae la tasa de crecimiento nominal del PIB por el efecto de la deflación y si los tipos de interés nominales de la deuda pública son mayores que la tasa de crecimiento nominal del PIB (como es el caso de la economía española). Este es el efecto “bola de nieve” de los pagos de intereses de la deuda pública.

Algunos colegas de la profesión académica y del mundo financiero, y la mayoría de los comentaristas económicos, están alertando en los últimos tiempos de un posible peligro de deflación en la economía española. Pero pueden estar equivocados, al menos por tres razones.  Por un lado, porque no interpretan los datos estadísticos disponibles de una manera rigurosa y adecuada desde una óptica temporal. Por otro lado, porque no escogen adecuadamente los indicadores de precios para poder afirmar que estamos entrando en un período de deflación. Por último, porque circunscriben la deflación como un fenómeno de corto plazo, obviando las consecuencias a largo plazo de la conjunción actual de las acciones de la política monetaria, fiscal y de la evolución del tipo de cambio nominal.

Primer error: El horizonte temporal no es el adecuado

Algunos de los que señalan el peligro de deflación de la economía española basan su afirmación en la reducción observada en el IPC en un mes o varios meses consecutivos. Pero como enseñamos a nuestros alumnos de Economía, el fenómeno de la inflación o deflación no se define utilizando un nivel de precios en un horizonte temporal de corto plazo, en este caso un mes, sino más bien hace referencia a la tasa de variación “sostenida” (en el medio y largo plazo) de los precios, no del nivel de precios.

En los dos gráficos adjuntos se muestra la evolución temporal del IPC general de la economía española (tasa interanual del IPC mensual) en los períodos enero 1962-marzo 2014 y enero 1999-marzo 2014, respectivamente (hacer clic sobre los mismos para verlos más grandes).

Como se puede observar en el segundo gráfico desde el inicio del euro en enero de 1999 sólo se ha dado en tres ocasiones tasas interanuales negativas del IPC mensual: de marzo a octubre de 2009, en octubre de 2013 y el último dato disponible de marzo de 2014.

 

 

 

Segundo errorEl indicador de precios utilizado no es el adecuado

En primer lugar, los que alertan que la economía española va a entrar en una etapa de deflación (o ya ha entrado) utilizan los datos del IPC “general”. En concreto, señalan que la tasa negativa interanual del IPC general del -0,1% en octubre de 2012 y -0,2% del mes de marzo de 2014 respectivamente, es un prueba que la deflación es una “amenaza” para la economía española. Sin embargo, el dato agregado es engañoso. De hecho, esta evolución se debe a una caída -quizás transitoria- de las tasas interauales de algunos de los componentes del IPC general, como el índice que recoge los precios de la energía y el índice de los bienes industriales no energéticos. De hecho, si profundizamos en la evolución de algunos de los componentes principales de la inflación, podemos destacar que los IPC de la Alimentación, el IPC de las Manufacturas y el IPC de la Hostelería y Turismo (ver siguientes gráficos) continúan registrando tasas interanuales positivas.

 

 

 

 

En segundo lugar, existen indicadores estadísticos más adecuados para ver las tendencias a largo plazo que el IPC general y sus componentes. De hecho, muchos estudios disponibles indican que un indicador menos volátil y, por tanto, más preciso para tal fin, es el deflactor del PIB. De hecho, la tasa interanual del deflactor del PIB se mueve en tasas positivas en los cuatro trimestres de 2013 (véase siguiente gráfico). Por lo tanto, habrá que esperar al dato del deflactor del PIB del primer trimestre del 2014 para ver si mantiene o no la tasa interanual positiva.

 

Tercer error: La inflación y la deflación no es un fenómeno de corto plazo

Si algo hemos aprendido los economistas es que la inflación o la deflación es siempre y en cualquier lugar un fenómeno monetario en el largo plazo.

¿Cómo se puede prevenir la deflación en la zona euro y en la economía española en particular?

Con un aumento extraordinario y de carácter permanente de la base monetaria de la zona euro (la liquidez), tal y como está aplicando el Banco de Japón con su nueva estrategia de política monetaria de “facilidad monetaria cualitativa y cuantitativa” iniciada en abril de 2013, y que tuvimos ocasión de abordar en otra entrada del Blog.

Por un lado, la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) debe de ser mucho más expansiva, como ya tuvimos de ocasión de explicar en otra entrada del Blog. El BCE debe expandir en mayor medida su balance interviniendo en el mercado monetario de la zona euro con compras masivas de títulos deuda pública y de activos respaldados por hipotecas del sistema bancario.

Por otro lado, el BCE debe influir activamente en la depreciación del tipo de cambio nominal del euro, interviniendo en los mercados de cambio mediante compras masivas de títulos deuda pública de los EE.UU.

Pero el Presidente del BCE, Mario Draghi, y el resto de los miembros del Consejo de Gobierno no están preocupados por la posible deflación ni tampoco por el débil crecimiento de la zona euro, y en la reunión de hoy han decidido no tomar ninguna medida extraordinaria. Yo me pongo del lado de la Directora del FMI, Christine Lagarde, que era partidaria de introducir ya medidas expansivas monetarias no convencionales.

En el siguiente vídeo pueden ver la posterior rueda de prensa de Mario Draghi donde justifica lo injustificable:

 

La política monetaria del BCE debe de tomar el relevo a la política fiscal restrictiva

Las políticas de excesiva “austeridad” fiscal continúan pasando factura al crecimiento económico en España y en el resto de países de la zona euro. Los posibles efectos negativos sobre el crecimiento económico provocados por rápidas reducciones de los déficit públicos - conocidos como “ajustes fiscales” o “procesos de consolidación fiscal” – están de máxima actualidad en muchos países de la OCDE y, especialmente, en el caso de la Eurozona.

Los resultados de las políticas de austeridad fiscal aplicadas en la Eurozona son claras. Todos los países que se sometieron a este “tratamiento” están en peor situación en términos de empleo y de riqueza que en el inicio de los programas de ajuste gestionados por la llamada “troika”: Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo (BCE).

En 2009 y 2010 los economistas estábamos debatiendo sobre la eficacia de los paquetes de estímulos fiscales introducidos en 2008 y 2009 para contrarrestar los efectos negativos de la crisis económica. El enfoque mayoritario era entonces que los procesos de consolidación fiscal serían “expansivos” en el medio plazo (estimularían el crecimiento económico) a través de los denominados efectos no keynesianos. En síntesis, los efectos no keynesianos se generan por un cambio en las expectativas sobre los impuestos futuros (gastar supone aumentar los impuestos, hoy o mañana). Al reducirse los impuestos esperados en el futuro, el consumo y la inversión aumentan en el momento actual y, en última instancia estimulan el crecimiento y el empleo. [1]

Las cifras de evolución económica del periodo 2008-2013 han puesto de manifiesto el fracaso de la hipótesis de la política de consolidación fiscal “expansiva”, especialmente en la Eurozona. Por ello, el debate académico se ha trasladado en los últimos tiempos justo en sentido contrario: de los efectos no keynesianos (positivos) a los efectos keynesianos (negativos, vía multiplicadores fiscales) de la política fiscal. Ahora se debate si las consolidaciones o ajustes fiscales “excesivos” y persistentes tienen un efecto negativo a medio y largo plazo sobre el crecimiento económico y el empleo.

En este línea, existen en la literatura económica reciente sólidos argumentos teóricos que sugieren que cuando los tipos de interés nominales se mantienes constantes y en niveles cercanos a cero, el banco central no es ya capaz de amortiguar los efectos negativos de la caída en el gasto público, lo que implica que el efecto multiplicador negativo sobre el output de la política fiscal restrictiva puede ser muy elevado [2].

Centrémonos en el caso particular de la Eurozona.

Por un lado, el fracaso de la política fiscal restrictiva en la Eurozona tiene mucho que ver con la falta de una política monetaria de acompañamiento “suficientemente” expansiva del BCE.

En primer lugar, la inyección de liquidez del BCE a través de la estrategia de expansión del balance (denominada política monetaria no convencional) en la Eurozona no ha sido suficiente ni eficaz para estimular el crédito al sector privado, el crecimiento económico y el empleo.

Como se puede observar en el gráfico (hacer click sobre el mismo para verlo más grande), hay una diferencia muy notable entre el comportamiento de la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra respecto al BCE. Desde enero de 2007, la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra han multiplicado su balance por 4,45 y 4,75 veces, respectivamente, como consecuencia de una clara, contundente y decidida política de compra de activos al sector bancario (deuda pública y activos respaldados por hipotecas). Mientras tanto, el BCE sólo ha duplicado su balance y, lo que es más llamativo, su tamaño es hoy igual al de noviembre de 2011, fecha en la que Mario Draghi toma posesión como Presidente del BCE.

 

En segundo lugar, el BCE ha sido excesivamente “fiel” a su objetivo único de estabilidad de precios. 

Esta actitud contrasta con el comportamiento de la Reserva Federal de EE.UU. y del Banco de Inglaterra cuyo objetivo es dual (estabilidad de precios y  apoyo a la política económica del gobierno, incluyendo sus objetivos de crecimiento y empleo). De hecho, en los siguientes gráficos se puede observar como se sigue manteniendo la tasa de inflación de la Eurozona claramente por debajo del objetivo del 2% (+0,8% en tasa interanual frente al +1,5% en EE.UU.; diciembre 2013), cuando la tasa de desempleo alcanza cifras récord desde comienzo de la crisis financiera internacional (12,1% frente al 6,7% en EE.UU., escala de la izquierda del gráfico; diciembre 2013), y la tasa de crecimiento continúa en tasas negativas (-0,3% frente al +3,2% de EE.UU.; tercer trimestre y cuarto trimestre de 2013, respectivamente).

Una política monetaria más expansiva por parte del BCE que hubiera generado más inflación hubiera tenido efectos más positivos sobre la economía. En primer lugar, habría reducido los costes laborales reales en los países periféricos, incluida España. En estos países, la presencia de un elevada tasa de desempleo ha inducido a aumentos moderados de los salarios nominales, por lo que una mayor tasa de inflación habría reducido también los salarios reales, los costes laborales unitarios reales y, en última instancia, hubiera aumentando la competitividad exterior. En segundo lugar, la mayor tasa de inflación habría ayudado al proceso de desapalancamiento de las economías, vía la reducción del valor real de los stock de deuda pública, y de los stock de deuda del sector privado (sistema bancario, hogares y empresas no financieras).

En tercer lugar, la política monetaria “moderadamente” expansiva del BCE no ha propiciado la depreciación nominal y real del tipo de cambio del euro y, por lo tanto, un aumento de la competitividad exterior del economía de la Eurozona, variable clave para dotar de un mayor impulso a las exportaciones.

En los gráficos siguientes podemos observar como el tipo de cambio nominal del euro con el dólar y la libra esterlina, el tipo de cambio efectivo nominal del euro y el tipo de cambio efectivo real del euro (con el conjunto de los 21 países con los que más  realiza intercambios comerciales), se sitúan en la actualidad en los mismos niveles de comienzos de mediados de 2008, y de comienzos de 2010 en los dos últimos casos.

Por otro lado, la falta de recuperación económica de la Eurozona tiene mucho que ver también con los errores cometidos por el BCE en el proceso de reestructuración bancaria del periodo 2009-2011.

Muchos analistas pensamos que los problemas de crecimiento y empleo de la Eurozona se vieron agravados por las primeras “pruebas de resistencia” o “tests de estrés” al sistema bancario europeo realizadas en 2009 y 2011. Al final de este proceso pocas entidades bancarias quebraron y aumentaron la ratio capital-activos a través del crecimiento moderado del capital y de una caída en mucha mayor medida de los activos. Este comportamiento provocó, en última instancia, una contracción del crédito al sector privado que no ha ayudado a la recuperación de las economías de la Eurozona, especialmente las periféricas (véase la caída del crédito a las empresas no financieras y a los hogares en los dos siguientes gráficos, respectivamente).

Agotada la política fiscal restrictiva en la Eurozona por sus efectos perversos sobre el crecimiento económico y el empleo, sólo cabe esperar que la política monetaria del BCE tome el relevo.

La nueva estrategia monetaria se sustentaría en:

 1) Introducir nuevas medidas de política monetaria no convencional que expandan en mayor medida el balance el BCE y la liquidez de la Eurozona: a) volver a utilizar el programa de Operaciones de Financiación a más Largo Plazo (OFMLP o por sus siglas en ingles LTRO); b) poner en marcha el programa previsto de Operaciones Monetarias Directas (OMD) para compra de títulos de deuda pública. Este instrumento no se ha utilizado todavía, pero el efecto del anuncio de este programa, en septiembre de 2012, consiguió rebajar la prima de riesgo y romper el círculo vicioso de la deuda pública de Italia y España; c) aprobar un nuevo Programa de Mercado de Valores (PMV) en el que inicie una compra masiva de activos respaldados por hipotecas, a semejanza de lo realizado por la Reserva Federal y, en menor medida, por el Banco de Inglaterra.

2) Propiciar un aumento de la tasa de inflación para ayudar al proceso de desapalancamiento de las empresas no financieras, sistema bancario y hogares.

3) Propiciar la depreciación nominal del euro en los mercados de cambios, e indirectamente la depreciación real del euro, con la relajación del objetivo de inflación. El objetivo sería impulsar las exportaciones de la Eurozona, especialmente la de los países periféricos.

4)  Relajar las condiciones de los nuevos test de estrés de los bancos de la Eurozona (las pruebas se realizarán entre marzo y octubre de 2014), impidiendo que se incluya la totalidad de la deuda pública de la cartera de las entidades bancarias en los activos de riesgo. Un aumento excesivo de las necesidades de nuevo capital podría llevar a otra crisis bancaria, a otro rescate bancario y a un nuevo frenazo al crédito al sector privado por un largo periodo de tiempo.

5) Aprobar la introducción de un mecanismo cercano al Esquema de Financiación del Crédito (Funding for Lending Scheme, FLS por sus siglas en inglés), acordado entre el Banco de Inglaterra y el Tesoro británico para el programa fomentar el crédito en la economía británica. Desde su introducción en julio de 2012, el FLS ha contribuido a una fuerte reducción de los costes de financiación de los bancos y las sociedades de crédito. Esto ha llevado a una reducción de los costes de los préstamos y a un aumento de la disponibilidad de crédito para hogares y empresas no financieras del Reino Unido. Su reciente renovación que se extiende hasta enero de 2015 incluye el apoyo a los créditos a la pymes.

6) Cobrar tasas negativas para los depósitos de las entidades bancarias “ociosos” en el BCE. Esta medida sería muy conveniente para impulsar el crédito al sector privado no financiero de la Eurozona.

Si el BCE no cambia radicalmente su política monetaria y la economía española no crece a medio plazo por encima del 2-3%, la aritmética de la deuda pública y de la deuda exterior es insostenible y nos veremos abocados al impago de la deuda. Y en este sentido ya ha aparecido un aviso serio para navegantes: el Bundesbank propone en su último boletín de enero países europeos que atraviesan dificultades financieras, en lugar de pedir ayuda a los contribuyentes de los países europeos más ricos como Alemania (a través de los rescates previstos en la Eurozona), se “espabilen” recaudando dinero entre los sectores más adinerados de su propio país (“un pago único y extraordinario del impuesto sobre el capital nacional”).

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[1] Sobre los efectos no keynesianos de los procesos de consolidación fiscal puede verse los trabajos de:

Alesina, A. y Ardagna, S. (1998): “Tales of fiscal adjustments“, Economic Policy, 13, 487-545.

Alesina, A. y Ardagna, S. (2010): “Large Changes in Fiscal Policy: Taxes versus Spending“, Tax Policy and the Economy, 24, 35-68.

Alesina, A. y Ardagna, S. (2012): “The Design of Fiscal Adjustments“, Department of Economics, Harvard University, mimeo.

Alesina, A., Favero, C. y Giavazzi, F. (2012): “The output effect of fiscal consolidations“, NBER Working Paper No. 18336.

Alesina A. y Perotti, R. (1995) “Fiscal Expansions and Adjustments in OECD Countries”, Economic Policy, No. 21, 207-247.

Giavazzi, F. y Pagano, M. (1990): “Can Severe Fiscal Contractions Be Expansionary? Tales of Two Small European Countries“, NBER Macroeconomics Annual 1990, 5, 75-122.

Perotti, R. (2013): “The Austerity Myth: Gain without Pain?“, en A. Alesina y F. Giavazzi (eds.), Fiscal Policy After the Great Recession, University of Chicago Press and NBER, forthcoming.

 [2] Sobre el aumento de los valores de los multiplicadores fiscales desde el inicio de la crisis financiera internacional, véase entre otros:

Christiano, L. , Eichenbaum, M. y Rebelo, S. (2011): “When Is the Government Spending Multiplier Large?”, Journal of Political Economy, Vol. 119, No. 1, pp. 78.121.

Eggertsson, G. y Woodford, M. (2003): “The Zero Interest-rate Bound and Optimal Monetary Policy“, Brookings Papers on Economic Activity, 1, pp. 139-233.

La política monetaria de Mario Draghi: desde los tipos cero a la forward guidance.(II) ¿Queda margen para actuar con las medidas no convencionales?

Como segunda parte de la entrada anterior, en esta entrada realizaremos un resumen del estado de la cuestión respecto a las MEDIDAS NO CONVENCIONALES implementadas por Mario Draghi desde que, en noviembre de 2011, pasó a ocupar la presidencia del Banco Central Europeo.

Las medidas no convencionales, bautizadas inicialmente con el nombre genérico de Medidas de Apoyo Reforzado al Crédito, han supuesto que el Banco Central Europeo expandiera su balance para acometer, mediante una política de cantidades, la ruptura del mecanismo de transmisión monetaria y la consecución del objetivo de estabilidad de precios. ¿Cuál ha sido el tamaño de la expansión del balance del BCE desde entonces y sobre todo qué se ha hecho desde que Draghi está al frente del BCE? En el gráfico siguiente comparamos el crecimiento del balance de la Reserva Federal (RF), del Banco de Inglaterra (BI) y del BCE.

Como se puede observar, hay una diferencia muy notable entre el comportamiento de los bancos centrales con objetivos duales y el BCE que solo tiene un único objetivo de estabilidad de precios. Desde enero de 2007, la RF y el BI han multiplicado su balance por 4,45 y 4,75, respectivamente, como consecuencia de una clara, contundente y decidida política de compra de activos. Mientras tanto, el BCE ha duplicado su balance y, lo que es más llamativo, su tamaño es hoy igual al de noviembre de 2011, fecha en la que Draghi llega al BCE.

balances bce bi rf con foto draghi

Si bien es cierto que en el periodo Draghi se alcanzó el punto álgido con las subastas de liquidez a largo plazo, también es cierto que bajo su mandato el efecto expansivo no se ha mantenido en el tiempo. ¿Cuáles son las razones del efecto contractivo del balance? Básicamente tres: las amortizaciones de las operaciones de financiación a más largo plazo (incluidas las amortizaciones anticipadas de las inyecciones masivas de liquidez); las amortizaciones del Programa para el Mercado de Valores y del Programa de Bonos Garantizados; y la disminución de la partida del programa de provisión urgente de liquidez (ELA, por sus siglas en inglés).

¿Cuáles son las medidas no convencionales acometidas por Mario Draghi? ¿Qué efectos han tenido? ¿Hay margen para nuevas actuaciones?

 1) Inyecciones masivas de liquidez: En diciembre de 2011 y febrero de 2012 (ver entrada anterior) se  llevaron a cabo dos operaciones de  liquidez a 3 años, mediante operaciones de financiación a plazos más  largos (LTRO, por sus siglas en inglés), con las que Draghi inyectó más de 1 billón de euros al sistema y a plazos más largos de lo que se venía haciendo hasta ese  momento (LTRO a 3, 6 y 12 meses). El manejo de este instrumento ha sido el que ha tenido un mayor impacto sobre la expansión de la liquidez, y como se observa en el gráfico anterior, el efecto sobre el balance determinó que se alcanzara su pico máximo de expansión, como también es cierto que las devoluciones anticipadas de 137.000 millones un año después (enero y febrero de 2013) han contribuido a su contracción.

¿Se puede volver a recurrir a este instrumento? No solo se puede sino que Draghi ya anunció en septiembre de este mismo año su disposición a hacerlo “Estamos dispuestos a utilizar cualquier instrumento, incluido el programa de operaciones de liquidez a largo plazo (LTRO) si es necesario, para mantener los tipos de interés a corto plazo en los mercados monetarios a un nivel justificado respecto a nuestro análisis de la inflación a medio plazo”.

2) Operaciones Monetarias Directas (OMD): Este instrumento (en una entrada anterior a este blog comentamos sus características) no se ha utilizado todavía, pero el efecto del anuncio de este programa, en septiembre de  2012,  consiguió rebajar la prima de riesgo y romper el círculo vicioso de la deuda de  Italia y España. En este sentido, meses antes, en julio de 2012 en una cumbre empresarial organizada en Londres con motivo de la inauguración de los Juegos Olímpicos, Draghi pronunció una de las frases que más han calado desde su mandato: “ Haré lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente”. En el gráfico siguiente se muestra el efecto bajista que sobre la rentabilidad de la deuda italiana y española a 10 años tuvo el anuncio del programa OMD.

grafico 13

Fuente: AFI

3) Operaciones Swap: En octubre de 2013 se ha anunciado que los acuerdos swap de liquidez bilateral entre el Banco Central Europeo, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, la Reserva Federal y el Banco de Suiza permanecerán abiertos hasta nuevo aviso.

4) Forward Guidance: La estrategia forward guidance se basa en una declaración explícita, realizada por un banco central, sobre la evolución futura de los tipos oficiales.

El pasado 4 julio hizo su aparición la última de las medidas no convencionales adoptadas por el BCE, basada en una nueva política de comunicación. Esta nueva orientación en la política monetaria del BCE se materializó de la siguiente manera en el comunicado de política monetaria: “El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés del BCE permanezcan en los niveles presentes o más bajos por un periodo extenso”. Fundamentalmente lo que se persigue es clarificar su visión de la situación económica, anclar firmemente las expectativas de los mercados y reafirmar el compromiso con la estrategia monetaria expansiva. De este modo, se intenta afectar, vía expectativas, a la estructura temporal de los tipos de interés, en la que los tipos de interés a largo plazo son los realmente relevantes para las decisiones de consumo e inversión de los agentes económicos. Un anclaje firme de las expectativas de tipos de interés oficiales permitiría, en última instancia, la reactivación económica de la Eurozona.

Esta política de forward guidance del BCE es de tipo cualitativo a diferencia de la RF o el BI en la que se explicitan los niveles de paro e inflación (quantitative forward guidance) a partir de los cuales darán comienzo las subidas de tipos de interés. El principal problema del BCE es que su nueva política de comunicación es más ambigua y menos concreta acerca del tiempo que puede durar ese “período extenso” y de qué va a depender; lógicamente, el BCE tan solo puede vincular ese intervalo temporal a su objetivo inflación.

¿Podemos decir que esta nueva estrategia de comunicación ha tenido el efecto deseado?

Mario Draghi afirmó, en las preguntas realizadas durante la conferencia de prensa del pasado 7 de noviembre, que la estrategia forward guidance estaba siendo un éxito desde el momento en que se puso en marcha, contribuyendo tanto a la reducción de la volatilidad de los tipos de interés del mercado monetario como a la reducción de la sensibilidad de éstos a noticias que no suponen un cambio en los fundamentos y al aplanamiento de la estructura temporal de los tipos de interés.

En los gráficos siguientes podemos observar la evolución de los tipos forwards EONIA y se observa que la medida no tiene un efecto claro. Si bien en el primer gráfico se observa un aplanamiento de la curva tras la introducción del anuncio de forward guidance, en el segundo gráfico, que muestra las expectativas de los mercados financieros en octubre de 2013 para los años siguientes, se observa claramente que no se espera ningún cambio en los tipos de interés, con la excepción de EEUU para el horizonte de un año.

grafico 11_estructura temporal eonia

Fuente: BCE

grafico 12 perspectivas tipos interes

Fuente: http://www.ofce.sciences-po.fr/blog/ecb-forward-guidance-euro/

Para finalizar ¿Queda margen para actuar con las políticas no convencionales? La respuesta es sí, mediante una nueva inyección masiva de liquidez (LTRO) y reforzando la política de comunicación o forward guidance.

La política monetaria de Mario Draghi: desde los tipos cero a la forward guidance.(I) ¿Queda margen para actuar con las medidas convencionales?

En la reunión del Consejo de Gobierno del BCE del pasado 7 de noviembre se decidió una nueva rebaja de los tipos de interés fijando el tipo de interés referencia del Eurosistema en el 0,25%, alcanzando el nivel fijado por la Reserva Federal en diciembre de 2008. Desde que Mario Draghi se situó al frente del BCE, en noviembre de 2011, las medidas de política monetaria convencional y no convencional han seguido una senda mucho más decidida, firme y contundente que la realizada por su antecesor Trichet.

Grafico 1_tipos oficiales Draghi

En esta entrada realizaremos un resumen del estado de la cuestión y comenzaremos centrándonos en las MEDIDAS CONVENCIONALES para después, en otra entrada analizar las no convencionales.

1) Cinco rebajas del tipo oficial (tipo de las operaciones principales de financiación, OPF): 1,25% (noviembre de 2011), 1% (diciembre de 2011), 0,75 % en julio de 2012, 0,5% en mayo de 2013 y finalmente, en noviembre de 2013, en el 0,25%. Actualmente, el tipo oficial en la  Eurozona se  sitúa al mismo nivel que en EEUU y por debajo del Banco de Inglaterra. No olvidemos que estas dos  economías  tienen bancos centrales con mandatos duales lo que justifica que sus tipos  alcanzaran niveles próximos a 0 desde el inicio de la crisis.

¿Hay margen para nuevas rebajas del tipo oficial? Si las hay y Draghi ha dejado la puerta abierta a nuevas rebajas habida cuenta de que la tasa inflación interanual de octubre de 2013 cayera cuatro décimas hasta situarse en el 0,7% y las últimas proyecciones macroeconómicas publicadas por el BCE en septiembre situaran la tasa de inflación para 2014 en el 1,3%.

grafico 2_previsiones inflacion

El riesgo de deflación está servido sino se sigue actuando.El principal escollo a salvar es la falta de consenso dentro del Consejo de Gobierno del BCE. De hecho, el acuerdo de rebajar los tipos de interés adoleció de falta de unanimidad y parece que se saldó con el voto en contra de Alemania y de los países más alineados a ella.

2) Facilidades permanentes: desde mayo de 2012 el tipo de interés de la facilidad de depósito está situada en el 0%, con una amplitud de banda de +/- 0,750 pp. Cuando en mayo de 2013 el tipo oficial vuelve a bajar, se disminuye la amplitud de la banda a +/- 0,50 pp., permaneciendo la facilidad de depósito en el 0%. La fijación del tipo oficial en el 0,25% obligaba a que la facilidad tuviera un tipo negativo, es decir, por fin se  penalizaría a las entidades de crédito por dejar la liquidez a un día en el BCE. Sin embargo esto, de momento, no ha sucedido y el  BCE mantiene en el 0% la rentabilidad de este recurso.

¿Hay margen con este instrumento? Efectivamente y Draghi no ha cerrado la puerta a esta posibilidad. La facilidad de depósito ya debería estar al -0,25% y no sería la primera economía en aplicar tasas negativas para incentivar el  crédito a la economía, como lo han hecho ya Dinamarca y Suecia. Como se puede observar en el gráfico el volumen de los recursos de las entidades de crédito en la facilidad de depósito cayó vertiginosamente con la aplicación de tipos al 0% desde esa fecha. A pesar ello, el volumen medio del recurso a este instrumento en 2013 ha sido superior a los 120mm de euros, siendo el nivel de esta semana muy superior a los 50mm.

grafico 3_facilidad depositoFuente:BCE

Las consecuencias de tipos al 0% en este instrumento son importantes habida cuenta de que el tipo de interés de la facilidad de depósito se ha convertido, desde el inicio de la crisis, en la referencia para los tipos EONIA frente al tipo oficial. Recordemos que el tipo EONIA (Euro OverNight Index Average) es el índice de referencia de los tipos de interés a un día del mercado interbancario del euro, y por tanto, se considera el primer eslabón de la transmisión de la política monetaria del BCE. Desde julio de 2012 el tipo EONIA se encuentra en niveles inferiores a 0,25%, incluso, en determinados segmentos del mercado, no sólo se han alcanzado valores muy próximos a cero sino también negativos. Como se puede observar en el gráfico el EONIA se ha desvinculado del tipo de la OPF para hacerlo al de la facilidad de depósito, evidenciándose así la pérdida de transmisión monetaria del tipo oficial.

grafico 4_tipos oficicales y eonia 2

La razón fundamental estriba en que la política monetaria del BCE, desde el inicio de la crisis y especialmente desde las inyecciones masivas, ha provocado en la Eurozona una holgura en las condiciones de liquidez que ha producido que el EONIA deje de estar vinculado al tipo oficial para hacerlo al de la facilidad de depósito, que se ha convertido en la principal referencia de los tipos de interés a corto plazo del mercado monetario. En el siguiente gráfico podemos observar la evolución del spread o diferencial EONIA-facilidad de depósito y la disminución de los diferenciales medios del periodo previo y posterior a la crisis.

grafico 5_spread

3) Reservas mínimas: En enero de 2012 la exigencia de reservas mínimas sufre un recorte del 50% al quedar fijado su nuevo nivel en el 1%.

¿Hay margen con este instrumento? Podríamos plantear dos posibles escenarios:

a)      Se podría plantear una suspensión temporal de su aplicación. Esta medida liberaría de manera inmediata más de 100mm de euros que están remunerados al tipo oficial, actualmente al 0,25%.

b)      Otra opción, más factible, sería aplicar una tasa negativa a las reservas mantenidas por las entidades de crédito en el BCE por encima de la exigencia legal. Este posible tipo negativo penalizaría el exceso de reservas, que en los  últimos meses ha estado muy por encima de los 170mm de euros. Recordemos que las reservas que superan la exigencia legal no están remuneradas. Como se puede observar en el gráfico siguiente, el volumen de reservas excedentarias se multiplicó por cien cuando el BCE eliminó la remuneración de la facilidad de depósito, produciéndose un trasvase desde ésta a la cuenta de reservas en el BCE, que alcanzó un máximo de 433mm de euros excedentarios en septiembre de 2012. Como se puede observar las entidades de crédito parecen preferir el abrigo del Banco Central que el frio que provoca el sector privado.

grafico 6_reservas y exceso de reservas

En resumen, todavía hay margen de actuación con los tres principales instrumentos convencionales.

Distribución por países de la deuda pública adquirida por el Banco Central Europeo mediante el Programa para el Mercado de Valores

Abundando en su política de transparencia el Consejo de Gobierno del BCE hizo público el pasado 21 de febrero en una nota de prensa el detalle por países de las tenencias de deuda del Eurosistema, adquiridas a través del Programa para el Mercado de Valores (PMV). Este PMV se dio por finalizado el pasado 6 de septiembre y fue sustituido por las Operaciones Monetarias Directas (OMD), tal y como comentábamos en una entrada anterior. El siguiente cuadro da cuenta del detalle proporcionado por el BCE.

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1 The SMP holdings are classified as held-to-maturity and consequently valued at amortised cost.

El porcentaje de deuda adquirida por países revela, tal y como observamos en el siguiente gráfico, que el mayor porcentaje de las adquisiciones corresponde a deuda de Italia (47%) seguida de España (20%). Las compras de ambos países representan, conjuntamente, el 67% del total de la deuda adquirida mediante el PMV poniendo de manifiesto el importante papel de sostén de la liquidez en esto países que el BCE realizó mediante este programa ante el recrudecimiento de la crisis de deuda, a partir de agosto de 2011.

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El vencimiento medio en años del total de la deuda en poder el BCE asciende a 4,3 años, correspondiendo el mayor vencimiento a Irlanda, seguido de Italia, España, Portugal y Grecia.

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Fuente: BCE

Las compras de deuda por el BCE representan un porcentaje importante de los saldos vivos en circulación de la deuda de determinados países. Como podemos observar en el gráfico siguiente, la deuda griega en poder del BCE alcanza, sorprendentemente un 33% del total en circulación.

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La tenencia de esa deuda ha provocado al BCE una pérdida total media de valor en libros de 9.300 millones de euros (la adquisición de deuda mediante el PMV se realiza hasta su vencimiento, con lo que se valora al coste de amortización). En el siguiente gráfico podemos observar la distribución porcentual de las pérdidas de valor de la deuda por países, ascendiendo la pérdida media total a -4,27%.

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Esta pérdida de valor de mercado de la deuda ha estado compensada durante 2012 por los ingresos que la misma ha generado, tal y como se desprende del resultado de sus Cuentas Anuales hechas públicas el pasado 21 de febrero. Durante 2012 el BCE registró un superávit bruto de 2.164 millones de euros (un 14,26% más que en 2011) que tras las provisiones por riesgos de tipo de cambio, de tipo de interés, de crédito y de precio del oro situaron el beneficio neto del BCE en 998 millones de euros (un 37,08% más que en 2011). Los ingresos ordinarios del BCE provienen básicamente del los siguientes aspectos: rendimiento de sus carteras de reservas exteriores y de recursos propios, de los ingresos por intereses obtenidos de su participación del 8% en el total de los billetes en euros en circulación, y de los ingresos netos por intereses generados por los valores adquiridos con fines de política monetaria en el marco del Programa para los Mercados de Valores y los dos programas de adquisiciones de bonos garantizados.

Concretamente los ingresos netos por intereses generados por los valores adquiridos en el marco del PMV ascendió a 1.108 millones de euros (un 10,47% más que en 2011), de los que 555 millones proceden de las tenencias de deuda griega, el 50,10% del total de los ingresos netos obtenidos por este concepto. El 46,58% del beneficio bruto del BCE corresponde precisamente a los intereses generados por los activos del PMV.

Nadie dijo que esta medida no convencional no entrañaba ningún riesgo, sino todo lo contrario. Solo tenemos que esperar a las amortizaciones de la deuda en poder del BCE y adquirida mediante el PMV.

El BCE compensa la pérdida de depósitos de la banca de España e Italia con las nuevas Operaciones de Financiación a más Largo Plazo (OFMLP)

El Banco de Pagos Internacionales (BIS en sus siglas en inglés) acaba de publicar su Informe Trimestral de marzo de 2012. La primera parte del Informe se ocupa de las recientes tensiones sobre la la financiación de la banca europea y las nuevas medidas de política monetaria no convencional instrumentadas por los bancos centrales. En esta entrada del Blog destacamos algunas cifras reveladoras que muestran como el BCE ha compensado la reciente pérdida de depósitos y la cancelación de los fondos de inversión de EE.UU. en activos del mercado monetario del sistema bancario de España e Italia, con la liquidez de las dos Operaciones especiales de Financiación a más Largo Plazo (OFMLP) a tres años canalizada en las subastas de 21 de diciembre de 2011 y del 29 de febrero de 2012.

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestran los flujos de entrada acumulados de los depósitos de hogares y empresas privadas no financieras durante los 12 meses anteriores (en miles de millones de euros).

Destaca la importante retirada de depósitos de los bancos de Italia y de España desde el tercer trimestre de 2011, fenómeno que se ha acelerado en el último trimestre de ese año. [2]

A la fuga de depósitos se le ha unido la cancelación total de los fondos de inversión estadounidenses en activos del mercado monetario del sistema bancario español e italiano, tras haber eliminado ya sus posiciones en el sistema bancario griego, irlandés y portugués desde mediados de 2010, tal y como muestran las cifras del segundo gráfico. [3]

La respuesta del BCE para aliviar estas tensiones de financiación de la banca de España y de Italia (las necesidades de financiación procedentes de los vencimientos de deuda en los próximos años) ha sido la canalización masiva de liquidez a través de las dos operaciones OFPML ya mencionadas. Tal y como muestra el tercer gráfico, entre ambas operaciones, las entidades bancarias de la zona del euro captaron algo más de 1 billón de euros (una cifra equivalente al 80% de sus amortizaciones de deuda del periodo 2012-2014 y que además cubre por encima del montante previsto de las amortizaciones de deuda no garantizada), de los cuales 300.000 millones de euros fueron a parar a los bancos españoles e italianos.

Lo curioso es que una parte significativa de estos fondos captados por la banca de España e Italia en las operaciones especiales de financiación del BCE no ha sido canalizada al crédito al sector privado, sino que han acabado mediante la utilización de operaciones carry trade en:

  • mayores depósitos en el conjunto del Eurosistema, mediante la utilización del mecanismo conocido como “facilidad de depósito” (véase gráfico 4, miles de millones de euros). [4]
  • y, paralelamente, en la ampliación de sus carteras de deuda pública (véase gráfico 5, compras netas en diciembre de 2011 y en enero de 2012, en miles de millones de euros).

Destaca del resto de países de la zona del euro el caso del sistema bancario español, con compras netas de deuda pública en diciembre de 2011 y en enero de 2012 de 45.000 millones de euros, seguido del sistema bancario italiano con alrededor de 20.000 millones de euros. [5]

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[1] LTROs en sus siglas en inglés.

[2] Desafortunadamente, el BIS presenta todos los datos del sistema bancario de España e Italia agregados.

[3] Activos de los 10 mayores fondos de inversión “prime” del mercado monetario frente a los bancos de la zona del euro, en % del total de activos gestionados.

[4] Facilidad permanente de depósito: una de las facilidades permanentes del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) que las entidades bancarias pueden utilizar para realizar depósitos a un día remunerados a un tipo de interés especificado previamente, situado desde diciembre del 2011 en el 0,25%.

[5] DE = Alemania; ES = España; IR = Francia; GR = Grecia; IE = Irlanda; IT = Italia; PT = Portugal.

Cambios en la orientación de la política monetaria no convencional del BCE: inyecciones masivas de liquidez y sus efectos

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió el pasado 8 de diciembre dar un giro importante en sus acciones de política monetaria, mostrando la orientación de la política monetaria de Mario Draghi una senda más expansiva que la de su antecesor. El objetivo de esta entrada es analizar cada una de las medidas adoptadas y reflexionar sobre su impacto más inmediato y los efectos generados.

En primer lugar,  se decidió reducir el tipo de interés oficial al 1%, dando una señal clara de ruptura frente a la política titubeante de fijación de los tipos oficiales de su antecesor, que autorizó hasta dos subidas de tipos en abril y octubre de 2011.

¿Cabría esperar nuevas bajadas de tipos? La respuesta es sí. Por un lado, las expectativas de inflación para el área, tanto para 2012 y 2013, como para un horizonte mayor de 5 años (Ver cuadro y gráfico, hacer click para ver más grande) son bajas debido a la contracción de la actividad económica tras la aplicación de importantes medidas de austeridad, y pese a la escalada de los precios de los productos energéticos y las materias primas. Por otro lado, los tipos de interés oficiales  de EEUU y el Reino Unido son todavía muy inferiores y sus políticas monetarias mucho más expansivas. Más

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