¡Qué roben otros!

En cuanto la interpretación de los resultados electorales del paso domingo caben dos interpretaciones no necesariamente excluyentes. La primera sería el grito profundamente Ortegiano “¡Qué roben otros!” Es decir una sustitución de un partido y unos dirigentes marcados por la corrupción por otros partidos con personas en principio honestas (o que no han estado en posición de poder corromperse). La segunda interpretación sería un cambio en las preferencias de la población sobre la política económica y en particular el gasto público a nivel local y autonómico.

Sin desmerecer el factor Ortegiano, la segunda explicación tiene unas implicaciones más profundas en las políticas que implementen nuestros dirigentes a partir de ahora. La más evidente es que la austeridad simplemente no funciona. No es que los modelos macro de reacción fiscal se equivoquen (que también podría ser) ni por el acierto de las políticas Keynesianas de expansión del gasto público.

La austeridad no funciona porque la propensión marginal al suicidio político tiende a cero. Puede que las medidas de adelgazamiento de a deuda, reducción del gasto público, racionalización del sector público, devaluación interna y reducción de salarios para aumentar la competitividad, apertura comercial etc. sean justo lo que necesite nuestra economía en estos momentos. Pero atendiendo a los resultados electorales, ningún político tiene incentivos para continuar con este tipo de políticas, ya que los votantes han premiado a los partidos con políticas opuestas a las ortodoxas. Es decir, era previsible que los votantes se hartaran de esperar pacientemente recorte tras recorte a que se ajuste la economía en periodo indeterminado.

Tal como lo explicaba Keynes en The Economic Consequences of Mr. Churchill (1925):

The working classes cannot be expected to understand (..) Those who are attacked first are faced with a depression of their standard of life, because the cost of living will not fall until all the others have been successfully attacked too; and, therefore, they are justified in defending themselves. Nor can the classes which are first subjected to a reduction of money wages be guaranteed that this will be compensated later by a corresponding fall in the cost of living, and will not accrue to the benefit of some other class. Therefore they are bound to resist so long as they can; and it must be war, until those who are economically weakest are beaten to the ground”.

¿Qué alternativas hay para compatibilizar las preferencias de los votantes a corto plazo con un modelo de crecimiento a largo plazo? La primera es la Marxista: “Estos son mis modelos, si no le gustan, tengo otros”. La segunda es la Ortegiana: “¡Qué recorten otros!” La tercera es confiar que entre los miles de papers que producen las mentes económicas más brillantes haya al menos uno que encuentre la solución.

Indicador de coyuntura: Mayo 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de abril con los datos publicados hasta marzo de ventas y producción industrial, y hasta abril de renta y de afiliados. El indicador sigue mostrando la mejoría de la economía española que se inició a mitad de 2013. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en abril es de 4,5 un poco inferior que el 4,7 del mes de marzo.

factor

Atendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, la producción industrial y las ventas aumentan a 4,8% y 6,8% en marzo respecto de 1,2% y 6,2% en febrero. La renta y los afiliados mantienen en abril las tasas de crecimiento del mes anterior en 5,1% y 3,4%, respectivamente.

indicadores

El crecimiento económico necesita estabilidad política, fortaleza institucional y una buena gestión de la política económica: Venezuela vs. Colombia y Ucrania vs. Bielorrusia

Encontrar la manera de acelerar el crecimiento económico es un prioridad máxima de todos los gobiernos. Los economistas hemos llegado al consenso de que para fomentar el crecimiento económico hay que crear un marco propicio para impulsar el emprendimiento y la inversión productiva. Y para lograr este objetivo son imprescindibles la disciplina macroeconómica (financiera, fiscal y monetaria), la promoción de la competencia y flexibilidad de los mercados, pero también es fundamental la fortaleza institucional y la estabilidad política.

En está entrada del Blog vamos a ocuparnos de dos países que han fracasado en comparación con sus dos vecinos en la generación de un crecimiento económico significativo y sostenible en el tiempo. La clave del fracaso y del éxito ha sido la presencia o la ausencia de fortaleza institucional y de una buena gestión de la política económica.

En el primer gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia de 1960 a 2013. La República Bolivariana de Venezuela ha pasado de 5939 dólares per cápita en 1960 a 6401 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento de tan sólo el 7,78% en 54 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +0,13%. Por el contrario, su vecina Colombia ha pasado de 1452 dólares per cápita en 1960 a 4394 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 471% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa +2%. El mayor crecimiento económico se ha registrado desde 2002 a 2013 (una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +2,9%), periodo del impulso de las negociaciones con la guerrilla para poner fin al conflicto armado interno.

En el segundo gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de Ucrania y Bielorrusia de 1990 a 2013. Ucrania ha pasado de 2640 dólares per cápita en 1960 a 2138 dólares per cápita en 2013. Ello supone una caída del 19% en 24 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del -0,87%. Por el contrario, su vecina Bielorrusia ha pasado de 2329 dólares per cápita en 1990 a 4913 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 111% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +3,11%.

No solo viento de cola

Es un dato que despeja dudas: el crecimiento del PIB en el primer trimestre de este año, nueve décimas respecto al trimestre anterior (que coloca la tasa interanual en un 2,6 por ciento), indica un vigor más que notable en la fase de recuperación de la economía española. Nada que ver con el desmayado repunte que se conoció en 2010 (entonces el aumento del PIB, en tasa interanual, no sobrepasó el 0,5 por ciento), breve interludio entre las dos recesiones padecidas entre 2008 y 2013. Ahora los sucesivos registros trimestrales ofrecen consistencia (son ya siete positivos en medida intertrimestral) y están acompañados de múltiples indicadores en la misma dirección.

Al Gobierno le ha faltado tiempo para airearlo, pues supone un verdadero “vuelco” de la situación comatosa que se encontró al comenzar su andadura. Y ha aprovechado para presentar el Programa de Estabilidad, 2015-18, antes de remitirlo a la Comisión Europea, en el que se dibuja un nuevo ciclo propiamente expansivo, con crecimientos altos y mantenidos del PIB y del empleo, reducción sustancial del déficit público y buenos registros en el sector exterior. Su cumplimiento permitiría recuperar en 2016 el PIB perdido en los años de recesión más aguda (hasta 7,5 puntos porcentuales) y rebajar en el cuatrienio casi diez puntos la tasa de desempleo (dejándola en 15,6 por ciento en 2018): buen balance, aunque no para tirar cohetes: nos habrá costado cinco años más que Alemania o a Francia esa recuperación del valor de nuestra producción de bienes y servicios, y al terminar la década el desempleo estaría todavía lejos de bajar de los dos dígitos.

Hay motivos, en todo caso, para la autoestima (algo muy distinto de la autocomplacencia, siempre mala compañera, por decirlo al modo ramoniano) y también para el elogio. Es verdad que varios factores ajenos han concurrido para empujar con fuerza en los últimos meses: facilidades de financiación del BCE, abaratamiento del petróleo, depreciación del euro; pero todos ellos también han estado soplando las velas de los demás, y prácticamente nadie en la Eurozona los ha aprovechado tanto como la economía española. Algo habrá que poner también en el haber de la agenda reformista desplegada durante la legislatura que ya emboca su final. Y también, y no desde luego en último lugar, convendrá subrayar el meritorio comportamiento de las empresas españolas, que han sabido capear el temporal demostrando una sobresaliente capacidad de gestión: tómese como referencia que, en las más adversas circunstancias, han ampliado su radio de acción en los mercados internacionales (más del 50 por ciento de las exportaciones españolas ya se colocan fuera de la Eurozona), aumentando año a año el censo de las empresas exportadoras (ya en torno a 150.000). Un desempeño ciertamente elogiable, dado el papel decisivo que en una economía avanzada y en una sociedad abierta le corresponde al empresario, uno de los pilares fundamentales del tejido social. Y se necesitará la movilización de toda la sociedad civil para dejar definitivamente atrás una crisis que tan profundas heridas ha causado. No bastará con el viento de cola.

Los salarios y las ciudades

Los salarios son superiores en las ciudades que en los municipios de menor población. Por ejemplo, en un trabajo reciente, De la Roca y Puga muestran que los salarios en Madrid, la ciudad con mayor población de España, son un 20% superiores a los de Valencia, la tercera ciudad más poblada; y un 46% superiores a los de Santiago de Compostela, ciudad que se encuentra en la mediana de población.

Una posible explicación de estas diferencias es que el coste de vida en las ciudades es superior al de otros municipios con menor población y, por tanto, los salarios tienen que compensar esas diferencias. Sin embargo, si las ciudades no aportasen ventajas en productividad, las empresas no se ubicarían en las mismas y elegirían municipios en que los salarios fuesen menores. Por tanto, si las empresas están dispuestas a pagar salarios más altos es porque estar ubicado en una ciudad genera ventajas en productividad que compensan los mayores salarios. ¿Cuáles son esas ventajas?

Una primera ventaja está relacionada con las infraestructuras. Éstas tienen un coste fijo muy alto y solamente se pueden financiar si el número de usuarios es lo suficientemente elevado. Por ejemplo, un aeropuerto, como se ha podido comprobar recientemente en España, solamente es viable si tiene un número suficiente de viajeros. En las ciudades el coste de las infraestructuras por habitante es menor, lo que les permite tener más infraestructuras. Las empresas son también más productivas en las ciudades porque es más fácil que encuentren proveedores adecuados y trabajadores con las competencias necesarias.

Además de estas razones, los salarios en las ciudades son más elevados por un efecto composición. En las ciudades el porcentaje de trabajadores cualificados es superior al de los municipios con menor población. Como el salario de los trabajadores cualificados es superior al de los trabajadores poco cualificados, las ciudades tienen un mayor salario medio. ¿Por qué son las ciudades especialmente atractivas para los trabajadores cualificados? Al igual que Messi es mejor jugador cuando se le rodea de buenos futbolistas, la productividad de los trabajadores cualificados es mayor cuando trabajan con otros trabajadores cualificados, o cuando están cerca de otros trabajadores cualificados. Esto se debe a que el conocimiento juega un papel muy importante en la productividad de los trabajadores más cualificados. Al trabajar con otros trabajadores cualificados se desarrollan ideas, conceptos y visiones que permiten generar nuevos productos y servicios. Por su parte, estar cerca de otros trabajadores cualificados permite tener acceso a nuevas ideas que aumenta el conocimiento y la productividad. Estos efectos generan un incentivo para que los trabajadores cualificados tiendan a agruparse geográficamente, lo cual explica su mayor presencia relativa en las ciudades.

El conocimiento, las ideas y la innovación tiene cada vez un mayor peso en nuestra economía. Por tanto, es razonable esperar que las ciudades sean cada vez más importantes en el futuro.

Con menos crecimiento creamos más empleo. Y tan contentos.

Hace unos días el Secretario de Estado de Economía, el Sr. Iñigo Fernández de Mesa, hizo unas declaraciones en la radio pública (y antes en otros medios) en el sentido de que las reformas estructurales puestas en marcha en España desde el año 2012 han permitido que con menos crecimiento se cree más empleo que antes. Y tan contentos. Es humano y comprensible alegrarse de que la economía española empiece a crear empleo de forma significativa. Y también pensar que las medidas llevadas a cabo han tenido que ver con ello. Pero en este mensaje encuentro una seria contradicción. Si hacemos una simple operación aritmética resulta que, si con una tasa de crecimiento dada del PIB el empleo crece a una tasa mayor que antes, la inevitable consecuencia es la caída en la tasa de crecimiento de la productividad. Por definición, las denominadas “reformas estructurales” van encaminadas a mejorar la eficiencia general del sistema fomentando el crecimiento económico a través del aumento de la productividad. Por tanto, una de dos, o bien la tasa de crecimiento del empleo ante un crecimiento dado del producto no es mayor que antes (no disponemos de una serie temporal lo suficientemente amplia para afirmar esto con rigor) o bien el crecimiento económico no se debe a las supuestas reformas estructurales. Me inclino por esto último.

En mi opinión, el crecimiento de la economía española ha venido muy condicionado por las perturbaciones externas favorables que se han producido recientemente (depreciación del euro, acción decidida del BCE, la inesperada y vertiginosa caída del precio del crudo… y, por supuesto, la devaluación interna). En este sentido, no es correcto tampoco lo que acaba de decir el Ministro Luis de Guindos en relación a que otros países de nuestro entorno también se han visto sometidos a dichas perturbaciones y, sin embargo, su crecimiento es menor. Una de las modalidades de las denominadas “perturbaciones asimétricas” consiste precisamente en el distinto impacto que un mismo shock puede tener en las diferentes economías. Por ejemplo, la depreciación del euro tiene un efecto favorable mayor en un país más orientado al sector exportador o más dependiente del turismo (por supuesto, respecto de aquellos países de fuera de la Eurozona). Ello explicaría también que el mismo shock negativo de 2007 (crisis financiera) tuviera un impacto asimétrico en los países llevando a alguno de ellos a la sobrerreacción, como ha sido el caso de España.

Lo que creo que está ocurriendo, por tanto, es que se está creando empleo fundamentalmente en sectores de baja productividad, puede incluso que en mayor medida que antes. Si eso es así, cuando la economía crece se genera mucho empleo y cuando dicho crecimiento revierte también se destruye mucho. Nada nuevo. Y no hay novedad porque no se han acometido con seriedad dichas reformas estructurales en el sector educativo, los sectores regulados, el energético, el mercado interno (el de España, me refiero), etc. Yo no estaría tan contento.

Indicador de coyuntura: Abril 2015

El Ind-ALdE se ha actualizado para el mes de marzo con los datos publicados hasta febrero de ventas y producción industrial, y hasta marzo de renta y de afiliados. El indicador mensual parece mostrar síntomas más claros de que la economía española se está recuperando. Una vez incorporados los nuevos datos, el valor del indicador en noviembre es de 4,5 mejorando el dato que presentó en el mes de octubre de 4,0.

factorAtendiendo a las tasas de crecimiento interanuales, todos los indicadores individuales que forman parte del Ind-ALDE, salvo la renta, muestran mejoras respecto a los meses anteriores. La producción industrial y las ventas suben 1,1% y 6,0% en febrero respecto a una caída de 2,5% y una subida de 5,6% en enero, respectivamente. Los afiliados crecen un 3,4% en marzo frente a la subida de 3,3% en febrero. Por contra, las ventas subieron un 5,1% en marzo, un poco menos que el 5,4% de febrero.

indicadores

El balance financiero de los hogares de los países de Europa occidental en 2013

El grupo asegurador alemán Allianz ha publicado recientemente la tercera edición del informe “Allianz Global Wealth Report 2014″, el que se presenta un ranking mundial de países según los activos financieros netos per cápita (o riqueza financiera neta = activos-pasivos) a finales de 2013.

En el estudio se incluyen 53 países clasificados en 3 grupos según la riqueza financiera neta per cápita (ver cuadro adjunto; hacer clic sobre el mismo para verlo más grande): i) 18 países de riqueza financiera neta alta (HWC), con más de 31.800 euros por habitante; ii) 19 países de riqueza financiera neta media (MWC, grupo de España), situados en un rango de 5.300-31-800.500 euros por habitante; y iii) 16 países de riqueza financiera neta baja (LWC), con menos de 5.300 euros por habitante.

España ocupa el puesto 20 entre los países más ricos del mundo, con unos activos financieros per cápita de 21.989 euros. El ranking lo encabeza Suiza con 146.540 euros, seguido de EE.UU. con 119.565 euros y de Bélgica con 78.302 euros.

Centrándonos en Europa Occidental, en el siguiente gráfico presentamos el ranking por países de la riqueza financiera neta de los hogares. España se sitúa en la parte baja del ranking europeo debido al rápido crecimiento de los pasivos financieros (endeudamiento) del sector privado en los últimos diez años. En concreto, la economía española se sitúa en el puesto 13, solamente por encima de Finlandia, Grecia y Noruega (el número entre paréntesis se refiere a la posición de cada país en el ranking mundial).

En el siguiente gráfico se muestra la distribución en % del total activos financieros de los hogares de los estos países europeos por tipos de instrumentos: depósitos bancarios, pólizas de seguros y fondos de pensiones, acciones y otros activos financieros.

Las pólizas de seguros y las pensiones son los activos favoritos que acumulan en su riqueza financiera los hogares de Europa occidental, aunque los depósitos bancarios continuando representando un tercio de sus activos financieros a finales de 2013. En el lado opuesto se sitúan las acciones, cuyo peso en el total de activos se ha reducido 12 puntos porcentuales en el período 2000-2013. Si comparamos el comportamiento individual, podemos observar que la distribución de los activos financieros de los hogares es muy heterogénea. En cuanto a las acciones, oscila su participación entre el 12,6% del Reino Unido al 47,5% de Italia, mientras los depósitos son mayoritarios en las carteras de activos de los hogares de Grecia (63,8%), España (46,9%) y Austria (45%).

En el siguiente gráfico se muestra el cambio en porcentaje y en euros per cápita de los activos financieros brutos de los hogares de Europa Occidental desde 2007 a 2013.

Los datos no dejan duda. La crisis financiera ha golpeado fundamentalmente a los hogares de los países de la periferia europea (Grecia, España, Italia y Portugal), pero con más fuerza a los hogares de Grecia y España que no han podido recuperar todavía sus niveles de riqueza financiera previos a la crisis financiera internacional. Esta situación contrasta con los hogares de Suecia y de Noruega, que lideran el ranking con una mejora de su riqueza financiera bruta del 36,3% y del 35%, respectivamente.

En el último gráfico se muestra el nivel de la ratio deuda/PIB y de la deuda per cápita de las hogares de los países de Europa occidental a finales de 2013. Aquí también la divergencia entre los países es muy significativa.

Por una parte, los países que tienen mayor deuda per cápita son Suiza, Noruega y Dinamarca, con 75.490 euros, 66.990 euros y 64.910 euros, respectivamente, aunque también son algunos de los países con mayores rentas per cápita. España se sitúa por debajo de la media (24.730 euros), con una deuda per cápita de 18.051 euros. Por otra parte, lideran el ranking de los países con un mayor porcentaje de deuda de los hogares en relación al PIB, Dinamarca, Holanda y Suiza, con el 146%, 139,6% y 123,9%, respectivamente.  España se sitúa ligeramente por encima de la media, con una ratio deuda/PIB del 75,2%.

El efecto psicológico del clima en la compra de coches

El coche es un claro ejemplo de un bien que utilizamos (consumimos) durante un largo periodo de tiempo. Como los coches no son baratos, dedicamos bastante tiempo a pensar, una vez determinado nuestro presupuesto,  qué modelo de coche responde mejor a nuestras necesidades y gustos. Es decir, realizamos una compra racional.

Pues no. En un estudio realizado por los profesores Busse, Pope, Pope y Silva-Risso, y publicado recientemente en el Quarterly Journal of Economics, se analiza la relación entre la climatología en el día en el que se compra el coche y el modelo de coche que se compra. Su muestra cuenta con más de 40 millones de transacciones de compra de coches, tanto nuevos como de segunda mano, que se realizaron en los Estados Unidos entre el 1 de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2008. Los autores concluyen que si el día de la compra la temperatura es alrededor de 6 grados superior a la media de esa época del año, se produce un incremento del 2,7% en la compra de coches descapotables. Por contra, si se ha producido una tormenta de nieve que ha dejado un espesor de al menos 25 cm., la venta de coches con tracción a las cuatro ruedas se incrementa en un 6% durante las siguientes tres semanas.

¿Cómo se explica este comportamiento irracional? ¿Si el coche lo vamos a utilizar durante mucho tiempo, por qué influye la climatología en el día de la compra a la hora de elegir el modelo? Los psicólogos nos ofrecen dos explicaciones. La primera es el sesgo en la proyección. Si hoy, un día en el que hace más calor de lo normal, valoro mucho tener un coche descapotable, tenderé a sobrevalorar la satisfacción que obtendré de un coche descapotable en el futuro, incluso en condiciones climatológicas peores. La segunda explicación es la de prominencia o rasgo sobresaliente. En un día de calor nos fijamos mucho más en aquellas características del coche que nos permiten reducir la sensación de calor que en otras características que son importantes en otras climatologías. Así, debido al sesgo de proyección como a la prominencia, tenderemos a elegir coches descapotables cuando sube la temperatura y coches con tracción a las cuatro ruedas cuando ha nevado.

Moraleja: si vas a comprar un coche, no te acerques al concesionario si ha subido mucho la temperatura o si ha nevado. Si no, quizá te arrepientas (en el futuro).

El coste económico de las falsificaciones

Todos estamos acostumbrados a vivir rodeados de productos falsificados: el top manta, los mercadillos, o las páginas web que nos permiten comprar productos de precios inalcanzables a un coste irrisorio.

En todo este contexto la pregunta que como economistas deberíamos hacernos es ¿Cuánto le cuesta a una economía todas estas gangas? La respuesta no es tan fácil y la obtención de una aproximación fiable “para cuantificar aquello que por su propia naturaleza se quiere ocultar” supone todo un desafío debido a la falta de consenso en torno a la manera más adecuada para la obtención de datos sobre la falsificación y la piratería en los distintos sectores de la economía productiva.

De momento no hay respuesta definitiva pero en la Oficina Europea de Armonización del Mercado Interior (OHIM por sus siglas en inglés, OAMI por sus siglas en español, sita en Alicante), a través del Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de la Propiedad Intelectual se está trabajando en ello. El objetivo de un conjunto de estudios aplicados a distintos sectores, y que se irán publicando a lo largo de los próximos 18 meses, es poner de manifiesto el efecto tan negativo de la falsificación y la piratería en la economía de la Unión Europea.

En el primer estudio de esta serie,  El coste económico de las vulneraciones de los derechos de PI en el sector de la cosmética y de la higiene personal, realizado por Nathan Wajsman y Carolina Arias, los resultado, para el período 2007-2011) son demoledores: alrededor de 4.700 millones de euros de ingresos anuales (el 7,8% de las ventas del sector) y más de 50.000 empleos se pierden al año en el sector cosmético por las falsificaciones en la Unión Europea. Si, además, tenemos en cuenta  los efectos sobre otros sectores y sobre la recaudación pública, las pérdidas en el sector se elevan hasta los 9.500 millones de euros, en términos recaudatorios a unos 1.700 millones de euros (incluye IVA, renta, sociedades y cotizaciones a la Seguridad Social) y en términos de empleo a unos 80 000 puestos de trabajo.

Por países es España una de las grandes perjudicadas,  pues se pierde anualmente el 17,1 % de las ventas del sector, es decir, más de 949 millones de euros. En este grupo de cabeza, y con un impacto superior al 15%, se encuentran Portugal, Bélgica, Chipre, Letonia, Bulgaria, Lituania y Grecia, que es el país con mayor impacto. Por debajo del 10%, se encuentran: Italia con pérdidas del 7,9%, Francia del 7,6%, Reino Unido del 6%, Alemania del 3,9 % y Finlandia entorno al 1% (el país con menor impacto).

Este trabajo invita, cuando menos, a la reflexión.

Anteriores Entradas antiguas

Visita nuestra web para información sobre actividades

http://www.alde.es
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 279 seguidores