Argentina, de nuevo

En una breve entrada en el blog Foco Económico, Andrés Neumeyer resume un excelente artículo de Daron Acemoglu y James Robinson dedicado a Argentina, a su vez publicado en otro blog,  Why Nations Fail? Los citados autores se preguntan sobre lo que sucede en este país y creen que en última instancia obedece a la sistemática opción de la oligarquía por el poder frente a la prosperidad.

Argentina, por Rogelio Velasco

Abundando en la expropiación de YPF, Rogelio Velasco, Profesor en la IE Business School, nos envía esta nueva entrada.

La decisión del Gobierno argentino de expropiar las acciones de Repsol en YPF representa un duro golpe para los intereses de las empresas españolas en Argentina y en otros países de América Latina. No es sólo Repsol y quizás no sea sólo Argentina. Hace sólo unos días, se produjo una caída de la red de Movistar en Buenos Aires que mantuvo sin conexión a los abonados durante algunas horas. El Gobierno argentino advirtió que impondría la multa máxima a la operadora española. Esta decisión del Ejecutivo argentino puede alentar a otros gobiernos populistas americanos a hostigar a empresas extranjeras que suministran servicios básicos en los países. La expresión “esta empresa es nuestra -YPF-  sólo que tiene inversores extranjeros” muestra el punto de vista del Gobierno argentino. El suelo y el subsuelo tienen un especial valor sentimental para los ciudadanos, al asociar esos elementos a la patria y sus habitantes. Las compañías mineras y petroleras son las que más sufren las decisiones económicas populistas de los gobiernos. Y todos los gobiernos peronistas son populistas.
Hasta hace pocos años, al viajar por zonas rurales y alejadas, las gasolineras de YPF, con sus banderas, eran el único símbolo que mostraba al viajante que se estaba en ese país. YPF tiene un gran valor sentimental para los argentinos.  El atropello que ha sufrido Repsol es inadmisible. Mucho más si se tiene en cuenta que dio entrada a uno socio local -para mejorar las relaciones con el Gobierno- al que le concedió un crédito que ha ido pagando con los propios dividendos obtenidos. Un negocio redondo.
Repsol tendrá que acudir a un organismo internacional -dependiente del Banco Mundial-  para denunciar la expropiación. Otras empresas españolas tienen experiencia. Telefónica ya demandó al Gobierno hace años, ganó el juicio, pero perdonó los 2.500 millones de dólares que demandaba (por la congelación ilegal de tarifas) para mantener buenas relaciones. Otras, empresas francesas, norteamericanas y españolas han tenido que marcharse de Argentina porque los contratos firmados con el Gobierno central, autoridades provinciales o ayuntamientos, no han sido cumplidos por decisiones unilaterales, haciendo inviable la prestación de los servicios.
El Gobierno español debe tener cuidado a la hora de adoptar medidas de réplica por la satrapía cometida. España es el primer inversor en ese país. Muchas de sus empresas operan en sectores regulados por el gobierno. Telecomunicaciones, Televisión, Electricidad, etc. Una réplica española, seguida por otra del Gobierno argentino y a continuación otra, puede desembocar en una espiral muy destructiva. YPF carece de los recursos financieros, del capital humano y de la tecnología para la explotación de los nuevos yacimientos en varias provincias. El Gobierno tendrá que explicar ahora cómo va a llevarlo a cabo. Aunque no les guste y la mayoría no lo reconozca, Argentina funciona, en gran medida, gracias a las multinacionales que operan la telefonía, electricidad, aguas, etc. Antes de su entrada los servicios eran, sencillamente, catastróficos.
Argentina presume de ser un país que pertenece al primer mundo, al mundo desarrollado. Hechos de este tipo demuestran que todavía les queda un largo camino que recorrer para pertenecer a ese club.

Las empresas españolas y la economía de Argentina

La expropiación del 51% del capital de YPF en manos de REPSOL por parte del gobierno de Argentina es un atentado de considerable magnitud contra una de las grandes empresas españolas,  de brillante trayectoria internacional, y posee el agravante de producirse en un momento de especial debilidad de nuestra economía. Esta acción, ejecutada con una rancia escenografía,  afecta de forma importante a los activos de la compañía, y a sus beneficios netos, que se verán mermados en torno a un 20%.

Sin embargo, este acontecimiento se enmarca en una pauta de contracción de las actividades de España en ese país latinoamericano que no resulta de fácil comprensión a partir de la evolución de ambas economías.

En efecto, de 2000 a 2010, la cuota de España en las importaciones argentinas se redujo del 3,6% al 1,8%. El descenso fue general a los diversos sectores, con las excepciones de madera y otro equipo de transporte. Adquirió un gran relieve en aquellas actividades con mayor penetración, y que concentraban el grueso de las exportaciones: automóviles, maquinaria industrial, maquinaria eléctrica, productos farmacéuticos y alimentos. En todas ellas, España es altamente competitiva y ha aumentado su presencia en el mercado mundial de forma sensible.

No obstante, este descenso en las cuotas se produjo en los primeros años de la década, de gran turbulencia económica y social. A partir de 2005, y más firmemente desde 2007, las exportaciones españolas han crecido al mismo ritmo que el total de las importaciones de Argentina, si se exceptúa 2010. De manera que puede decirse que en los últimos años, España parece haber dado algunos pasos para recuperar posiciones comerciales en ese país.

En el ámbito de la inversión exterior, Argentina, junto con Bolivia, es el país en el que España alcanzaba antes de la crisis una cuota de penetración más alta en el stock total de IED (en torno al 18%), aunque el volumen de capital acumulado fuese ya inferior al que poseía en México o Brasil. Esta inversión corresponde principalmente a empresas encuadradas en los sectores extractivos y de refino de petróleo, telecomunicaciones, banca, química, comercio y equipo de transporte, que sumaban una inversión total de 11.095 millones de euros a finales de 2007.

Pero al contrario que en Méjico o Brasil, en donde el volumen de inversión española se duplicó entre 2003 y 2007, partiendo de valores similares (algo superiores en el caso de Brasil), apenas aumentó en Argentina. Los años 2008 y 2009 registraron nuevos descensos, sobre todo como consecuencia de la venta de una parte de YPF (25,46%) a Ernesto Eskenazi.

En los dos últimos años sólo Argentina, entre los países latinoamericanos, muestra retrocesos apreciables en la IED española, casi del 20% (ver gráfico adjunto, tomado de un artículo acerca de la inversión exterior de España durante la crisis, escrito junto a Carlos Manuel Fernández-Otheo para la revista Mediterráneo Económico, de próxima aparición).

Con toda probabilidad, lo ocurrido con YFP detendrá lo que podía haber sido una dinámica de redirección de los flujos de mercancías y capitales de las empresas españolas hacia Argentina,  acorde con la recuperación económica que ha venido experimentando este país hasta ahora – los últimos indicadores cuestionan su continuidad- y con claro perjuicio para ambas economías. Esto hace aún más lamentable lo ocurrido.

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