Indicador de coyuntura: Febrero 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de enero con los datos publicados hasta diciembre de producción industrial y ventas y hasta enero de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en enero es de 3,11, superando con holgura el valor 2,35 del mes anterior y alcanzando el nivel más alto desde que empezó a tomar valores positivos en mayo de 2014.

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En tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial muestra el avance más pronunciado, un 2,1% en diciembre frente al -0,4% en noviembre. Las ventas crecen en diciembre a un ritmo inferior al de noviembre (0,9% frente 3,2%). La renta y los afiliados aumentan significativamente su ritmo de crecimiento al 5,1% y 3,1% en enero desde el 4,1% y 2,4% en diciembre, respectivamente.

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Como conclusión, parece que el ritmo de recuperación de la economía se está acelerando en 2015.

Indicador de coyuntura: Enero 2015

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de diciembre con los datos publicados hasta noviembre de ventas y producción industrial, y hasta diciembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece continúa con los síntomas de mejora. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en diciembre es de 2,7 mejorando el dato que presentó en el mes de noviembre de 2,4.

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Analicemos ahora la evolución de las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE. El peor comportamiento en el último dato publicado lo muestra la producción industrial, que cae un 0,1% en noviembre frente a la subida del 0,5% en octubre. El mejor comportamiento lo muestran las ventas, que crecen un 3,3% en noviembre mejorando la subida del 2,1% en octubre. La renta y los afiliados pasan de subir 3,5% y 2,5% en noviembre a subir 4,1% y 2,4% en diciembre.

indicadores

El comportamiento del indicador está en línea con el avance de la contabilidad trimestral que acaba de publicar el INE. Según la nota de prensa publicada esta mañana, la recuperación de la actividad económica ganó tracción en la recta final de 2014. La economía española avanzó el 0,7% trimestral en el cuarto trimestre, y cerró el año con un crecimiento anual del PIB en torno al 1,4%.

PIB

Este dato coincide con el avance del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de diciembre. Como avanzábamos en la última entrada del indicador de coyuntura de ALdE, el servicio de estudios del BBVA siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estimaba un crecimiento trimestral del PIB para el cuarto trimestre de entre el 0,6% y el 0,7% y que suponía una aceleración del ritmo de la recuperación.

 

 

El terremoto que ahogó al Castor

castor

Ilustración: Carlos Sánchez Aranda

Texto: Jordi Paniagua

Valencia, 24.10.2015. En la escuela de ingenieros me enseñaron que casi todos los proyectos son técnicamente viables. Existen pocas barreras tecnológicas insuperables: el ingenio humano es prácticamente ilimitado.  Hemos construido aviones, rascacielos y teléfonos móviles. Hemos conseguido aterrizado un cometa que surcaba el espacio a 64,000km/h con la tecnología de un ATARI. Hasta hemos extraído crudo de entre las piedras.

En la facultad de economía aprendí que lo que no se enseña en los grados de ingeniería es que son los economistas los responsables de acotar el ingenio. La principal barrera de cualquier proyecto es viabilidad financiera. La calculadora del contable es mucho más poderosa que la escuadra y el cartabón del ingeniero. Veamos por ejemplo el frustrado Proyecto Castor, un ingenioso depósito de gas natural en las profundidades del mar Mediterráneo frente a las costas de Castellón.

Tras una década de prospecciones y preparativos la primera inyección de gas colchón se inicia en julio del 2013. Paralelamente, las costas de Vinaròs empiezan a sufrir temblores de baja intensidad. Ante la comprensible preocupación de los residentes de la Costa del Azahar, la administración decidió desmantelar en un tiempo récord el Castor aduciendo unas dificultades técnicas insuperables para frenar los microseismos. No se le dio ninguna oportunidad ni a Pigou ni a Coase…

¿Podrían los ingenieros y geólogos haber encontrado una solución a los seísmos? Estoy convencido de ello. Otra cuestión es el coste y la rentabilidad de la explotación del depósito en la actual coyuntura. La empresa promotora no tiene demasiados incentivos para buscar soluciones técnicas para solucionarlos. En el contexto económico y energético actual la indemnización millonaria del Estado es bastante más rentable que la explotación de Castor. Veamos porque.

Un depósito de gas funciona como como cualquier otro almacén. Asegura el abastecimiento de gas frente a variaciones de precios o de suministro. Se trataba de un proyecto estratégico para asegurar la producción industrial de la costa Mediterránea, en especial de las fábricas azulejeras de Castellón. El proceso de horneado del azulejo es muy intensivo en energía y estas fábricas son los clientes naturales de Castor. El proyecto es claramente viable en un contexto de precios de la energía en alza y una producción industrial vigorosa. Básicamente, se compra barato gas barato y tras un tiempo se vende con beneficio.

Sin embargo, el contexto enérgico e industrial de hoy es muy distinto del de principios de siglo. Las gráficas que acompañan a este texto ayudan a comprender la situación.

La primera gráfica muestra la producción industrial de la Comunidad Valenciana y su consumo de gas natural. El entorno económico ha cambiado sustancialmente entre el planteamiento del proyecto Castor (2004) y su ejecución (2013). La coyuntura a principios de siglo era especialmente propicia para el Castor. La pujante producción industrial en la Comunidad Valenciana impulsaba el consumo de energía a principios de siglo. Este periodo coincide con un con los precios del gas al alza. Sin embargo, hoy en día nos sobran dedos de la mano para contar las fábricas que produzcan azulejos en Castellón. La mayoría siguen activas, pero han desviado parte de su producción a otras latitudes. IPI El segundo gráfico muestra la evolución de los precios del gas natural. El precio del BTU (British Thermal Unit) está un 50% más barato que en 2004. El contexto energético nos invita a pensar que puede bajar aún más en los próximos años. Por tanto, no resulta rentable comprar gas hoy para venderlo más barato mañana (si es que alguien lo compra). precios gas Los temblores han dejado satisfechos tanto a los detractores del proyecto como a la propia empresa. Al Castor no lo mató un movimiento de tierras, más bien se ahogó en un tsunami económico. Estén atentos, ya que es probable que se produzcan réplicas cada vez que abran la factura del gas.

Vídeo de las intervenciones en las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española

El 6 y 7 de noviembre de 2014 se celebraron en Alicante las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española organizadas por la Asociación Libre de Economía Española (ALdE) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante.

En esta entrada del Blog se puede ver el vídeo completo de las intervenciones.

Vídeo del 6 de noviembre

Vídeo del 7 de noviembre

El programa económico de Podemos, inicio de su decadencia, por Francisco J. Ferraro

He pedido a nuestro compañero Francisco Ferraro, catedrático de economía aplicada de la Universidad de Sevilla, que nos permita recoger en una entrada el texto que publicó hace algunas semanas en el Diario de Sevilla, que ofrece un pormenorizado análisis del programa económico de la nueva formación política Podemos.

En la propuesta de programa económico para Podemos presentada por los profesores Navarro y Torres (“Un proyecto económico para la gente”) coexisten consideraciones y propuestas compartibles con otras nada recomendables o económicamente inviables. Sobre las más significativas de estas últimas se ocupa este artículo.

El diagnóstico

Los autores del documento parten señalando que “las propuestas deben basarse en un diagnóstico realista, (…) que evite el fraude intelectual que tan a menudo han cometido los dirigentes del PSOE y del PP”. En su diagnóstico hacen referencia a la situación del mundo, de la UE y de España. Consideran que “la situación del mundo bajo el predominio del capitalismo es hoy día decepcionante y cruel”, lo que sin duda se corresponde con vivencias de muchas personas y colectivos que sufren guerras, persecuciones, hambre y otras desgracias, pero no parece un diagnóstico muy ponderado cuando los indicadores de los organismos internacionales ponen de manifiesto la notable mejoría que conoce la humanidad en tasas de pobreza, esperanza de vida, alfabetización, personas desnutridas, conflictos armados, etc.

En cuanto al diagnóstico económico de España, es compartido por casi todos los economistas que la situación se caracteriza por problemas de entidad, entre los que destacan el paro y el elevado endeudamiento, y que el origen de la presente situación hay que encontrarlo en la crisis financiera internacional y en el estallido de la burbuja inmobiliaria, como se señala en el documento, pero no se puede compartir que otra causa haya sido “el descenso del poder adquisitivo de la población” tal como enuncian en primer lugar, pues la fase de expansión de la economía que precedió a la crisis se caracterizó por un notable aumento de la renta y los salarios.

Las propuestas por el lado de la demanda

El núcleo del proyecto programático para salir de la crisis es “generar demanda efectiva e ingresos para poder crear empleo suficiente y decente”, para lo que “es preciso crear más empleo e ingresos aumentando la actividad y el gasto de las familias, de las empresas, del sector público o del exterior en nuestra economía”, y para ello se proponen, entre otras medidas, “aumentar el gasto privado y público en nuevas formas de consumo sin promover consumismo” (no se precisa la autoridad que discriminaría entre consumo y consumismo); “aumentar el porcentaje de los salarios en la renta nacional” (no se sabe si se prohibiría que nuevos autónomos o pymes puedan obtener beneficios si superan el porcentaje de salarios); “incremento extraordinario de las cotizaciones sociales empresariales” (lo que no animaría a los empresarios a crear empleo); aumento del salario mínimo (desincentivaría la contratación de los jóvenes sin formación); retraso en la edad de jubilación a los 65 años (lo que haría más inviable el sistema de pensiones); 35 horas de trabajo semanales y reparto del trabajo.

Como se deduce de las anteriores consideraciones, el soporte propositivo del documento es como si la economía española sólo tuviese un problema de demanda, por lo que con mayor gasto se recuperaría la economía y se crearía empleo. Es decir, como si en el flujo circular de la renta, que iguala en una economía cerrada tres agregados económicos (la producción, la renta y el gasto), pudiese aumentarse uno de los agregados independientemente de los otros dos, y como si la economía de un país fuese efectivamente cerrada.

Ninguno de estos supuestos se cumple. Por una parte porque si no se ha generado suficiente renta habrá que financiar el aumento del gasto, es decir, aumentar el endeudamiento, provocando un problema de financiación de difícil solución para un país tan endeudado como España, y en un marco de previsible desconfianza de los mercados financieros. Y, por otra parte, porque la economía española también tiene limitaciones de oferta, por lo que, en el supuesto de que se acumule renta para elevar el nivel de demanda, no existiría suficiente oferta competitiva adicional en todas las actividades que aumentan la demanda ni se podría improvisar en un corto periodo de tiempo, por lo que el aumento artificial de la demanda podría derivarse al exterior (importaciones), como de hecho se ha producido en cuanto ha repuntado ligeramente el consumo este año. Tanto es así que desde el inicio de la crisis todos coincidimos en la necesidad de un “nuevo modelo productivo”, que genere más valor añadido y provea de empleo a los excedentes de los sectores de la construcción e inmobiliario, sin que hasta ahora se hayan logrado avances significativos.

La desconsideración de las restricciones de la oferta es general en el programa, pues un aumento de los asalariados hay que combinarla con un aumento de la dotación de otros factores productivos, y esto no se produce porque lo diga un programa o un decreto, sino porque se abran nuevas empresas, nuevas líneas de producción, nuevos mercados. También parecen desconocer que si se aumentan los salarios algunas empresas podrían soportarlo, pero otras  dejarían de ser competitivas y tendrían que cerrar. Igualmente se olvidan de la oferta al parecer desconocer que una disminución de la jornada laboral restringiría la productividad, pues si bien podría ser factible en algunas unidades de producción, en otras difícilmente se trocea el trabajo para sustituir 5 horas semanales de 7 trabajadores a la semana por un trabajador adicional. La actividad económica exige flexibilidad, y en un mundo globalizado no parece que los casos de 35 horas semanales abunden como una fórmula de éxito, ni que los países que tienen mayor crecimiento lo consigan con la reducción de las horas de trabajo. En definitiva, es poco comprensible que en un programa económico para un país avanzado con dificultades económicas en un siglo XXI globalizado esté tan ayuno de la perspectiva de la competitividad, a excepción de lo que recoge en el apartado 5.2.5 (“aumentar la competitividad sin empobrecernos”), en donde denuncian que “el error de las políticas actuales es creer que la demanda externa puede convertirse en el motor más potente y más favorecedor de la economía española”.

Las actuaciones por el lado de la oferta

No obstante, en el programa se incluye el apartado 5.2.3 (“aumento de la inversión empresarial sostenible”), en el que se critica la política de grandes inversiones en infraestructuras de los últimos años, y se propone como alternativa invertir en “infraestructura social”, reforzando los servicios públicos como la educación, la sanidad y los servicios sociales. Tienen razón al criticar los excesos en infraestructuras de transporte subutilizadas, pero, en cualquier caso seguirá siendo necesario invertir en su mantenimiento y en otras infraestructuras por las que apuesta la Comisión Europea.

También en este apartado critican la colonización de la economía española por el capital extranjero, y proponen una nueva política fiscal que penalice la no reinversión de los beneficios, lo que no constituye precisamente un estímulo a la inversión, máxime si se suma a las propuestas ya comentadas de elevación de salarios, reducción de jornadas o el aumento de la cuota empresarial de la Seguridad Social. Sí es fácil estar de acuerdo con otras propuestas (no muy originales y sin concreción), como “realizar reformas administrativas que eliminen al máximo de lo posible los costes innecesarios que produce el mal funcionamiento de la administración” o “reducir los costes que imponen a las empresas productivas las que operan en servicios básicos de nula o muy baja competencia”, lo que imagino que se resolvería con un funcionamiento más independiente y ejecutivo de los órganos reguladores de los mercados.

Los autores no parecen tener suficiente consciencia de la limitada influencia de los gobiernos en la actividad económica de cualquier país desarrollado. Primero porque actúan en una economía abierta y globalizada, lo que determina una interacción de flujos económicos (mercancías, servicios, trabajo, rentas, capitales, tecnología,…) a los que es imposible sustraerse por el interés de los ciudadanos. Esa dependencia internacional se acentúa cuando, como es el caso de España, se participa en múltiples acuerdos internacionales y, especialmente, en la Unión Europea y el área euro, de las que emana la mayor parte de nuestra legislación económica, y que no puede modificarse a nuestro antojo porque solo representamos el 9,2% en términos demográficos y el 7,7% en PIB de la UE. Además, aunque estuviésemos aislados, en este país existen 47,7 millones de personas y 3,1 millones de empresas cada una de las cuales son libres para adoptar las decisiones económicas que estimen conveniente. En consecuencia, no se les puede obligar a consumir, ahorrar, producir o invertir lo que los gobernantes quieran. Los gobernantes podrán producir normas que generen incentivos favorables a determinados comportamientos, pero las normas también pueden generar incentivos negativos a muchos ciudadanos y empresas.

El derecho más exótico

El proyecto de programa se completa con algunos derechos adicionales, tales como a la vivienda, renta de inserción, permisos por nacimiento y/o adopción a cada progenitor pagados al 100%, universalización del derecho a la educación infantil desde los cero años, cobertura universal a las personas dependientes, disminución de la carga hipotecaria de las familias, Etc. Entre ellos, el más exótico es el derecho al crédito, pues los autores proponen el  “reconocimiento en nuestra Constitución de un principio que consagre el crédito y la financiación a la economía como un servicio público esencial”, para lo que proponen la “creación de banca pública y bancos ciudadanos de interés público” y “asegurar que la financiación llegue a las pequeñas y medianas empresas y a las familias que lo necesitan con tanta urgencia”. Dado que no se especifican los criterios para las concesiones de crédito es imaginable que los créditos se concederían no en función de la solvencia, sino de las necesidades de los demandantes interpretadas por los responsables políticos de turno, lo que equivale a que el derecho al crédito se convierta en derecho a tener dinero. Nunca la tradición de los partidos políticos españoles de pujar en sus programas con más y más derechos había llegado tan lejos. Además, se sigue apostando por la banca pública después de la experiencia de las cajas de ahorro.

¿Quién paga todo esto?

La gran restricción de todas las políticas de demanda y de servicios sociales es de carácter financiero. ¿Cómo financiar el extraordinario aumento del gasto público (92.000 millones de euros para las políticas sociales estimaba Pablo Iglesias, a lo que se sumaría la demanda de crédito público y otras inversiones)? En el apartado 5.2.4 del documento (“Mejorar la gestión pública y aumentar los ingresos del Estado”) deberíamos encontrar la respuesta. Sin embargo, en el apartado se establecen algunas medidas poco novedosas (“Combatir la economía sumergida y el fraude fiscal”), de escasa trascendencia presupuestaria (“Plan inmediato de ahorro público que detecte y permita evitar todo tipo de gasto innecesario”), enunciados de buena voluntad (“Reforma de la función pública que la haga ágil, compleja, versátil y flexible”), o expresiones sin concreción (“gran pacto entre las diferentes nacionalidades y comunidades que reconozca su singularidad y diversidad como elemento constitutivo de un nuevo equilibrio basado en la cooperación y en la corresponsabilidad ciudadana”).

Mayor precisión contienen las propuestas de reforma del sistema fiscal en las que se plantea un aumento de la recaudación basada en el aumento del impuesto de sociedades, la recuperación del impuesto sobre el patrimonio, mejora del IRPF para que paguen más los más ricos y una tasa a las operaciones financieras, lo que sumado a lo recaudado combatiendo el fraude fiscal aportaría unos ingresos adicionales de unos 77.000 millones de euros según Navarro y Torres, lo que no deja de ser una estimación muy optimista.

En el caso de que sean factibles estas reformas los ingresos que se recaudarían no bastarían para cubrir el extraordinario aumento del gasto y, además, los grandes cambios que proponen no se podrían aplicar de un día para otro, por lo que hasta que estuviesen operativos no quedaría más remedio que apelar a unos mercados financieros que, según los autores no estarían encantados con la llegada de Podemos al Gobierno, por lo que “muy previsiblemente encarecería la financiación, incrementando la factura por gastos financieros”.

La reestructuración de la deuda

El recelo de los mercados financieros a Podemos debe provenir de su primera propuesta económica en el programa para las elecciones europeas (“pagaremos solo la deuda justa”), y que ahora adquiere una formulación más ponderada (“reestructuración lo más ordenada posible”). Por reestructuración de la deuda se entiende la reducción de los tipos de interés, la ampliación de los plazos para pagarla, una quita en el monto total, o una combinación de estas alternativas. Su posibilidad tiene múltiples antecedentes, aunque no para países de la entidad económica de España, contaría con el rechazo de Alemania y la mayoría de los países europeos, exigiría la intervención de nuestro país por organismos internacionales, expulsaría a España de los mercados financieros, obligaría a pagar las obligaciones presupuestarias a tipos de interés mucho más elevados y tendría graves y perdurables efectos en nuestra reputación. Por otra parte, el volumen de nuestra deuda pública, aun siendo alta no es de las mayores del mundo, ni siquiera de Europa. Tal vez por estas consideraciones los autores del documento instan a una “estrategia cooperativa” con los países de la periferia europea, pero es poco imaginable que éstos quieran abordar un conflicto de esta envergadura que tendría graves costes de inestabilidad a corto plazo. Por otra parte, el volumen total de endeudamiento va disminuyendo, como también los intereses, y la integración del sistema monetario europeo debe permitir en plazos no muy lejanos la mutualización de la deuda a través de los eurobonos. Por todo ello, la reestructuración es una alternativa inoportuna e improbable.

El modelo sueco como referente

Según los líderes de Podemos el programa se inspira en el modelo socialdemócrata sueco, pero parecen desconocer que: a) el actual nivel de desarrollo económico, social e institucional de Suecia es consecuencia de décadas de desarrollo diferenciado, en los que no sólo se ha afianzado el Estado de Bienestar, sino también un sólido sistema económico basado en una intensa inversión en I+D, en empresas multinacionales innovadoras, en una cultura cívica y del trabajo que tiene sus bases en una moral más puritana, en un sistema educativo excelente y en una democracia envidiable con instituciones transparentes desde el siglo XVIII; y b) que en Suecia y otros países escandinavos la socialdemocracia ha sabido adaptarse más rápida y eficazmente a las características de un mundo globalizado que exige ser más productivo y flexible.

Por ello, el programa económico de Podemos suena a las propuestas e ideas de la socialdemocracia emergente en la Europa de la década de los sesenta. Algunos han encontrado un paralelismo entre el programa de Podemos y el del PSOE para las elecciones de 1982, programa que Felipe González tuvo que guardar en un cajón cuando accedió al gobierno. También otros gobiernos se han desdicho de su programa electoral en España. El último fue el de Rajoy tras las elecciones de 2011, pero esa inmoralidad no es aceptable en un país que está harto de degradación democrática, y no hay nada más degradante en el juego político que la mentira institucionalizada.

El comienzo de la decadencia

Podemos irrumpió en la escena política española con un extraordinario resultado en las elecciones europeas. Con el malestar ciudadanos por las implicaciones de la crisis económica, y con los caldos de cultivo del movimiento 15-M, antidesahucios y otros, supieron explotar la rabia social por los casos de corrupción y la degradación institucional, lo que sus líderes supieron combinar con habilidad dialéctica y radicalidad de planteamientos. El creciente apoyo popular según las encuestas les llevó a plantearse la posibilidad de convertirse en un partido de gobierno, por lo que decidieron cambiar el programa que presentaron a las elecciones europeas, para lo que encargaron su elaboración a dos profesores universitarios con un curriculum respetable.

El resultado ya se conoce: han cambiado su programa político de forma sustancial en unos meses, lo que no ofrece seguridad sobre sus planteamientos futuros, pero lo más significativo es que al hacerlo público han perdido la candidez y han expuesto a la luz su inviabilidad e inconsistencia.

Indicador de coyuntura: Diciembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de noviembre con los datos publicados hasta octubre de ventas y producción industrial, y hasta noviembre de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar los primeros síntomas de mejora que le permitan salir del movimiento lateral que había iniciado en la primavera pasada. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 2,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 2,2.

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Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, todos los indicadores salvo la producción industrial muestran mejoras respecto a los meses anteriores. Las ventas suben un 2,1% en octubre frente a la subida del 1,6% que mostraron en septiembre. La renta y los afiliados pasan de subir 2,5% y 2,0% en octubre a subir 2,9% y 2,3% en noviembre. Por su parte, la producción industrial sólo subió un 0,6 en octubre, lejos del aumento del 3,6% del mes anterior.

indicadoresComo es costumbre en la última entrada del año, me gusta hacer un pequeño balance de la evolución económica del año. En esta ocasión, destacamos la mejoría en la evolución de la actividad económica en 2014. Para entender la mejora que la actividad económica española ha experimentado este año, resulta muy útil comparar la evolución del indicador económico de noviembre de 2014 con el indicador que calculamos para del mismo mes del año anterior. Ambos indicadores, que se muestran en el primer gráfico de esta entrada, siguen la misma evolución hasta noviembre de 2013 con pequeñas diferencias que son fruto del uso de mayor información (que incluye las revisiones de los indicadores individuales) en la construcción del indicador de 2014.

Como vemos en el gráfico, el indicador de 2013 acababa el año con valores negativos, si bien es cierto que mostraba una clara tendencia de recuperación. Aunque la barrera psicológica del cero se superó a principio de 2014, desde la primavera habíamos observado un movimiento lateral que mostraba el estancamiento en el ritmo de recuperación. En la recta final de este año, empezamos a observar síntomas de una recuperación más intensa. Sin embargo, debemos esperar a los primeros datos del próximo año para confirmar si la recuperación se vuelve a acelerar o si mantiene el ritmo que se observa desde la primavera.

Otro síntoma de recuperación económica en 2014 se puede observar en las tasas de crecimiento interanuales de los indicadores individuales. El gráfico de abajo muestra como la evolución de dichas tasas hasta noviembre del año pasado seguían presentando valores negativos, aunque en clara tendencia hacia la recuperación, especialmente en la renta y los afiliados. Estas tasas negativas contrastan con los valores positivos que caracterizan todo el año 2014.

indicadores2013El patrón de la evolución en la actividad económica coincide con el que han marcado otros indicadores de actividad económica como el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio y, en menor medida, el indicador que elabora FEDEA.

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Como no podía ser de otra manera, la mejora económica de 2014 respecto a 2013, aunque con un estancamiento en la recuperación desde la primavera, también se observa en el PIB, el principal agregado macroeconómico. Aunque el PIB empezó el año creciendo un 0,3%, la misma tasa de crecimiento con la que cerró el último trimestre de 2013, los dos trimestres siguientes creció un 0,5%.

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¿Qué podemos esperar en el cuarto trimestre? De consolidarse las tendencias registradas en los indicadores disponibles a la fecha de cierre del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA publicado a comienzos de Diciembre y siguiendo el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, parece que la recuperación de la economía española prosigue. Según el modelo MICA-BBVA, se estima un crecimiento trimestral del PIB (t/t) entre el 0,6% y el 0,7% que, de confirmarse, supondría una aceleración del ritmo de expansión.

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La mejor “Marca España”

Con tanto ruido ambiente en nuestro escenario nacional, se corre el riesgo de no prestar atención a hechos tan alentadores como ajenos al alboroto; ya lo dijo Goethe: “solo el bien es silencioso”.

Por eso conviene dar aquí la bienvenida a una obra (“España en la inversión directa internacional”) que ofrece un análisis excelente de la inversión extranjera directa (IED) española, acaso el flanco más positivo y prometedor del desempeño de nuestra economía en el curso de los dos últimos decenios. Dirigida por un prestigioso economista académico, Rafael Myro, y editada con esmero por el Instituto de Estudios Económicos, reúne las firmas de una decena de reconocidos expertos que abordan, siguiendo un esquema eficazmente vertebrado, la inserción de España, como receptora y como emisora, en un proceso global de flujos internacionales de capital extraordinariamente dinámico desde finales de los años noventa. Proceso en el que España avanza a pasos agigantados, pasando de receptor neto a importante inversor en el exterior, de modo que el volumen de stock de capital de nuestras empresas multinacionales ya iguala al que poseen las extranjeras en el territorio nacional.

Una buena parte de las aportaciones más llamativas del libro se centra precisamente en el estudio del espectacular crecimiento de la inversión de las empresas españolas en el exterior. Son ya 2.500 con 4.500 filiales en el exterior. Las grandes, por supuesto, absorben un gran porcentaje del total, pero ese universo está cada vez más nutrido de empresas medianas con una admirable vitalidad. Son empresas de banca, telecomunicaciones, energía y comercio, pero también de manufacturas, ocupando ahí posición prominente metalurgia, minerales no metálicos, química, alimentación y vehículos y piezas. La Unión Europea (41 por ciento del total) y Latinoamérica (30 por ciento) son las localizaciones preferentes, en un caso por cercanía geográfica e institucional y en otro por esa valiosísima proximidad que procuran lengua y cultura comunes. Es un esfuerzo inversor que resulta rentable para quienes lo hacen y que tiene efectos muy positivos para el conjunto de la economía española. La rentabilidad obtenida por las empresas españolas en el exterior (promedio del 12 por ciento sobre los fondos propios) supera holgadamente a la lograda en el mercado nacional, lo que debe interpretarse como un respaldo a su estrategia de internacionalización, buscando afirmar las economías de escala y rentabilizar activos intangibles, de la mano casi siempre del incremento de las exportaciones. Al tiempo, la repercusión de esas inversiones foráneas de empresas españolas ha sido muy favorable —tómese buena nota— en términos de creación de empleo aquí, de igual modo que sobre la cualificación laboral, la intensidad tecnológica y las exportaciones. Incidencia positiva, en suma, de la IED sobre la economía española, que debe actuar como estímulo para reforzar la política de promoción de nuestra inversión en el exterior, complementando las acciones de las agencias especializadas —ICEX a la cabeza— con algunas otras que exhiben las oficinas innovadoras de los principales países desarrollados. Nos va a todos —esto es, a los intereses generales del país— mucho en ello. Nuestras empresas en el exterior son —nadie lo dude— la mejor “Marca España”.

Indicador de coyuntura: Noviembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de octubre con los datos publicados hasta septiembre de producción industrial y ventas y hasta noviembre de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en octubre es de 2,31, frente a un 1,60 del mes de septiembre. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano aunque podría apuntar una leve mejoría en el ritmo de la recuperación.

blog

En tasas de crecimiento interanuales y a excepción de las ventas, todos los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas de mejora. La producción industrial subió en septiembre un 3,6% frente a la caída de 2,3% en agosto. La renta y los afiliados subieron en octubre 2,9% y 2,4% frente a las subidas de 2,5% y 2,0% en septiembre. Por contra, las ventas sólo subieron en septiembre 1,6%, menos más que en agosto cuando subieron 2,5%.

indicadores

Como conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua. Aunque parece que el ritmo de recuperación se ha recuperado un poco este mes, no podemos descartar de momento que el indicador siga en el movimiento lateral iniciado el pasado verano.

 

Indicador de coyuntura: Octubre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de septiembre con los datos publicados hasta agosto de producción industrial y ventas y hasta septiembre de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en septiembre es de 1,81, frente a un 1,48 del mes de agosto. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano.

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En tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas de deterioro, con excepción de las ventas. La producción industrial cayó en agosto un 1,8% frente a la subida de 1,1% en julio. La renta y los afiliados subieron en septiembre 2,7% y 2,0% frente a las subidas de 3,2% y 2,1% en agosto. Por contra, las ventas subieron en agosto 3,2%, bastante más que en julio cuando subieron 1,1%.

indicadoresComo conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua, aunque parece que el ritmo de recuperación se ha estancado por lo que el indicador experimenta un movimiento lateral desde el verano.

Indicador de coyuntura: Septiembre 2014

El Ind-ALDE se ha actualizado para el mes de agosto con los datos publicados hasta julio de producción industrial y ventas y hasta agosto de renta y afiliados. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en agosto es de 1,49, frente a un 1,70 del mes de julio. Este valor está en línea con el movimiento horizontal que observamos en el indicador desde que se inició el verano.

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En tasas de crecimiento interanuales, los indicadores individuales que forman parte del indicador compuesto muestran síntomas contradictorios. Aunque todos ellos presentan valores superiores a los que tenían en el mismo mes del año anterior, el ritmo de crecimiento de la producción industrial y las ventas es sensiblemente menor, mientras que el de la renta y el de los afiliados es un poco mayor. En concreto, la producción industrial y las ventas crecen en julio 0,9% y 1,0%, frente al crecimiento de 2,7% y 1,7% observados en junio. En cuanto a la renta y afiliados, el crecimiento en agosto es 3,2% y 2,1% frente a 2,7% y 1,9% en julio.

indicadoresComo conclusión, la tendencia de las variables observadas indica que la recuperación de la economía española continua, aunque parece que el ritmo de recuperación se ha estancado por lo que el indicador experimenta un movimiento lateral desde el verano. El frenazo en el ritmo de crecimiento coincide con la evolución que presentan otros indicadores de actividad económica como el que elabora FEDEA y el Indicador Sintético de Actividad (ISA) que elabora el Ministerio (la última actualización disponible es de junio).

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¿Qué podemos esperar del PIB en el tercer trimestre? El informe económico del último observatorio económico del Servicio de Estudios del BBVA, publicado a comienzos de septiembre, indica que la recuperación de la economía española continua durante el tercer trimestre de 2014. Sin embargo, con cerca del 50% de la información para el 3T14, el modelo de previsión de corto plazo conocido como MICA-BBVA, estima una tasa de variación del PIB en el entorno del 0,4% o 0,5%. De confirmarse, implicaría una moderación del ritmo de expansión de la economía española, que había crecido un 0,6 en el segundo trimestre.

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