El nuevo programa de flexibilización cuantitativa del BCE podría no tener efectos sobre la economía real

draghi

En colaboración con Vicente Esteve de la Universidad de Valencia

 El BCE anunció en la reunión del Consejo de Gobierno del 22 de enero de 2015 la ampliación de su programa de compra de activos del sector privado, para incluir ahora bonos soberanos, en concreto, deuda emitida por administraciones centrales de la zona del euro, agencias e instituciones europeas.

Este programa ampliado engloba también al programa de compras de bonos de titulización de activos (ABSPP, en sus siglas en inglés) y al programa de adquisiciones de bonos garantizados (CBPP3, en sus siglas en inglés) iniciados en los últimos meses del año 2014. Las compras mensuales representan un total de 60.000 millones de euros. Se prevé que estas compras continúen al menos hasta septiembre de 2016 y, en todo caso, hasta que se consolide un ajuste sostenido de la senda de la tasa de inflación que sea compatible con su objetivo de mantener las tasas de inflación en niveles inferiores, aunque cercanos, al 2% a medio plazo.

El objetivo del programa ampliado de compras de activos privados y públicos es ofrecer un estímulo monetario a la economía de la zona del euro en un contexto en el que los tipos de interés oficiales del BCE están cercanos al 0%. Además con el programa ampliado se pretende relajar sustancialmente las condiciones monetarias y financieras, abaratando el acceso de las empresas no financieras y los hogares al crédito bancario y, en última instancia, impulsar la inversión productiva y el consumo de los hogares.

¿Pero este nuevo programa de flexibilización cuantitativa del BCE tendrá efectos sobre el crecimiento económico?

Algunos condicionantes impuestos en el programa ampliado de compras del BCE nos generan serias dudas sobre la efectividad del mismo para impulsar el crecimiento en la zona del euro:

1. El nuevo programa de flexibilización cuantitativa es muy limitado en su cuantía

En el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se puede comprobar como el objetivo es inyectar 1,14 billones de euros adicionales hasta septiembre de 2016, lo que llevaría el balance actual del BCE (2,158 billones de euros, el 16 de enero de 2015) hasta 3,3 billones, ligeramente por encima del montante que mantenía en marzo de 2012 (3,023 billones de euros). En definitiva se trata de un programa de flexibilización cuantitativa o compras de deuda a gran escala (QE, en sus siglas en inglés) poco ambicioso, ya que supera ligeramente los niveles del balance del BCE de 2012, que fueron disminuyendo en 2013 y 2014 a causa de la devolución por parte de los bancos de los préstamos proporcionados por las operaciones de financiación a plazo más largo (VLTRO, por sus siglas en inglés). [1]

ECB balance 1

  1. El nuevo programa de flexibilización cuantitativa es mucho más complejo, condicionado y limitado que los que aplicó la Reserva Federal de EE.UU.

En primer lugar, en lo que concierne a la distribución de las posibles pérdidas del programa, el Consejo de Gobierno decidió que tan sólo el 20% de las compras de activos serán cubiertas de forma solidaria. El otro 80% será cubierta por los bancos centrales nacionales. La falta de cohesión entre los países es manifiesta ya que parte de los riesgos no se mutualizan.

En segundo lugar, el programa ampliado se centra en la deuda soberana de los países de la zona del euro y de agencias establecidas en la zona del euro o instituciones internacionales o supranacionales (lo que incluiría al Mecanismo Europeo de Estabilidad, ESM, en sus siglas en inglés). Ello dejaría fuera a la deuda corporativa, a diferencia de los programas QE de la Reserva Federal de EE.UU.

En tercer lugar, las compras de activos se distribuyen entre los países de la zona del euro en función de la participación de cada país en el capital del BCE. La falta de solidaridad entre los países brilla por su ausencia.

Finalmente, las compras de activos del BCE se autolimitan a diferencia de los programas QE de la Reserva Federal de EE.UU. Por un lado, no podrán superar el 33% de la deuda en circulación del emisor y, por otro lado, no podrán superar el 25% de importe total de una emisión.

3. El nuevo programa de flexibilización cuantitativa puede proporcionar liquidez a la banca pero no quiere decir que impulse el crédito a empresas no financieras y hogares

Por un lado, el BCE defiende que este programa puede tener efectos en la economía real porque los bancos de la zona del euro pueden sacar la cartera de deuda pública de sus balances y utilizar la liquidez obtenida para conceder créditos a las empresas no financieras y hogares. Pero también podría destinarse la liquidez a devolver la deuda de los propios bancos o para volver a utilizar la facilitad de depósito del BCE, incluso a tipos de interés nominales negativos. Si los bancos no acaban transformando la nueva liquidez proporcionada por el programa ampliado de compras de activos es porque la presión para elevar la solvencia bancaria se mantiene con las normas de Basilea III y las normas más estrictas aprobadas por el G-20 para los grandes bancos de la zona del euro (problema de oferta de crédito).

  1. El nuevo programa de flexibilización cuantitativa puede proporcionar liquidez a la banca pero topa con el excesivo endeudamiento de las empresas no financieras y hogares 

El endeudamiento de las empresas no financieras y de los hogares de la zona del euro es todavía excesiva. El problema es que nadie quiere pedir prestado aunque haya tipos de interés nominales bajos. Lo que desean las empresas no financieras y los hogares es continuar con el desapalancamiento, es decir, devolver la deuda acumulada en el boom económico (problema de demanda de crédito).

En este sentido, la demanda de crédito no se recuperará mientras la demanda agregada, fundamentalmente el consumo de los hogares y la inversión privada no se recupere. Además, el propio BCE reconoce que sin una expansión fiscal centrada en un aumento de la inversión pública – lo que supone una relajación de parte de los ajustes fiscales impuestos en los últimos años- y sin reformas estructurales en las economías de la zona del euro, su programa ampliado de compras de activos podría fracasar en el objetivo de reactivar la economía de la zona del euro.

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[1] Las VLTRO fueron dos operaciones que aportaron inyecciones masivas de liquidez a la banca a tipo de interés fijo. La primera operación fue asignada el 21 de diciembre de 2011 y la segunda el 30 de febrero de 2012, con un importe de 591.531 y 489.191 miles de millones de euros, respectivamente. La utilización de estas operaciones con vencimiento a tres años, fue el instrumento que más impacto tuvo sobre la expansión de liquidez, provocando un alivio de las tensiones en el sector bancario. Sin embargo, esta medida no empujó a que las entidades financieras aumentaran el crédito al sector privado. Dicha liquidez fue destinada principalmente a las compras de deuda soberana, provocando con ello un alivio de la prima de riesgo. Sin embargo, otra parte, fue utilizada para depositarla en las cuentas que los bancos tienen en el BCE (facilidades de depósito), de manera que el dinero volvió, en parte, a manos del BCE. En definitiva, estas masivas inyecciones de liquidez supusieron un alivio de las tensiones en el sector crediticio, pero no resolvieron los grandes problemas de solvencia padecidos por las entidades de crédito, ni los desequilibrios que provocaban la inestabilidad de la Eurozona, ni la sequía de liquidez que sufría el sector privado.

 

¿Puede la Teoría de Juegos ayudar a entender las negociaciones entre Grecia y el resto de países de la zona del euro?

La teoría de juegos es una disciplina que estudia situaciones en las que es relevante la interdependencia estratégica, es decir, que el resultado para cada jugador depende de sus propias decisiones y de las decisiones de los demás. Ha sido aplicada, principalmente, en economía, pero ha tenido también un desarrollo amplio en gestión, sociología, psicología, filosofía, e incluso en biología evolutiva. En el caso de la Economía, la teoría de juegos inició su análisis formal en 1944 con el trabajo de John Von Neumann y Oskar Morgenstern, The Theory of Games and Economic Behaviour. Posteriormente, merecen ser citados por sus aportaciones centrales tres premios Nobel de Economía: John Nash, John Harsanyi y Reinhard Selten.

Dado que el nuevo gobierno griego ha basado su política electoral en el fin de la austeridad, y dado que el pago de la deuda supone una parte muy importante del PIB griego, las negociaciones para refinanciar la deuda pública de Grecia con la troika y con el resto de los países de la zona del euro, constituyen una baza ineludible para la credibilidad del nuevo Gobierno. Esta situación se puede analizar mediante la Teoría de Juegos.

Para sentar las bases analíticas habría que precisar algunos aspectos. En primer lugar, los jugadores son muy diferentes, mientras que Grecia supone el 1,9% del PIB de la zona del euro, el otro jugador representa, obviamente, el 98,1% restante, sin embargo los intereses de ese 98,1% no son homogéneos, no es lo mismo la posición de Alemania, incluso geoestratégica, que la de Bélgica. Este aspecto matiza algo la desigualdad entre los jugadores. En este sentido, son relevantes las visitas del primer ministro griego a los países que considera menos integrados en la política de austeridad como Italia y Francia, obviamente, tratando de debilitar al gigante. El segundo aspecto a considerar es que en esas negociaciones no solo se juega el juego zona del euro-Grecia, sino que el resultado al que se llegue, condiciona el resto de los juegos futuros zona del euro-resto de los países, además de enviar una señal a las poblaciones de estos países. Dependiendo del resultado final, la señal podría ser muy preocupante para países como España con partidos de extrema izquierda emergentes. Un tercer aspecto es el manejo del farol, con el que Grecia ha iniciado la partida, amenazando con salir del bloque Unión Europea-occidente y entrar en el bloque ruso-oriental. En mi opinión, esta amenaza no es creíble ya que al que la formula no le interesa cumplirla, pero una cosa es el interés del pueblo griego y otra la de sus gobernantes actuales, esperemos que no haya divergencia.

Por lo tanto, el problema tiene que ver con un complicado conjunto de negociaciones entre unas partes muy diferentes en cuanto a su capacidad negociadora y con intereses muy dispares. El problema mayor es que el resultado al que se llegue va a afectar, a largo plazo, a toda la política europea, incluso a la estabilidad de la Unión Europea y, en particular de la Unión Monetaria. Esperemos que, aunque sea por una vez, los políticos negociadores piensen en el largo plazo. Podemos especular a qué juego podrían jugar el gobierno griego y la troika a través de algunos ejemplos.

1) El juego de la gallina. Un camión de gran tonelaje y un turismo se dirigen hacia un puente de único sentido desde puntos opuestos. Si ninguno se desvía, chocarán. Puesto que los costes de la colisión son mucho mayores para el turismo, éste cederá el paso. 

Aplicación a Grecia y a la troika. Grecia y la troika suponen que la otra parte tiene mucho que perder si no cede. Los griegos podrían verse expulsados de la zona euro y no podrían financiar gran parte de sus servicios públicos y de sus pensiones. La troika perderían los cuantiosos préstamos concedidos a Grecia en los sucesivos rescates. A ambas partes les resulta fácil imaginar que la otra parte reaccionará primero y cederá a las demandas de la primera. Pero esto no ocurre.

Sin embargo, como recomendaba el general y filósofo chino Sun Tzu, 650 años antes de Cristo, hay que dejar una salida honorable al otro jugador, para que el resultado sea estable.

2) El dilema del prisionero. La policía detiene a dos hombres y los interroga por separado. No hay suficientes pruebas para condenar a ninguno, así que ofrecen un trato a cada uno. Si cooperan y testifican contra el otro, obtendrán la libertad y el otro irá a la cárcel. El único equilibrio posible de este juego es aquél en el que se delatan mutuamente y terminan condenados. Sin embargo, la noticia optimista en este caso, es que si el juego se juega muchas veces y no se conoce cuando va a terminar este juego, es posible una trayectoria de equilibrios en los que se colabora.

Aplicación a Grecia y a la troika. Si Grecia continua con el ajuste presupuestario y las reformas económicas impuestas con los rescates, los desequilibrios de la economía griega se corregirían gradualmente y se recuperaría una senda de crecimiento duradera y sostenible. Sin embargo, dado que el nuevo gobierno ha anunciado repetidamente su intención de no colaborar, Grecia y la zona del euro podrían acabar con una larga y todavía más profunda recesión en Grecia y la pérdida de la deuda en la zona del euro. Si plantean el juego como una larga partida con muchas jugadas, donde la zona del euro cede en algún aspecto y Grecia renuncia a su programa demagógico, se podría aliviar algo la situación del pueblo griego y no comprometer el futuro de la propia Unión Monetaria.

3) El dilema de la cena. Diez personas salen a cenar y dividen la cuenta a partes iguales. Cada uno decide pedir el plato más caro, aunque sólo sea marginalmente mejor que el más barato porque, cuando el coste adicional se divida entre diez, el importe final será insignificante. Sin embargo, si los diez llegan a la misma conclusión, acabarán pidiendo los diez platos más caros de la carta.

Aplicación a Grecia y al resto de países de la zona del euro. Hay que conseguir que el Banco Central Europeo imprima más dinero y lo emplee para comprar los bonos griegos. De esta manera, los griegos podrían aumentar el gasto público por la vía más barata. Además, el coste se distribuye entre los otros 17 miembros de la zona del euro. Evidentemente, esto que parece tener sentido individualmente, no soporta un análisis colectivo ya que, si todos hacen lo mismo, que lo harán, la dinámica de la deuda pública de los 18 países de la zona del euro se haría insostenible y el Banco Central Europeo no podría mantener el programa de compras. Es como si el menú que adquieren entre todos los comensales no pudiera ser pagado por ellos y tuvieran que pedir prestado para mantener sus alegrías, pero ¿quién se arriesga a prestar si no tiene la seguridad de que, partir de entonces, el consumo de platos tendrá en cuenta lo que uno tiene (produce) y está seguro de que va a recuperar el préstamo más los intereses?

Este último es el juego más peligroso desde el punto de vista de la estabilidad de la zona del euro y en el que los griegos podrían encontrar apoyos. Este juego pone, además, de manifiesto el gran déficit de la Unión Monetaria, que es la inexistencia de un presupuesto europeo con un control a nivel europeo de la deuda. Si la zona del euro lo acepta en la manera en que se está planteando, la inestabilidad a largo plazo estará garantizada.

 

Sobre la Unión Monetaria Bolivariana por Rafael Bonete y Miguel Carrera

Nuestros compañeros Rafael Bonete y Miguel Carrera, de la Universidad de Salamanca, nos han facilitan esta oportuna entrada publicada en el diario El País (9/2/2015)

Se ha publicado que los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua pagaron 425.000 euros por trabajos de asesoría sobre la unidad monetaria en América Latina. La cuestión  sobre si es posible una Unión Monetaria Latinoamericana o Bolivariana tiene fácil respuesta, a nuestro juicio, y no hace falta, en modo alguno, ni un equipo de expertos internacional  ni mucha investigación. Vamos a ilustrar la respuesta refiriéndonos al caso de los cuatro países que contrataron la investigación pero es muy sencillo extrapolarlo al resto de América Latina.

La teoría que permite contestar esa pregunta es bastante sólida al menos desde la elaboración de las Áreas Monetarias Óptimas por parte de Mundell, cuyo artículo seminal se publicó  en 1961 en la prestigiosa American Economic Review. En su aportación, que en parte motivó que le concedieran el Premio Nobel en 1999,  destacaba la importancia de que las crisis asimétricas que pudieran padecer alguno de los países que pretendían formar parte de una unión monetaria fueran poco relevantes o al menos poco probables, la conveniencia de disfrutar de unos mercados laborales y de bienes y servicios flexibles y también de disponer de un sistema automático de transferencias fiscales entre los potenciales países miembros.  Posteriormente las aportaciones de McKinnon, Kenen y De Grauwe, entre otros, han insistido en la importancia de la existencia de preferencias homogéneas entre los países que pretenden formar una unión monetaria, así como la necesaria elevada apertura comercial, la diversificación en la producción y el comercio, la conveniencia de compartir una similar aversión a la inflación y  necesidad de coordinar las políticas económicas.

La primera pregunta sería si un hipotético  Banco Central Bolivariano sería capaz de gestionar una moneda más fuerte, más segura que las monedas de cada uno de los países. En Europa el euro heredó la credibilidad antiinflacionista del Bundesbank  y la correspondiente estabilidad y fortaleza del marco alemán y ello le permitió a la moneda única europea ser considerada desde sus inicios  como una moneda que cumple adecuadamente su función de depósito de valor, uno puede confiar en el euro como moneda para ahorrar en ella.  Resulta difícil, por no decir imposible, encontrar entre los cuatro países cuál podría ser el referente. La inflación más baja la tiene Ecuador, pero no tiene una moneda propia, sino que es una economía dolarizada, Bolivia y Nicaragua han hecho esfuerzos en los últimos años para contener la inflación mientras que Venezuela tiene la inflación descontrolada. Por tanto, la primera parte, los posibles beneficios, ya nos lleva a cuestionar la viabilidad de una Unión Monetaria Bolivariana (o Latinoamericana). No está claro que un Banco Central Bolivariano vaya a ser capaz de ofrecer una moneda mejor que la que tienen los países y esta cuestión  es clave porque Ecuador solo podría abandonar el dólar si cambia esa moneda por otra moneda al menos tan fuerte.

La existencia de beneficios tangibles es clave porque una unión monetaria también tiene costes importantes, costes que estamos sufriendo con mucha claridad en España y es que un país que forma parte de una unión monetaria pierde su capacidad para fijar el tipo de interés, para decidir la cantidad de dinero que circula y para fijar el tipo de cambio. Los tres son elementos básicos de política económica que, por ejemplo, son necesarios para estimular una economía en recesión (en ese caso, bajando el tipo de interés, incrementando la cantidad de dinero en circulación y buscando una depreciación de la moneda). Un país que forma parte de una unión monetaria no tiene esos instrumentos y  depende, por tanto, de las decisiones  del banco central de la misma que, además, si quiere ser respetado y creíble es conveniente que  sea independiente.

Esto puede no ser un problema si los países que forman una unión monetaria tienen economías muy próximas en términos de estructura productiva, un intenso comercio entre ellos y comparten un mismo ciclo económico. En este caso, si hay una recesión ésta sucederá en todos los países que forman la unión y el banco central desarrollará una política favorable para todos los países. El problema surge si existen asimetrías entre los países, si los países tienen estructuras productivas diferentes, si el comercio entre ellos no es tan intenso y si los ciclos económicos son distintos. En el caso de los países latinoamericanos considerados es fácil observar que su proximidad es política, pero no económica. No son economías próximas, ni físicamente, ni en sus estructuras productivas, ni en su comercio, ni comparten un ciclo económico, ni las políticas económicas son similares. El contenido de las exportaciones revela bien las diferencias. El 90 por 100 de lo que exporta Venezuela es petróleo, en cambio en Ecuador esta materia prima solo supone el 55 por 100, destacando otro 27 por 100 que aportan los alimentos, Bolivia exporta hidrocarburos también, pero lo que produce, sobre todo, es gas que supone un 44 por 100 de la exportación, con otro 20 por ciento de metales. Por su parte Nicaragua exporta alimentos (60 por 100) y productos de su industria maquiladora. El comercio entre estos países es muy limitado. Ecuador envió en 2012 solo el 4,2 por 100 a los países de esta hipotética unión aduanera, Bolivia algo más del 4, Venezuela algo menos del 4 y Nicaragua un 12 por 100. Por otro lado, el análisis de los crecimientos de estas economías revela que, incluso en el periodo expansivo que comienza a partir de 2003 tras la subida de los precios de las materias primas, estos países siguen ciclos no homogéneos.

La conclusión es que estos países presentan notables asimetrías que hacen imposible el establecimiento de una moneda común. No están claros los beneficios que se derivarían de esta opción, no es evidente que el banco central de esta hipotética área monetaria pudiera ofrecer y garantizar una moneda fuerte que sirva adecuadamente como depósito de valor y como instrumento para el ahorro. Por el contrario, sí son muy evidentes los costes, ya que con las asimetrías existentes el citado hipotético banco central no podría ofrecer una política monetaria que fuera adecuada para las distintas necesidades de estos 4 países.

Si fuéramos ciudadanos de Venezuela, Ecuador, Bolivia o Nicaragua sentiríamos que ha salido muy cara esta investigación. El importe recibido por la investigación mencionada parece reflejar un uso inadecuado e ineficiente de los recursos públicos (también escasos) de dichos países. La transparencia y la ejemplaridad deben practicarse también por los que critican a los actuales y anteriores gestores públicos y quieren la confianza de los ciudadanos para gestionar la economía.

El lema de la reforma universitaria o cómo 3=4

Texto: Jordi Paniagua

Lema. Los grados universitarios de tres años son equivalentes a los de cuatro años.
Demostración. Sean a y b dos cursos universitarios de grado equivalentes, por lo que:

a=b           (1)

Multiplicado ambos cursos por a obtenemos:

a^{2}=ab           (2)

Restando b^{2} a cada miembro de la ecuación:

a^{2}-b^{2}=ab-b^{2}            (3)

Y factorizando la expresión resulta ser:

(a+b)(a-b)=b(a-b)           (4)

despejando el término común (a-b) obtenemos:

a+b=b            (5)

y como en (1) a=b,

2b=b\rightarrow 2=1           (6)

Por lo que al añadir dos cursos iniciales:

3=4

Q.E.D.

Sirva esta valiente y divertida demostración del lema universitario para ilustrar que con los métodos adecuados se pueden implantar sin problemas grados de tres años equivalentes a los de cuatro.

Animo al lector a descubrir el “fallo” en la demostración!

Un año crucial

Enero se ha despedido eliminando cualquier duda acerca del singular relieve que está destinado a alcanzar 2015. No sólo en España; también a escala europea el primer mes del año ha concluido con novedades que anuncian cambios de largo recorrido, quizá de época, con Draghi y Tsipras, cada uno por su lado, como abanderados. Aquí, en todo caso, ese adiós ha estado acompañado de señales anticipadoras de un ejercicio que está llamado a ser gozne entre tiempos muy distintos, una encrucijada, por eso mismo, en la historia de nuestro presente. Tres me parecen especialmente destacables. Primera, la convocatoria de los comicios autonómicos en Andalucía, que viene a redondear el intenso, el apretado (disparatado) calendario electoral que nos espera a lo largo del año; segunda, la publicación de diversos indicadores económicos expresivos de una recuperación que toma fuerza; tercera, la multitudinaria manifestación que ha llenado el centro de Madrid justo el último día de Enero, demostrando una más que notable capacidad movilizadora por parte de sus convocantes. Ninguna de ellas nos debe dejar indiferentes.

La cargada agenda de llamamientos a las urnas, uno por trimestre (elecciones andaluzas en marzo, locales y también autonómicas en mayo, catalanas en septiembre, y generales probablemente en noviembre o diciembre, todas las cuales se interpretarán en clave nacional), marcará el tono en el espacio público. El tono bronco y artificioso, tan ruidoso como hueco, que suele presidir casi siempre las campañas electorales, esa servidumbre de la democracia en tanto invitan a la simplificación de planteamientos y programas, a ofrecer duros a cuatro pesetas (o a menos) y a utilizar tan solo el blanco y negro para dibujar la realidad: el peor ambiente para gobernar y también para hacer oposición atendiendo a los intereses generales y no a los meramente partidistas.

Ninguna buena ayuda, sin duda, para el afianzamiento del proceso de recuperación que, semana a semana, parece cada vez más perceptible. Del mercado de trabajo al de la vivienda, del sector exterior al del comercio minorista, los signos positivos que van conociéndose hacen de 2015 un año decisivo para abrir en su curso una nueva fase de crecimiento económico, dejando atrás definitivamente la alargada sombra de una honda y severa crisis.

Por su parte, la vigorosa irrupción en el escenario político de nuevos interlocutores organizados (Podemos, pero no sólo él) implicará muy posiblemente el fin de la prolongada etapa de predominio indiscutido del bipartidismo, con la correspondiente alternancia en el gobierno de la nación. Desde las elecciones generales celebradas a finales de 1982, ese ha sido el modelo, la pauta siempre seguida, que ha aportado un muy alto grado de estabilidad a nuestra democracia (y la estabilidad, no se olvide, es nutriente principal de la confianza, componente clave, a su vez, del quehacer empresarial y de toda la actividad económica). Un tercio de siglo puede estar así llegando a su término.

No va a ser 2015, pues, un año cualquiera. Hoy presenta muchos ingredientes para constituir, más bien y en diversos terrenos, final de una etapa y comienzo de otra. Un año crucial, en definitiva.

Los diamantes y la duración del matrimonio

“Un diamante es para siempre”, frase acuñada por la empresa De Beers a finales de la década de 1930, está considerada como uno de los eslóganes publicitarios más exitosos de la historia. Al regalar un anillo de compromiso con un diamante queremos expresar nuestro deseo de que el matrimonio sea tan duradero como el diamante. Y parece que esta asociación ha calado, ya que durante el siglo XX hubo un notable crecimiento en la venta de anillos de compromiso que incorporaban un diamante.

Algún lector fiel de este blog se habrá dado cuenta ya a estas alturas que a los economistas nos encanta utilizar las herramientas del análisis económico para explicar casi todos, si no todos, los comportamientos humanos. Y los anillos de compromiso no son una excepción. Desde el punto de visto económico, un anillo de compromiso con un coste elevado es una señal que envía un agente económico a otro de que está invirtiendo muchos recursos en una relación, ya que espera obtener frutos de la misma durante mucho tiempo. Ya sé que no suena muy romántico, pero ya sabéis que a la economía se le califica como la ciencia lúgubre. Este tipo de señales son importantes en aquellas situaciones en las que un agente no tiene información completa sobre otro agente económico y necesita alguna “señal” para orientar su decisión. Las señales también son importantes en otros ámbitos económicos. Por ejemplo, el obtener un título universitario tiene un importante componente de señal para los empleadores. El título ofrece información de que la persona que se va a contratar ha adquirido los conocimientos necesarios para el puesto de trabajo, pero también señala que la persona es lo suficientemente inteligente para superar un reto de largo plazo, plagado de numerosas y difíciles pruebas.

En un estudio reciente, los profesores Frances y Mialon de la Universidad de Emory, han analizado si las parejas que realizaron un mayor gasto en el anillo de compromiso, y en la boda, tienen una menor probabilidad de divorciarse que las parejas que gastaron menos en el anillo de compromiso y en la boda. Los datos para el estudio se recogieron entre los meses de julio y agosto de 2014, y corresponden a una muestra de 3.151 personas residentes en los Estados Unidos. Sorprendentemente los autores concluyen que las parejas que realizaron un mayor gasto en el anillo de compromiso y en la boda tienen una mayor probabilidad de divorciarse que las parejas que gastaron menos. Es importante señalar que esta conclusión se obtiene una vez que se han controlado por otros factores, como si la pareja tiene hijos, la edad, la situación laboral y los ingresos familiares, que también influyen sobre la probabilidad de que una pareja se divorcie.

Los autores solamente indagan sobre un posible mecanismo que podría explicar esta relación negativa entre los gastos de la boda y la duración del matrimonio: el agobio financiero que supone para la pareja la compra del anillo de compromiso y los gastos ligados a la boda, como el banquete o la luna de miel. Si estos gastos suponen un agobio financiero para las parejas, este agobio financiero puede generar un malestar en la pareja que lleve finalmente al divorcio.

Por tanto, aunque gastarse mucho en la boda puede parecer una señal de la apuesta a largo plazo por una relación, si esos gastos no se pueden financiar, se produce un agobio financiero que puede llevar al traste la apuesta a largo plazo. Por tanto, asegúrese de que su señal sea financieramente viable. Ya ven, pura economía.

Indicador de coyuntura: Enero 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece continúa con los síntomas de mejora. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 2,7 mejorando el dato que presentó en el mes de noviembre de 2,4.

factor

Analicemos ahora la evolución de las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE. El peor comportamiento en el último dato publicado lo muestra la producción industrial, que cae un 0,1% en noviembre frente a la subida del 0,5% en octubre. El mejor comportamiento lo muestran las ventas, que crecen un 3,3% en noviembre mejorando la subida del 2,1% en octubre. La renta y los afiliados pasan de subir 3,5% y 2,5% en noviembre a subir 4,1% y 2,4% en diciembre.

indicadores

El comportamiento del indicador está en línea con el avance de la contabilidad trimestral que acaba de publicar el INE. Según la nota de prensa publicada esta mañana, la recuperación de la actividad económica ganó tracción en la recta final de 2014. La economía española avanzó el 0,7% trimestral en el cuarto trimestre, y cerró el año con un crecimiento anual del PIB en torno al 1,4%.

PIB

Este dato coincide con el avance del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre. Como avanzábamos en la última entrada del indicador de coyuntura de ALdE, el servicio de estudios del BBVA siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estimaba un crecimiento trimestral del PIB para el cuarto trimestre de entre el 0,6% y el 0,7% y que suponía una aceleración del ritmo de la recuperación.

 

 

La dinámica temporal de la deuda pública griega: escenarios alternativos para el acuerdo entre la Troika y el Gobierno griego

grecia
La evolución temporal del stock de deuda pública en % del PIB de Grecia se puede descomponer en 3 componentes:

dinamica de la deuda

donde bt representa el stock de deuda (% del PIB), dt el déficit público primario (en % del PIB, sin incluir intereses de la deuda), it los tipos de interés nominales de la deuda pública, gt la tasa de crecimiento nominal de la economía (crecimiento real + tasa de inflación) y addt el componente “ajuste déficit-deuda”.

La expresión anterior implica que si se quiere estabilizar el stock de deuda pública en relación al PIB se deben dar tres condiciones no excluyentes: (1) la tasa de crecimiento nominal de la economía (¡cuidado con la deflación que hace aumentar la deuda!) tiene que superior al tipo de interés nominal de la deuda pública (el llamado efecto “bola de nieve” de los intereses de la deuda); (2) se tiene que generar superávit primarios (componente del “ajuste fiscal”); (3) se debe eliminar o reducir el componente “ajuste déficit-deuda” (addt = 0). [1]

Veamos algunas simulaciones para el caso de la dinámica temporal de la deuda pública de Grecia utilizando la expresión anterior que pueden servir de base para las posibles negociaciones entre la Troika (la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) y el nuevo Gobierno griego. [2]

Caso 1: reestructuración de la deuda pública (reducción de los tipos de interés nominales de los bonos en 3,7 puntos porcentuales) sin quita (no se reduce el stock de deuda pública inicial).

En el primer gráfico se presenta la evolución temporal futura del stock de deuda pública griego tomando los datos actuales: a) un stock de deuda pública sobre el PIB del 174% a finales de 2014; b) una tasa de crecimiento real de la economía para 2015 del +2,9%; c) una tasa de inflación prevista para 2015 del +0,3%; y d) un superávit público primario previsto para finales de 2015 del 3,0%. Además, los tipos de interés nominales de la deuda pública a 1o años situados en la actualidad en el 8,7% (rendimiento del mercado secundario del 26 de enero de 2015) se reducen a una media del 5% mediante el canje de deuda pública con los acreedores. [3]

deuda griega 1

El resultado es que sólo se consigue estabilizar el nivel del stock de deuda pública en % del PIB en su nivel de 2014, un 174%. El stock de deuda pública aún crecería a una tasa anual del 0,2%.

Caso 2: reestructuración de la deuda pública (reducción de los tipos de interés nominales de los bonos en 3,7 puntos porcentuales) y quita del 30% (se reduce el stock de deuda pública inicial del 174% al 122% del PIB).

Se mantienen los datos del caso 1 relativos a la tasa de crecimiento real, de la tasa de inflación y el Gobierno griego se compromete a mantener el superávit público primario del 3%.

deuda griega 2

El Gobierno griego y la Troika podrían llegar a un acuerdo al combinar el mantenimiento de la austeridad (el superávit público primario se mantiene en el 3%) y un acuerdo de reestructuración de la deuda pública (con canje de bonos) con una quita parcial de deuda. Además se pararía el crecimiento del stock de deuda pública, al generarse una reducción del 0,7% anual, insuficiente para conseguir el objetivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento del 60% en un horizonte de 20 años.

Caso 3: reestructuración de la deuda pública (reducción de los tipos de interés nominales de los bonos en 4,7 puntos porcentuales) y quita del 45% (se reduce el stock de deuda pública inicial del 174% al 96% del PIB) y se genera una tasa de inflación del 2%.

Se mantienen los datos del Caso 1 relativos a la tasa de crecimiento real y el compromiso de mantener el superávit primario en el 3%. La tasa de inflación sube del 0,3% actual al 2%, objetivo del Banco Central Europeo.

deuda griega 3

Este es un escenario mejor que el planteado en el Caso 2 para el Gobierno griego. La Troika podrían llegar a un acuerdo al combinar el mantenimiento de la austeridad (el superávit público primario se mantiene en el 3%) y un acuerdo más ambicioso de reestructuración de la deuda pública (con canje de bonos) con una mayor quita parcial de deuda. El stock de deuda pública se reduciría a un ritmo del 3,7% anual y se alcanzaría el objetivo del Pacto de Estabilidad y Crecimiento del 60% en un horizonte razonable de 10 años. Los salarios y las rentas podrían aumentar moderadamente mediante acuerdos entre los agentes sociales y el Gobierno para impulsar la tasa de inflación hasta el 2%.

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[1] En el componente del “ajuste déficit-deuda” (add = 0) se incluye todas aquellas emisiones emisiones de deuda pública que no computan como déficit público (no tienen su origen la diferencia entre ingresos públicos y gastos públicos) pero si como deuda pública. Su origen está en la necesidad de financiar la adquisición de activos financieros por parte del Estado no directamente relacionados con el presupuesto público. Por ejemplo, en España dentro del componente “ajuste déficit” se emitió deuda pública para financiar el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), el FADE (Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico) y el Fondo para la Financiación de los Pagos a Proveedores (FFPP), entre otros.
[2] Utilizamos la calculadora de Bloomberg.
[3] Se supone que el componente “ajuste déficit-deuda” es nulo.

El terremoto que ahogó al Castor

castor

Ilustración: Carlos Sánchez Aranda

Texto: Jordi Paniagua

Valencia, 24.10.2015. En la escuela de ingenieros me enseñaron que casi todos los proyectos son técnicamente viables. Existen pocas barreras tecnológicas insuperables: el ingenio humano es prácticamente ilimitado.  Hemos construido aviones, rascacielos y teléfonos móviles. Hemos conseguido aterrizado un cometa que surcaba el espacio a 64,000km/h con la tecnología de un ATARI. Hasta hemos extraído crudo de entre las piedras.

En la facultad de economía aprendí que lo que no se enseña en los grados de ingeniería es que son los economistas los responsables de acotar el ingenio. La principal barrera de cualquier proyecto es viabilidad financiera. La calculadora del contable es mucho más poderosa que la escuadra y el cartabón del ingeniero. Veamos por ejemplo el frustrado Proyecto Castor, un ingenioso depósito de gas natural en las profundidades del mar Mediterráneo frente a las costas de Castellón.

Tras una década de prospecciones y preparativos la primera inyección de gas colchón se inicia en julio del 2013. Paralelamente, las costas de Vinaròs empiezan a sufrir temblores de baja intensidad. Ante la comprensible preocupación de los residentes de la Costa del Azahar, la administración decidió desmantelar en un tiempo récord el Castor aduciendo unas dificultades técnicas insuperables para frenar los microseismos. No se le dio ninguna oportunidad ni a Pigou ni a Coase…

¿Podrían los ingenieros y geólogos haber encontrado una solución a los seísmos? Estoy convencido de ello. Otra cuestión es el coste y la rentabilidad de la explotación del depósito en la actual coyuntura. La empresa promotora no tiene demasiados incentivos para buscar soluciones técnicas para solucionarlos. En el contexto económico y energético actual la indemnización millonaria del Estado es bastante más rentable que la explotación de Castor. Veamos porque.

Un depósito de gas funciona como como cualquier otro almacén. Asegura el abastecimiento de gas frente a variaciones de precios o de suministro. Se trataba de un proyecto estratégico para asegurar la producción industrial de la costa Mediterránea, en especial de las fábricas azulejeras de Castellón. El proceso de horneado del azulejo es muy intensivo en energía y estas fábricas son los clientes naturales de Castor. El proyecto es claramente viable en un contexto de precios de la energía en alza y una producción industrial vigorosa. Básicamente, se compra barato gas barato y tras un tiempo se vende con beneficio.

Sin embargo, el contexto enérgico e industrial de hoy es muy distinto del de principios de siglo. Las gráficas que acompañan a este texto ayudan a comprender la situación.

La primera gráfica muestra la producción industrial de la Comunidad Valenciana y su consumo de gas natural. El entorno económico ha cambiado sustancialmente entre el planteamiento del proyecto Castor (2004) y su ejecución (2013). La coyuntura a principios de siglo era especialmente propicia para el Castor. La pujante producción industrial en la Comunidad Valenciana impulsaba el consumo de energía a principios de siglo. Este periodo coincide con un con los precios del gas al alza. Sin embargo, hoy en día nos sobran dedos de la mano para contar las fábricas que produzcan azulejos en Castellón. La mayoría siguen activas, pero han desviado parte de su producción a otras latitudes. IPI El segundo gráfico muestra la evolución de los precios del gas natural. El precio del BTU (British Thermal Unit) está un 50% más barato que en 2004. El contexto energético nos invita a pensar que puede bajar aún más en los próximos años. Por tanto, no resulta rentable comprar gas hoy para venderlo más barato mañana (si es que alguien lo compra). precios gas Los temblores han dejado satisfechos tanto a los detractores del proyecto como a la propia empresa. Al Castor no lo mató un movimiento de tierras, más bien se ahogó en un tsunami económico. Estén atentos, ya que es probable que se produzcan réplicas cada vez que abran la factura del gas.

Vídeo de las intervenciones en las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española

El 6 y 7 de noviembre de 2014 se celebraron en Alicante las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española organizadas por la Asociación Libre de Economía Española (ALdE) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante.

En esta entrada del Blog se puede ver el vídeo completo de las intervenciones.

Vídeo del 6 de noviembre

Vídeo del 7 de noviembre

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