Indicador de coyuntura: Mayo 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta marzo de ventas y producción industrial, y hasta abril de renta y de afiliados. El indicador sigue mostrando la mejoría de la economía española que se inició a mitad de 2013. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 4,5 un poco inferior que el 4,7 del mes de marzo.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial y las ventas aumentan a 4,8% y 6,8% en marzo respecto de 1,2% y 6,2% en febrero. La renta y los afiliados mantienen en abril las tasas de crecimiento del mes anterior en 5,1% y 3,4%, respectivamente.

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El crecimiento económico necesita estabilidad política, fortaleza institucional y una buena gestión de la política económica: Venezuela vs. Colombia y Ucrania vs. Bielorrusia

Encontrar la manera de acelerar el crecimiento económico es un prioridad máxima de todos los gobiernos. Los economistas hemos llegado al consenso de que para fomentar el crecimiento económico hay que crear un marco propicio para impulsar el emprendimiento y la inversión productiva. Y para lograr este objetivo son imprescindibles la disciplina macroeconómica (financiera, fiscal y monetaria), la promoción de la competencia y flexibilidad de los mercados, pero también es fundamental la fortaleza institucional y la estabilidad política.

En está entrada del Blog vamos a ocuparnos de dos países que han fracasado en comparación con sus dos vecinos en la generación de un crecimiento económico significativo y sostenible en el tiempo. La clave del fracaso y del éxito ha sido la presencia o la ausencia de fortaleza institucional y de una buena gestión de la política económica.

En el primer gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia de 1960 a 2013. La República Bolivariana de Venezuela ha pasado de 5939 dólares per cápita en 1960 a 6401 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento de tan sólo el 7,78% en 54 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +0,13%. Por el contrario, su vecina Colombia ha pasado de 1452 dólares per cápita en 1960 a 4394 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 471% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa +2%. El mayor crecimiento económico se ha registrado desde 2002 a 2013 (una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +2,9%), periodo del impulso de las negociaciones con la guerrilla para poner fin al conflicto armado interno.

En el segundo gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de Ucrania y Bielorrusia de 1990 a 2013. Ucrania ha pasado de 2640 dólares per cápita en 1960 a 2138 dólares per cápita en 2013. Ello supone una caída del 19% en 24 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del -0,87%. Por el contrario, su vecina Bielorrusia ha pasado de 2329 dólares per cápita en 1990 a 4913 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 111% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +3,11%.

Los salarios y las ciudades

Los salarios son superiores en las ciudades que en los municipios de menor población. Por ejemplo, en un trabajo reciente, De la Roca y Puga muestran que los salarios en Madrid, la ciudad con mayor población de España, son un 20% superiores a los de Valencia, la tercera ciudad más poblada; y un 46% superiores a los de Santiago de Compostela, ciudad que se encuentra en la mediana de población.

Una posible explicación de estas diferencias es que el coste de vida en las ciudades es superior al de otros municipios con menor población y, por tanto, los salarios tienen que compensar esas diferencias. Sin embargo, si las ciudades no aportasen ventajas en productividad, las empresas no se ubicarían en las mismas y elegirían municipios en que los salarios fuesen menores. Por tanto, si las empresas están dispuestas a pagar salarios más altos es porque estar ubicado en una ciudad genera ventajas en productividad que compensan los mayores salarios. ¿Cuáles son esas ventajas?

Una primera ventaja está relacionada con las infraestructuras. Éstas tienen un coste fijo muy alto y solamente se pueden financiar si el número de usuarios es lo suficientemente elevado. Por ejemplo, un aeropuerto, como se ha podido comprobar recientemente en España, solamente es viable si tiene un número suficiente de viajeros. En las ciudades el coste de las infraestructuras por habitante es menor, lo que les permite tener más infraestructuras. Las empresas son también más productivas en las ciudades porque es más fácil que encuentren proveedores adecuados y trabajadores con las competencias necesarias.

Además de estas razones, los salarios en las ciudades son más elevados por un efecto composición. En las ciudades el porcentaje de trabajadores cualificados es superior al de los municipios con menor población. Como el salario de los trabajadores cualificados es superior al de los trabajadores poco cualificados, las ciudades tienen un mayor salario medio. ¿Por qué son las ciudades especialmente atractivas para los trabajadores cualificados? Al igual que Messi es mejor jugador cuando se le rodea de buenos futbolistas, la productividad de los trabajadores cualificados es mayor cuando trabajan con otros trabajadores cualificados, o cuando están cerca de otros trabajadores cualificados. Esto se debe a que el conocimiento juega un papel muy importante en la productividad de los trabajadores más cualificados. Al trabajar con otros trabajadores cualificados se desarrollan ideas, conceptos y visiones que permiten generar nuevos productos y servicios. Por su parte, estar cerca de otros trabajadores cualificados permite tener acceso a nuevas ideas que aumenta el conocimiento y la productividad. Estos efectos generan un incentivo para que los trabajadores cualificados tiendan a agruparse geográficamente, lo cual explica su mayor presencia relativa en las ciudades.

El conocimiento, las ideas y la innovación tiene cada vez un mayor peso en nuestra economía. Por tanto, es razonable esperar que las ciudades sean cada vez más importantes en el futuro.

Con menos crecimiento creamos más empleo. Y tan contentos.

Hace unos días el Secretario de Estado de Economía, el Sr. Iñigo Fernández de Mesa, hizo unas declaraciones en la radio pública (y antes en otros medios) en el sentido de que las reformas estructurales puestas en marcha en España desde el año 2012 han permitido que con menos crecimiento se cree más empleo que antes. Y tan contentos. Es humano y comprensible alegrarse de que la economía española empiece a crear empleo de forma significativa. Y también pensar que las medidas llevadas a cabo han tenido que ver con ello. Pero en este mensaje encuentro una seria contradicción. Si hacemos una simple operación aritmética resulta que, si con una tasa de crecimiento dada del PIB el empleo crece a una tasa mayor que antes, la inevitable consecuencia es la caída en la tasa de crecimiento de la productividad. Por definición, las denominadas “reformas estructurales” van encaminadas a mejorar la eficiencia general del sistema fomentando el crecimiento económico a través del aumento de la productividad. Por tanto, una de dos, o bien la tasa de crecimiento del empleo ante un crecimiento dado del producto no es mayor que antes (no disponemos de una serie temporal lo suficientemente amplia para afirmar esto con rigor) o bien el crecimiento económico no se debe a las supuestas reformas estructurales. Me inclino por esto último.

En mi opinión, el crecimiento de la economía española ha venido muy condicionado por las perturbaciones externas favorables que se han producido recientemente (depreciación del euro, acción decidida del BCE, la inesperada y vertiginosa caída del precio del crudo… y, por supuesto, la devaluación interna). En este sentido, no es correcto tampoco lo que acaba de decir el Ministro Luis de Guindos en relación a que otros países de nuestro entorno también se han visto sometidos a dichas perturbaciones y, sin embargo, su crecimiento es menor. Una de las modalidades de las denominadas “perturbaciones asimétricas” consiste precisamente en el distinto impacto que un mismo shock puede tener en las diferentes economías. Por ejemplo, la depreciación del euro tiene un efecto favorable mayor en un país más orientado al sector exportador o más dependiente del turismo (por supuesto, respecto de aquellos países de fuera de la Eurozona). Ello explicaría también que el mismo shock negativo de 2007 (crisis financiera) tuviera un impacto asimétrico en los países llevando a alguno de ellos a la sobrerreacción, como ha sido el caso de España.

Lo que creo que está ocurriendo, por tanto, es que se está creando empleo fundamentalmente en sectores de baja productividad, puede incluso que en mayor medida que antes. Si eso es así, cuando la economía crece se genera mucho empleo y cuando dicho crecimiento revierte también se destruye mucho. Nada nuevo. Y no hay novedad porque no se han acometido con seriedad dichas reformas estructurales en el sector educativo, los sectores regulados, el energético, el mercado interno (el de España, me refiero), etc. Yo no estaría tan contento.

El balance financiero de los hogares de los países de Europa occidental en 2013

El grupo asegurador alemán Allianz ha publicado recientemente la tercera edición del informe “Allianz Global Wealth Report 2014″, el que se presenta un ranking mundial de países según los activos financieros netos per cápita (o riqueza financiera neta = activos-pasivos) a finales de 2013.

En el estudio se incluyen 53 países clasificados en 3 grupos según la riqueza financiera neta per cápita (ver cuadro adjunto; hacer clic sobre el mismo para verlo más grande): i) 18 países de riqueza financiera neta alta (HWC), con más de 31.800 euros por habitante; ii) 19 países de riqueza financiera neta media (MWC, grupo de España), situados en un rango de 5.300-31-800.500 euros por habitante; y iii) 16 países de riqueza financiera neta baja (LWC), con menos de 5.300 euros por habitante.

España ocupa el puesto 20 entre los países más ricos del mundo, con unos activos financieros per cápita de 21.989 euros. El ranking lo encabeza Suiza con 146.540 euros, seguido de EE.UU. con 119.565 euros y de Bélgica con 78.302 euros.

Centrándonos en Europa Occidental, en el siguiente gráfico presentamos el ranking por países de la riqueza financiera neta de los hogares. España se sitúa en la parte baja del ranking europeo debido al rápido crecimiento de los pasivos financieros (endeudamiento) del sector privado en los últimos diez años. En concreto, la economía española se sitúa en el puesto 13, solamente por encima de Finlandia, Grecia y Noruega (el número entre paréntesis se refiere a la posición de cada país en el ranking mundial).

En el siguiente gráfico se muestra la distribución en % del total activos financieros de los hogares de los estos países europeos por tipos de instrumentos: depósitos bancarios, pólizas de seguros y fondos de pensiones, acciones y otros activos financieros.

Las pólizas de seguros y las pensiones son los activos favoritos que acumulan en su riqueza financiera los hogares de Europa occidental, aunque los depósitos bancarios continuando representando un tercio de sus activos financieros a finales de 2013. En el lado opuesto se sitúan las acciones, cuyo peso en el total de activos se ha reducido 12 puntos porcentuales en el período 2000-2013. Si comparamos el comportamiento individual, podemos observar que la distribución de los activos financieros de los hogares es muy heterogénea. En cuanto a las acciones, oscila su participación entre el 12,6% del Reino Unido al 47,5% de Italia, mientras los depósitos son mayoritarios en las carteras de activos de los hogares de Grecia (63,8%), España (46,9%) y Austria (45%).

En el siguiente gráfico se muestra el cambio en porcentaje y en euros per cápita de los activos financieros brutos de los hogares de Europa Occidental desde 2007 a 2013.

Los datos no dejan duda. La crisis financiera ha golpeado fundamentalmente a los hogares de los países de la periferia europea (Grecia, España, Italia y Portugal), pero con más fuerza a los hogares de Grecia y España que no han podido recuperar todavía sus niveles de riqueza financiera previos a la crisis financiera internacional. Esta situación contrasta con los hogares de Suecia y de Noruega, que lideran el ranking con una mejora de su riqueza financiera bruta del 36,3% y del 35%, respectivamente.

En el último gráfico se muestra el nivel de la ratio deuda/PIB y de la deuda per cápita de las hogares de los países de Europa occidental a finales de 2013. Aquí también la divergencia entre los países es muy significativa.

Por una parte, los países que tienen mayor deuda per cápita son Suiza, Noruega y Dinamarca, con 75.490 euros, 66.990 euros y 64.910 euros, respectivamente, aunque también son algunos de los países con mayores rentas per cápita. España se sitúa por debajo de la media (24.730 euros), con una deuda per cápita de 18.051 euros. Por otra parte, lideran el ranking de los países con un mayor porcentaje de deuda de los hogares en relación al PIB, Dinamarca, Holanda y Suiza, con el 146%, 139,6% y 123,9%, respectivamente.  España se sitúa ligeramente por encima de la media, con una ratio deuda/PIB del 75,2%.

El efecto psicológico del clima en la compra de coches

El coche es un claro ejemplo de un bien que utilizamos (consumimos) durante un largo periodo de tiempo. Como los coches no son baratos, dedicamos bastante tiempo a pensar, una vez determinado nuestro presupuesto,  qué modelo de coche responde mejor a nuestras necesidades y gustos. Es decir, realizamos una compra racional.

Pues no. En un estudio realizado por los profesores Busse, Pope, Pope y Silva-Risso, y publicado recientemente en el Quarterly Journal of Economics, se analiza la relación entre la climatología en el día en el que se compra el coche y el modelo de coche que se compra. Su muestra cuenta con más de 40 millones de transacciones de compra de coches, tanto nuevos como de segunda mano, que se realizaron en los Estados Unidos entre el 1 de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2008. Los autores concluyen que si el día de la compra la temperatura es alrededor de 6 grados superior a la media de esa época del año, se produce un incremento del 2,7% en la compra de coches descapotables. Por contra, si se ha producido una tormenta de nieve que ha dejado un espesor de al menos 25 cm., la venta de coches con tracción a las cuatro ruedas se incrementa en un 6% durante las siguientes tres semanas.

¿Cómo se explica este comportamiento irracional? ¿Si el coche lo vamos a utilizar durante mucho tiempo, por qué influye la climatología en el día de la compra a la hora de elegir el modelo? Los psicólogos nos ofrecen dos explicaciones. La primera es el sesgo en la proyección. Si hoy, un día en el que hace más calor de lo normal, valoro mucho tener un coche descapotable, tenderé a sobrevalorar la satisfacción que obtendré de un coche descapotable en el futuro, incluso en condiciones climatológicas peores. La segunda explicación es la de prominencia o rasgo sobresaliente. En un día de calor nos fijamos mucho más en aquellas características del coche que nos permiten reducir la sensación de calor que en otras características que son importantes en otras climatologías. Así, debido al sesgo de proyección como a la prominencia, tenderemos a elegir coches descapotables cuando sube la temperatura y coches con tracción a las cuatro ruedas cuando ha nevado.

Moraleja: si vas a comprar un coche, no te acerques al concesionario si ha subido mucho la temperatura o si ha nevado. Si no, quizá te arrepientas (en el futuro).

Alien vs Predatory (journals)

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Texto: Jordi Paniagua. Imagen: Carlos Sánchez Aranda.

“Whoever wins… we lose” es el subtítulo de la película de ciencia ficción Alien vs Predator (2004). La cinta coge prestados los personajes del clásico de Ridley Scott Alien, el octavo pasajero (1979) y Predator (1987), protagonizada por el ex-gobernador de California Arnold Schwarzenegger, y nos presenta un futuro alternativo en la que la tierra es el escenario de una guerra (o más bien una caza) entre especies alienígenas. La especie humana es un convidado de piedra en descarnada batalla a muerte. Si ganan los aliens de Scott, nos acabarán cazando por instinto o hambre. Si salen victoriosos los predators de Schwarzenegger, les serviremos de cebo por diversión. En cualquier caso, tenemos todas las de perder.

En el mundo de las publicaciones académicas se está librando una batalla similar entre dos grupos de revistas. Por un lado están los “Predatory journals” (un término acuñado por el bibliotecario académico Jeffrey Beall). Al otro lado, las editoriales comerciales tradicionales (generalmente de pago por visión o suscripción).

Un Predatory journal es una revista de acceso abierto con prácticas cuestionables o poco éticas y sin un mínimo rigor académico. Son revistas con una revisión por pares deficiente cuyo objetivo dista mucho de la difusión del conocimiento académico.

La conocida como lista de Beall” se ha convertido en una auténtica lista negra para editoriales y revistas independientes. Los criterios de inclusión son bastante transparentes, por ejemplo no revisar artículos, aceptar artículos deliberadamente falsos, enviar emails masivos, o mentir acerca de la ubicación o acerca de cualquier otro criterio, como el factor de impacto. La lista cuenta con más de 700 editoriales cuestionables y va creciendo día a día.

Un reciente trabajo de Xia et al. (2014) disecciona el tipo académicos que publican en estas revistas. Suelen ser investigadores inexperimentados de países en vías de desarrollo.  Algunos profesores con una dobles afiliación señalan que reciben mucho más spam predatorio en sus emails del sur. Lo cual no deja de ser preocupante, ya que este tipo de editoriales predatorias aumentan la distancia científica entre el norte y el sur.

Las alarmas sonaron cuando un paper deliberante falso fue aceptado por más 150 revistas académicas, como resultado de un experimento publicado en Science. Muchos de los predatory journals aceptaron un trabajo que debería haber rechazado cualquier revisor con unos mínimos conocimientos científicos. Sin embargo, algunas revistas de editoriales prestigiosas (Sage o Elsevier) también lo aceptaron y otras supuestamente predatorias lo rechazaron tras la revisión.

En el otro lado del campo de la batalla, también hay revistas que se comportan como las predatories. Estas revistas no están incluidas en la lista de Beall, ya que se ocupa solo de revistas de acceso abierto. Este hecho, entre otros, ha generado polémica entre los expertos en biblioteconomía. Crawford (2014) ataca sin piedad a Beall acusándolo de una triste obsesión enfermiza contra todos las editoriales de acceso abierto. Señala que una cosa es una revista mediocre o amateur y otra cosa es se deliberadamente malintencionado.

Crawford (2014)  critica que no denuncie casos similares en editoriales comerciales. Recientemente el índice de referencia (Journal Citation Reports JCR) eliminó cautelarmente a 38 revistas del índice. En concreto, 23 por auto-citas y 15 por “citation stacking” o lo que viene a ser un cártel académico. Como nos desvela Thompson Reuters, estas revistas recibían la mayor parte de sus citas de otras revistas satélites generando una inflación de citas y distorsionando el índice de impacto. Es decir, revistas “serias” de editoriales de prestigio comportándose al más puro estilo predatory.

Por tanto ni la lista de Beall es tan negra ni la lista del JCR es tan blanca. Ante un paper acabado, nos encontramos muchas veces como el profesor de la viñeta. En medio de una batalla editorial donde gane quien gane tenemos las de perder, al más puro estilo Alien vs Predator.

Para aliviar el mareo editorial, Berger y Cirasella (2015) nos recetan mirar más allá de listas negras y listas blancas. En caso de duda, acuda a su bibliotecario de cabecera y déjese aconsejar por un profesional.

La esperanza de vida al nacer en el mundo, 1960-2012

La base de datos World Development Indicators del Banco Mundial ha actualizado recientemente los datos de la esperanza de vida al nacer en el mundo para el año 2012.

En el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la evolución temporal entre 1960 y 2012 de la esperanza de vida al nacer en el conjunto mundial, en China y en un conjunto de países avanzados, entre los que se encuentra España.

La esperanza de vida al nacer mundial ha pasado de 52,4 años en 1960 a 70,7 años en 2012. El aumento más espectacular de los países que aparecen en el gráfico es el China, ya que ha logrado aumentar la esperanza de vida al nacer de 43,4 años en 1960 a 75,1 años en 2012, aunque la mayor parte del impulso se realizó en la década de los sesenta del siglo XX.

España es el país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida, con 82,3 años a finales de 2012, muy cerca ya de Japón, que registra 83 años. Nuestro país supera a EE.UU. y a Alemania, con una esperanza de vida al nacer en 2012 de 78,7 y 80,8 años, respectivamente.

¿Pero cuales son los problemas económicos que genera esta mejora en la esperanza de vida al nacer?

Esta tendencia de aumento de la esperanza de vida al nacer lleva aparejada un mayor gasto en sanidad y en cuidados y dependencia, y una posible insostenibilidad de los sistemas de pensiones públicos.

La influencia de los científicos estrella sobre la productividad de sus compañeros

Hace algunas semanas escribía un post sobre la influencia que tenían los demás en nuestras decisiones de compra. En este post voy a hablar sobre otro tipo de influencia: la que ejercen los compañeros sobre nuestra productividad en el trabajo. Y lo voy a hacer ciñéndome a un campo muy específico: el de la ciencia.

La pregunta sería la siguiente: ¿en qué medida los científicos más brillantes hacen más brillantes a los científicos que trabajan con ellos? La respuesta a esta pregunta no es baladí. Actualmente, la competitividad de los países y de las regiones depende cada vez más de sus logros en ciencia y en tecnología. Si los científicos estrella aumentaran de forma notable la productividad de los demás científicos, una política sensata para impulsar los logros científicos y tecnológicos de una región podría consistir en “fichar” a científicos brillantes. Por ejemplo, en la Comunidad Autónoma de Euskadi, Ikerbasque tiene como objetivo atraer científicos de talento, con el objetivo de que trabajen con otros científicos de universidades y centros de investigación vascos.

La intuición nos dice que el efecto de los científicos estrella sobre la productividad de los demás científicos debe ser importante. La idea principal es que estando cerca de un científico estrella se aprende mucho más que no estando a su lado. Y eso se debe a que el conocimiento no viaja bien. Por ejemplo, yo puedo leer el último trabajo de un gran científico y entenderlo. Sin embargo, si quiero conocer en profundidad la implicación de las ideas que se desarrollan en ese trabajo o quiero identificar cómo se pueden aplicar esas nuevas ideas en otras áreas del conocimiento, será necesario que discuta dichas ideas. Y nada mejor que discutirlas con el propio creador de esas ideas. Estar cerca de los científicos estrella favorece esta discusión; además, una interacción constante genera un clima de confianza que facilita la transmisión del conocimiento. Por otra parte, trabajar al lado de científicos estrella nos da acceso a otras áreas de conocimiento, de carácter más tácito, como metodologías de trabajo más avanzadas, que nos pueden permitir ser más productivos. Finalmente, los científicos estrella pueden favorecer la productividad de los demás sugiriendo áreas de investigación con posibilidades de éxito, identificando mejoras en el trabajo que están realizando otros investigadores, atrayendo más fondos de investigación y facilitando el contacto con otros científicos que nos pueden ayudar en nuestro trabajo.

Sin embargo, cuantificar el efecto que los científicos estrella tienen sobre la productividad de sus compañeros no es nada fácil. La dificultad principal reside en identificar qué porcentaje de la productividad de un científico se debe a su propio talento y qué porcentaje al efecto de los demás. Esta dificultad es todavía mayor en ciencia, ya que los científicos más brillantes suelen trabajar junto a otros científicos brillantes. Además, pueden existir otros factores que favorezcan tanto la productividad de los científicos estrella como la de sus compañeros (por ejemplo, tener un buen laboratorio). Con estas características, la estrategia idónea es encontrar algún suceso histórico, que no sea del todo esperado, que provoque cambios en la composición de los grupos de científicos. Fabian Waldinger, profesor de la Universidad de Warwick, encontró este acontecimiento histórico en una de las políticas que puso en vigor el nazismo: la expulsión de los científicos judíos de las universidades alemanas.

Apenas pasados dos meses de haber llegado al poder, el 7 de abril de 1933, el gobierno nazi introdujo una ley para expulsar del servicio civil alemán a los judíos y otras personas “políticamente poco confiables”. Los profesores de universidad, al ser miembros del servicio civil, estaban directamente afectados por esta ley. Más de 1000 académicos fueron expulsados de las universidades alemanas; entre ellos, Albert Einstein. La mayor parte de estos académicos emigraron a otros países y consiguieron una plaza de profesor en universidades extranjeras. El profesor Waldinger recopiló datos de los miembros de los departamentos de física, matemáticas y química de las universidades alemanas, y de los profesores que fueron expulsados. Para medir la productividad de los profesores que permanecieron en las universidades alemanas utilizó el número de artículos publicados en las revistas científicas de mayor prestigio en cada campo y la calidad de los artículos, medida mediante el número de veces que estos artículos fueron citados en otros artículos. Con estos datos, el profesor Waldinger pudo comparar si la productividad de los profesores que no fueron expulsados se redujo más en aquellos departamentos que habían perdido más profesores brillantes. El estudio, publicado en Review of Economic Studies, concluye que no se produjo ningún cambio en la productividad de los profesores que se quedaron en Alemania. Esta sorprendente conclusión sugiere que los científicos estrella no estaban elevando la productividad de sus colegas.

¿Cómo se explica este extraño resultado? Waldinger sugiere algunas respuestas. En primer lugar, el estudio analiza el efecto sobre la productividad durante los cinco años posteriores a la expulsión, ya que después estalla la Segunda Guerra Mundial; quizá los efectos negativos de la expulsión se percibieran a más largo plazo. En segundo lugar, los profesores que no fueron expulsados ya tenían una trayectoria científica y, por tanto, el efecto de la expulsión de otros científicos de calidad fue menor para ellos. Esto parece sugerir que el efecto de los científicos estrella es mayor sobre los científicos que apenas comienzan su trayectoria. De hecho, en otra investigación Waldinger muestra que la expulsión de los profesores de matemáticas tuvo un efecto muy negativo sobre sus estudiantes de doctorado. Por último, es posible que en las primeras décadas del siglo XX la comunidad de científicos en Alemania estuviese muy integrada. Los científicos visitaban otras universidades y había muchos congresos, lo cual facilitaba el intercambio de ideas entre científicos y reducía el valor de compartir departamento en la misma universidad.

Waldinger, junto a los profesores Moser y Voena, también ha analizado el efecto de los profesores alemanes expulsados, en concreto de los químicos, sobre la productividad de sus colegas en las universidades que les acogieron en Estados Unidos. El estudio muestra que se produjo un aumento muy importante de las patentes de química en las áreas que trabajaban los profesores alemanes emigrados. Este aumento se produjo no por la mayor productividad de los químicos estadounidenses que trabajaban en esas áreas, sino por la atracción de científicos a las áreas en las que trabajaban los químicos alemanes emigrados.

¿Qué lecciones podemos extraer de estos trabajos para la política científica? Por una parte, con el avance de las tecnologías de la información es más fácil acceder al conocimiento. Sin embargo, la generación del conocimiento todavía necesita del intercambio y de la discusión de ideas; y esta discusión será más enriquecedora cuanto más talento tengan nuestros interlocutores. Una línea de investigación sobre la que estoy trabajando, y sobre la que os hablaré con más detalle en un post en el futuro, muestra que la transmisión de las ideas es más fácil si el investigador pertenece a una red. Generar esa red no es fácil: requiere de una interacción constante entre investigadores que genere la confianza que facilite esa transmisión. Por ello es importante que nuestros investigadores jóvenes se formen con los mejores científicos, y generen una red con dichos investigadores que les permita acceder a ese conocimiento. Por otra parte, si captamos científicos estrella, parece que el efecto positivo sobre la productividad de sus colegas se produce particularmente sobre los científicos que comienzan su carrera, por lo que es importante asegurarnos de que los científicos jóvenes tienen la posibilidad de trabajar con estos científicos estrella.

¿Se ha formado una burbuja en los mercados de deuda pública?

Robert J. Shiller, catedrático de Economía de Yale University y premio Nobel de Economía de 2013, acaba de publicar la tercera edición de su libro “Exuberancia Irracional“, material obligatorio de lectura para los estudiantes de Macroeconomía y de Finanzas.

En la primera edición de este libro libro, publicado en el año 2000, ya advirtió proféticamente en el capítulo 1 (“The stock market in historical perspective”) que los precios de las acciones estaban excesivamente caros y que se estaba gestando una burbuja en el mercado de valores de EE.UU. que tarde o temprano estallaría. La cima de la burbuja se alcanzó el 10 de marzo de 2000, cuando el mercado de empresas tecnológicas que formaban parte del índice Nasdaq composite llegó al punto máximo de 5048,62 puntos. Entre el 10 de marzo de 2000 y el 30 de septiembre de 2002, el índice Nasdaq composite de Nueva York perdió el 76,8% de su valor, al pasar de 5048,62 a 1172,06 puntos. La burbuja especulativa se pinchó y provoco la crisis de las “puntocom”, una fuerte caída del valor bursátil de las empresas y las posteriores quiebras, fusiones y adquisiciones.

En la segunda edición, publicada en 2005, Shiller incluyó un nuevo capítulo 2 dedicado a la valoración de los activos inmobiliarios (“The real estate market in historical perspective”) en el que advirtió que se había formado una burbuja inmobiliaria en EE.UU.,  que tarde o temprano estallaría.  La buena marcha de la economía y los bajos tipos de interés hicieron crecer la concesión de hipotecas de alto riesgo, y la comercialización de productos financieros asociados (titulización hipotecaria). Pero poco después de publicar el libro, se asistió en 2006 – tras una período de política monetaria muy restrictiva de la Reserva Federal (subidas bruscas y elevadas de los tipos de interés nominales) – a un aumento de los impagos de las hipotecas, a una caída brusca de los precios de las viviendas en EE.UU. y, en última instancia, al colapso del mercado de la vivienda y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Finalmente, en la tercera edición del libro, Shiller incluye un nuevo capítulo 3 sobre una perspectiva histórica del mercado de bonos (“The bond market in historical perspective”), en el que reflexiona sobre un nuevo problema financiero en el horizonte. En concreto, se muestra preocupado porque los precios de los bonos están en un nivel “irracionalmente” alto (o que los tipos de interés están en un nivel “irracionalmente” bajo) y que, en última instancia, se podría estar formando una burbuja en los mercados de deuda pública de EE.UU.. ¿Una tercera profecía que se cumplirá pronto?

En este vídeo reciente, Robert J. Shiller contesta en una entrevista a cuestiones relacionadas con el significado del término “exuberancia irracional”, los factores que influyen en la formación de burbujas financieras y la situación actual del mercado de bonos (fundamentalmente de deuda pública):

  • Entrevista a Robert Shiller.
  • La transcripción escrita en inglés de la entrevista puede leerse en el siguiente enlace.
  • En el siguiente enlace se puede leer más información sobre el significado del término “exuberancia irracional“, explicado por el propio Robert J. Shiller.

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